Argentina. Velan al militante de la CTEP asesinado por la policía bonaerense. Orellana vive en la lucha de lxs compañerxs/ Ronald Orellana y los grandes sentimientos de amor de las militancias

Por David Pike, Resumen Latinoamericano/ 13 de diciembre 2018

El pasado 22-11, la policía bonaerense asesinó a Rodolfo “Ronald” Orellana, militante de la OLP-CTEP, en medio de una represión por una toma de terrenos en la Matanza que las fuerzas represivas desalojaron. Una uniformada mujer, según apuntan lxs testigos, habría disparado al compañero por la espalda una bala de plomo que lo atravesó saliendo por su cara.

La lenta Justicia entregó hoy el cuerpo de Ronald y finalmente puede ser velado por su familia, amigxs y compañerxs. Todavía la investigación sigue en proceso, mientras un/a policía asesino/a nos sigue «cuidando» en las calles.

Ronald era padre de 6 hijos e hijas. Trabajaba en una cooperativa textil de la organización popular OLP, que integra la CTEP, era un trabajador de la economía popular. Aquellos que no tienen lugar dentro de la economía formal, aquellos que el capitalismo arrojó a los exclusión. Aquellxs que, como decía Galeano, valen menos que la bala que los mata.

 

 

Ronald Orellana y los grandes sentimientos de amor de las militancias

Por Mariano Pacheco

«Yo amo
Tu amas
Él ama
Nosotros amamos
Vosotros amais
ELLOS MATAN»
(Roberto Santoro).

Ernesto Guevara decía que la militancia revolucionaria actuaba guiada por grandes sentimientos de amor.
Veo estas imágenes del velatorio de Orellana, el militante de la OLP asesinado por la Policía en La Matanza ya me estremezco. Ronald era un flaco de barrio, participe de las luchas que en estos tiempos viene protagonizando el Precariado en la Argentina y como tal, un tipo que promovía la solidaridad abre la apatía, la politización ante el «sálvese quien pueda» (la politización sí, es decir: la organización y movilización del pueblo para reconquistar los derechos conculcados por el neoliberalismo y obtener otros nuevos; la promoción de lazos de fraternidad e igualdad; la puesta en primer plano de la posibilidad de la vida comunitaria).
Para muchos, para muchas, apenas (en le mejor de los casos) un «militante social». Me pregunto si en este contexto, alguien que le pone el cuerpo a un proyecto que comienza a cambiar las relaciones de fuerzas desde el territorio, que busca crear trabajo cooperativo desde la autogestión en el barrio, el que se propone ocupar tierras oceosas para convertirlas en suelo de nuevas viviendas y espacios comunitarios, en fin, el que combate por salirse de ese no lugar al que este sistema lo quiere condenar, me pregunto quienes y con que derecho se atreven a quitarle el honor de decir que se trataba de un militante guiado por grandes sentimientos de amor, y por lo tanto, con vocación revolucionaria para que este mundo de mierda no siga como está.

 

 

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