Brasil. Con destino a Brasilia: Caravana contra el Hambre llega a la Feria de Santana (BA) y parte para Minas Gerais



Caminata en el Centro de la ciudad y acto ecuménico dialoga con la población sobre el retorno de la extrema pobreza


28 de julio de 2018 a

Presentación cultural durante el acto político de la Caravana contra el Hambre en Feira de Santana (BA) – Créditos: Foto: Julia Rohden

Concepción de Almeida vive en Feira de Santana, a 115 kilómetros de la capital Salvador, y cuenta que la situación es difícil. «Aumentó el precio de todo y el salario es menor», resume la jubilada.

Ella estaba en el punto de autobús de la Plaza Nordestina y acompañó el inicio de un acto realizado por la Caravana Semiárido Contra el Hambre. La población de Feira de Santana que caminaba por el Centro de la ciudad el sábado por la mañana recibió panfletos explicando los motivos de la Caravana y también una edición especial del periódico Brasil de Fato de Pernambuco con reportajes sobre el regreso del hambre en Brasil.

Concepción bailaba al sonido de la guitarra que animaba la caminata de la Caravana mientras esperaba su autobús. «Me parece genial ver actitudes así, porque la gente tiene que cambiar las cosas», dijo.

La caravana semiárida contra el hambre partió de Caetés (PE) el pasado viernes y llegó el sábado en Bahía. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,

Por la mañana, los partidarios se reunieron para recibir los autobuses de Caravana e iniciar la caminata por las calles de Feira de Santana, partiendo de la Plaza Nordestina hasta la Plaza del Foro. La caravana denuncia la prisión política del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el aumento de brasileños en situación de extrema pobreza, que hoy alcanza a 11,8 millones de personas en el país, desde el golpe de 2016.

El dato también está relacionado con el aumento del desempleo -que llegó a 14,2 millones en 2017- ya los recortes en políticas públicas y programas sociales. Para el cuidador de motos Junas Francisco, el empeoramiento en el nivel de vida es visible. «Antes todo el mundo tenía casa, tenía trabajo. Hoy, la gente percibe que hay mucha gente pasando necesidad. La persona va al trabajo y descubre que ha sido despedido. «Es muy difícil», cuenta.

Acto ecuménico

En la tarde, más de 500 personas se reunieron para discutir el avance del hambre y la miseria. Agricultores, líderes religiosos e integrantes de movimientos populares reafirmaron la importancia de la denuncia de los retrocesos y también de la resistencia de las personas que viven en el Semiárido. Entre una y otra voz, canciones marcaban la importancia de la cultura del Semiárido con canciones clásicas como el ala blanca.

«Denunciamos las acciones del gobierno Michel Temer [MDB]. Estamos volviendo a ver a niños desnutridos, embarazadas que no pueden alimentarse de la forma necesaria. Hoy por la mañana, observaba en el centro de Feria de Santana, mientras entregábamos los panfletos, que la gente iba hacia las tiendas, salía a las calles y agitaba positivamente con la cabeza. «Oí mucha gente diciendo ‘es eso mismo’ y apoyándose en esa lucha contra el hambre y contra los retrocesos ‘, afirmó Célia Firmo, que participa en el Movimiento de Organización Comunitaria (MOC).

El Papa Benedicto XVI ha recordado la versión de la Ciranda de Lia de Itamaracá que canta «mi hambre no es mía, es de todos nosotros».

El rescate del recuerdo del médico y geógrafo pernambucano Josué de Castro, autor del clásico «Geografía del hambre», afirmando que el hambre no es un fenómeno natural, sino resultado de perspectivas políticas y económicas. «Vamos a hablar de ese gobierno que está ahí, redireccionando recursos de programas sociales que cambiaron nuestras vidas para pagar la deuda de banqueros», dijo en alusión al perdón de la deuda de más de 20.000 millones de dólares del Itaú.

Pires contó que estaba en la casa de sus padres, en el interior de Pernambuco, y una mujer negra golpeó la puerta, junto a sus dos hijos, pidiendo un plato de comida. «La comida! Es el mínimo que uno debe tener. Y fue la tercera persona en una semana que fue a pedir comida. «Esa era una situación que la gente no veía más», afirmó.

Edición: Diego Sartorato

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