Paraguay. Así es la guerra por la tierra/ Marchando, campesinos celebran emergencia para la agricultura familiar/ Campesinos suspenden marchas hasta el lunes/ Aprueban subsidio estatal para deudas de campesinos.

Resumen Latinoamericano/ 28 de julio 2017 .-

Así es la guerra por la tierra

Por Julio Benegas

Solo el 6 por ciento de las tierras cultivables pertenece a las familias campesinas. El resto está usurpado por la ganadería intensiva y extensiva, las semillas transgénicas en el noreste, y ahora el arroz mecanizado avanza, en el Sur, contaminando arroyos, lagunas, humedales y manantiales con sus fumigaciones y desechos que envían a los ríos, por cauces naturales y artificiales. En ese 6% se produce el 60% de lo que comemos: maíz, poroto, hortalizas, mandiocas, poroto manteca.

Hoy, la mayoría de la gente en el campo le debe a financieras privadas que han visto en sus tierras una garantía para especular con ellas, venderlas a sojeros y arroceros, principalmente.

Más del 30 %de de nuestra población vive en el campo y solo el 2% de la población del país es propietario del 90 por ciento de las tierras.

El mundo campesino, con sus pequeños bosques, sus arroyos, sus humedales, sus azadas y sus bueyes, está en extinción.

Asistimos a la última etapa de destierro masivo para que esa otra forma de organización del capital, altamente mecanizada, que utiliza poquísima mano de obra y que procesa nada la materia prima, avance por los últimos rincones donde viven comunidades indígenas y campesinas.

Ese mundo, tal cual, no pasa ni podrá pasar de las herramientas feudales, como la azada y el machete, al manejo de las nuevas tecnologías. Estas se han concentrado en las grandes empresas de silos y tractores, y llanos inmensos de pasturas, lejos del antiguo mundo rural.

En ese mundo las rutas se hacen pensando en el transporte de sojas y ganados, la seguridad se organiza para defender a los colonos brasileros que actúan de infantería de grandes grupos de capitales como los Favero, los Zucolillo, los Cartes, en línea de acumulación que tiene a Montsanto, Cargill, Bunge, Syngenta a la cabeza.

A este modelo el gobierno, las corporaciones y sus grandes medios llaman progreso. Lo que es destierro, desahucio y mal vivir en las ciudades, es progreso, es desarrollo. Sus perifoneros se ponderan en foros y expos un supuesto crecimiento económico en el país, sus voceros hablan de la buena salud de las finanzas, de lo bueno que es endeudarse con la banca de Nueva York, alquilar por migajas a empresas extranjeras el predio de Radio Nacional o el Puerto de Villeta.

Como se trata de una avanzada territorial; es decir, sobre territorio que ocupan los campesinos, éstos aparecen como los malos de la película, los haraganes, los retrasados, los que no saben luego cómo manejar su dinero y su producción. Entonces, se les enseña educación financiera en módulos que favorecen la posibilidad de convertir en activo financiero sus tierras, como cualquier otro activo, como un auto o una moto.

El actual gobierno lleva adelante un programa que se denomina Sembrando oportunidades, negándose acordar con las asociaciones, con los comités de productores y con las organizaciones de base. Cada cual, cada familia campesina, debe vérselas solo y sola con el Estado, con las financieras, con el mundo. Así ya han logrado que la mayoría de los créditos se contrate con financieras privadas que saben que ellos no tienen capacidad de devolver la plata.

Saben y por eso le dan. Lo que quieren es justamente eso, que no puedan pagar para quedarse con sus tierras y vendérselas a los sojeros y a los –en el caso del noreste- narcoganaderos.

Por ahí va la cosa. “No sé si me entendés”, he’i Ulises Silva en la popular canción “Soy paraguayo y qué”

Marchando, campesinos celebran emergencia para la agricultura familiar

La noticia de la aprobación del proyecto de Ley que declara Emergencia Nacional a la Agricultura Familiar Campesina sorprendió a los labriegos en plena calle Palma. Los mismos celebraron este primer triunfo en una lucha que dura ya hace tres semanas en Asunción.
Al son de «aquí, allá, la lucha triunfará» y sus palos bien arriba, los campesinos celebraron al enterarse de la aprobación de dicho proyecto de ley en la Cámara Alta.

Mientras tanto, en el la sesión del Senado declararon cuarto intermedio para estudiar el pedido de subsidio a campesinos.

Hace tres semanas, labriegos de diversos puntos del país llegaron a Asunción y coparon la Plaza de Armas con sus carpas, exigiendo la condonación de sus deudas.

El presidente de la República, Horacio Cartes, ya se pronunció con respecto a la problemática campesina, asegurando a través de su cuenta oficial de Twitter que la condonación de la deuda no es factible; en tanto, dio su visto bueno a la refinanciación.

Campesinos suspenden marchas hasta el lunes

El grupo de labriegos apostados en la Plaza de Armas informaron este jueves que suspenderán las marchas los días viernes, sábado y domingo. Algunos volverán a sus departamentos en busca de provisiones para retornar a la capital al inicio de la otra semana.
El Departamento de Relaciones Públicas de la Policía Nacional informó que el dirigente campesino Pablo Ojeda notificó que un grupo de labriegos volverá a sus hogares para retomar la lucha la próxima semana.

Por otra parte, Perla Godoy, vocera de prensa de la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), aclaró que si bien algunos abandonarán la capital temporalmente, la mayoría quedará en las carpas apostadas en la Plaza de Armas, frente al Congreso Nacional.

«Algunos van a volver a sus casas en busca de provisiones, pero la mayoría va a quedarse en las carpas. Los que viajen retoman entre el domingo de noche a lunes temprano», manifestó.

Algunos de los dirigentes se quedarán para reforzar en la Cámara de Diputados el estudio del subsidio de deudas aprobado por la Cámara de Senadores este jueves, que consta en el proyecto de «Rehabilitación Financiera de los Pequeños Productores de la Agricultura Familiar Campesina cuyas fincas no excedan las 30 hectáreas».

La propuesta fue aprobada por los 43 senadores presentes y fue enviada a la Cámara Baja.

Si bien el Poder Ejecutivo presentó un proyecto para la refinanciación de la deuda del sector campesino, finalmente la moción de los labriegos fue la tomada por el Senado

 

Aprueban subsidio estatal para deudas de campesinos

La Cámara de Senadores, en sesión extraordinaria, aprobó este jueves en general el proyecto de «Rehabilitación Financiera de los Pequeños Productores de la Agricultura Familiar Campesina cuyas fincas no excedan las 30 hectáreas». El documento establece el subsidio de las deudas y no la refinanciación, como propuso el Ejecutivo.

La propuesta de aprobar el proyecto, en general, fue aprobada por los 43 presentes en sala. Se decidió que no sea excluyente que el labriego esté nucleado en las organizaciones campesinas reconocidas legalmente.

Esta normativa, que pasará a Diputados, autoriza al Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a subsidiar las deudas vencidas de los productores de la agricultura familiar campesina.

El sector oficialista sugirió algunas modificaciones propuestas por el Ejecutivo. Se propuso establecer que sea el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) el encargado de reestructurar las deudas contraídas por los labriegos; además de la quita de intereses, cuyos nuevos vencimientos serían de 10 años de plazo y 2 de gracia, a una tasa anual del 8%. Esto finalmente no se aprobó durante el estudio en particular.

Los votos del sector disidente liderado Marito Abdo Benítez fueron claves para que el proyecto de Rehabilitación Financiera de los Pequeños Productores de la Agricultura Familiar Campesina sea aprobado. Obtuvieron 30 votos.

De esta manera, el documento se mantiene como un subsidio a las deudas de los labriegos y no una refinanciación de las mismas, como esperaba el Ejecutivo.

El senador Carlos Filizzola rechazó la intención del Gobierno de que se busque la refinanciación de las deudas y afirmó que la mejor salida es que se subsidien las deudas. Alegó que sea al plazo que sea, los labriegos no podrán pagar sus compromisos financieros.

Según establece el documento aprobado, los beneficiarios serán aquellos campesinos que cuentan con fincas de un máximo de 30 hectáreas. El monto estipulado no deberá superar los 25 salarios mínimos (51 millones de guaraníes aproximadamente).

Esta ley, además establece que los beneficios otorgados por la misma no privarán a los beneficiarios del derecho de ser sujetos a nuevos créditos.

El tercer artículo establece que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Registro Nacional de Agricultura Familiar (RENAF), conjuntamente con las organizaciones de bases municipales, departamentales y nacionales, elevará al Ministerio de Hacienda y a la Contraloría General de la República la nómina completa de los beneficiarios.

Las deudas que no estén relacionadas a la producción agropecuaria no serán reconocidas por el Gobierno.

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