PALESTINA: Tenemos que hablar de Israel / ONU: Sólo si se pone fin a la ocupación podrá haber una paz duradera para Palestina e Israel / La desaparición del derecho al retorno de los palestinos / Fallece un bebé en Palestina debido a la sanción israelí para la salida al extranjero por la salud / Empujando a Gaza al suicidio: las políticas de la humillación / El sistema educativo israelí: entre la calidad y la segregación sectaria en las aulas / Israel vuelve a reducir la zona de pesca palestina en Gaza

Resumen Latinoamericano / Agencias / 30 de junio de 2017 –

Tenemos que hablar de Israel

Al cumplirse este mes 50 años de la conquista israelí de los territorios palestinos que la ONU inequívocamente considera ocupados (Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este), han circulado variados análisis en los medios convencionales y especializados, periodísticos y académicos.

FOTO: Joven judía estadounidense en la comunidad palestina Sarura, al sur de Hebrón (Ahmad Al-Bazz).

Columna de opinión publicada en el semanario Brecha el 30/6/17

Al cumplirse este mes 50 años de la conquista israelí de los territorios palestinos que la ONU inequívocamente considera ocupados (Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este), han circulado variados análisis en los medios convencionales y especializados, periodísticos y académicos. Buena parte de ellos, basándose en documentos desclasificados en los últimos años, se enfocan en cuestionar o directamente refutar la versión oficial israelí sobre los motivos de la Guerra de los Seis Días: la exitosa aventura bélica fue una acción ‘defensiva y preventiva’ ante el inminente ataque de sus vecinos árabes. Curiosa guerra defensiva, que en menos de una semana triplicó el territorio que Israel había adquirido (también por la guerra) en 1948, pues también ocupó la península del Sinaí egipcia y los Altos del Golán sirios (ocupados hasta hoy).

Dejando de lado las controversias sobre las razones que tuvo Israel para atacar a sus vecinos en 1967, la mayor parte de los análisis serios se centran en los resultados de medio siglo de ocupación militar, y coinciden en que no hay nada que celebrar. Desde el punto de vista del Derecho Internacional Humanitario, se sigue definiendo al régimen como “ocupación beligerante”, de la cual derivan deberes para Israel como potencia ocupante. Los numerosos informes y resoluciones de distintos organismos de la ONU -desde el Consejo de Seguridad hasta los relatores y comités especializados-que condenan a Israel y le exigen poner fin al statu quo se basan precisamente en su sistemático incumplimiento de sus responsabilidades hacia la población ocupada (cuyos derechos humanos también son violados según el otro gran cuerpo legal: el Derecho Internacional de los Derechos Humanos).

Desde el punto de vista político, lo que Israel ha hecho en estos 50 años es la mejor prueba de cuáles eran sus verdaderas intenciones en 1967: la apropiación y colonización de la totalidad del territorio de la Palestina histórica. Ese proyecto comenzó enseguida de terminada la guerra y continúa imparable hasta hoy: más de 250 colonias inundan Cisjordania y Jerusalén Este[1] –algunas, verdaderas ciudades donde viven cientos de miles de israelíes−, todas ilegales según el Derecho Internacional y la Corte Internacional de Justicia. Miles de millones de dólares fueron invertidos en construir la infraestructura que sostiene las colonias: carreteras segregadas, servicios públicos, sanitarios y educativos (incluidas universidades) exclusivos para ellas, grandes parques industriales, y por supuesto instalaciones militares y policiales para controlar el territorio, proteger a los colonos y reprimir a la población palestina que resiste el despojo.

Cuando una viaja por ese territorio fragmentado, entre comunidades palestinas cada vez más estranguladas, aisladas y hostigadas por las colonias en constante expansión, todos los discursos y justificaciones de Israel sobre la seguridad y la necesidad de ‘defenderse’ se caen, y el proyecto original sionista se revela en toda su dimensión: tomar la mayor cantidad posible de tierra con la menor cantidad posible de árabes. Nadie invierte durante medio siglo en levantar ciudades y poblar un territorio, trasladando a él a 700.000 compatriotas, si tuviera la remota intención de devolverlo algún día a sus legítimos dueños. El ‘proceso de negociaciones’ iniciado hace un cuarto de siglo en Oslo no fue otra cosa que una cortina de humo para ganar tiempo y seguir creando en el terreno ‘hechos consumados’ irreversibles que hicieran imposible la existencia de un ‘Estado palestino’ con Jerusalén Este como capital. Quien afirme lo contrario es hipócrita o está mal informado. Y no hay un solo gobierno del mundo que no lo sepa.

Checkpoint de Qalandiya durante Ramadán, el 21/6/17. (Foto: Ahmad al-Bazz/Activestills.org)

Pero si los gobiernos no están dispuestos a ir más allá de su hueca retórica condenatoria, la sociedad civil está tomando el protagonismo y desplegando estrategias con impacto real, tanto sobre la economía como la imagen internacional de Israel. Y eso sí está cambiando en la última década, desde que la sociedad civil palestina convocó a una campaña internacional de boicot, desinversión y sanciones (BDS) para que el costo de mantener el statu quo sea cada vez más alto para Israel.

Uno de los cambios más exitosos está dándose en las nuevas generaciones de la comunidad judía. Este mes el diario The Times of Israel dio a conocer el resultado “devastador” de una encuesta realizada por el Brand Israel Group de Estados Unidos: Israel está perdiendo apoyo de manera acelerada en ese país, especialmente entre la juventud universitaria judía. La encuesta revela que la campaña para presentar al Israel más allá del conflicto (sobre todo sus logros high-tech) no ha sido efectiva. Mientras en 2010 el apoyo a Israel era del 73%, en 2016 bajó al 54%. Y entre la juventud universitaria judía, el apoyo cayó un 27%. El estudio encontró que la sociedad estadounidense sabe más sobre Israel desde 2010, y que cuanta más información tiene, peor es su opinión.

Como ilustración de ese fenómeno, en mayo una delegación de 133 jóvenes judíos/as (principalmente de Estados Unidos, pero también de Canadá, Australia, Reino Unido, Bélgica) estuvo en Cisjordania apoyando a comunidades palestinas en su resistencia a la ocupación[2]Hay imágenes impactantes del numeroso grupo vistiendo camisetas con el slogan “Occupation is not our Judaism”, levantando un campamento de protesta junto a una comunidad beduina en su propia tierra y resistiendo con ella la agresión de los soldados, que tres veces destruyeron con gran violencia el campamento. Esos jóvenes volvieron a sus familias, comunidades y universidades a contar lo que vivieron[3].

Imágenes de la visita de la delegación judía internacional a la comunidad Sarura (Colinas del Sur de Hebrón):

Foto: Gili Getz

 

Foto: Gili Getz

Foto: Gili Getz

Ahmad al-Bazz/Activestills.org

Foto: The Jerusalem Post/Max Schindler)

Ahmad al-Bazz/Activestills.org

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En contrate con esta tendencia, no deja de sorprenderme la arraigada tradición uruguaya de considerar y tratar a Israel como un país democrático normal. El “milagro start-up”, la experticia en temas que van desde seguridad e inteligencia hasta tecnología agrícola, parecen ser la única faceta de Israel. A políticos, legisladoras, sindicalistas, artistas e izquierdistas en general no parece molestarles que Israel sea un Estado sin Constitución ni fronteras definidas, que se declara exclusiva y excluyentemente judío, que otorga la nacionalidad en función de esa identidad, y sólo reconoce el matrimonio religioso (pero no el interreligioso ni del mismo sexo).

Tampoco parece importarles que “la única democracia de Medio Oriente” mantenga la ocupación colonial y militar más larga de la historia moderna, y a seis millones de personas viviendo bajo su dominio sin absolutamente ningún derecho (en los territorios ocupados) o con derechos limitados como ciudadanas de tercera por no ser judías (en Israel), y a otros seis millones repartidas por el mundo o en campos de refugiados en los países vecinos sin permitirles regresar a su patria ancestral, ni siquiera de visita o para morir en ella.

Aun a quienes vivimos 12 años de dictadura nos cuesta imaginar cómo tres generaciones de palestinas/os han vivido sin conocer un solo día de normalidad, sin el miedo de que sus tierras sean confiscadas, sus casas demolidas, sus seres queridos encarcelados o asesinados, su permiso de trabajo o de residencia en su ciudad cancelado…

Muchas veces me he preguntado si esta naturalización de Israel se debe a indiferencia o ignorancia. En ambos casos se trata de un serio problema ético. En el primero, por la simple razón que ya expuso Desmond Tutu: si eres neutral en situaciones de injusticia, estás tomando partido por el opresor. Y en el segundo porque, en tiempos de inmediatez mediática, cuando podemos ver el video de una ejecución sumaria en tiempo real, ignorar lo que pasa es una opción consciente. Y no tengo dudas de que muchos –dentro y fuera de la comunidad judía− eligen no informarse para no tener que enfrentar verdades dolorosas o por lo menos incómodas.

En cualquier caso, una cosa es cierta: la narrativa sionista que por décadas logró exitosamente presentar a Israel como un ejemplo de civilización en medio de la barbarie, e incluso como la víctima que tiene derecho a defenderse de sus salvajes vecinos árabes, se está resquebrajando. El sionismo cada vez tiene más dificultades para acallar las críticas con el gastado chantaje del antisemitismo, simplemente porque no puede pasar el examen de la verdad.

Por eso, como dice el periodista Joan Cañete Bayle, hay que hablar más del Israel real. De sus leyes y sus mitos fundacionales, del pensamiento único sionista, de la nula separación entre Estado y religión. Dar voz a los colonos. Publicar el contenido de los textos de estudio. Escuchar a los líderes espirituales de los partidos religiosos. Entrevistar a los jóvenes recién llegados de Brooklyn que se instalan en las colonias más hardcore de Cisjordania al grito de que esa tierra les pertenece por derecho divino y no a las familias que llevan generaciones cultivando los olivos. Y preguntarle a quienes manifiestan en Tel Aviv por los derechos animales o en el día del orgullo LGTBI, qué piensan de los derechos humanos en Gaza.

Notas

[1] Conviene recordar que las colonias fueron retiradas de Gaza en 2005 por el gobierno de Ariel Sharon, pero sólo para intensificar la colonización de Cisjordania y Jerusalén en condiciones de seguridad que resultaban muy costosas en la Franja. No obstante Gaza sigue siendo considerada territorio ocupado para el Derecho Internacional Humanitario, porque su territorio está controlado por agua, tierra y aire por una potencia militar enemiga y beligerante.

[2] La iniciativa fue llevada adelante por los grupos Center for Jewish Nonviolence y IfNotNow en coalición con organizaciones palestinas e israelíes. Durante varios días, más de 500 activistas rehabilitaron cuevas ancestrales de la aldea de Sarura, repararon caminos que la conectan con aldeas vecinas, plantaron huertos y mantuvieron una presencia permanente en el “Campamento de la Libertad: Sumud”. A pesar de la represión, la movilización permitió que dos familias palestinas desplazadas pudieran retornar a Sarura y permanecer allí.

[3] En julio de 2016 una delegación igualmente numerosa del CJNV y All that’s left: anti occupation collective también estuvo en la zona por diez días, apoyando a la comunidad de Um Al-Jeir a plantar huertos y reconstruir sus viviendas demolidas por el ejército, acompañando a la comunidad de Susiya a visitar su tierra ancestral de la que fue expulsada (para construir un “parque arqueológico” judío), y a la población palestina de la ciudad de Hebrón a montar un cine comunitario, desmantelado por los soldados. Ver aquí un video de la visita.

Algunos registros del Campamento de la Libertad: Sumud y la represión del ejército israelí:

Acerca de María Landi: María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.

Fuente: María Landi, Blog Palestina en el Corazón


ONU: Sólo si se pone fin a la ocupación podrá haber una paz duradera para Palestina e Israel

Los 50 años de ocupación de los territorios palestinos por Israel han alimentado ciclos recurrentes de violencia y represalias, dijo hoy la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, en la inauguración del Foro para marcar los 50 años de ocupación que se celebra en la sede del organismo mundial durante dos días.

Mohammed fue la encargada de leer a los participantes en el evento un mensaje del Secretario General António Guterres en el que recordó que la ocupación iniciada en 1967 ha impuesto un ernorme sufrimiento humanitario a los palestinos, quienes han visto generaciones enteras crecer en campamentos de refugiados en medio de la pobreza y sin la esperanza de una vida mejor.

“Poner fin a la ocupación es la única forma de sentar las bases para una paz que satisfaga las necesidades de seguridad de Israel y las aspiraciones de un Estado soberano de los palestinos. Es la única manera de alcanzar los derechos inalienables del pueblo palestino”, apuntó la vicesecretaria general.

En este contexto, llamó una vez más a las partes a reanudar las negociaciones directas para resolver el estatuto final según las resoluciones relevantes de la ONU y con apego a las leyes y acuerdos internacionales.

La solución del conflicto palestino-israelí eliminaría uno de los ejes del extremismo y el terrorismo en Medio Oriente y abriría las puertas a la cooperación, la seguridad, la prosperidad y los derechos humanos para todos, añadió Mohammed.

El foro para marcar los 50 años de ocupación es auspiciado por el Comité de la ONU sobre el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino y reúne
a expertos internacionales, entre ellos algunos del Estado de Palestina y de Israel, así como a representantes de la comunidad diplomática, de la sociedad civil, de la academia y del colectivo estudiantil.

Fuente: Centro de Noticias de la ONU


La desaparición del derecho al retorno de los palestinos

Al igual que la solución de los dos Estados es ya un cadáver, el derecho al retorno está desapareciendo por la complicidad entre Israel, la AP y la comunidad internacional.

Niños palestinos sostienen unas llaves que simbolizan las casas que los palestinos tuvieron que abandonar durante la Nakba, en una manifestación conmemorativa del 69 aniversario de la Nakba de 1948, también conocida como «día de la catástrofe» , Ramallah, Cisjordania, 15 de mayo de 2017. (Issam Rimawi – Agencia Anadolu)

A pesar de que existe una percepción ampliamente extendida de que la relación entre Israel y Palestina es puramente conflictiva, lo cierto es que existe una silenciosa complicidad y un acuerdo entre Israel, La Autoridad Palestina (AP) y la comunidad internacional para eliminar la posibilidad de que el derecho al retorno de los palestinos sea implementado en algún momento. A pesar de que este derecho –contenido en la resolución 194 de la ONU– es una parte central de todas las negociaciones, Israel se ha negado a llevarlo a la práctica, a pesar de que incluso su pertenencia a la ONU viene condicionada por permitir a los palestinos la vuelta a sus hogares.

La reciente ausencia de respuestas a los comentarios del ministro de defensa israelí, Avigdor Lieberman, durante una conferencia en Herzliya, parece ser la táctica de la comunidad internacional y de la AP. “No aceptaremos el regreso de un solo palestino a los territorio comprendidos en las fronteras del 67”, insistió, provocando un ensordecedor silencio en Ramallah y en la sede central de la ONU, en Nueva York. Unos días después, la Oficina Central de Estadísticas de Palestina publicó un informe en el que se señalaba cómo en la Nakba de 1948 hasta el 66% de la población palestina fue expulsada de la Palestina histórica.

Aunque es de esperar que Israel niegue el derecho al retorno, la comunidad internacional y a AP, y sin perdón posible, lo han convertido en un concepto ridículo. Desde negarse a tratar con los palestinos de la diáspora a la reducción del derecho al retorno a un mero enunciado, ambos han infligido un daño irreparable a los derechos de los palestinos. La retórica puede ser un indicador de las prioridades, sin embargo la política detrás de las negociaciones ha demostrado más bien lo contrario. El apaleamiento que ha sufrido el derecho al retorno por parte la comunidad internacional y la AP lo ha convertido en una cláusula que sólo se puede mencionar dentro de unos parámetros que niegan su reconocimiento. Y a través del programa de la UNRWA se le ha arrebatado todo significado político. Actualmente. La devaluación del derecho al retorno de los palestinos no hace sino alimentar su dependencia de entidades políticas e instituciones que no están dando derecho a la población.

Al igual que la solución de los dos Estados es ya un cadáver, el derecho al retorno está desapareciendo por la complicidad entre Israel, la AP y la comunidad internacional. Proclamar derechos que dependen de la voluntad de actores hostiles para ser reconocidos y aplicados será siempre garantía de fracaso. Después de la Nakba, los palestinos fueron siempre definidos como tal por Israel y la comunidad internacional, lo que resultó en una existencia que oscila entre el reconocimiento conveniente y la flagrante discriminación.

El fracaso en abordar la expansión colonial de Israel en Palestina es una de las principales razones por las que el derecho al retorno es, a día de hoy, un concepto impreciso. La ausencia de un interlocutor político serio ha hecho que el debate al respecto sea totalmente desequilibrado. Por un lado, Lieberman y el resto de ministros israelíes pueden abogar explícitamente por eliminar el derecho al retorno, mientras que la comunidad internacional y la AP limitan la discusiones a menciones esporádicas, en lugar de permitir a las familias palestinas afectadas por los desplazamientos forzosos influir en el debate al incluir sus propias narrativas personales.

Otra debacle exacerbada por la comunidad internacional y la AP es la conversión del derecho al retorno en un mero símbolo. Los palestinos desplazados no consideran sus pruebas de pertenencia una simple cuestión de memoria colectiva. Esta degeneración es resultado también de la transformación de las negociaciones por lo que se suponen son derechos inalienables en una oportunidad banal para la conmemoración de hechos históricos. Lieberman se ha ganado su derecho a definir el derecho al retorno de los palestinos como algo en desaparición, en parte gracias a las débiles trivialidades respaldadas por entidades que aseguran trabajar en favor de los palestinos.

Fuente: Ramona Wadi, Middle East Monitor – España


Fallece un bebé en Palestina debido a la sanción israelí para la salida al extranjero por la salud

En los últimos meses mueren 11 pacientes entre ellos 3 niños debido a los impedimentos israelíes para que salieran al extranjero por motivos de salud

El portavoz del Ministerio de Salud en Gaza Ashraf al-Kudra en la valoración escrita declara que un bebé menor de 2 años, Yusuf al-Aga, perdió la vida en el Hospital de Ar-Rantisi en Gaza debido a las detenciones de las operaciones de traslado al extranjero por los fines de salud.

El viceministro de Salud en Gaza, Yusuf Abu Rish en la rueda de prensa de ayer declaró que debido a los impedimentos ante el tratamiento fuera de Gaza, murieron 11 pacientes entre ellos 3 niños recientemente y la situación de salud en la zona pasa por un proceso muy peligroso. Abu Rish también señala que la administración palestina en Ramallah forma obstáculos ante la salida de los pacientes fuera de Gaza y este acto es un papel complementario del embargo aplicado por Israel sobre Gaza.

Abu Rish informó de que la administración palestina rechazó las operaciones del tralado de mil 662 pacientes de Gaza en el mes pasado. Miles de pacientes en Gaza deben dirigirse a la Puerta Fronteriza de Beyt Hanun bajo el control de Israel por fines de tratarse en los hospitales en Jerusalén, Israel y Cisjordania. Los pacientes deben tomar el papel de envío desde la unidad relacionada con los centros de tratamiento fuera de Gaza que tienen vínculos con el Ministerio de Salud de Palestina en Gaza. Dicho documento se informa al Ministerio de Salud de Palestina en Ramallah.

Por otro lado el ejército israelí declara que muere un palestino supuestamente que tuvo conflictos con los soldados israelíes en Cisjordania.

En la valoración hecha por el Portavoz Militar es alegado que hubo conflictos entre un palestino y los soldados israelíes que cacearon armas en Al-Halil. Los soldados dispararon al palestino y muere aquel palestino y fue tomada la pistola supuestamente encontrada en sus restos mortales.

Fuente: TRT Español


Empujando a Gaza al suicidio: las políticas de la humillación.

Mohammed Abed es un taxista de 28 años del pueblo de Qarara, cerca de la ciudad de Khan Younis, en la Franja de Gaza. No tiene dientes.

Un palestino se asoma a la central eléctrica de Khan Younis, en la Franja de Gaza. [Ashraf Amra / ApaImages]

Mohammed Abed es un taxista de 28 años del pueblo de Qarara, cerca de la ciudad de Khan Younis, en la Franja de Gaza. No tiene dientes.

La falta de cuidados médicos y de un adecuado trabajo odontológico le han llevado a perder todos sus dientes, que se pudrieron y cayeron a una edad muy temprana. Sin embargo, sus carencias económicas le impidieron comprar una dentadura postiza. Su entorno, en cierto momento, decidió echarle una mano, reuniendo los pocos cientos de dólares necesarios para que Mohammed pudiera volver a comer.

Mohammed no es desempleado. Trabaja diez horas, a veces más, al día. El viejo taxi que hace circular entre Khan Younis y la ciudad de Gaza no es propiedad suya. Su salario diario oscila entre los 20 y los 25 shekels, unos 6 dólares.

Tener que mantener a una familia con cuatro hijos con semejantes ingresos hizo que fuera imposible para Mohammed pensar en gastos aparentemente tan pueriles como comprar una dentadura postiza o ir al dentista.

Y aunque parezca raro, Mohammed es afortunado.

El desempleo en Gaza es uno de los más elevadas del mundo, estimado en alrededor de un 44%. Aquellos que están “empleados”, como Mohammed, siguen teniendo que luchar para sobrevivir. Un 80% de los habitantes de la Franja dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

En 2015, la ONU advirtió de que Gaza será inhabitable hacia 2020. En aquel momento, todos los hechos apuntaban a ello: la falta de electricidad, el agua contaminada, la toma de la mayor parte de las tierras cultivables por parte del ejército israelí, las restricciones al movimiento a los pescadores etc.

El bloqueo militar israelí se prolonga ya diez años, y la situación continúa empeorando.

La Cruz Roja informó el pasado mayo de otra “crisis inminente” en el sector sanitario de Gaza debido a la falta de electricidad.

La crisis energética se ha extendido hasta incluir los suministros de gas para cocinar. El pasado febrero Israel redujo a la mitad dichos suministros.

“Las gasolineras dejaron de aceptar botellas de gas vacías pues los tanques estaban vacíos”, según el director de la Asociación de propietarios de gas y petróleo de la Franja de Gaza, Mahmoud Shawa, quien describe la situación como “muy crítica”.

Hace tres meses, la Autoridad Palestina (AP), controlada por Mahmoud Abbas, decidió reducir los salarios de decenas de miles de empleados públicos de la Franja de Gaza.

 

 

El dinero que suministraba la AP jugaba un papel muy importante manteniendo a flote la precaria economía del territorio. Con la mayor parte de los empleados recibiendo la mitad o menos de sus salarios, la economía de Gaza, que apenas funciona, esta muriendo.

“H” es un profesor de universidad y su esposa “S”, es médico. Esta familia de clase media con 5 hijos ha vivido una vida relativamente cómoda en la Franja, incluso durante los primeros años del bloqueo. Ahora deben vigilar sus gastos cuidadosamente para no terminar como la mayoría de gazatíes.

El salario de “S” viene de Ramallah. Y ahora sólo recibe 350$ de lo que un su día fue un sueldo significativamente más alto. “H” no recibe el sueldo de Cisjordania, pero también se ha reducido a la mitad, pues la mayor parte de sus estudiantes son demasiado pobres como para pagar las tasas.

Mu’in, habitante del campo de refugiados de Nuseirat, lo tiene peor. Como profesor retirado, y con una pensión que no llega a los 200$ mensuales, Mu’min debe luchar para llevar comida a la mesa cada día. Como padre educado de cuatro hijos adultos y una mujer que se recupera de un infarto y que apenas puede caminar, Mu’min sobrevive prácticamente a base de donaciones.

Sin acceso a Cisjordania por el bloqueo de los israelíes, y con severas restricciones al movimiento a través del paso de Rafah con Egipto, Gaza vive sus días más oscuros, literalmente. Desde el 11 de junio, Israel comenzó a reducir el suministro eléctrico a la empobrecida franja, algo que hizo a petición de Mahmoud Abbas.

Los resultados han sido devastadores. Ahora los hogares de Gaza reciben unas escasas 2 o 3 horas de electricidad al día, y ni siquiera a hora determinadas.

“S” me cuenta que su familia está en alerta constante. “Cuando llega la electricidad a cualquier hora del día o de la noche todos nos ponemos en acción”. “Todas las baterías deben ser cargadas tan rápido como se aposible y debemos hacer la colada, incluso a las 3 de la mañana”.

Pero los gazatíes son supervivientes. Han soportado estas dificultades durante años y, de alguna forma, han subsistido. Pero ciertos pacientes de cáncer no pueden sobrevivir por mera dureza del carácter.

Rania, que vive en la ciudad de Gaza, es madre de tres hijos. Ha estado luchando contra el cáncer de mama durante un año. Sin quimioterapia, y con unos hospitales que apenas funcionan, ha tenido que realizar el arduo viaje a Jerusalén cada vez que ha tenido que ser tratada para salvar la vida.

Esto, hasta que Israel decidió no conceder más permisos a los pacientes terminales de Gaza, algunos de los cuales han muerto esperando dichos permisos y otros, como Rania, siguen esperando que ocurra un milagro antes de que el cáncer se extienda por sus cuerpos.

Pero Israel y Egipto no son los únicos responsables. La AP está usando el bloqueo como moneda de cambio para presionar a sus rivales, Hamás, en control de la Franja desde hace una década.

Hamás, por su parte, está supuestamente buscando la alianza con su viejo rival, Mohammed Dahlan, nombrándole jefe del comité de Asuntos Exteriores de Gaza a cambio de aligerar el bloqueo en la frontera egipcia.

Dahlan es también rival de Abbas. Ambos han estado años compitiendo por el liderazgo de Fatah.

La petición de Abbas a Israel de presionar a Gaza por medio de la reducción del suministro eléctrico, junto con la reciente bajada de salarios, van dirigidos a presionar a Hamas para que no se alíe con Dahlan.

Los palestinos de Gaza están sufriendo, de hecho, muriendo

Pensar que los propios líderes palestinos están involucrados en la manipulación e intensificación del bloqueo es desalentador.

A la vez que Israel se esfuerza en promover las luchas internas palestinas, sigue adelante con su política de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén este, y los palestinos mientras tanto siguen enfrascados en luchas intestinas de carácter personal y por el “control”, absurdo, de su tierra ocupada .

En esta lucha política, personas como “H”, “S” y Rania, junto a otros dos millones, parecen no tener ninguna iportancia.

Magdalena Mughrabi, directora regional para Oriente Medio y el Magreb de Amnistía Internacional, elevó la voz de alarma el 14 de junio cuando advirtió de que “el último corte de electricidad podría convertir la ya precaria situación de la Franja en una verdadera catástrofe humanitaria”.

“Durante diez años, el bloque ha privado a los palestinos de Gaza de sus derechos y necesidades básicas. Bajo el peso de un bloqueo ilegal y de tres guerras, la economía se ha visto duramente afectada y las condiciones humanitarias han empeorado severamente”, afirma.

Omar Shakir, director de Human Rights Watch en la región, rechazó el hecho de que los cortes de electricidad a Gaza fueron realizados por petición de la AP.

“Israel controla las fronteras, el espacio aéreo y las aguas de Gaza, por lo que Israel tiene una obligación que va más allá de simplemente responder a las demandas de la AP”.

Entre el rechazo de Israel a las peticiones internacionales para poner fin al bloqueo y el patético juego de poder entre los líderes palestinos ha dejado a los gazatíes solos ante el peligro, incapaces de moverse libremente o de vivir en unas condiciones de vida mínimamente dignas.

Fátima, una madre de Rafah, de 52 años, me confiesa que intentó suicidarse unos días atrás, y que lo habría hecho si sus hijos no lo hubieran impedido.

Cuando le digo que aún tiene mucho por lo que vivir, llora, y no dice nada.

La tasas de suicidios en la Franja es siempre muy alta, y la desesperación es considerado el principal factor detrás de tan alarmante fenómeno.

Fuente: Ramzy Baroud, Middle East Monitor en Español


El sistema educativo israelí: entre la calidad y la segregación sectaria en las aulas

“La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” – Nelson Mandela.

Niños palestinos en Nablú,s Cisjordania, el 25 de Octubre de 2016 Wisam Hashlamoun/Apaimages)

Introducción

El derecho a la educación basado en la igualdad y la justicia está reconocido en todo el mundo. El segundo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es lograr una educación primaria universal 1. El Artículo (26) (1) de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que:

“Todo el mundo tiene derecho a la educación. La educación debe ser libre, al menos en las etapas elementales y fundamentales. La educación primaria debe ser obligatoria. La educación técnica y profesional ha de estar disponible de forma universal y la educación superior será igualmente accesible para todos…”2

Además, la educación “debe promover el entendimiento, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y grupos raciales o religiosos, y promoverá las actividades de las Naciones Unidos para mantener la paz” 3.

Basándonos en estas nociones y protocolos internacionales, el sistema educativo de Israel necesita una reforma que elimine todas las fuentes de discriminación y establezca un programa escolar que promueva la coexistencia y el respeto entre los distintos grupos étnicos y religiosos.

La educación en Israel

El Ministerio de Educación de Israel es la institución de más alto nivel con responsabilidad directa sobre la legislación y organización educativa en todas las etapas; primaria, secundaria y superior. Las escuelas de Israel se basan en tres niveles: pre-primaria, primaria y secundaria. La educación pre-escolar dura un promedio de dos años, pero sólo es obligatoria un año. La educación primaria cuenta con 6 años obligatorios a una edad media desde los 6 a los 12 años. La educación secundaria se divide en dos niveles: tres años de escuela intermedia y tres años de educación secundaria superior 4.

Cuando cumplen 18 años, se espera que los estudiantes israelíes terminen sus estudios; después, tienen tres opciones: hacer los exámenes Bargut, entrar en formación profesional o unirse a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El Bargut es un conjunto de cinco exámenes completos obligatorios similares a los exámenes de matriculaciones en otros lugares, como los GCE en Reino Unido o los de Abitur en Alemania. Los estudiantes sólo reciben sus certificados si cumplen con los requisitos de la asignatura y obtienen una nota aprobada (al menos 6/10) en número específico de exámenes. El servicio militar es obligatorio para todos los judíos y drusos (tres años para los hombres y dos para las mujeres), y puede realizarse antes o después de los exámenes del Bargut. Sin embargo, es voluntario para los cristianos y musulmanes 5.

La responsabilidad de la educación en Israel es de dos niveles: nacional y local. Nacionalmente, el Ministerio de Educación es responsable de la norma intelectual, la estructura general y la infraestructura requerida para el desarrollo de la labor educativa. Por lo tanto, establece los programas escolares, define los estándares educativos y supervisa al personal docente y la construcción de instalaciones educativas. Por otra parte, las autoridades locales se encargan del mantenimiento de los edificios, así como de la adquisición de equipamiento y recursos 6. Reciben fondos del ministerio basados en varios criterios, uno de ellos es el número de alumnos de cada escuela 7. De hecho, el sistema educativo israelí está muy centralizado y las autoridades locales tienen una importancia mínima a la hora de tomar decisiones importantes respecto a la financiación y los programas escolares 8. Existe un largo procedimiento burocrático previo a que se implemente cualquier ley propuesta o cambios locales o nacionales, obstaculizando así la potencial reforma.

Sistemas escolares segregados

La sociedad israelí es extremadamente diversa, especialmente con respecto a la etnicidad y la religión de sus ciudadanos. Por lo tanto, las escuelas se dividen en gran medida por líneas étnicas, con dos sistemas principales: judío y árabe. El sistema judío se basa en la identidad religiosa de los judíos de Israel y atiende a los estudiantes judíos. Tiene tres componentes: escuelas estatales, escuelas religiosas estatales y escuelas ultra-ortodoxas o Haredim; escuelas religiosas conservadoras. Las escuelas árabes atienden a los árabes, cristianos y musulmanes.

La posición de los drusos en el sistema es ambigua. Aunque la mayoría de las fuentes israelíes listan al sector druso como “árabe”, la realidad es distinta. Según Hadiya Kayyouf, una activista drusa por los derechos humanos y cofundador del movimiento “Niégate. Tu pueblo te protegerá”, a mediados de los 70, Israel estableció un sistema educativo completamente separado para los drusos que pretendía eliminar su identidad árabe y crear un nuevo estatus druso-israelí 9.

El Ministerio de Educación quiso establecer sistemas escolares distintos y separados para evitar tensiones entre los varios grupos religiosos y étnicos, especialmente judíos y árabes 10. Sin embargo, muchos critican que este sistema ha profundizado la división entre ambas comunidades. Además, el Artículo 2 de la Ley Estatal de Educación de 1953 establece que la educación nacional se basa en:

“… los valores de la cultura judía y los logros de la ciencia, en el amor por la patria y la lealtad al Estado y al pueblo judío, en la práctica del trabajo agrícola y artesano, en el entrenamiento khalutzic (pionero), y en la lucha por una sociedad construida sobre la libertad, la igualdad, la tolerancia, la ayuda mutua y el amor a la humanidad.” 11

Este artículo en particular evidencia el “conflicto que surge entre la promoción, por una parte, de la identidad judía y, por otra, la igualdad social”12. Además, la noción de dividir el sistema en escolar por razones religiosas y étnicas viola los conceptos democráticos vitales de integración y coexistencia. Se necesita un análisis en profundidad del impacto de un sistema escolar segregado.

Gasto educativo

El Estado de Israel da prioridad a la educación, una perspectiva que se refleja en el tamaño del presupuesto de educación. Las cifras de la Administración de Economía y Presupuestos del Ministerio de Educación demuestran que, entre 2008 y 2012, el presupuesto del Ministerio aumentó en un 23% en gastos fijos y un 32% en gastos corrientes. En 2012, el presupuesto educativo aprobado por Israel ascendió a unos 36.300 millones de shekels. Esto supone un aumento del 41% (en precios fijos) comparados con los 21.000 millones de shekels del año 2000.

A modo de comparación, según datos del Banco Mundial sobre porcentaje de gasto público en educación sobre el PIB (2011), Israel invirtió el 5,6% de su PIB en educación, mientras que Malasia y Dinamarca, con un PIB relativamente similar, gastaron un 5,9% y un 8,5%, respectivamente 14. Entre los países de la OCDE, Israel es el cuarto en términos de porcentaje del PIB para gastos del gobierno en educación, mientras que Dinamarca, Corea del Sur y Nueva Zelanda están en el primer, segundo y tercer lugar, respectivamente, basándonos en datos de 2011 publicados por la Oficina Central de Estadística 15. Aun así, la inversión israelí en educación supera la de Estados Unidos, Canadá y Francia, tres países con unos de los PIB más altos del mundo 16.

Críticos con las políticas de financiación

A pesar de que Israel asigna una parte justa de su PIB a la educación, su sistema educativo se enfrenta a serios retos y críticas en términos de sus políticas de financiación. Un aspecto de esto es la política de financiación del Ministerio de Educación, que discrimina entre judíos y árabes en todos los niveles. Una serie de informes nacionales e internacionales han suscitado preocupaciones al respecto, argumentando que las políticas de financiación favorecen a las escuelas y a los estudiantes judíos a costa de los árabes y sus escuelas.

Aunque la Ley de Derechos de Alumnos Israelíes del 2000 prohíbe la discriminación contra estudiantes por razones sectarias o socioeconómicas, la discriminación aún existe. El Artículo (5) de esta ley establece que “la autoridad educativa de distrito, la institución educativa o cualquier persona que actúe en su nombre no discriminará a un alumno por razones sectarias, socioeconómicas o de orientación política…” 17

Lior Dattel (2014) publicó un artículo en Haaretz en el que afirmaba que “los estudiantes árabes de bajo nivel socioeconómico reciben un 42% menos de la financiación del Ministerio que los judíos del mismo nivel”18. Además, en términos de gasto anual por alumno, un informe del Centro Legal para los Derechos de la Minorías Árabe en Israel (Adalah) afirma que la inversión pública por estudiante judío es de 1.778 shekels, tres veces mayor que la inversión por cada alumno árabe, que tiene un promedio de tan sólo 534 shekels 19. Además, las escuelas árabes de Israel sufren de una grave escasez de aulas. Los informes estiman que faltan unas 5.000, mientras que el ministerio construye docenas cada año 20. Otra deficiencia crítica son las infraestructuras de las escuelas árabes. En general, los edificios están en muy malas condiciones y los municipios locales de los pueblos árabes no reciben los fondos suficientes del Ministerio para cubrir sus necesidades.

Conclusión

El proceso de toma de decisiones centralizado, la segregación del sistema escolar por causas religiosas y étnicas y las discriminatorias políticas de financiación suponen duros desafíos para el sistema educativo de Israel.

Aunque el Estado se declara democrático, cuando lo analizamos, los hechos y los datos plantean interrogantes sobre la capacidad de Israel de promover la igualdad, asegurar la justicia y fomentar la convivencia. La igualdad, la justicia y la convivencia son características esenciales de un país democrático; volviendo a poner a Dinamarca y Malasia como ejemplos, ambos países han implantado reformas cruciales en sus sistemas educativos para promover estos valores 21.

El 25% de los alumnos del sistema educativo israelí son árabes; por lo que el Estado debe acometer reformas urgentes para erradicar la discriminación institucionalizada a la que se enfrentan y proteger su futuro.

Notas:

Millennium Development Goals. http://www.un.org/millenniumgoals/education.shtml

Universal Declaration of Human Rights http://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/

Ibid

4 Ministry of Education Website: http://cms.education.gov.il/ accessed on 29 March 2017.

5 Schumacher, T. (2008). The Education System of Israel. Retrieved from: http://handouts.aacrao.org/am08/finished/T1100a_T_Schumacher.pdf

6 Israel Ministry of Foreign Affairs, “Education: Primary and Secondary.” Retrieved from IMFA website: http://www.mfa.gov.il

7 Ibid

8 Leavy, A. (2010). The Failure of Education Policy in Israel: Politics vs. Bureaucracy. Retrieved from: http://repository.upenn.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1136&context=curej

9 Personal interview with Hadiya Kayyof during her visit to Doha, Qatar, March 2016.

10 Leavy, A. (2010). The Failure of Education Policy in Israel: Politics vs. Bureaucracy. Retrieved from: http://repository.upenn.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1136&context=curej

11 Leavy, A. (2010). The Failure of Education Policy in Israel: Politics vs. Bureaucracy. Retrieved from: http://repository.upenn.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1136&context=curej

12 Ibid

13 Source: Ministry of Education, Economics and Budgeting Administration http://meyda.education.gov.il/files/MinhalCalcala/Facts.pdf

14 Israel’s ranked 37 in World Bank list of countries by GDP (2014) with apx $305 billion and Denmark ranked 34 with apx $342 billion http://data.worldbank.org/country/israelhttp://data.worldbank.org/country/denmark. Government Expenditure on Education as % of GDP http://data.worldbank.org/indicator/SE.XPD.TOTL.GD.ZS/countries?display=default

15 National Expenditure on Educational Institutions, by Level of Education- International Comparison. (2011) Central Bureau of Statistics. http://www.cbs.gov.il/shnaton66/st08_75.pdf

16 Government Expenditure on Education as % of GDP http://data.worldbank.org/indicator/SE.XPD.TOTL.GD.ZS/countries?display=default

17 Pupils’ Right Law http://cms.education.gov.il/EducationCMS/Units/Zchuyot/ChukimVeamanot/-Chukim/PupilsRightsLaw.htm

18 Dattel, L. (Dec. 8, 2014). “Israel’s Religious Jews Get More School Funds Than Other Sectors, Ministry Confirms”Retrieved from: http://www.haaretz.com/israel-news/business/.premium-1.630529

19 The Legal Centre for Arab Minority Rights in Israel (Adalah). A Snapshot of the Arab Education System in Israel.Retrieved from: http://www.adalah.org/uploads/oldfiles/newsletter/eng/sep05/comi2.pdf

20 Ibid

21 Isa, B. (nd.) Multiculturalism in Art Education: A Malaysian Perspective. http://portal.unesco.org/culture/en/files/29700/11376859351isa_badrul.pdf/isa_badrul.pdf Rosof, S. (n.d.) Acknowledging a Multi-Cultural Denmark: Bringing Balance to the Folkeskoler http://www.humanityinaction.org/knowledgebase/23-acknowledging-a-multi-cultural-denmark-bringing-balance-to-the-folkeskoler

 

Fuente: Maysa’a Abu Hilal, Middle East Monitor en Español


Israel vuelve a reducir la zona de pesca palestina en Gaza

Las fuerzas militares israelíes suelen disparar contra los pescadores de Gaza, aunque estén dentro de los límites pesqueros impuestos por Israel.

Las autoridades israelíes han decidido reducir la zona palestina de pesca en la sitiada Franja de Gaza de las 9 millas náuticas anteriores a 6 millas, según ha anunciado el jefe de la Unión de Pescadores Palestinos.

Nizar Ayash declaró a Quds Press que en la decisión se incluye la zona pesquera de las partes centrales y sur del enclave costero. Señaló que el mensaje fue transmitido por el Ministerio de Agricultura israelí.

En mayo, Israel extendió la zona de 6 millas a 9 millas náuticas, permitiendo la pesca en zonas que habían estado restringidas durante una década.

A pesar de que esta extensión haya durado dos meses, los pescadores palestinos no se han beneficiado de ella debido a los frecuentes tiroteos y detenciones llevados a cabo por la armada israelí contra los pescadores de Gaza, señaló Ayesh.

Las fuerzas militares israelíes suelen disparar contra los pescadores de Gaza, aunque estén dentro de los límites pesqueros impuestos por Israel.

El oficial palestino exigió que las autoridades israelíes volvieran a extender la zona de pesca de Gaza de 6 a 20 millas náuticas, de acuerdo a los Acuerdos de Oslo, firmados en Tel Aviv en 1993, bajo los cuales los palestinos tienen permitido ejercer todos sus derechos dentro de la zona pesquera.

Pidió a la comunidad internacional que presionara a Israel para que acabe con estas “brutales” prácticas contra los pescadores palestinos.

Unos 4.000 pescadores palestinos trabajan en la costa de Gaza, proporcionando alimentos vitales para más de 50.000 personas de la Franja.

Ayesh destacó que el bloqueo israelí de 11 años en Gaza ha impactado “negativamente” en las condiciones económicas de los pescadores, hasta el punto de convertirles en incapaces de cumplir con las necesidades de sus familias.

Los dos millones de habitantes de Gaza llevan viviendo bajo el asedio israelí desde 2007, siendo privados de productos básicos como comida, combustible, medicinas y materiales de construcción. Desde entonces, la Franja ha dependido en gran medida de la ayuda extranjera, ya que la economía local se ha venido abajo por culpa del bloqueo.

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