Las acusaciones de abuso sexual persiguen al tesorero del Vaticano

Resumen Latinoamericano / Agencias / 30 de junio de 2017 – La trayectoria de George Pell, que ascendió de cura de parroquia rural a tesorero del Vaticano, se vio ensombrecida en los últimos años por controversias surgidas en el pasado.

FOTO: El cardenal australiano George Pell realiza unas declaraciones el 29 de junio de 2017 en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en el Vaticano, tras ser inculpado por abusos sexuales. AFP / Alberto Pizzoli

Para quienes lo admiran, el cardenal Pell, de 76 años, es símbolo del tradicionalismo católico australiano. Para sus detractores, es el rostro de una institución que fracasó a la hora de enfrentar las acusaciones de pederastia.

El cardenal fue inculpado este jueves por abusos sexuales, unas viejas acusaciones que rechaza firmemente y que no fueron especificadas por la policía.

También asegura que no tenía conocimiento alguno de las prácticas pederastas generalizadas en el seno de la Iglesia de Australia, dando a entender que existe un complot contra él.

Pell, nacido en 1941, creció en la localidad rural de Ballarat, donde practicaba teatro en la escuela y sobresalía en fútbol australiano, un deporte colectivo que se juega con un balón oval.

Su madre, una ferviente católica, estaba encantada de que su hijo siguiera el camino de la Iglesia, según la prensa australiana, mientras que su padre, anglicano, no comprendía que su hijo rechazara un contrato de oro con uno de los equipos de fútbol más seguidos.

Siguió parte de sus estudios en Roma antes de ser ordenado cura de la diócesis de Ballarat, en 1966.

Ascenso y acusaciones

Fue nombrado arzobispo de Melbourne, posteriormente de Sídney y, en 2003, fue incluido en el poderoso Colegio de Cardenales, lo que le otorgaba la posibilidad de elegir al papa.

En 2014, el papa Francisco lo eligió para lograr una mayor transparencia en las finanzas del Vaticano, convirtiéndose en número tres de la Santa Sede.