Argentina / Haciendo memoria: Un mismo discurso y similar conducta

Por Manuel Justo Gaggero*, Resumen Latinoamericano, 14 abril 2017.- 

A lo largo de los últimos 65 años la respuesta de los diferentes gobiernos a los justos reclamos de los trabajadores   ha tenido dos paradigmas: Dividir al movimiento obrero y reprimir.

Esta fue la conducta de gobiernos civiles y militares que siempre contaron con represores como el Teniente Coronel Desiderio Fernández Suárez, responsables de los fusilamientos en junio de 1956 en el basural de José León Suárez o  el General Jorge Esteban Cáceres Monié  -Jefe de la Policía Federal en  la dictadura militar- 1970 a 1071.

En los gobiernos  de la “democracia encarcelada” hubo un Sergio Berni, en la  pomposamente llamada “década ganada”, que desalojó violentamente a los trabajadores de Lear  y de otras empresas de la Panamericana y alojó a los detenidos en la Unidad Militar de Campo de Mayo –donde estuvo instalado uno de los  “campos de exterminio del Terrorismo de Estado.

Y siguiendo sus pasos  está  la actual Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que  habla de lo violento que son los docentes y ordena  reprimir a los mismos cuando intentaban montar una escuela intinerante  frente al Congreso; hace un par de días.Pero veamos cómo fue esa historia en el tiempo.-

En 1955, luego del golpe contrarrevolucionario del 16 de septiembre, el movimiento sindical comenzó a reorganizarse al margen de las direcciones burocráticas gestadas durante el gobierno de Perón.

Lideraron este proceso el textil Andrés Framini, el dirigente de Luz y Fuerza Luis Natalini y el estatal Dante Viel.

En esa primera etapa  encabezaba el gobierno el General Eduardo Lonardi y era Ministro de Trabajo Luis Cerruti Costa; con quién compartí la dirección del diario “El Mundo” -1973 -1974-.

Este reconoció a la nueva dirección sindical; decisión que fue desconocida por el Dictador Pedro Eugenio Aramburu que desplazó a Lonardi.

Los dirigentes citados fueron encarcelados y al mismo tiempo el régimen designaba en las intervenciones a los sindicatos a sindicalistas afines, como Amando March  en Empleados de Comercio.

Cuándo asumió Arturo Frondizi la presidencia de la República, cumpliendo con lo acordado con Juan Domingo Perón, puso en vigencia una Ley de Asociaciones Sindicales que les otorgaba a las nuevas direcciones el control de las obras sociales; que fueron la “caja” mediante la cual se enriquecieron numerosos directivos de los gremios.

Su interlocutor preferido fue Augusto Timoteo Vandor.

Al mismo tiempo eran reprimidos los trabajadores bancarios, ferroviarios y del frigorífico “Lisandro de la Torre”; cuyos líderes fueron encarcelados y movilizados por las Fuerzas Armadas-Plan Conintes.

En la Dictadura -1966-1973 -se reprodujo este esquema y al mismo tiempo  que el vandorismo participaba de la  toma de posesión del Dictador Juan Carlos Onganía en la Casa Rosada, se generaba un Sindicalismo de Liberación  que se expresaba  en la CGT de los Argentinos, en la Intersindical y en los sindicatos clasistas de Córdoba liderado, entre otros, por Raymundo Ongaro, Jorge Di Pasquale, Agustín Tosco y Gregorio Flores.

Para acortar nuestros recuerdos diremos que este esquema se repite  durante el gobierno neoliberal de Carlos Menem al que enfrenta la  recientemente fundada CTA dirigida por Víctor De Genaro y el MTA que conforman Hugo Moyano de Camioneros y Roberto Fernández de UTA; con jornadas históricas como la Marcha Federal de 1994 organizada por la primera.

Durante la década Kirchnerista, con la colaboración de algunos “dirigentes” como Hugo Yasky y Roberto Baradel, entre otros, se divide la CTA conformándose una corriente oficialista respaldada por el Ministro de Trabajo Carlos Tomada; abogado permanente de la burocracia sindical pactista.

Por otro lado se reprime a los trabajadores que generan direcciones independientes  y se asesina al militante de la izquierda Mariano Ferreyra; con la complicidad de la dirección burocrática de la Unión Ferroviaria que encabezaba José Pedraza.

En la ceocracia que  encarna  Mauricio Macri la conducta es idéntica, se  acusa de “golpistas” a los dirigentes opositores y se habla de “mafias sindicales” y, al mismo tiempo, se  transforma en el principal aliado del gobierno a Gerardo Martínez secretario General del gremio de la construcción, integrante del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército y se respalda totalmente a Armando Cavalieri; que desde hace 30 años maneja el gremio de los Empleados de Comercio conformando el llamado “sindicalismo de negocios”.

A la represión en la Panamericana, en el día del paro general del 6 de abril, se suma el anuncio de que se invertirían millones de dólares para comprar, en los Estados Unidos y en Israel, instrumentos que usaran las fuerzas policiales para garantizar que nadie se movilice.

Este inquilino temporal de la Casa de Gobierno, que ha sumado 700 mil nuevos pobres al 30% de argentinos bajo la línea de pobreza que dejara el gobierno anterior, pretende llevar adelante un ajuste exigido por las clases dominantes, para lo cual necesita disciplinar a los trabajadores.

Solo construyendo una alternativa, desde las bases obreras, reivindicando los programas históricos de La Falda, Huerta Grande, CGT de los Argentinos y de la histórica CTA que fundara, entre otros, Víctor De Genaro, lograremos detener el proyecto del “gobierno de los ricos”.

*Abogado. Ex Director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre “ y “Diciembre 20”

 

Imagen: «El Levantamiento»  Mural del artista mexicano Diego Rivera 

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