Argentina-Cuba: Lo que no sabe Macri… Y lo que sí

Por Luis Báez Delgado (Desde La Habana), Resumen Latinoamericano, 25 marzo 2017

                                                   Al cumplirse hoy los cuatro meses de la partida de Fidel. 

(I)

     Un país cuyo presidente anda por un lado soñando con volverlo un supermercado, mientras sus educadores tienen que ir a las calles para poder defender los sueños de la nación, no anda bien.

   “Míralo bien, quizás sea la última vez que lo veamos”, le dijo a su mujer Eugenio, un hombre corpulento de tez morena y cabello ceniciento, que sollozaba apretujado en medio de la multitud de argentinos que escuchó fascinada el lunes un discurso de dos horas y media de Fidel Castro.

   Un 90% de la masa humana que se agolpó frente a las altas columnas del edificio neoclásico de la casa de estudios de abogacía de la Universidad de Buenos Aires, iluminado con faroles amarillentos, eran jóvenes.

    La gente escuchaba el mensaje en silencio, como en una misa, como en un ritual religioso, inmóvil, bajo un cielo estrellado, soportando la fría noche del otoño austral, desplegada sobre la Avenida Figueroa Alcorta.  De pronto estallaba en aplausos, gritos y  cánticos: “Olé, olé, Fidel, Fidel”,  estribillo que fue ayer celebrado por el líder cubano.

   No parecía haber curiosos en ese gentío.  Cuando se desconcentraron pacíficamente y en orden, guardaron las banderas y carteles rojos, o se subieron a los buses que los trajeron de la periferia, aunque la mayoría eran universitarios de clase media baja”

                                    AFP, Buenos Aires, Daniel Merolla, 27-5-2003.  

    “Nuestra revolución se basa en ideas y no en fanatismos.  No es tan fácil aplastar la revolución y las ideas que han sido cultivadas por el pueblo cubano y de esas verdades partimos.  Por eso creo que no es tan fácil hacer desaparecer a ese pueblo de la faz de la tierra. (…)

   Me voy eternamente agradecido porque este pueblo de Buenos Aires les está enviando un mensaje a aquellos que sueñan con bombardear nuestra patria y nuestras ciudades.

                                 Fidel en el acto mencionado.  Buenos Aires, noche del 26-5-2003

 

     Los maestros defienden las revoluciones.  Las revoluciones las hacen los jóvenes. 

A los jóvenes los hacen los maestros.

Resulta evidente, a todas luces, que el excelentísimo señor Mauricio Macri,  Presidente de la Nación Argentina, no ha contado con luz suficiente por parte de sus asesores para percatarse de algo trascendental.

Tampoco se han dado cuenta de ello los egregios e incondicionales a su persona miembros del gabinete que conforman su gobierno, distinguidísimos ministros gerentes de corporaciones multinacionales, ajenos a la especulación, a la devaluación de la moneda, a los aumentos de tarifas, la represión, la entrega del país al capital extranjero, la subordinación a los fondos buitres, la claudicación ante ellos, los despidos, ¡por favor…!, – “la dignidad la da llevar el pan a la mesa”, no lo dijo Fidel Castro sino el Papa Francisco, aunque Fidel Castro podría muy bien haberlo dicho, porque como José Martí ayer y el propio Papa Francisco I hoy, echó su suerte con los pobres de la tierra y siempre estuvo al lado de ellos y de todas las causas justas de los humildes del planeta.

En definitiva, ¿qué será, qué es, de todas esas familias de los trabajadores despedidos, de ellos mismos, de todos juntos?   ¿Qué será, qué es, de todo ese ejército de manos ociosas que quieren poder dar de comer a sus hijos honradamente? A los millonarios, sean presidentes o no, les son ajenas este tipo de preocupaciones. Y lo que dijo el Papa ¿qué?  ¿Cómo honra estas palabras y defiende el concepto que encierran la política laboral o de despidos – cómo definirla- del actual gobierno argentino?

Tampoco se han dado cuenta del hecho que más adelante explicaremos, las ilustrísimas, íntegras e irreprochables señorías que llevan sobre sus hombros la encomiable tarea de impartir justicia, bajo la prerrogativa inviolable de ser ante todo imparciales, es decir: no actuar por intereses corporativos,  no ser parte de venganzas políticas,  no plegarse al poder… Se sobreentiende ¿no?

No obstante, desde que Macri llegó, a la distancia se perciben indicios de que a la justicia argentina se le ha corrido un poco la ancestral venda que a todas  garantiza su imparcialidad y la balanza que sostiene, siempre antes al mismo nivel, ha perdido su fiel. ¿Me equivoco? ¿Hacia dónde se habrá inclinado?

No nombrar en este contexto a Milagro Sala, más que una omisión sería una cobardía.  No lo somos.  Cada minuto que esta genuina líder pasa en prisión es una bofetada en pleno rostro a la dignidad del mundo.

Un mundo abofeteado no puede permanecer indiferente.  La libertad de Milagro Sala resulta ya impostergable y es directamente proporcional a la solidaridad que el mundo sea capaz de mostrar con ella.  La impudicia se hace fuerte a costa de nuestro silencio, pero se convierte en añicos ante nuestro amor.  Los Cinco Héroes Cubanos son un ejemplo de ello.

En la misma situación de desconocimiento del hecho que da origen a este trabajo, se encuentran los siempre objetivos y nada tendenciosos y mucho menos falsarios miembros del Grupo Clarín.  ¿Cómo es posible no comprenderlos?  Esos mismos insuperablemente patrióticos señores – ¿dónde estaban cuando las dictaduras? – que apenas el excelentísimo señor millonario Mauricio Macri triunfó, vieron la ocasión para intentar abrir las puertas de la impunidad y clamaron en un noble editorial tan pletóricamente humano como sus sentimientos, –  estoy a punto de llorar – la posibilidad, casi necesidad, de que se indultara a los pobres, infelices e incomprendidos torturadores y criminales que anegaron al país en un baño de sangre y prodigaban secuestros y dosis de picana  con una tranquilidad espeluznante y se repartían bebés robados como regalos sin la más mínima sombra de remordimiento nunca.  Nunca; ni siquiera cuando descubrían en los ojos de esos niños inocentes, las miradas de sus padres que ellos mismos u otros como ellos habían asesinado.

¡Cuán bella iniciativa!  ¡Qué sentido de la  imparcialidad! ¡Cuánta preocupación por el prójimo! Editoriales como estos con propuestas semejantes son como vuelos de la muerte que intentan despegar, desde los que se arrojaría al vacío la justicia.

Y nuestros muertos ¿qué? Y nuestra sed de vida ¿qué?  Y  nuestra esperanza asesinada, nuestros sueños pisoteados, todas esas noches por día durante  meses que se hicieron años, y se fueron, y nosotros con ellos, ¿qué?   La plaza por hogar, la ilusión por almohada, el cumplir años sin cumpleaños; nuestro amor hurtado, nuestra ternura maniatada, nuestra tristeza siempre erguida, hecha de cristales y pétalos ¿qué?

Nos deben tanta vida que la muerte

  se asusta de tenerlos por aliados

  no les bastó con matar a nuestros hijos

   a nuestros nietos también nos los robaron.

   Nos deben las mañanas sin sus risas

   las noches sin un llanto que calmar

    las cunas mirándonos vacías

    los juguetes bostezando en el desván.

                (Canto a las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo.  Fragmento)

¡Qué corazón tan grande tienen estos tipos de Grupo Clarín, che!  ¿Corazón… o bolsillo? ¿Dónde estás corazón que tanto te han herido?  ¿Detrás de que lágrima?  ¿En qué esquina del trino? ¿En qué abrazo que espera? ¿En cuál de todos nuestros muertos ya estrellas?

¿Dónde estás, sin justicia, sin paz? ¿Qué paz puede haber sin justicia? ¿Qué corazón sin justicia ni paz? Gracias mil, maestro, por escribir y cantarnos y dejarnos cantar: “Quién dice que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Desde el mío nacen estas líneas.

¿Qué pasara cuando todos los pudientes señores mencionados se den cuenta de que Cristina Fernández…?  Pero bueno…Es que corren tiempos en que tardamos tiempo en darnos cuenta de las cosas.  Por ejemplo: yo no sabía que el excelentísimo señor Mauricio Macri, además de argentino y millonario era… ¡joven y cubano! ¿Ustedes tampoco? ¿Cómo es posible?

Pues bien,  les explico. Cuando llegó a Argentina el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, -hace por estos días ya un año –  en la primera conferencia de prensa que ofrecieron juntos, Mauricio Macri, insuperablemente feliz  ante las cámaras por tan excelsa compañía, de buenas a primera tuvo la ocurrencia increíble de hablar en nombre de la juventud cubana. ¿Qué les parece?

El mundo al momento quedo asombrado por la naturaleza irrespetuosa de esa declaración, la cual,  dicho sea de paso, ni siquiera venía al caso.  Ningún periodista le había preguntado al respecto.  Fue una de esas ofensas gratuitas que hay quienes suelen hacer para intentar ganar “méritos” ante alguien.  ¿Hay duda de ante quién?

El caso es que el excelentísimo señor presidente de la Nación Argentina, de repente “joven cubano”,  declaró que la visita del presidente de Estados Unidos a nuestra Isla – y Obama escuchando complacido– abría posibilidades a la juventud cubana para buscar apoyo internacional en sus aspiraciones.

Nada. Me quedé frío. Yo: cubano. Mi esposa: cubana. Mi hijo: cubano. Sus amigos: cubanos. Los nuestros, más cercanos, también, y resulta que todos nos vinimos a enterar por televisión de lo que supuestamente queríamos y que ni siquiera nosotros mismos sabíamos.  Y semejante  descubrimiento, al que aún inexplicablemente no se la ha otorgado el Nobel, fue gracias al extraordinario e inigualable don  de clarividencia del excelentísimo señor presidente Mauricio Macri.  ¡Prodigioso! ¡Qué  capacidad de percepción la de este señor! ¡Extraterrestre el hombre! ¡No cabe duda!

A tiempo ya del hecho todavía me estremezco. Pero además, ¡cuánta sacrificada, constante y encomiable preocupación posee el señor Macri por los jóvenes cubanos! ¡Cuánta honestidad! Hay que enunciarlo a la entrada de las Naciones Unidas: “¡Mauricio Macri: el primer y más firme adalid internacional condenando el  criminal bloqueo que por más de medio siglo los Estados Unidos han mantenido contra Cuba, acto tipificado de genocidio que pretende rendir por hambre a un pueblo para que cambie su sistema político!”.

Tanto se preocupa por los jóvenes de mi país que debe ser así, ¿no? ¿Es así? ¿Puede alguna persona  decir que se preocupa por los jóvenes cubanos y no condenar el bloqueo a mi patria?  ¿Es posible?

¿Cómo puede alguien abrogarse el derecho de hablar en nombre de la juventud cubana, cuando por ausencia de un historial que lo respalde, méritos que lo sustenten e intereses y propósitos comunes que lo avalen, no puede siquiera hablar en nombre de la juventud de su propio país?

¿Cómo puede el excelentísimo señor presidente Mauricio Macri abrogarse el derecho de tildar de violador de los derechos  humanos al gobierno de mi patria, cuando jamás en toda su vida fue ni ha sido capaz todavía de calificar y condenar como se merecen a los regímenes dictatoriales que ensangrentaron a su propia patria y masacraron a su propio pueblo?

Durante los ocho años en que el excelentísimo señor Mauricio Macri fue gobernador de Buenos Aires, jamás, ¡jamás!, acudió ni en una sola ocasión al Memorial que rinde homenaje a nuestros hermanos desaparecidos. ¿Cómo es posible? ¿Qué ausencia de luz hay en el alma de este señor que le niega el más noble sentimiento de tributo imprescindible a los caídos y la solidaridad sincera con sus seres queridos?

Hubo de ir el señor Barack Obama a la Nación Argentina.  Tener este mandatario, inmerso en las aguas del protocolo y de las propuestas de sus asesores, la intención de acudir al complejo monumental mencionado.  Planificarse la visita.  Ir ambos presidentes.

Fue entonces, y solo entonces, que al acompañar al presidente estadounidense,  el excelentísimo señor que nos ocupa pudo tener el honor  por primera vez en su vida de observar personalmente esos nombres sagrados grabados en las paredes que dignifican la memoria de toda una nación, ¡y la sostienen!

Ante la veracidad de estos sucesos y su secuencia irrebatible, cabría preguntarle al señor Macri: ¿Quién llevó a quién allí? ¿Usted a Obama o Obama a usted?

No puedo, aunque resulte sumamente desventajosa en materia de ética la comparación para este señor, dejar de señalar, por justeza y por honor, un hecho que todo mi pueblo valora y aprecia: todos los Primeros de Enero, al despuntar el alba, el primer acto que realiza nuestro actual presidente es acudir a la provincia de Oriente a rendirle tributo a nuestros héroes en el Mausoleo del Segundo Frente Oriental Frank País y en el Cementerio de Santa Efigenia.

Mauricio Macri y Raúl Castro no habían nacido cuando José Martí escribió: “Honrar honra”. El primero tal vez conozca este pensamiento pero no lo predica.  El segundo lo predica y así habría actuado hasta sin conocerlo.  No es cuestión de conocimiento; es cuestión de esencias.

Resulta indispensable expresar, con el mayor de los respetos por supuesto, que más allá de comparaciones éticas sumamente desventajosas para Mauricio Macri, dado que este excelentísimo señor dista años luz de Raúl Castro en lo que a integridad y  defensa hasta las últimas consecuencias de la independencia de nuestros pueblos se refiere, lo más sensato que podría hacer el actual señor presidente de la Nación Argentina es no agredir a mi pueblo, mi patria y mi presidente.  Así de simple.

(II)

Más no todo es negativo. Hay que recordar, – perdón, quise decir imaginar – es un interesante ejercicio el que vamos a acometer-,  como el excelentísimo señor Mauricio Macri no dejó pasar la oportunidad y sin el más mínimo temor  plantó ante Obama en defensa de los intereses del noble pueblo argentino y de la reivindicación histórica que la patria merece. En vez de realizar apócrifas declaraciones sobre supuestas aspiraciones de la juventud cubana,  proclamó:

¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por el apoyo tácito y expedito que brindaron siempre a las dictaduras militares que durante años convirtieron a mi patria en una gigantesca prisión y cobraron la vida de decenas de miles de inocentes!

    ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber entrenado en la Escuela de las Américas a militares argentinos y de otras naciones latinoamericanas en las técnicas de la subversión, la desestabilización de la sociedad y la tortura!

   ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber instrumentado y apoyado esa horrible y despreciable colaboración internacional en materia de represión, secuestros y asesinatos que llevó por nombre Plan Cóndor!

   ¡Pocas veces se ha podido evidenciar de una manera tan  incuestionable el desprecio de los fascistas por la vida de nuestros pueblos!  Los “Archivos el Terror” cuentan 50.000 personas ultimadas, 30.000 desaparecidos, 400.000 encarcelados.

    Detrás de estas cifras está el dolor durante décadas de naciones enteras.  Generaciones y generaciones aprendieron de la existencia del miedo antes que a leer y escribir. Ahora en los libros quedan los números espeluznantes del homicidio atroz de la esperanza,  pero el terror y el dolor sufridos no pueden ser contabilizados en cifras. 

   ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber promovido el golpe de estado en Chile que trajo por consecuencia el asesinato de su entonces legítimo presidente Salvador Allende, de miles de hermanos de ese país y diecisiete años de feroz y brutal dictadura!

   ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber instigado y apoyado también el golpe de estado en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez en Abril del 2002 y por continuar intentando desestabilizar ese hermano país mediante insulsos decretos imperiales y el ilegal apoyo a la subversión interna! 

   ¡Argentina no se prestará a maniobras contra Venezuela en el MERCOSUR!  ¡Argentina no acometerá acciones que laceren la hermandad latinoamericana!   Ni por todo el oro del mundo el gobierno que presido sería capaz de acometer la impudicia de ser el Caballo de Troya de la unidad de nuestros pueblos.

     Este gobierno declara en su presencia, a riesgo de su enojo señor Obama, su apoyo irrestricto y total a los hombres que actúan a la altura de las lides con que los prueba la vida.   Nicolás Maduro Moros y su gobierno no son un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos, son los Estados Unidos el único y verdadero peligro que acecha a  la seguridad nacional de nuestros pueblos de América. Siglos de historia llenos de amenazas, atropellos e invasiones militares lo demuestran.

     Por encima de todas las campañas de desprestigio que los monopolios internacionales de la información en contubernio con la oligarquía orquestan e implementan  en sus contras, la Historia sabe, y con ella los pueblos, que Nicolás Maduro Moros es a la Revolución Bolivariana lo que Raúl Castro Ruz a la Cubana: los más firmes, leales e incondicionales continuadores de la obra de los gigantes que les precedieron. 

     “No es que los hombre hacen los pueblos,- sentenció el Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí – sino que los pueblos, con su hora de génesis, suelen ponerse, vibrantes y triunfantes, en un hombre”.

(Nadie dude que al Jefe del Imperio le habría dado un infarto masivo si oye a alguien hablarle así en un recibimiento. ¿Macri hablarle así? ¿Macri hablando así?)   

     ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por la desvergüenza histórica, la traición artera y el homicidio de nuestros compatriotas en el campo de batalla que significó el apoyo decisivo que brindaron al gobierno de Margaret Thatcher en la Guerra de las Malvinas! (nota 1)

    Más allá de vericuetos diplomáticos y de la insustancialidad de una neutralidad en el fondo cómplice, indiferente y expeditamente viabilizadora de la masacre de nuestros soldados, la felonía de haberse aliado una vez más contra una causa justa de nuestros pueblos es un crimen que no perece ni perecerá jamás, ni en los cánones de la jurisprudencia universal ni en la memoria de América Latina y los demás pueblos del mundo. ¡Nuestros soldados muertos no solo son del Reino Unido, son también responsabilidad de ustedes! 

(1)Durante la Guerra de Las Malvinas los yanquis apoyaron incondicionalmente al Reino Unido.

“Desde los últimos días de abril, por tanto, el Reino Unido contó con apoyo diplomático, con inteligencia satelital estadounidense, con las últimas versiones de armamento estadounidense (AIM-9L Sidewinder, Stingers, etc.) y con datos tecnológicos esenciales de lo que se consideraba el arma más peligrosa de los argentinos: los misiles antibuque Exocet de fabricación francesa.” (Fuente: Wikipedia)      

   Cierto es señor presidente, que no es usted personalmente en lo absoluto culpable  de estos acontecimientos; no había cumplido aún usted los 21 años de edad.   Pero los gobernantes no solo heredamos las sillas presidenciales, las “Casas Blancas o Rosadas”;  heredamos las responsabilidades históricas de las naciones que presidimos y las ilusiones y ansias de justicia de los pueblos que nos eligieron.

    Me veo por tanto en la necesidad de comunicarle que mi gobierno dará todo su apoyo a la Demanda del Pueblo Argentino contra el gobierno de Estados Unidos, documento que en breve plazo será presentado ante la Corte Internacional de Justicia, para que su país indemnice por daños psicológicos y emocionales irreparables a los familiares de los 649 militares que perecieron en combate en la Guerra de las Malvinas, las de los que se suicidaron y a los 1300 que resultaron heridos.

     La justa lucha por la devolución de Las Malvinas no podrá ser nunca una “trama secreta” ni dependerá del signo ideológico del partido en el poder en este país. ¡Las Malvinas son argentinas!

     Y por último señor presidente: ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos a sus familiares, nuestro pueblo, el pueblo cubano y todos los pueblos del mundo,  por el asesinato por órdenes de la CIA  y del gobierno entonces en nuestro país a él supeditado, de uno de los seres más extraordinarios que ha existido en la historia de la humanidad y que para honra y gloria de la patria Argentina es hijo de esta tierra: ERNESTO CHE GUEVARA!

(Soy un soñador. ¿Alguien lo duda?)

No se pueden perder las esencias.

Más no todo es negativo. Hay que recordar, – perdón, quise decir imaginar – es un interesante ejercicio el que vamos a acometer-,  como el excelentísimo señor Mauricio Macri no dejó pasar la oportunidad y sin el más mínimo temor  plantó ante Obama en defensa de los intereses del noble pueblo argentino y de la reivindicación histórica que la patria merece. En vez de realizar apócrifas declaraciones sobre supuestas aspiraciones de la juventud cubana,  proclamó:

¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por el apoyo tácito y expedito que brindaron siempre a las dictaduras militares que durante años convirtieron a mi patria en una gigantesca prisión y cobraron la vida de decenas de miles de inocentes!

    ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber entrenado en la Escuela de las Américas a militares argentinos y de otras naciones latinoamericanas en las técnicas de la subversión, la desestabilización de la sociedad y la tortura!

   ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber instrumentado y apoyado esa horrible y despreciable colaboración internacional en materia de represión, secuestros y asesinatos que llevó por nombre Plan Cóndor!

   ¡Pocas veces se ha podido evidenciar de una manera tan  incuestionable el desprecio de los fascistas por la vida de nuestros pueblos!  Los “Archivos el Terror” cuentan 50.000 personas ultimadas, 30.000 desaparecidos, 400.000 encarcelados.

    Detrás de estas cifras está el dolor durante décadas de naciones enteras.  Generaciones y generaciones aprendieron de la existencia del miedo antes que a leer y escribir. Ahora en los libros quedan los números espeluznantes del homicidio atroz de la esperanza,  pero el terror y el dolor sufridos no pueden ser contabilizados en cifras. 

   ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber promovido el golpe de estado en Chile que trajo por consecuencia el asesinato de su entonces legítimo presidente Salvador Allende, de miles de hermanos de ese país y diecisiete años de feroz y brutal dictadura!

   ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por haber instigado y apoyado también el golpe de estado en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez en Abril del 2002 y por continuar intentando desestabilizar ese hermano país mediante insulsos decretos imperiales y el ilegal apoyo a la subversión interna! 

   ¡Argentina no se prestará a maniobras contra Venezuela en el MERCOSUR!  ¡Argentina no acometerá acciones que laceren la hermandad latinoamericana!   Ni por todo el oro del mundo el gobierno que presido sería capaz de acometer la impudicia de ser el Caballo de Troya de la unidad de nuestros pueblos.

     Este gobierno declara en su presencia, a riesgo de su enojo señor Obama, su apoyo irrestricto y total a los hombres que actúan a la altura de las lides con que los prueba la vida.   Nicolás Maduro Moros y su gobierno no son un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos, son los Estados Unidos el único y verdadero peligro que acecha a  la seguridad nacional de nuestros pueblos de América. Siglos de historia llenos de amenazas, atropellos e invasiones militares lo demuestran.

     Por encima de todas las campañas de desprestigio que los monopolios internacionales de la información en contubernio con la oligarquía orquestan e implementan  en sus contras, la Historia sabe, y con ella los pueblos, que Nicolás Maduro Moros es a la Revolución Bolivariana lo que Raúl Castro Ruz a la Cubana: los más firmes, leales e incondicionales continuadores de la obra de los gigantes que les precedieron. 

     “No es que los hombre hacen los pueblos,- sentenció el Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí – sino que los pueblos, con su hora de génesis, suelen ponerse, vibrantes y triunfantes, en un hombre”.

(Nadie dude que al Jefe del Imperio le habría dado un infarto masivo si oye a alguien hablarle así en un recibimiento. ¿Macri hablarle así? ¿Macri hablando así?)   

     ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos por la desvergüenza histórica, la traición artera y el homicidio de nuestros compatriotas en el campo de batalla que significó el apoyo decisivo que brindaron al gobierno de Margaret Thatcher en la Guerra de las Malvinas! (nota 1)

    Más allá de vericuetos diplomáticos y de la insustancialidad de una neutralidad en el fondo cómplice, indiferente y expeditamente viabilizadora de la masacre de nuestros soldados, la felonía de haberse aliado una vez más contra una causa justa de nuestros pueblos es un crimen que no perece ni perecerá jamás, ni en los cánones de la jurisprudencia universal ni en la memoria de América Latina y los demás pueblos del mundo. ¡Nuestros soldados muertos no solo son del Reino Unido, son también responsabilidad de ustedes! 

(1)Durante la Guerra de Las Malvinas los yanquis apoyaron incondicionalmente al Reino Unido.

“Desde los últimos días de abril, por tanto, el Reino Unido contó con apoyo diplomático, con inteligencia satelital estadounidense, con las últimas versiones de armamento estadounidense (AIM-9L Sidewinder, Stingers, etc.) y con datos tecnológicos esenciales de lo que se consideraba el arma más peligrosa de los argentinos: los misiles antibuque Exocet de fabricación francesa.” (Fuente: Wikipedia)      

   Cierto es señor presidente, que no es usted personalmente en lo absoluto culpable  de estos acontecimientos; no había cumplido aún usted los 21 años de edad.   Pero los gobernantes no solo heredamos las sillas presidenciales, las “Casas Blancas o Rosadas”;  heredamos las responsabilidades históricas de las naciones que presidimos y las ilusiones y ansias de justicia de los pueblos que nos eligieron.

    Me veo por tanto en la necesidad de comunicarle que mi gobierno dará todo su apoyo a la Demanda del Pueblo Argentino contra el gobierno de Estados Unidos, documento que en breve plazo será presentado ante la Corte Internacional de Justicia, para que su país indemnice por daños psicológicos y emocionales irreparables a los familiares de los 649 militares que perecieron en combate en la Guerra de las Malvinas, las de los que se suicidaron y a los 1300 que resultaron heridos.

     La justa lucha por la devolución de Las Malvinas no podrá ser nunca una “trama secreta” ni dependerá del signo ideológico del partido en el poder en este país. ¡Las Malvinas son argentinas!

     Y por último señor presidente: ¡Exigimos las más sinceras disculpas del gobierno de Estados Unidos a sus familiares, nuestro pueblo, el pueblo cubano y todos los pueblos del mundo,  por el asesinato por órdenes de la CIA  y del gobierno entonces en nuestro país a él supeditado, de uno de los seres más extraordinarios que ha existido en la historia de la humanidad y que para honra y gloria de la patria Argentina es hijo de esta tierra: ERNESTO CHE GUEVARA!

(Soy un soñador. ¿Alguien lo duda?)

(III)

                     “Muchas cosas pierde el hombre

                     Que a veces la vuelve a hallar;

                    Pero les debo enseñar,

                    Y es bueno que lo recuerden:

                    Si la vergüenza se pierde

                    Jamás se vuelve a encontrar.

 

                   Los hermanos sean unidos,

                  Porque esa es la ley primera;

                 Tengan unión verdadera

                 En cualquier tiempo que sea,

                 Porque si entre ellos pelean

                 Los devoran los de  afuera”.

 

     Jesús Hernández Pueyrredón, en La Vuelta de Martín Fierro (4685, 4690,4695.)

¿Se percató usted, amigo lector, que en esta genial obra de la cultura argentina y universal los versos citados aparecen a continuación uno del otro? ¿Es algo fortuito?  Quiero creer que no y entonces se me ocurrió:

                  Que estén seguidos estos versos

                  Nunca fue casualidad.

                 El Gaucho desde esos tiempos

                 Tuvo claro un fundamento:

                 Sin vergüenza por cimiento

                Nunca dura la unidad.

…Pero bueno, volviendo a lo que nos ocupa, es que el excelentísimo señor presidente Mauricio Macri, y su gabinete, y la oligarquía pudiente de ese país, no se han percatado aún de un hecho trascendental relacionado con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner; algo tan serio que, cuando se den cuenta, ¡arde Troya!; pero no… es que están muy ocupados, hay que entenderlos: las cuentas en el exterior, buscar nuevos y más ocultos paraísos fiscales, el supermercado nación… ¡La octava maravilla del mundo! ¿No lo sabían? Convertir a todo su país en un supermercado gigante. ¡Qué visión! ¡Qué gran obra social!

Hace unos meses el excelentísimo señor presidente de la Nación Argentina declaró que aspiraba a hacer de su país el “supermercado de América”; no el Hospital, no la Escuela. No: “El supermercado”. Un país-supermercado. Un país, una sociedad, que no se mueva por los valores del hombre sino del consumo. ¡Qué obra!

¿Cómo puede ser posible que alguien conciba semejante proyecto?

Cuánto invierno en el alma ha de ser tener un presidente tan celoso defensor de la independencia de su país que  vuelve a negociar con los fondos buitres ¡y les paga!;  tan firme en la conducta de no aceptar presiones que se inclina ante el FMI; tan nacional que mira a Europa y tan latinoamericanista que quiere un pacto de libre comercio con los norteamericanos.

Cuando hasta el actual presidente de Estados Unidos está en contra de los tratados de libre comercio, el señor Mauricio Macri los añora. ¿Cómo es posible? ¿Se puede aspirar a ser más imperialista que los propios imperialistas?

     “Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita de objetos para comprar y consumir”, proclamó el Papa Francisco el 18 de junio del 2015, cuando lanzó su llamado para salvar el planeta. ¿Qué planeta puede ser salvado con supermercados?

    “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda de placeres superficiales, de la conciencia aislada.  Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.”

Lo escribió el Santo Padre Francisco en su Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio”. La cita anterior corresponde a la primera parte del segundo párrafo de dicho texto.

¿Cómo pueden conciliarse estas palabras del Papa con la pretensión de hacer un país-supermercado?

   “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses…¡Cuánta alerta hay en este pensamiento!

Ciento sesenta y siete millones de personas (167 000 000) viven hoy en condiciones de pobreza extrema en América Latina. ¿Vamos a revertir esta situación con supermercados?

Nuestros  pueblos de América no necesitan de supermercados sino de hospitales y escuelas. No les hace falta gerentes que los administren sino líderes leales que los guíen. No precisan de gobiernos que pongan los recursos de sus tierras en venta, sino de  gobernantes honrados que las preserven y defiendan.

En los supermercados se venden mercancías. En sus afueras suelen encontrarse los más pobres y humildes, a los que les está vedado de disímiles maneras entrar.  A la afueras de un supermercado-nación quedaría el pueblo que vería indignado como otras naciones más ricas y los más ricos de otras naciones le compran el país.

En los supermercados se oferta y se despacha.  ¡Las patrias no se ofertan ni se despachan jamás!

Las relaciones internacionales de un país-supermercado estarían supeditadas a los valores de la bolsa, no a los principios; las necesidades sociales serían volátiles ante las necesidades del mercado;  la independencia de la nación sería una ficción tras el pulso entre la oferta y la demanda, y los apetitos jamás saciables de los monopolios nada indiferentes ante obsequio semejante.

Tal parece mentira que el próximo año se cumplirán dos siglos de aquellas visionarias instrucciones de Simón Bolívar, Jefe Supremo de la República de Venezuela, al general Lino de Clemente, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la República de Venezuela ante el gobierno de los Estados Unidos de la América del Norte, expedidas en  Angostura el 22 de julio 1818, donde establece de manera inequívoca la única conducta a seguir por un gobierno que sea del pueblo en el comercio imprescindible con otras naciones.

“El Enviado – escribe el Libertador- está autorizado para tratar sobre relaciones mercantiles del modo y en términos que sean recíprocamente útiles a ambos países y que no comprometan nuestra existencia política y nuestra libertad”. (El subrayado es nuestro)

Como la Historia no es ni será jamás simple anécdota trivial o libro olvidado cubierto de polvo, sino raíz y razón, enseñanza y ejemplo, dignidad nunca occisa por más que se empeñen en ello los conquistadores y sus servidores de todas las épocas, las instrucciones de Bolívar al general Lino de Clemente deberían asumirlas como para ellos dictadas desde la historia todos los presidentes de Latinoamérica de todos los tiempos.

De llegar a convertirse en realidad esta aspiración mercantil del excelentísimo señor joven cubano millonario Mauricio Macri, presidente de la Nación Argentina,  ¿qué rastros de república quedarían en una nación convertida en supermercado?

Toda esa constante ambición, en función de la cual actúa el actual gobierno argentino, es el velo que les ha impedido dirigir su atención al hecho que hemos venido haciendo referencia, pero aún no descubierto, relacionado con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, dama a quien la combinación -¿o fusión incondicional?- de estado-poder judicial- medios de difusión- poder militar – poder económico- (¿dónde ha quedado la sacrosanta separación de poderes?) la ha convertido en blanco de cuanto proceso judicial se les ocurra para intentar desprestigiarla.

La semejanza con lo que ocurre en Brasil con los líderes Dilma Rousseff  y  Lula da Silva  ¿es casualidad? ¿Vamos a caer en la ingenuidad de tener que esperar décadas a que desclasifiquen documentos,  para “descubrir” que las actuales campañas de descrédito contra los líderes de izquierda de nuestros pueblos no son casos aislados o fortuitos, sino que obedecen a una acción concertada de los poderes oligárquicos latinoamericanos, con la aprobación, y por qué no, el estímulo del poder oligárquico mayor de este planeta?

Si fueron capaces de aliarse para internacionalizar el secuestro, la represión y  el crimen, pasando por encima de todo tipo de fronteras geográficas y morales; asociarse para intentar liquidar políticamente a quienes han demostrados ser adversarios de valía por su lealtad a los pueblos, resulta un simple juego de niños para  experimentados en tan macabras lides.

A la actual cofradía en el poder en la República Argentina le falta una causa contra Cristina Fernández de Kirchner…

¡Ya lo dije! Me responsabilizo. Daré los detalles.

Cristina es viuda de Néstor Kirchner y madre de sus dos hijos.  Al trinomio Kirchner-Lula-Chávez se le atribuye, justa y honorablemente atribuido, la derrota en Mar del Plata del proyecto de dominación imperial de George Walker Bush denominado ALCA.

Es una ironía del destino que esta trascendental victoria para el futuro de nuestros pueblos haya entonces tenido lugar en el mismo país cuyo gobierno hoy añora semejante tratado.

Es imposible, porque los hombres somos felices también por los recuerdos que amamos, cada vez que evocamos el histórico triunfo de los pueblos en Mar del Plata, no volver a emocionarnos al ver en nuestras mentes aquellas decenas de miles de argentinos coreando consigas revolucionarias y la genialidad de Chávez al decir: “ALCA, ALCA, ¡AL CARAJO”!  ¡Esos patriotas argentinos están ahí!  ¡No se han ido!  ¡De ellos será mañana nuevamente la victoria!

George Walker Bush – quien hizo honor a su primer apellido con sus cruzadas de conquista – es hijo de George Bush, quien también fue presidente de Estados Unidos.  George Bush, a su vez,  es hijo de Prescott Bush, quién fue el mentor de Richard Nixon.

Las relaciones de Nixon con el clan Bush se remontan a 1946,  cuando un poderoso grupo de comerciantes acaudalados dirigido por Prescott lo seleccionó para postularlo al Congreso, con el objetivo de que defendiera sus intereses allí.

A Prescott se le atribuyen los logros de Nixon en su carrera política, incluida la combinación ganadora por la presidencia Eisenhower-Nixon en 1952.  Prescott no fue presidente; él los hacía.

De todo esto se desprende, -en aras de ir atisbando tierra firme en el mar de esta información-, que George W. Bush, el derrotado del ALCA, es nieto de Prescott Bush, el creador de Nixon como político, quién a su vez fue derrotado por John F. Kennedy en las elecciones más reñidas hasta ese momento en la historia de los Estados Unidos. (Martes 8 de noviembre de 1960. Voto popular: JFK 49,7%,  Nixon 49,5%. Voto Colegio Electoral: JFK 303 delegados, Nixon 219.)   Nixon nunca perdonó a Kennedy por esta derrota, como tampoco George W Bush perdonó a Lula-Chávez-Kirchner por haberle vencido.

Como dato curioso hay que señalar que George W. Bush  aseguró públicamente en varias ocasiones que él podía hablar con Dios.  Sin embargo, Bush mintió cuando aseguró que Irak tenía armas de destrucción masiva y llevó el país a la guerra. Irak lo que sí tenía era mucho petróleo. Cientos de miles de víctimas inocentes, millones de exiliados, un país permanentemente en guerra, fragmentado y destruido es el precio hoy de su “visión”.

Si el señor George W. Bush puede o no hablar con Dios es asunto del que no podemos dar certeza.  De lo que sí estamos firmemente convencidos es de algo que no admite la más mínima duda: Dios no lo escucha.

No es nuevo en la historia de Estados Unidos. Una “visión” similar, en otro contexto por supuesto, la tuvo el vigésimo quinto presidente de esa nación, William McKinley, Jr, quién en entrevista concedida al diario “The Chirstian Advocate”, publicada el 22 de Enero de 1903, confesó:

    “Yo caminaba por la Casa Blanca, noche tras noche, hasta medianoche; y no siento vergüenza al reconocer que más de una noche he caído de rodillas y he suplicado luz y guía al Dios Todopoderoso. Y una noche, tarde, recibí Su orientación, no sé cómo, pero la recibí: primero, que no debemos devolver las Filipinas a España, lo que sería cobarde y deshonroso; segundo, que no debemos entregarlas a Francia ni a Alemania, nuestros rivales comerciales en el oriente, lo que sería indigno y mal negocio; tercero, que no debemos dejárselas a los filipinos, que no están preparados para auto-gobernarse y pronto sufrirían peor desorden y anarquía que en tiempos de España; y cuarto, que no tenemos más alternativa que recoger a todos los filipinos y educarlos y elevarlos y civilizarlos y cristianizarlos, y por la gracia de Dios hacer todo lo que podamos por ellos, como prójimos por quienes Cristo también murió. Y entonces, volví a la cama y dormí profundamente, y a la mañana siguiente mandé llamar al ingeniero jefe del Departamento de Guerra (nuestro creador de mapas) y le dije que pusiera a las Filipinas en el mapa de los Estados Unidos, ¡y allí están, y allí quedarán mientras yo sea presidente!”. (Fuente Wikipedia)

El costo de esta “visión” es lo que ha quedado recogido en la historia como el Genocidio Filipino: la muerte de más de un millón de civiles a manos de los 110 000 soldados que  McKinley envió. Esta es la verdad histórica.

No tenemos noticias todavía de que algún gobernante inglés haya tenido la “orientación” del Supremo de continuar perpetuando el crimen de mantener el Archipiélago de Las Malvinas en el mapa del Reino Unido.

Esperamos no tener noticias de ese tipo nunca.  Es hora ya de no asociar más a Dios con la injusticia.  En todo caso, y por si acaso, ellos podrán decir: “God Save the Queen”; y nosotros hoy decimos:“El Papa es argentino”.

Volviendo a lo que ahora nos ocupa. El caso es que así como George W. Bush no perdonó al trinomio bolivariano por la paliza política que le propinaron en Mar del Plata,  Nixon no perdonó nunca a John F. Kennedy por haberlo vencido en las elecciones mencionadas.  Igualmente, la CIA nunca no le perdonó a Kennedy que se negara a utilizar la fuerza aérea estadounidense para intentar cambiar el signo de la derrota en Girón, cuando los mercenarios entrenados durante más de un año por la Agencia – en lo que supuestamente iba a ser una paseo de carnaval hasta la capital de la isla – huían despavoridos perseguidos por los milicianos, con Fidel Castro al frente.

-Aclaración necesaria; “Al frente”, cuando se trata de Fidel y Raúl, quiere decir en primera fila, delante de.., a pecho limpio, a riesgo de sus propias vidas. La valentía no sabe de metáforas ni siguen los hombres al combate a quienes no estén dispuestos a morir como ellos y no hayan demostrado antes en la historia con su conducta los ideales que los motivan y los corajes que los sustentan. Las revoluciones se basan en ideas pero se hacen y se defienden a puro c…   ¡Vivan San Martín, Belgrano, Artigas! ¡Viva Bolívar! ¡Viva Martí! ¡Vivan Che y Chávez! ¡Vivan Fidel y Raúl!

Si así no hubiera sido Fidel Castro, la Revolución Cubana habría seguido siendo una utopía en aquellos días del siglo pasado. “Nunca con más justicia se puede decir que un hombre fue el creador de una revolución. Martí decía que los que marchan al frente tienen la obligación de ver más lejos.  Fidel marchó al frente…, vio donde nadie se atrevía siquiera a espiar.  Vio el triunfo en aquellos días de derrota y su fe maravillosa en las fuerzas del pueblo nos mantuvo e impulsó a todos” escribió CHE.

Si así no hubiera sido Fidel Castro, los yanquis no habrían planificado más de seiscientos planes de atentados para asesinarlo.

Si así no hubiera sido Fidel Castro, el pueblo argentino no lo llevara en su corazón como lo lleva, y no le habría dispensado aquel extraordinario mar de cariño durante su visita los días 24,25 y 26 de mayo del 2003.  Los pueblos nunca otorgan su amor  a la ligera.

Por ser como era, Fidel Castro jamás necesitó en su país ni en ninguna nación de las muchas que visitó, -¡ni hubiera permitido siquiera que se lo ofrecieran!-, “bestias” o “copias de bestias” para trasladarse. Ídem Raúl Castro.

No olvido aquella imagen de la “bestia” pasando vertiginosa por las calles de Bariloche, mientras el pueblo de esa ciudad en nombre de todos los argentinos le gritaba a puro pulmón al presidente Obama las verdades que precisaba ser gritadas.  Por más que lo pretendan y lo intenten los imperialistas, no hay ni habrá nunca blindados que puedan impedir sean escuchadas las verdades de los pueblos.

Con respecto a Cuba, Obama hizo lo que se vislumbraba Kennedy hubiera realizado de no haber sido ultimado.  La historia habría sido otra entonces.

La historia del enfrentamiento abierto, no la de la Lealtad.    ¡Ni por relaciones con el Olimpo, Cuba y su Revolución serían capaces jamás de abandonar a su suerte a un compatriota, a un país amigo, a causa justa alguna en cualquier rincón del planeta!  Ser leales a los principios es una cuestión existencial para la Revolución Cubana, porque en ello le va su propia existencia como nación. ¡Fidel nos lo enseñó!  Corren tiempos en que no huelga reiterarlo.

Tiempo antes de morir ya Kennedy había cambiando su opinión sobre Fidel y la Revolución Cubana, al punto de que el mismo día y a la misma hora en que recibe los balazos en aquella emboscada disfrazada de recorrido, un enviado especial suyo portador de un mensaje de paz conversaba con nuestro Comandante en Jefe.  Esto el establishment no se lo perdonaría tampoco nunca.-

Tampoco perdonaron a Kennedy de la derrota de las fuerzas invasoras en Girón los halcones del Pentágono ni los terroristas cubanos entrenados en Estados Unidos y allí instalados, es decir, protegidos de por vida. Orlando Bosch Ávila (ya fallecido) y Luis Posada Carriles fueron los responsables, entre otros numerosos actos terroristas,  del abominable crimen de hacer explotar un avión civil cubano en pleno vuelo.  Bosch, en carta que hizo pública, llegó a calificar a los hermanos Kennedy como traidores.

Kennedy no fue perdonado.  Estaba condenado a morir.  Lo asesinan el 22 de Noviembre de 1963 en Dallas.  Otro dato curioso: cinco años después de este suceso, cuando su hermano Robert, ex fiscal general, lanza su candidatura a la presidencia de Estados Unidos y anuncia que de ganar reabriría la investigación del caso, es baleado el 6 de junio de 1968, en el Hotel Ambassador de Los Ángeles,

A estas alturas usted seguro se preguntara, amigo lector: “¿Y todo esto que tiene que ver con Cristina Fernández?”

Bien, la respuesta es muy sencilla: nada.  ¿Qué les parece? Nada.  Absolutamente nada.  Y esto, precisamente esto, es más que suficiente para enjuiciarla bajo los cargos de toda esta conjura.  Es un estilo en los procesos actuales contra ella. La ausencia de razones es la razón. La falta de argumentos el argumento. Así de simple.

   “Que no hay una sola prueba que lo avale”. ¿Cuándo  han hecho falta pruebas para acusarla?

   “Que podría ser extraditada”. ¡Qué alivio tan grande para Macri y su séquito!

   “…Pero es que solo tenía diez años de edad cuando los hechos” ¡Y eso que importa!, si Cristina Fernández desde pequeñita ya de seguro era de armas tomar.

   “¡Es un absurdo!”  ¡Por favor…! Fue un genial escritor, precisamente argentino, quien expresó para todos los tiempos un pensamiento que debemos tener siempre presente:

“Lo absurdo no son las cosas, sino que las cosas estén ahí y las veamos como absurdas”.                                           

Julio Cortázar.

(IV)

¿No es Macri presidente?

La cruzada desatada por Mauricio Macri contra Cristina Fernández de Kirchner es personal y del sistema.

Del sistema, porque la oligarquía no perdonará nunca a quienes respondan al pueblo. Es ley. Sobran ejemplos en la historia.

Personal, porque muy en el fondo, allá donde muy bien lo sabe pero aún mejor lo disimula, Mauricio Macri está convencido de algo que hiere profundamente su orgullo.

¿Qué herida sangra detrás de la perenne sonrisa del presidente?  ¿Por qué esa ira a flor de piel, esa soberbia presta, esa intemperancia constante para con Cristina Fernández de Kirchner?  ¿Qué hay detrás de todo esto?

“…la soberbia representa el último grado o fase del proceso de “autogratificación” que siempre -siempre- se exacerba y destaca como una reacción secundaria a una decepción o frustración personal.  Si el soberbio “habla fuerte” es porque alguna vez se quedó mudo…La soberbia es, pues, un “corsé” psíquico; dentro de él, en realidad, se debate un alma insatisfecha, que a fuerza de engañarse llegó a creerse valiosa, pero se siente vulnerable…”

(Mira y López Emilio, Cuatro Gigantes del Alma,  Librería “El Ateneo” Editorial Florida 340 – Buenos Aires, Agosto 1954, pág. 121)

Mauricio Macri no había ni nacido cuando fue publicado este estudio que retrata su conducta.

Su vulnerabilidad es evidente. Toda esta cruzada judicial, verbal,  emocional de Macri contra Cristina Fernández de Kirchner tiene entonces su origen en un hecho que es a su vez innegable.  Basta aplicar el concepto expuesto para comprenderlo.

Por eso aquellos gritos irrespetuosos a Cristina, – cuando por principio a una mujer jamás se le levanta la voz- que motivaron su ausencia al traspaso presidencial. “Ex abundantia cordis os loquitur”: De la abundancia del corazón habla la boca.

A ello se agrega otra cuestión fundamental: Macri defiende los intereses que representa su clase: la oligarquía transnacional. Su odio visceral a todo lo que huela a pueblo es funcional al imperialismo.

Qué puede importarle defender la soberanía de Malvinas? Qué puede importarle la educación pública, universal y gratuita? Qué puede importarle la salud, el empleo, el salario, el desarrollo de las ciencias, la historia y la cultura?

Nada, no le importa absolutamente nada porque a la clase que representa Mr. Macri todo lo humano le es ajeno. Por eso intenta borrar la memoria, por eso no sabe cuánto cobra un jubilado, ni quiere discutir paritarias con los maestros, ni le importan los cientos de miles de trabajadores que engrosan las filas de desocupados…Sus inenarrables dislates, que llenan las redes sociales, son también funcionales a su desprecio de clase.

Por eso su constante prédica contra el Kirchnerismo, como una obsesión, -es una obsesión- presente siempre en todos y cada uno de sus discursos, aún cuando no venga el tema al caso.

Por eso la persecución judicial a Cristina, tratando de humillarla y desprestigiarla.

Analizando esto en un contexto más amplio, no hay casualidad entonces en la prisión de Milagro Sala. No la hay tampoco en las amenazas e intentos de intimidación a Hebe de Bonafini. Otros ejemplos de injusticias habrá que este escribidor desconoce;  más ténganlo por seguro: en su mayoría serán mujeres y representarán al pueblo.

No es deliberado, justo es señalarlo, más le es inevitable.

El excelentísimo Mr. Mauricio Macri,  Presidente de la Nación Argentina, sabe que si hoy es posible poner ese título al lado de su nombre es porque no tuvo como contrincante en las elecciones a Cristina Fernández.  De haber sido ella, sabe perfectamente bien, – y él lo sabe: esto es esencial- no habría podido derrotarla.

He ahí la causa de la soberbia y la persecución tras la cual se esconde Mr. Macri. Tener un enemigo que no puede vencer y que ese enemigo que no puede vencer sea una mujer: Cristina Fernández de Kirchner.

Luis Báez Delgado.

You must be logged in to post a comment Login