Puerto Rico: Recordando la Masacre de Ponce

Por Rafael Cancel Miranda, Resumen Latinoamericano, 21 marzo 2017

Hoy, 21 de marzo, hará 80 años que el gobernador de Puerto Rico impuesto por el gobierno estadounidense, general Blanton Winship, ordenó la Masacre de Ponce en la fueron asesinados 19 ciudadanos puertorriqueños y heridos cera de 200.  Entre las víctimas había una niña –Georgina Maldonado– quien salía de la iglesia con su ramito en la mano, pues era Domingo de Ramos.   La asesinaron cobardemente por la espalda.  A esa niña quiero dedicar este  poema.

 

También lo dedico al joven nacionalista Ángel Esteban Antongiorgi.  El 25 de julio de 1938, el sanguinario general Blanton  Winship quiso profanar la sangre caída en Ponce aquel 21 de marzo de 1937 con una marcha militar por las calles donde habían caído los nacionalistas masacrados.  El joven estudiante Antongiorgi le entró a tiros a la tarima, haciendo huir a los que allí se encontraban, entre ellos, Winship.  Los hizo correr y no pudieron profanar la sangre puertorriqueña.  Al acto, los esbirros asesinaron al joven Antongiorgi y desaparecieron su cuerpo, pero jamás pudieron hacerlo desaparecer de la memoria de su pueblo.  Para ti también, Ángel Esteban, este poema.

 

El niño enjuto*

 

Son las ocho de la noche,

y al hospital de beneficencia

van un niño enjuto y un hombre pobre

llevando en los brazos

una niña casi muerta.

 

Reclaman atención para la niña,

pero los echan del lugar

diciendo que no había cabida

para ella en el hospital.

 

De allí salen desesperados

y llevan a la niña moribunda

al hospital de los acaudalados

donde esperan con fe profunda

la ayuda de un doctor privado.

 

-¿Cuánto puede pagar? fue la pregunta,

y el hombre pobre dice al contestar,

-Con la vida si usted quiere,

pero nada más podemos dar.

 

-Lo sentimos, responde el médico,

pero si no pueden pagar

llévensela a otro hospital.

 

Y el hombre pobre y el niño enjuto

se fueron a mendigar

a las casas palaciegas

de los ricos de la ciudad.

 

Y a los pobres de allí los corrían,

tirándoles puertas al rostro

y algunos hasta los maldecían

por interrumpirles el ocio.

 

Llegaron las doce de la noche,

y tronó un boletín por la radio

de que una ganga de jóvenes,

liderada por un niño enjuto,

había forzado a unos doctores

a tratar una niña en estado moribundo.

 

Luego preguntaban periodistas a doctores

si habían logrado salvar a la niña,

y los doctores contestaban

que fue muy tarde para la medicina.

 

Que media hora fue la diferencia,

que por tan solo esa media hora

¡yacía la niña muerta!

 

Buscaba afanosa la policía

al niño enjuto que asaltó el hospital,

había roto las leyes, decían,

y a la cárcel iría por criminal.

 

Pasado el tiempo llegó la Navidad

y los ricachos clamaban protección

diciendo que una ganga criminal

comandada por un niño enjuto

les robaba juguetes de Navidad

para repartirlos en los “barrios sucios”.

 

Siguieron corriendo los años

y brotó una revolución social

donde se dice que un joven enjuto

llevaba las de ganar.

 

Y ofrecen dólares por su cabeza

los que una vez tiraron puertas en su rostro,

y ofrecen arreglos y componendas

los que le maldijeron por sacarles del ocio.

 

Pero ya se les hizo tarde,

media hora tarde como a la niña aquella

pues el niño enjuto viene a cobrarles

en nombre de todos los sufridos de la tierra.

…..

*Poema escrito el 11 de noviembre de 1970 en la prisión de Leavenworth, Kansas.  Publicado por Rafael Cancel Rodríguez en: Cancel Miranda, Rafael. Lucha e ideario de un puertorriqueño. Edición privada:  Mayagüez, 1971.

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