EL DÍA DE LA MUJER LUCHADORA EN PALESTINA: El 8 de marzo, Día de la Mujer, de pie con las mujeres de Palestina / El doble muro de las mujeres palestinas: la ocupación israelí y el machismo / Día de la Mujer: Herrera, pescadora y conductora, oficios de mujeres en Gaza / Mujeres palestinas, lideran la resistencia en Budrus / España: Homenaje a la resistencia de la mujer palestina en el marco del Día Internacional de la Mujer

Resumen Latinoamericano / PalestinaLibre / 08 de marzo de 2017 –

El 8 de marzo, Día de la Mujer, de pie con las mujeres de Palestina

La marcha del 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer es una oportunidad sin precedentes para las feministas a posicionarse contra la islamofobia y el apartheid israelí, además de apoyar la libre determinación del pueblo palestino.

FOTO: La extensa historia de la resistencia de las mujeres en Palestina. Oren Ziv ActiveStills

La marcha del 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer es una oportunidad sin precedentes para las feministas a posicionarse contra la islamofobia y el apartheid israelí, además de apoyar la libre determinación del pueblo palestino.

El llamado a la marcha por un «feminismo al 99% » incluye peticiones expresas de un «feminismo anti-racistas, anti-colonial», la descolonización de las tierras palestinas y derribar los muros del apartheid, ya sean a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos o en los territorios ocupados de Cisjordania.

Entre los que han apoyado el llamado, se encuentra la presa política Rasmea Odeh y Angela Davis, una conocida activista por la justicia y una firme partidaria de la causa palestina y del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel.

La plataforma de la marcha es, por lo tanto, en parte, una celebración de la historia de la mujer palestina y su papel en la lucha contra la ocupación israelí. Esa una historia muy extensa.

Este año se cumple el centenario de la Declaración Balfour. A través de ese documento, Arthur James Balfour, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña se comprometió a apoyar el establecimiento de un «Hogar Nacional Judío», un eufemismo para un estado judío, en Palestina. (NT: Con su mentalidad y prepotencia colonialista, dando algo que no le pertenece a quien no le corresponde).

En la década de 1920, las mujeres protestaron contra el programa de colonización sionista que Balfour había respaldado.

Una conferencia mundial sobre la mujer se celebró en Jerusalén en 1929.

A raíz de ello, una delegación de 14 mujeres solicitó ver a John Chancellor, Alto Comisionado Británico para Palestina, la revocación de la Declaración Balfour y se opusieron a la represión de los militares británicos en contra de los manifestantes palestinos, el maltrato a los prisioneros y el castigo colectivo a los pueblos llevado a cabo por las autoridades británicas que en aquellos tiempos “gobernaban” Palestina.

Papel clave en la lucha

Durante la rebelión árabe de 1930 en Palestina, las mujeres recaudaron fondos y distribuyeron alimentos a los detenidos. También entregaron alimentos, armas y agua a los hombres implicados en la rebelión.

En 1948, las mujeres palestinas se enfrentaron en batallas armadas contra las fuerzas sionistas.

Las mujeres en Jaffa formaron el Zahrat al-Uqhuwan (La Margarita) poco antes de la Nakba, la expulsión masiva de los palestinos ocurrida en 1948. Esta organización entregó servicios médicos, alimentos, agua y municiones a los rebeldes palestinos.

Durante el periodo 1948-1968, las mujeres palestinas juegan un papel clave en al-Ard (La Tierra), un movimiento de resistencia finalmente suprimida por las autoridades israelíes.

Desde 1967, las mujeres palestinas han desempeñado varios papeles en las luchas para liberación de Palestina. Mujeres como Fátima Barnawi participaron en la resistencia armada.

En enero de 1969, las mujeres palestinas llevaron a cabo una huelga frente a las cárceles israelíes y centros de detención exigiendo la liberación de familiares presos. Tan sólo en Gaza, 65 mujeres murieron en la resistencia a la ocupación entre 1967 y 1970.

El miedo prohibido

En tiempos más recientes, las mujeres palestinas fueron fundamentales para el levantamiento de las masas de la primera Intifada, que comenzó el 9 de diciembre de 1987, el día en que el miedo fue prohibido y las piedras fueron alzadas, como lo definió el periodista palestino, Makram Makhoul.

La intifada comenzó después de que cuatro palestinos murieran en un checkpoint (puesto de control militar israelí) en Gaza, y Hatem Abu Sisi, de 17 años, fuese asesinado por un oficial israelí que disparaba contra una multitud de manifestantes palestinos de duelo.

Los comités de mujeres que habían existido antes del levantamiento proporcionaron algunos de los líderes emergentes de los comités populares que tuvieran una fundamental importancia para la intifada.

Estas dirigentes estaban involucradas en la organización de los servicios de socorro y la recaudación de fondos para los presos y sus familias. También organizaron la asistencia jurídica para instituir a más personas a unirse a la intifada.

Cuando Israel cerró las escuelas palestinas, una táctica común de las fuerzas de ocupación, las mujeres constituyeron escuelas alternativas subterráneas que surgieron en los hogares, mezquitas e iglesias. Las mujeres también fueron fundamentales en la organización del boicot masivo a los productos israelíes.

El 8 de marzo de 1988, los comités de mujeres que habían organizado las mujeres palestinas trabajadoras, estudiantes y amas de casa hicieron un llamado para un programa conjunto en el Día Internacional de la Mujer.

Los comités organizaron los servicios de cuidado de niños para permitir la participación masiva de las mujeres en los comités populares y en los sindicatos. El programa también animó a las mujeres a unirse a las huelgas generales que tuvieron lugar por toda Cisjordania y Gaza, y para organizar las defensas contra los ataques de los soldados y colonos israelíes.

Durante la segunda intifada, que comenzó en el año 2000, Manal Abu Akhar, quien recibió un disparo en el pecho cuando era niña durante la primera Intifada, utilizó su casa en Dheisheh, un campamento de refugiados de la zona de Belén, para albergar a los combatientes.

Ella también ayudó a » detener» el secuestro de palestinos por los militares israelíes. Las mujeres palestinas podían arrojar sus cuerpos en el suelo para tratar de crear el caos para que otros pudieran escapar.

Abu Akhar también utilizó su casa como un puesto de observación para vigilar el movimiento de los militares israelíes.

Apoyo al BDS

Más recientemente, las mujeres palestinas han sido víctimas de las mortales represiones israelíes. En octubre de 2015, Dania Irsheid de 17 años, fue asesinada a tiros en un checkpoint israelí en Hebrón. Soldados israelíes señalaron que le dispararon porque los amenazó con un cuchillo, lo cual ha sido negado por los testigos.

Otra adolescente, Bayan al-Esseili, fue asesinada a tiros ese mismo mes, cerca del asentamiento ilegal de Kiryat Arba en Hebrón.

Un grupo llamado Coalición de Mujeres Jerusalemitas se manifestó en contra de estas muertes.

Hablando como mujeres, madres, hermanas, hijas y jóvenes, la coalición pidió la «protección de nuestra seguridad física, de nuestros hogares, de las calles de nuestro barrio, escuelas, clínicas, poder llegar a salvo a nuestros lugares de trabajo y lugares de culto».

«Nosotras, las mujeres de Jerusalén Ocupada, somos huérfanas políticamente», indicaron las responsables del grupo. «Somos víctimas sin protección, ya que la Autoridad Palestina no tiene derecho y no puede protegernos en nuestra ciudad, y el estado de Israel nos trata como terroristas que deben ser humilladas, atacadas, violadas y controladas».

El 8 de marzo del año pasado, las mujeres palestinas emitieron un comunicado de solidaridad con las miles de mujeres palestinas que han sido encarceladas por Israel desde 1967.

La declaración fue escrita por más de 60 mujeres palestinas que estuvieron tras las rejas israelíes. Quienes protestaron por la continua negación a las mujeres palestinas de asistencia sanitaria y la educación, y las terribles condiciones en que viven las mujeres palestinas encarceladas por su resistencia a la ocupación.

Este año, la Plataforma 8 de marzo  insta a los participantes a seguir demostrando su apoyo para la Liberación de Palestina después de que la marcha haya terminado.

La plataforma demanda la apertura de las fronteras, por los derechos de los refugiados palestinos que desean retornar a sus hogares y la descolonización de Palestina. A su vez, se hará un llamado a los manifestantes a apoyar directamente al movimiento BDS.

El llamado de Palestina y el BDS, exige el fin de la ocupación israelí de las tierras palestinas, plena igualdad de derechos para los ciudadanos palestinos en Israel, el desmantelamiento del Muro de  Apartheid israelí en Cisjordania y la aplicación de la resolución 194 de la ONU que apoya el derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares y patria.

Estos objetivos están plenamente consagrados dentro de la escencia de la Plataforma 8 de marzo.

Los sindicatos que luchan en Occidente que han respaldado a la plataforma deben apoyar las tácticas del BDS como un medio para demostrar la solidaridad con las mujeres trabajadoras palestinas, tanto dentro y fuera de los sindicatos.

La tasa de cesantía de las mujeres palestinas en Cisjordania se situó en el 28,5% en los últimos meses de 2016. Esto fue dos veces mayor que la tasa de desempleo masculino.

En Gaza, la tasa de desempleo de las mujeres fue más del 64%, según la Oficina Central Palestina de Estadísticas. La tasa correspondiente a los hombres fue del 33%.

Estos datos demuestran por qué todos los sindicatos palestinos apoyan la campaña de BDS contra Israel.

Rechazar el «feminismo imperialista»

El llamado del 8 de marzo para un «fin de la violencia de género», incluyendo la brutalidad policial y las «políticas de Estado» que engendran la pobreza, puede traer manifestantes en solidaridad directa con las feministas palestinas.

Como la académica y activista Nada Elia ha señalado, la infraestructura de Israel está «diseñada para mantener altas tasas de abortos involuntarios mediante el bloqueo de recursos básicos como el agua y suministros médicos, obligando a las mujeres en trabajo de parto a esperar en los checkpoint (puestos de control militares) en su camino a un hospital, y en general la creación de condiciones inhumanas e inhabitables para los palestinos. Esto también aumentó los abortos involuntarios, partos prematuros y mortinatos. Mujeres etíopes-israelíes, la mayoría de ellas judías, también han sido objeto de inyecciones anticonceptivas obligatorias sin su consentimiento.

Los manifestantes del 8 de marzo pueden vincular sus luchas con el trabajo llevado a cabo por grupos como la Unión General de Mujeres Palestinas, que se han organizado para luchar por la justicia y en especial para las mujeres palestinas.

Bajo el mandato del presidente Donald Trump, la expansión de los asentamientos israelíes ilegales ha continuado a un ritmo acelerado, y hay que prepararse para resistir los planes inminentes para llevar a cabo una nueva guerra contra Gaza. Pero no podemos darnos el lujo de esperar que las próximas bombas caigan para saber que la propia Gaza ya está inhabitable y que la ONU ha pronosticado que las condiciones empeorarán a finales de esta década.

Ser una mujer palestina en Gaza es no tener ningún control sobre su propio cuerpo y capacidad de vivir de la apariencia de una vida plena. Los EE.UU. han financiado y apoyado la violencia racista infligida contra las mujeres, hombres y niños de Gaza.

Por último, los que abogan por el feminismo mundial el 8 de marzo, no pueden dejar que su apoyo político para Palestina se contamine con soporte para el sionismo o la ocupación israelí. Ahora más que nunca, una clara línea debe ser trazada entre los sectores de izquierda que proclaman lo que Deepa Kumar, una escritora y académica, ha llamado el «feminismo imperialista» y los que luchan por la emancipación de las mujeres en todas partes.

Sólo un feminismo «desde el río hasta el mar» e incluso más allá, puede cambiar el curso de la violencia brutal de género de los EE.UU. e Israel. Sólo para un anti-racista, el feminismo antiimperialista puede poner fin a la guerra en contra de las mujeres palestinas que es un componente básico del sionismo, la ocupación israelí y el imperio de Estados Unidos.

Acerca del autor: Sofía Arias vive en la ciudad de Nueva York y Bill Mullen V. vive en Indiana. Ambas son desde hace mucho tiempo activistas de solidaridad con Palestina.

Fuente: On 8 March, stand with women of Palestine

Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Al Jazeera.

Fuente: Sofía Arias y Bill Mullen V, The Electronic Intifada / Traducción: Palestinalibre.org


El doble muro de las mujeres palestinas: la ocupación israelí y el machismo

La ocupación y el bloqueo israelí contribuyen a consolidar una sociedad patriarcal en Palestina, que carga sobre sus mujeres una discriminación doble: machista y racista

Madleen Kullab, de 21 años, es la única mujer pescadora (conocida) en la franja de Gaza. «No veo ninguna razón por la que ser mujer deba detenerme». | FOTO: UNRWA España – www.unrwa.es

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, UNRWA ha lanzado la campaña «mujeres que inspiran«, en la que se recogen estos y otros testimonios de mujeres  palestinas refugiadas

La historia de las mujeres palestinas es la historia de una lucha contra dos muros. Mariam se topó con el primero cuando su padre le impidió ir al extranjero a estudiar con una beca, pero no se rindió. Cuando la joven palestina de la franja de Gaza logró convencerle con la ayuda de su hermano y su primo, se presentó con las maletas en el paso de Erez, dispuesta a cruzar hacia Israel. Vencido el muro del patriarcado llegó entonces el segundo: el de la ocupación. Mariam tuvo que regresar a casa porque los soldados israelíes le negaron la salida. Al volver, su padre decidió casarla.

«Las mujeres palestinas no pueden salir del patriarcado porque existe un bloqueo y una ocupación que lo alimentan brutalmente», asegura Isabel Pérez, periodista especializada en Oriente Medio y residente de la franja de Gaza, quien a diario recoge historias como la de Mariam para mostrar «los efectos de la ocupación en las mujeres palestinas».

«Hay que hacer más visible la triple lucha de las mujeres palestinas»: contra el patriarcado, contra la ocupación israelí y contra la mirada occidental, que tiende a relegarlas a un papel doméstico», apuntan nueve expertas reunidas esta semana en Madrid –algunas de ellas por videoconferencia– en el debate ‘Palestina a través de sus mujeres’.

A esta realidad se llega remontándose a la llegada del movimiento colonial israelí a Palestina, el cual puso freno a los avances que habían empezado a conquistar algunas agrupaciones de mujeres palestinas que existían antes del desastre de la Nakba de 1948.

«Ya a finales del siglo XIX había movimientos de mujeres palestinas que se unieron ante la amenaza de la colonización británica, y otros que después se posicionarían en contra del movimiento sionista», explica Mar Gijón, doctora en Estudios Árabes e Islámicos y autora del libro «Historia del movimiento de mujeres en Palestina».

Entre las páginas de este último expone cómo allí, el movimiento feminista no puede desligarse del contexto histórico de resistencia en el que se han visto forzadas a vivir. «La mujer palestina nunca ha estado al margen de la lucha», concluye Gijón.

Empleadas del departamento de aduanas de Haifa. Shafika Sa'ad, en el centro con blusa de lunares, las dos mujeres por la izquierda de la primera fila son judías. 1940-42

Empleadas del departamento de aduanas de Haifa. Shafika Sa’ad, en el centro con blusa de lunares, las dos mujeres por la izquierda de la primera fila son judías. 1940-42. Imagen del libro “Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948”

Al otro lado de la pantalla, Haneen Zoabi explica cómo vive la suya propia. Habla desde Palestina, con una rotundidad en sus palabras que camufla el ir y venir de la conexión a internet. «La causa de Palestina es una causa justa. También la lucha de sus mujeres, nosotras. Hablar de ambas cosas es hablar de justicia», dice para abrir su ponencia.

Diputada en el parlamento palestino y cofundadora de la ONG L’laam (Centro para la Información de árabes-palestinos en Israel), Haneen ha luchado desde que tiene memoria por mantener la identidad de su pueblo. «Nuestra resistencia es un logro para nosotras y un fracaso para la administración israelí», añade.

Resistir desde el espacio privado

Parte de la clave de ese logro reside, según explican las expertas, en que las mujeres palestinas resisten no sólo desde el espacio público – que muchas consiguieron conquistar–, sino también desde dentro del ámbito privado, al que tradicionalmente se les ha relegado. En los vínculos internos de las familias y en el trabajo de los cuidados, ellas son quienes aportan la fuerza de la cohesión social, día a día y «con un aguante exhaustivo», añaden.

Cuando Mariam Abu Daqqa abandonó las armas tras haber sido una de las primeras mujeres líderes militares del pueblo palestino en los años ochenta, lo hizo convencida de que el papel de la mujer en la liberación de Palestina también era clave en este otro contexto. «Resistencia hoy en día es criar hijos e hijas en Palestina, es estar expulsada pero seguir luchando por tu tierra», aseguraba en una entrevista con eldiario.es.

La importancia de esa resistencia en el espacio privado quedó también reflejada en la imagen que la periodista Teresa Aranguren, especialista en el conflicto de la región, vio ante sus ojos en abril de 2002, cuando el Ejército israelí se retiró del campo de refugiados de Yenin (en Cisjordania) tras la operación ‘Muro Defensivo’, una de las más sangrientas.

«En ese momento el único movimiento en el terreno era de mujeres. El escenario era de completa destrucción, pero ellas reaccionaron, salieron a rebuscar entre los escombros, a atender a los demás. Las mujeres rehacen y recuperan la vida en los momentos más atroces», recuerda Aranguren.

Capacidad de resiliencia

Una de las consecuencias clave de la ocupación israelí es que ha vuelto más vulnerables a las mujeres palestinas en casi todos sus perfiles y contextos. Desde las adolescentes como Mariam, forzadas a casarse para encontrar «protección» y «liberar de carga económica a sus familias», hasta las casi 800 adultas mayores que quedaron viudas en 2014 a raíz de la ofensiva militar israelí Margen Protector.

Como Sameera Abd Alaal, quien tras haber huido de una guerra para acabar en otra al refugiarse en Siria, aún recobró fuerzas para sacar a todos sus familiares del país. Mientras, Khawla Abu Diab superaba un cáncer de pecho en Cisjordania y Manal Abu Saloom lograba montar su propia escuela de apoyo escolar en el campo de refugiados de Marka, en Jordania.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, UNRWA ha lanzado la campaña «mujeres que inspiran», en la que se recogen estos y otros testimonios de mujeres palestinas refugiadas en Siria, Líbano, Jordania, Cisjordania y Gaza.

Manal ha logrado emprender con un proyecto propio.

Manal ha logrado emprender con un proyecto propio. «Soy una mujer independiente, puedo hacer cosas por mí misma. Así me demostré a mí misma y a los demás que soy una persona con éxito y realizada» | FOTO: UNRWA España – www.unrwa.es

Todas ellas están entre los casi cinco millones y medio de personas que cuentan con el estatus de refugiado palestino –el 40% de la población refugiada del mundo de larga duración–, según datos de la ONU. Son las vulnerables de los vulnerables, porque al hecho de ser refugiadas y palestinas, suman también el de ser mujeres, apunta la Agencia.

Pero aunque tras las tres etiquetas se esconde una realidad dura, sus historias son, principalmente, de lucha y superación. «Hay que resaltar la capacidad de resistencia de estas mujeres, que sufren tanto la violencia de género como la violencia contra su pueblo, mientras son ellas quienes dan todo ese apoyo psicosocial para que sus comunidades sigan manteniéndose en pie», recuerda Miguel.

La similitud de las luchas

Aunque comprender el contexto histórico en el que se ha desarrollado la lucha de las mujeres palestinas es, según las expertas, un aspecto clave para entender las opresiones que afrontan, parte del discurso también apuesta por encontrar similitudes con otras luchas feministas.

A Ferial Sabri Kiwan le repitieron hasta la saciedad que «no estaba capacitada» y que «no servía» porque el puesto al que postulaba era «un trabajo de hombres». También le hicieron creer que no conseguiría el empleo porque estaba embarazada en el momento en que hizo la entrevista. Pero lo consiguió. Esta palestina refugiada en el Líbano es ahora la primera Oficial de Servicios de Campamento en el campamento de Shatila, en Beirut.

Pese a las diferencias en el contexto, un rápido repaso en la prensa española nos permite comprobar que en nuestro país también hay casos en los que algunas mujeres han sufrido en su entorno laboral juicios similares a los que tuvo que soportar Ferial, tanto por estar embarazadas como por acceder a un puesto de trabajo tradicionalmente desempeñado por hombres.

«Históricamente hay muchas sociedades patriarcales en el mundo y el patriarcado, en cada cultura y en cada sociedad, es diferente. Sin embargo, las luchas de las mujeres son parecidas», apunta Sorbida Hussein, cofundadora de la organización Comité Técnico de Asuntos de la Mujer en Palestina (WATC).

Para reivindicar la unidad y las particularidades de todas esas luchas feministas, este 8 de marzo miles de convocatorias recorren el mundo llamando a exigir igualdad de derechos y oportunidades. También en Palestina, donde sus mujeres se manifestarán contra la opresión de la sociedad patriarcal en la que viven, en su caso especialmente alimentada por el bloqueo israelí. Este miércoles, salen a la calle para derribar sus dos muros.

Fuente: Patricia Ruiz, Eldiario.es


Día de la Mujer: Herrera, pescadora y conductora, oficios de mujeres en Gaza

La tasa de desempleo más alta del mundo se encuentra en la Franja de Gaza, y se agudiza con las mujeres, pues solo 15 por ciento de ellas tiene empleo, y en un principio, ocupan trabajos destinados a hombres, como pescadoras, herreras o conductoras de autobuses.

Foto: Archivo

Esa situación ha llevado a que las mujeres rompan las normas sociales y se desempeñen en labores antes reservadas a los hombres para llevar algo de comer a sus familias.

Ayesha Ibrahim, de 37 años de edad se dedica a la herrería con ayuda de dos de sus hijas en edad adolescente. Es la única herrera en Gaza, y con su trabajo contribuye al sostenimiento de sus siete hijos en total.

Ya cumplió 20 años en el oficio, el cual desempeña también su marido. Ambos recolectan piezas de metal de las calles y de las casas destruidas por los enfrentamientos con el ejército de Israel.

Con esas piezas fabrican hachas, cuchillos, enseres de cocina, anclas y todo tipo de artículos, cada uno de los cuales puede demandarles hasta tres días en su fabricación, para luego venderlos.

Cada artículo es vendido en un precio promedio de 1.60 dólares, y pueden vender en total cinco a seis dólares diarios.

Carece de un lugar adecuado para trabajar, pero también de la ayuda que proporciona Naciones Unidas, ya que no pueden demostrar que son refugiados, población a la que se destina la ayuda.

Casada desde los 15 años de edad, el oficio de herrera le llegó a Ibrahim por vía paterna, y ya desde niña vendía los artículos que fabricaba su padre, señala entrevistada por la cadena qataría de noticias Al Yazera.

Madleen Kullab se enfrenta a diario al incierto dilema de todo pescador: no sabe si regresarás del mar, al cual sale desde el puerto de Gaza. Hay muchos riesgos, pero lo tengo que hacer, dice.

Desde hace una década, cuando tenía 22 años de edad, Kullab reemplazo a su padre enfermo de mielitis que lo incapacitó en el oficio y como sostén de la familia.

Junto a la pescadora salen al mar sus dos hermanos cada madrugada, entre las 3:00 y las 5:00 de la mañana, en busca de sardinas, una de las pocas especies que puede pescar ante la orden israelí de no alejarse más de seis millas naúticas, unos 11 kilómetros.

La pesca es una de las actividades económicas más castigadas en la Franja de Gaza, pues se estima que los pescadores deberían de ir más allá de las 10 millas naúticas para mejorar la diversidad de especies.

En el año 2000 había alredededor de 10 mil pescadores, pero el año pasado no pasaben de cuatro mil. Es común que vivan a base de préstamos y que durante el invierno no salgan por el clima, señala a Al Yazera.

Aunque ya comunes en varias partes del mundo, en Gaza sigue como novedad una conductora de autobús. Se trata de la «tía Salwa», la primera mujer que manejó un autobús en la Franja y que transporta alumnos de un jardín de niños.

Su jornada empieza en días escolares a las 6:30 en un minibús modelo 1989, en el cual transporta a los niños a la escuela que abrió hace 12 años junto con su hermana.

Al principio contrató a un chofer, pero decidió asumir la tarea ante la queja de que era impaciente con los infantes o que llegaba tarde por ellos y luego al colegio.

Ahora ha cumplido cinco años en esta labor, la cual realiza hablando en inglés a sus pequeños pasajeros, quienes la saludan en la misma lengua.

Es extraño para la gente verme manejando, pero luego de que se enteran de mi historia, son los primeros en animarme, dice Srour.

Fuente: Notimex – México


Mujeres palestinas, lideran la resistencia en Budrus

Defenderse contra las incursiones de Israel se ha convertido en una segunda naturaleza para los residentes de la localidad cisjordana.

«Lo primero que todos nosotros hacemos cuando nos despertamos por la mañana es comprobar la página de la comunidad de Facebook [Jaclynn Ashly / Al Jazeera]

Cuando jeeps militares israelíes se acercaron al pueblo de Budrus el mes pasado, todos los residentes se le notificó en cuestión de minutos.

A través de los altavoces de la mezquita del pueblo, se emitió un aviso: las fuerzas israelíes entraron en la zona y se están preparando para demoler una casa.

Hombres, mujeres y niños corrieron hacia el lugar de la inminente demolición. Las mujeres del pueblo fueron las primeras en llegar a la escena.

«No hubo ninguna reunión de organización o alguna discusión de antemano. Sabíamos exactamente cuando llegamos lo que teníamos que hacer para detenerlos», señaló la residente del pueblo, Najia Awad, a Al Jazeera.

Najia Awad cuenta que los residentes de inmediato se apresuran a resistir cada vez que hay informes de que las fuerzas israelíes entran en tierras del pueblo [Jaclynn Ashly / Al Jazeera]

Najia y varias otras mujeres empujaron a las fuerzas de Israel hacia afuera de la casa destinada para la demolición, hasta que los soldados israelíes y la policía fronteriza comenzaron a bloquear a otras mujeres que hacían lo mismo. «Descendimos desde la casa y comenzamos a gritarles y tratamos de distraer a los soldados», recordó.

Al mismo tiempo, otras mujeres rodearon a los israelíes y sacaron a las mujeres de su control, permitiendo que más mujeres se precipitaran dentro de la casa. Las mujeres formaron una línea a la entrada y a lo largo del techo de la casa, firme y silenciosamente. Los soldados israelíes, todos armados con M16, se retiraron rápidamente.

Esta no era la primera vez que las mujeres de Budrus, han logrado una victoria contra las incursiones israelíes en sus tierras. Organizaron el movimiento de resistencia del pueblo contra el Muro de Apartheid de Israel en 2003, y señalan que han defendido con éxito el 95 por ciento de sus tierras de las confiscaciones israelíes.

Hoy en día, más de una década desde que sus protestas no violentas lograran el primer lugar de los titulares, la resistencia en la aldea se ha convertido en una segunda naturaleza.

«La primera cosa que todos nosotros hacemos cuando nos despertamos en la mañana es comprobar la página de Facebook de la comunidad», explica Najia.

La página incluye mensajes acerca de todas las actividades en el pueblo, incluyendo el avistamiento de las fuerzas israelíes. Los detalles de este tipo de incidentes son entonces transmitidos a todos los residentes a través de la mezquita local.

«No llevamos a cabo reuniones formales o diseñamos algún plan antes de una acción», dijo Najia. «Cuando oigo hablar de que las fuerzas israelíes entran en nuestra tierra, no corro para recoger a mis hijos y esposo para prepararnos para la resistencia. Sé que una vez que llegue al sitio, los veré allí.»

El residente, Nasser Morrar, explicó a Al Jazeera que a diferencia de los movimientos de resistencia en unos pocos pueblos de los alrededores – dependientes en gran medida de marchas semanales, el apoyo internacional y la presencia en los medios – la resistencia en Budrus se ha convertido en una acción espontánea comunitaria y de legítima defensa.

«Cuando los israelíes no están aquí construyendo el Muro de Apartheid o deteniendo a los residentes, entonces nosotros no reaccionamos o planeamos marchas. Pero cuando llegan, los obligamos a salir», dijo.

Muna Morrar, la esposa de Nasser y madre de cuatro hijos, dijo que la resistencia de la comunidad era una «respuesta natural», señalando que sus hijas e hijos literalmente nacieron en la resistencia.

La hija de Muna, ahora de 15 años, sólo tenía 18 meses cuando fue llevada por primera vez  a los frentes de la resistencia. Atada a la cadera de su madre, Muna corrió para hacer frente a los soldados israelíes con el resto de su pueblo.

«Todos los residentes en Budrus están implicados en la resistencia», Muna indicó a Al Jazeera. «Tengo que estar con mi comunidad para ayudar a defender nuestras tierras. Y si tuviera que dejar a mi hija en casa cuando vienen los israelíes, no habría nadie en el pueblo para verla».

«Tengo que estar con mi comunidad para ayudar a defender nuestras tierras», dice Muna Morrar [Jaclynn Ashly / Al Jazeera]

Muna incluso participó en la resistencia durante el embarazo de su hijo, ahora de 12 años. Durante un incidente, las fuerzas israelíes lanzaron una importante cantidad de gases lacrimógenos, y Muna se vio obligado a dar a luz durante su octavo mes de embarazo después de someterse a una cesárea. Los médicos dijeron que el nacimiento prematuro se debió a los efectos de los gases lacrimógenos.

La comunidad ha impedido con éxito que muchos de los residentes sean detenidos por las fuerzas israelíes. Muna recordó un incidente de ese tipo de hace varios años, cuando los soldados israelíes asaltaron su casa e intentaron detener a su primo.

«Lo esposaron y comenzaron a arrastrarlo hacia el jeep militar israelí», explicó. «Empecé a sentirme tan enojada, y sin pensarlo siquiera, abrí la puerta trasera del jeep y comencé a arrastrarlo hacia fuera».

A pesar de que los soldados la golpearon e intentaron apartarla del jeep, comentó, Muna se negó a dejar ir a su primo. Sus gritos viajaron por todo el pueblo, hasta que todos salieron de sus casas y llegaron al lugar.

«Los soldados estaban tan abrumados por todos estos aldeanos confrontándolos que sacaron a mi primo desde el jeep, desbloquearon sus esposas, y lo entregaron de nuevo a nosotros», señaló Muna.

Las mujeres de Budrus tienen en cuenta que la resistencia es más difícil por la noche, cuando las fuerzas israelíes suelen realizar incursiones mientras los residentes están durmiendo, por lo que es más difícil que las noticias se propague.

«Ninguna madre en el mundo aceptaría que soldados lleguen a su casa por la noche para detener a su hijo dormido», indicó Najia, cuyo hijo de 22 años, recientemente fue detenido durante una incursión nocturna. «Sin embargo, todavía tratamos de evitar las detenciones, incluso si es sólo retrasando a los soldados dando tiempo a nuestros hijos para que puedan escapar.»

Amira Awad, de voz suave y madre de siete hijos, experimentó la pesadilla de cualquier madre cuando uno de sus hijos, Lafee de 21 años, fue asesinado por las fuerzas israelíes durante una protesta no-violenta en 2015.

El hijo de Amira Awad, Lafee, murió a manos de las fuerzas israelíes durante una protesta no violenta en 2015 [Jaclynn Ashly / Al Jazeera]

«Nuestra resistencia ha sido siempre no violenta», indicó Amira a Al Jazeera desde su casa en Budrus, donde los carteles y retratos enmarcados de Lafee decoran las paredes y estanterías. «Sin embargo, a pesar de que estamos desarmados, todavía nos matan. Como lo hicieron con mi hijo».

De acuerdo con Amira, Lafee, se había quedado después de una protesta contra el Muro de Apartheid, cuando se produjeron enfrentamientos con las fuerzas israelíes. Fue emboscado por un grupo de soldados que intentaron detenerlo, pero él se resistió y se refugió fuera de su alcance.

Cuando empezó a correr hacia su casa, un francotirador israelí posicionado en las inmediaciones le disparó en la espalda. Fue declarado muerto poco después.

«Mataron a una persona inocente», dijo Amira, moviendo lentamente la cabeza. «Cuando sucede algo como esto, usted quiere venganza. Pero la venganza para nosotros es continuar con nuestra resistencia, detener esta ocupación, y obligando a estos soldados regresar de donde vinieron».

La muerte de su hijo ha fortalecido el compromiso de Amira con la resistencia. «Yo solía tener mucho miedo de estos soldados, pero después de que asesinaron a Lafee, no tengo más miedo», señaló. «Cada vez que vienen a nuestra tierra, me enfrento junto con el resto de mi comunidad, y les recuerdo de cómo mataron a mi hijo».

Las mujeres de Budrus animan a otros a lo largo de los territorios palestinos ocupados a liderar esfuerzos similares de resistencia en sus propias comunidades.

«Queremos que otras comunidades hagan frente a estos soldados, porque esto no se puede detener», dijo Najia. «Independientemente de lo que estos israelíes les hagan, cuando uno se pone de pie frente ellos, no lo podrán destruir. Usted puede vencerlos. Y cada vez que usted gana, su resistencia se hará más fuerte.»

Reporte adicional de Soud Hefawi

Fuente: Palestinian women lead resistance in Budrus

Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org

Fuente: Jaclynn Ashly, Al Jazeera / Traducción: Palestinalibre.org


España: Homenaje a la resistencia de la mujer palestina en el marco del Día Internacional de la Mujer

Una abarrotada sala de plenos de la Junta Municipal de Retiro acogió este lunes el acto ‘Palestina a través de sus mujeres’.

Una abarrotada sala de plenos de la Junta Municipal de Retiro acogió este lunes el acto ‘Palestina a través de sus mujeres’. Voces femeninas, dentro y fuera de Palestina, se alzaron para rendir homenaje a la resistencia y resiliencia de las palestinas, en el marco de las celebraciones del Día Internacional de la Mujer. La autora del libro ‘Historia del movimiento de mujeres en Palestina’, Mar Gijón, recordó que “la primera acción de mujeres palestinas campesinas contra la colonización tuvo lugar en 1884, pero no fue hasta 1929 cuando se oficializó el movimiento de mujeres”. Desde entonces, las palestinas han desempeñado un papel fundamental en la lucha de su pueblo contra la ocupación israelí y se han convertido en símbolo de resistencia, al tiempo que se han acostumbrado a reconstruir continuamente sus vidas y las de los suyos.

La activista hispano-palestina, Jaldía Abubakra organizó y presentó el acto, que contó entre sus ponentes con las periodistas especializadas en Oriente Medio, Teresa Aranguren e Isabel Pérez, la doctora en Estudios Árabes e Islámicos, Mar Gijón, y la coordinadora de Educación de UNWRA, Isabel Miguel. Estuvieron acompañadas desde la distancia por la diputada en el parlamento de Israel, Haneen Zoabi, la cofundadora del Comité Técnico de Asuntos de la Mujer (WATC), Soraida Hussein, la coordinadora en Comités de Trabajo de la salud (HWC), Juani Rishmawi, las coordinadoras de Aman (organización de apoyo psicosocial y prevención de la violencia en Hebron), Lubna y Mariam Abu Turki.

Estas valientes y comprometidas mujeres coincidieron en destacar la resistencia de las palestinas, a pesar de los devastadores efectos de una ocupación que se prolonga en el tiempo con la connivencia de la comunidad internacional. No se puede olvidar que Israel cuenta con EEUU, Reino Unido, Alemania y Turquía, entre sus aliados más íntimos.

La Palestina histórica, que hoy conocemos como el estado de Israel, “era la sociedad más avanzada de Oriente Próximo antes de 1948”, señaló Aranguren. En 1948, como consecuencia de la guerra árabe-israelí, decenas de miles de palestinos huyeron de sus hogares y vieron cómo la catástrofe (Nakba) se cernía sobre ellos. “Ahora, aproximadamente un tercio de la población refugiada del mundo son palestinos. Los más de 5,2 millones de refugiados se distribuyen entre la franja de Gaza, Jordania, Cisjordania, Siria y Líbano”, según datos ofrecidos por la coordinadora de Educación de UNWRA, Isabel Miguel.

“La sociedad palestina era una sociedad compleja, aunque esta idea no se suele tener presente porque habitualmente nos presentan a una Palestina que era un desierto por el que pasaron los israelíes y lo convirtieron en un vergel. Eso es mentira, y es que el movimiento sionista se construye sobre una gran mentira, con la complicidad de las potencias occidentales, especialmente de Reino Unido, ya que la colonización británica dio paso a la colonización israelí”, señaló Teresa Aranguren. También insistió en que “el papel de las mujeres no se puede desligar de la situación política en Palestina, ya que las mujeres han tenido un papel importante tanto en la lucha como en la vida cotidiana, en el día a día”.

Teresa Aranguren manifestó su asombro por la capacidad de aguante de los palestinos. “Por lo que conozco, sé que la fuerza mayor de la resistencia la ofrecen las mujeres, y lo que hace que Palestina no se deje destruir es la fuerza de la cohesión social, pese a los continuos intentos de Israel por separar y enfrentar a los palestinos”.

Mar Gijón recordó algunas fechas clave para el movimiento de mujeres en Palestina, como el año “1884, cuando se produjo la primera acción de campesinas contra la ocupación británica, 1929, cuando se establece el primer congreso de mujeres árabes en Palestina, que oficializó el movimiento femenino. En la década de los años 30, especialmente del 36 al 39, confluyen por primera vez mujeres urbanas y campesinas y se muestra la unión religiosa entre ellas”.

La periodista Isabel Pérez, es una zaragozana que reside en Gaza desde 2013, tras haber contraído matrimonio con un palestino. Pérez informa de lo que ocurre en la franja de Gaza a diversos medios, españoles e internacionales. “La situación allí es muy complicada para las mujeres, que a parte del patriarcado, se enfrentan al bloqueo y la ocupación. El bloqueo hace que el patriarcado sea más bestial. El muro más difícil de romper es el de la ocupación, y por eso muy importante que los palestinos luchen y apoyen a las mujeres. La mujer palestina es el cordón umbilical del proyecto nacional palestino. Resistencia en Palestina es tener hijos en Palestina, hablar sobre lo que ocurre e informar”.

Tras los testimonios de las ponentes en la sala, llegó el turno de las conexiones vía Skype con Haneen Zoabi, Juani Rishmawi y Soraida Hussein, mientras que las coordinadoras de organización Aman, Mariam y Lubna Abu Turki, estuvieron presentes a través de un vídeo.

La diputada en el Parlamento israelí, Haneen Zoabi, es una feminista que vive en los territorios ocupados del 48, “que lucha en la boca del lobo”. Por su condición de diputada y defensora de Palestina, recibe ataques a diario. “La causa palestina es justa, como también lo es la lucha de las mujeres, así que hablar de esto, es hablar de justicia en definitiva. Israel ha fracasado al tratar de separar a los palestinos. Las mujeres han conseguido mantener su identidad nacional palestina y seguir vinculadas a la lucha, lo que supone un logro para ellas y otro fracaso para la administración sionista. Israel ha confiscado el territorio palestino y ha dejado a los palestinos viviendo en el 2,3% del territorio”.

“Cuando Israel dice que es un estado judío demócratico, lo que intenta es buscar legitimidad, porque pese a su fuerza militar y las alianzas con EEUU y la UE, necesita legitimidad para ocultar sus crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad. La esencia de las políticas y leyes israelíes es el racismo y el apartheid”, denunció Zoabi.

Soraida Hussein es la coordinadora del Comité de Asuntos de la Mujer, que destacó en su intervención “los efectos directos y estratégicos de la ocupación”. “La ocupación está cambiando la cultura, la sociedad, las dinámicas y las relaciones personales, y el colonialismo, además, refuerza el patriarcado. Por eso las mujeres tenemos una doble lucha, en el espacio interno y en el externo, donde luchamos por una Palestina independiente. Hussein ofreció un dato significativo, y es que desde 1967, 10.000 mujeres palestinas han sido encarceladas”.

En este momento, más de 60 mujeres palestinas están presas en las cárceles israelíes, y entre ellas se encuentran 10 niñas, y 3 mujeres retenidas por detención administrativa. Shirin Issawi y Dareen Tatour, dos mujeres de 36 y 33 años respectivamente, han vivido estas situaciones en sus carnes. Issawi es una abogada que ha estado varias veces en la cárcel por defender los derechos de los palestinos, mientras que Tatour se encuentra en arresto domiciliario y sólo puede salir dos horas al día de casa, tras haber sido encarcelada por un poema que fue mal traducido, y por el que le acusaron de incitar al odio al decir que ella podía ser la siguiente mártir palestina.

Juani Rishmawi es una española que lleva 31 años viviendo en Belén, donde coordina Comités de Trabajo de la salud. “Desde que vivo aquí, el trabajo más intenso es proteger y apoyar a la mujer palestina, que no ha dejado de crecer y luchar desde el 48. Hemos perdido mucho, pero también hemos ganado mucho: el estatus de las mujeres es uno de los más fuertes de Oriente Medio, y eso es la herencia de la lucha. Las mujeres ahora denuncian, hablan y cuentan”.

Lubna y Mariam Abu Turki, que coordinan el centro Aman en Hebron, una de las ciudades más perjudicadas por la ocupación, intervinieron a través de un vídeo. “Aman es el primer centro de este tipo en Hebro, y nuestro objetivo es ofrecer soporte, especialmente a niños y mujeres, ya que son los más vulnerables y quienes más sufren los efectos de la ocupación, manifestó Mariam. Lubna quiso destacar que el “Día Internacional de la Mujer debe ser un homenaje a los logros y la búsqueda de una sociedad en igualdad”. También indicó que las mujeres palestinas “sufren varios problemas que dificultan que se alcance la igualdad con los hombres, pero siguen luchando y asumiendo roles y responsabilidades. Animo a las mujeres a luchar por sus derechos y a levantar la voz para decir basta porque merecemos dignidad, igualdad y respeto”.

Fuente: María Fernández, Diariocrítico.com

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