EE.UU : OEA/ LUIS ALMAGRO Y SU PERVERSO ACCIONAR EN AMÉRICA LATINA

Por Henry Boisrolin / Resumen Latinoamericano/ 1 de Marzo 2017 .-

Ciertamente, los fenómenos que suelen ocurrir y marcar de manera indeleble las realidades de los países latinoamericanos -como las de otros lugares del planeta- , suelen ser procesos de naturaleza muy compleja. Y cuando se ha pretendido desarrollar una visión totalizante de dichos procesos históricos, culturales, políticos, económicos y sociales de nuestra región, a partir de una perspectiva elaborada en función de los intereses del imperialismo estadounidense y basada exclusivamente en el método neopositivista, el resultado ha sido siempre desastroso. En este contexto, se suele aducir como explicación o justificación que los errores cometidos en las interpretaciones de esas realidades se deben fundamentalmente a limitaciones de orden político-ideológico e intelectual.

Pero en el caso específico del Sr. Luis Almagro, el actual Secretario General de la OEA, en su obsesión y campaña por desestabilizar y lograr el derrocamiento del gobierno bolivariano en Venezuela, no se trata de una limitación intelectual, sino esencialmente una manifestación clara de su rol de agente al servicio del imperialismo yanqui y de los sectores burgueses y oligárquicos en Venezuela. Y este comportamiento revela no sólo su posicionamiento político-ideológico reaccionario, sino también cinismo, hipocresía y engaño.

Basándose de manera consciente en falacias y exageraciones bien armadas por los enemigos de las luchas populares que aspiran a poner fin a la relación dominación-sujeción-explotación impuesta hace ya varios siglos en América, Almagro pretende “crucificar” al gobierno de Venezuela dirigido por el presidente chavista Nicolás Maduro. Así, en varias entrevistas, Almagro, con arrogancia y soberbia, afirma que prácticamente en Venezuela no hay democracia. Según él, hay violaciones a los DD.H., no hay elecciones honestas, el poder ejecutivo avasalla el judicial, hay dirigentes políticos opositores injustamente encarcelados y hay una espantosa situación económica derivada exclusivamente de una supuesta ineptitud de los actuales gobernantes chavistas. Por tanto, en la cabeza de Almagro el deber y la obligación del organismo que él dirige, es acudir inmediatamente al socorro del pueblo venezolano aterrorizado por el “dictador” Maduro. Coherentemente con este planteo, Almagro intenta por todos los medios hacer aplicar la tan mentada como mentirosa Carta Democrática de la OEA en contra del gobierno de Maduro, y así lograr su objetivo perverso que es el derrocamiento del proceso chavista.

Ahora bien, si Almagro no hubiese sido Ministro de Relaciones Exteriores de su país (Uruguay) durante varios años antes de ser elegido Secretario General de la OEA, uno podría darle el beneficio de la duda, de la inexperiencia o de la ignorancia de los asuntos internacionales. Sin embargo, no es así.  Además, para mí, hay plena coincidencia entre el comportamiento del canciller Almagro y el del Almagro como Secretario General de la OEA.

Mi afirmación se basa en lo siguiente. Como canciller, Almagro defendió con cinismo e hipocresía la presencia de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) a pesar de las innumerables pruebas de violaciones a los DD.HH. perpetradas por miembros de dicha fuerza de ocupación durante 12 años que van desde violaciones sexuales hasta matanzas en barriadas populares y la introducción del cólera que ya costó la vida a más de 10.000 haitianos y hay más de 800.000 personas afectadas. Avaló o ignoró todas las represiones a masivas manifestaciones populares en contra de la ocupación como así también las numerosas medidas antidemocráticas adoptadas por el ex “presidente” haitiano Michel Martelly. Se calló cuando Martelly, un “presidente” impuesto por el matrimonio Clinton durante la escandalosa farsa electoral desarrollada en 2010-2011, al no realizar elección alguna tal como lo exige la Constitución Haitiana durante casi todo su mandato (5 años), determinó de hecho la caducidad del Parlamento Haitiano, y dirigió durante el último año (2015) mediante Decretos y represiones violentas.

Por otra parte, Almagro consagró como legítimas las elecciones marcadas por fraudes masivos, asesinatos, quemas de varias urnas y de algunos centros de votación, desarrolladas en Haití en agosto y octubre de 2015 bajo la presidencia de Martelly. Tan grave ha sido la situación, que dos (2) Comisiones Independientes de Verificación Electoral formadas por personalidades haitianas dictaminaron que lo ocurrido era inaceptable. Inclusive se llegó a la anulación de la elección presidencial de octubre de 2015. Sin embargo, a pesar de todas las pruebas presentadas comprobando el accionar antidemocrático del gobierno de Martelly durante aquel proceso electoral, jamás Almagro alzó la voz para criticar a ese “presidente”. Al contrario, como buen amigo de Martelly, declaró que Haití había dado pasos importantes al realizar esas elecciones, las cuales eran una verdadera farsa y fueron ignoradas por la inmensa mayoría del electorado haitiano.

El mismo comportamiento tuvo hace pocos días ante la designación de Jovenel Moïse como nuevo “presidente” de Haití por el Consejo Electoral Provisorio (CEP). Cabe recordar, que en la elección presidencial realizada en noviembre pasado donde J. Moïse salió “ganador” participó -según el CEP- el 21% del electorado. El nuevo “presidente” oficialmente sacó menos de 600.000 votos sobre un padrón de 6.200.000 electores. Lo que plantea al “ganador” un serio problema de legitimidad. Además, se trata de un proceso calificado de “golpe de estado electoral” por los tres (3) principales candidatos a presidente, y ellos no reconocen hasta ahora la victoria de J. Moïse. Y como si fuera poco, el nuevo “presidente” que asumió el 7 de febrero pasado, tiene todavía un expediente ante la Justicia donde está inculpado de lavado de dinero.

Pero para Almagro y su OEA, no hay problema. En Haití hubo sólo algunas irregularidades y nada más. Y con la asunción de J. Moïse, este organismo regional aseguró que la democracia se está consolidando en ese país. Así, envió sus Felicitaciones al “presidente” y prometió ayuda a su gobierno. Además, el Secretario General de la OEA no se preocupó de hacer una crítica siquiera endeble del proceso electoral haitiano, como tampoco algún llamado a la Justicia Haitiana para actuar con independencia en el expediente donde está inculpado J. Moïse. Sin embargo, es este mismo Luis Almagro, que se atreve permanentemente a criticar al presidente Maduro por supuestas violaciones a los DD.HH. y los principios democráticos, y promueve medidas de coacción y agresión de toda naturaleza en contra del presidente legítimamente elegido de Venezuela. Para lograr su propósito recurre a lecturas parciales y tendenciosas de la realidad incluyendo artilugios que suelen usar los agentes al servicio del imperialismo. Por ejemplo, en sus declaraciones a los poderosos medios de prensa internacionales, Almagro no habla de las llamadas “guarimbas” desarrolladas por opositores venezolanos donde unos cuantos sicarios fascistas provocaron la muerte de más de 40 personas en 2014. Las “guarimbas” son definidas por las autoridades venezolanas de la siguiente manera: “Son acciones vandálicas que implican el cierre arbitrario de calles, quema de basura, agresiones con objetos contundentes, alambres dispuestos a la altura del cuello y disparos, que suponen el encierro de los ciudadanos en sus casas por temor a perder la vida. En 2014 en Venezuela, esos hechos violentos cobraron las vidas de 43 ciudadanos y miembros de la fuerza pública en todo el país, que en la mayoría de los casos recibieron disparos en el rostro por tratar de quitar las barricadas”. Tampoco hace referencia a todas las acciones de boicot de la oposición y del imperialismo yanqui a la economía del país, los ataques a la institucionalidad. Inclusive, se transformó abiertamente en los últimos meses en portavoz de la oposición, sobre todo cuando reclama incesantemente y sin rodeos la liberación del derechista opositor Leopoldo López, condenado por la Justicia venezolana como principal responsable de las muertes provocadas por las “guarimbas”; lo que constituye un flagrante atentado contra la soberanía y autodeterminación del pueblo venezolano.

Una vez más, entonces, desde su surgimiento como parte de la Conferencia Internacional Americana de Bogotá en 1948, la OEA nunca falló a su rol principal: ser un instrumento al servicio de los intereses del imperialismo yanqui y de los sectores burgueses y oligárquicos de América Latina. Una vez más, la OEA con Almagro a la cabeza acaba de darle la razón al ex Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Dr. Raúl Roa, cuando en 1962 acusó a dicho organismo de ser un “ministerio de colonias yanqui”.

Pero si Almagro -incapaz por su ceguera política debida a su posición tan reaccionaria de leer correctamente la vergonzosa historia de la OEA y las nuevas demandas populares en la región-,  persiste con su accionar anti-chavista, lo único que logrará es hundir aún más a la OEA en el pozo del desprestigio, y recibirá la inevitable condena de los verdaderos patriotas latinoamericanos.

 

Henry Boisrolin

Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina

02 de marzo de 2017

 

 

 

 

 

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