Puerto Rico: Ana Belén Montes cumple 60 años y sigue prisionera del Imperio

Este 28 de febrero, Ana Belén Montes cumple 60 años, prisionera en los
EEUU por sus convicciones solidarias. La exigencia de libertad para esta puertorriqueña que se jugó entera por la causa de Cuba y su Revolución sigue siendo una necesidad de urgencia. Reproducimos este escrito llegado desde su país natal:

 
Julián Gutiérrez Alonso
Cte de Solidaridad con los CINCO CUJAE
Red de Universidades en Solidaridad con los CINCO
«Casa de los CINCO»
«Cuba X Ana Belén Montes»

28 DE FEBRERO DE 1957
Nace Ana Belén Montes

Ex analista superior de inteligencia en la Agencia de Inteligencia de
Defensa (DIA) de los Estados Unidos. Arrestada el 21 de septiembre de
2001, diez días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre
de 2001, y acusada del delito de «conspiración para cometer espionaje» a
favor del gobierno cubano.

Condenada en el año 2002 por «entregar a Cuba información que le
permitiera conocer los planes de agresión de Estados Unidos contra la
isla», se declaró culpable de los cargos que se habían levantado contra
ella, los cuales le podrían haber valido la pena de muerte, pero
finalmente fue sentenciada a 25 años de prisión en octubre de ese año,
luego de haber llegado a un acuerdo con la fiscalía.

Declaración de Ana Belén Montes durante el juicio sumario en su contra
ante un tribunal federal de Washington DC, el 16 de octubre de 2002.

«Existe un proverbio italiano que quizás sea el que describe de la mejor
forma en lo que yo creo: Todo el Mundo es un solo país. En ese «país
mundial» el principio de amar al prójimo tanto como se ama a uno mismo
resulta una guía esencial para las relaciones armoniosas entre todos
nuestros «países vecinos».

Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes
formas de actuar de los otros. El establece que nosotros tratemos a
otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados, con respeto y
consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero nunca
hemos aplicado a Cuba.

Honorable, yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted
porque obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que
la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta,
profundamente inamistosa, me consideré moralmente obligada de ayudar a
la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros
valores y nuestro sistema político.

Nosotros hemos hecho gala de intolerancia y desprecio hacia Cuba durante
cuatro décadas. Nosotros nunca hemos respetado el derecho de Cuba a
definir su propio destino, sus propios ideales de igualdad y justicia.
Yo no entiendo cómo nosotros continuamos tratando de dictar como Cuba
debe seleccionar sus líderes, quienes no deben ser sus dirigentes y que
leyes son las más adecuadas para dicha nación. ¿Por qué no los dejamos
decidir la forma en que desean conducir sus asuntos internos, como
Estados Unidos ha estado haciendo durante más de dos siglos?

Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados
Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro
gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje
conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia,
respeto mutuo y entendimiento.
Hoy vemos más claro que nunca que la intolerancia y el odio –por
individuos o gobiernos– lo único que disemina es dolor y sufrimiento. Yo
espero que Estados Unidos desarrolle una política con Cuba fundamentada
en el amor al vecino, una política que reconozca que Cuba, como
cualquier otra nación quiere ser tratada con dignidad y no con desprecio.

Una política como esa llevaría nuevamente a nuestro gobierno a estar en
armonía con la compasión y la generosidad del pueblo estadounidense.
Ella permitiría a los cubanos y estadounidenses el aprender como
compartir unos con los otros. Esto permitiría que Cuba abandone sus
medidas defensivas y experimente cambios más fácilmente. Y esto
permitiría que los dos vecinos trabajen conjuntamente y con otras
naciones para promover la amistad y cooperación en nuestro «país
mundial» y en nuestra única «patria mundial».»

 

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