Vidalita tóxica para el conurbano: Cambiemos quiere al ex gerente de Monsanto en Asuntos Agrarios

Por Graciela Vizcay Gómez / Resumen Latinoamericano / Agencia Nova / 26 de octubre de 2015 – El ex gerente de Monsanto sería el ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires. Si bien aún no se oficializó, la candidata María Eugenia Vidal tiene previsto nombrar en el Ministerio de Asuntos Agrarios al ingeniero agrónomo Leonardo Sarquís.

Se trata del actual titular de la consultora Confiagro desde 2009, que ofrece servicios de gestión y estrategias comerciales a empresas agroindustriales.

Además es parte de GAPU AGRO, Grupo de Acción Política para la Unidad formado por gente del PRO, UCR, Unión por Todos, Coalición Cívica y Unión Celeste y Blanca, de Francisco De Narváez, lanzando su proyecto en ExpoAgro 2013 y en la 128º Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria, Internacional, en julio de 2014 realizada en La Rural.

Allí su propuesta pretendía sacudir como terremoto (por la comparación) según sus frases: «Tenemos muchos puntos en común entre las propuestas, como la necesidad de hacer cambios impositivos importantes en cuanto a retenciones, eliminar trabas al comercio, tener una política exterior en serio como la tiene Chile» dijo, y quedó enterrado en la grieta del movimiento telúrico.

Es que el vecino país, lejos de una política exterior seria –que para Monsanto sería «zona liberada»– tiene como una premisa en política exterior el acatamiento del Principio 10 de la Declaración de Río de Janeiro, Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo del año 1992, que alardea respetar el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

Esto significa un «Acuerdo Internacional en Favor de los Derechos Ciudadanos», donde «toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierren peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones”.

“Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos, entre estos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes”. En síntesis, aboga por algo que Monsanto en nuestro país usa de papel higiénico, porque solo es letra muerta.

Prontuario para el pánico

El ingeniero Sarquís además coordinó todos los equipos del diputado De Narváez, durante tres años, y durante 15 años pasó de YPF a gerente de Monsanto en el país y en el exterior.

En la multinacional fue gerente general de la división de semillas vegetales para Argentina, Uruguay y Paraguay. Liderando el negocio de Semillas Seminis Sudamérica de Monsanto durante dos años y ocho meses desde 2005 a 2007 “con crecimientos sostenidos” en un 15% durante su gestión, según su autobombo en su perfil de Linkedin.

Sarquís conoce el paño público, porque trabajó desde 2002 a 2005 en el Ministerio de la Producción de la provincia de Buenos Aires como director de análisis de créditos para microemprendedores y empresas recuperadas.

Pero no es lo mismo estar adentro de la empresa defendiendo la inocuidad del glifosato, que estar calentando una silla en el Ministerio más caliente de la provincia, recibiendo bombazos de los ecologistas enardecidos.

Es así, todo tiene sus PRO y sus contras, soñar no cuesta nada. El muchacho Sarquis siendo CEO regional de Seminis, del grupo Monsanto decía allá por enero del 2007 que «en las posiciones de alta dirección muchas veces aparece la soledad del poder y eso nos hace sentir que sólo los ejecutivos resolvemos cuestiones de rutina».

«Uno se la pasa atajando penales, porque entre la planificación y el día a día hay un mix de cosas que hace que uno esté con mucha adrenalina todo el tiempo», sumó.

Lamentamos informarle al ingeniero que no es lo mismo contar plata en una consultora, que solucionar el efecto negativo que produce un canal clandestino en un campo de soja, para toda una ciudad.

Si estamos nerviosos -atajando penales de dólares o cascotazos de acopiadores-, ingeniero, según el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH), «el cerebro activa una respuesta encaminada a reaccionar ante un cambio, o sea no es «#Cambiemos».

Y lo consigue liberando unas sustancias químicas llamadas hormonas y neurotransmisores que alteran el funcionamiento de ciertas partes del organismo. «Sube la adrenalina» Sarquís, lamentablemente en esta “vidalita” de provincia «no hay segunda vuelta» ¡Caput!

You must be logged in to post a comment Login