Portugal El presidente de la República en choque frontal con el Parlamento y la Constitución

Por Miguel Urbano Rodrigues / Resumen Latinoamericano / 24 de oct. 2015.-  Terminada la Guerra de Crimea en  l856, el  Imperio Ruso y la Inglaterra vitoriana  estuvieron  al borde de un nuevo conflicto armado  hasta la firma en l904 de la llamada Entente Cordiale.

The Great Game, el Gran Juego, fue el nombre que la Historia dio a la tensión permanente entre las dos potencias imperiales, nacida de ambiciones incompatibles por el dominio de Afganistán. Los diplomáticos mentían conscientemente sugiriendo la inminencia de una guerra que ni Londres ni Petersburgo deseaban.

En un contexto histórico muy diferente, lo que ocurrió en Portugal en las últimas semanas trae a la memoria ese juego hipócrita  anglo ruso del siglo XIX.

La actitud  y las declaraciones del Presidente de la República y de los principales dirigentes del PSD y del CDS, y la histeria  especulativa del sistema mediático caracterizaron  bien ese juego de la hipocresía y dejan al descubierto un sistema institucional podrido.

Durante semanas llovieron discursos, entrevistas, análisis, artículos especulativos sobre el desenlace de la situación creada por el resultado de las elecciones legislativas.

El  Presidente de la República, antes de escuchar a los partidos, condujo inmediatamente a Passos Coelho a iniciar contactos con vista a la formación de un «gobierno estable», consciente de que eso era imposible en un Parlamento en que la coalición PDS-CDS había perdido la mayoría absoluta.

Simultáneamente, Antonio Costa inició conversaciones con el binomio PSD-CDS y con el PCP y el Bloco de Esquerda.
Resultaron inconclusas las reuniones con la coalición y hubo progresos en los encuentros con los dirigentes comunistas y los bloquistas con vista  a la formación de un  «gobierno de izquierda».

Passos, Portas y Costa cambiaron acusaciones en tono cada vez más áspero.

En la semana anterior a las reuniones del Presidente de la Republica con los partidos se multiplicaron las mesas redondas, las entrevistas y las consultas a constitucionalistas.

«Especialistas» y politólogos construyeron escenarios fantasiosas en la televisión, la radio y los periódicos de referencia.

La hipótesis de un gobierno de gestión fue exhaustivamente debatida en una atmósfera de intriga y densa especulación. Raramente en Portugal se habló tanto y tan impropiamente de «nuestra democracia » y de los «superiores intereses del país». Pura Retórica.

Portugal, asegurados derechos y libertades fundamentales, vive bajo una dictadura económica de la burguesía con máscara democrática.

El 15, al agudizarse la tensión entre Costa y los dirigentes de la coalición PSD-CDS, la mayoría de los observadores admitían que la solución más probable sería el llamado «gobierno de izquierda».

Subestimaban sin embargo  la oposición de un sector importante del PS a un gobierno apoyado por el Partido Comunista y el Bloco de Esquerda. Francisco de Assis, vocero de esa tendencia, fue muy claro al manifestar su preferencia por un gobierno PSD-CDS.

La actitud de los medios cambió a partir del 17: pasaron a presentar el nombramiento de Passos como una certeza. En el Expreso, el semanario de la gran burguesía, el director, los directores- adjuntos y los principales editores tomaron partido ostensiblemente por esa solución.

 

¿QUÉ FUTURO EN EL HORIZONTE?

El desenlace (provisorio) es conocido.

En la noche del 22, Cavaco Silva se dirigió al país. Con un discurso más reaccionario de su carrera, digitó a Passos Coelho como Primer Ministro, invitándole a formar gobierno . Irrespetando la Constitución y la Asamblea de la República, insultó, sin nombrarlos, a los partidos de oposición. Para él,  la izquierda termina en el Partido Socialista, ignorando ostensiblemente  la existencia del Partido Comunista y del Bloco. Según Cavaco  seria catastrófica la alternativa al nombramiento del dirigente del PSD, y, en una maniobra de chantaje político apeló a la disidencia de los diputados del PS, instándolos a viabilizar el programa del gobierno de la coalición de derecha.

Se puede afirmar que el tiro salió por la culata.

Con esa tentativa desesperada de salvar su partido, el Presidente de la Republica habló como dirigente de una secta provocando un efecto contrario al deseado: unió el PS en vez de dividirlo. Horas después, la Comisión Política de los socialistas mandató a su grupo parlamentario para presentar una moción  de rechazo  al gobierno  de Pasos .Anticipándose, el PCP y el Bloco ya habían anunciado mociones de rechazo.

Los analistas con banca en la TV y los media, comentando la situación de vacío político que resultará del derrumbe del gobierno PSD-CDS se entregan ahora a frenéticas especulaciones.

Cavaco sugirió que no aceptará un gobierno del PS apoyado por el PCP y el BE. Tal intención configura un desafío frontal a la Constitución y al Poder Legislativo. Sería un acto de contornos dictatoriales, además incompatible con la anunciada decisión del Presidente de no colocar el País durante muchos  meses bajo un gobierno de gestión condenado por el Parlamento.

Tremendas presiones serán ejercidas seguramente sobre el Presidente de la Republica  para dar el dicho por no dicho, y,  bajando a la Tierra, obligar a Antonio Costa a formar gobierno.

Anticipo que, sea cual sea el desenlace definitivo de la crisis institucional, no soy optimista. El acuerdo a ser firmado por el PS con el PCP y el Bloco no disipa los nubarrones acumulados en el horizonte. Pero justificar mi posición es doloroso.

UN PS CAMALEÓN

La mayoría de los comentaristas con banca en la televisión y los periódicos, preocupados con la impotencia del gobierno fantasma de Passos & Portas,  se entrega ahora a especulaciones sobre el futuro «gobierno de izquierda» que considera inevitable. Pero será el mismo un «gobierno de izquierda»?

No lo creo posible.

El PS es actualmente un partido neoliberal como la mayoría de sus congéneres europeos. Cuando estaba en el gobierno realizó una política de derecha y cuando estuvo en la oposición fue cómplice de políticas de derecha.

Al inicio de la Revolución Portuguesa, el Partido Socialista, creado en Alemania Federal, auspiciado por el SPD de Willy Brandt, tenía un programa influenciado por el marxismo. Se justificaba entonces hablar de una «mayoría de izquierda» cuando socialistas y comunistas elegían mucho más diputados que la derecha.

Pero el PS, bajo la dirección de Mario Soares, reescribió su programa, cambió del rojo al rosa el color de la bandera, pasó a exorcizar el marxismo y «engavetó» al socialismo. En el Parlamento se alió con frecuencia a la derecha, primero al CDS, y después al PSD (en el llamado Bloco Central)

Empuñando el estandarte de una cosa llamada “Socialismo de Rostro Humano”, combatió sistemáticamente al PCP hombro a hombro con las fuerzas más reaccionarias de la sociedad portuguesa. Cumplió un papel decisivo en la destrucción de la Reforma Agraria y en la ofensiva contra las conquistas de Abril.

Álvaro Cunhal y Vasco Gonçalves identifican en Solares el principal responsable por la contrarrevolución. El PS fue en el Gobierno y después en la Presidencia de la Republica  el instrumento de acción de su estrategia reaccionaria a que

Guterres, Sócrates y  Seguro dieron continuidad.

***

Puede un gobierno salido del actual Parlamento realizar una política tan nociva como la de Passos & Portas?

No.

Pero acaso el gobierno de Antonio Costa pretende desarrollar una política que corresponda mínimamente a las aspiraciones de las víctimas de la obra devastadora de la coalición PSD-CDS.

No lo creo. Es muy improbable que esa esperanza se materialice. Sean cuales sean  los acuerdos a que lleguen los tres partidos, los riesgos (sobre todo para los comunistas) serán siempre grandes y la posibilidad de evitarlos escasa. Las áreas de entendimiento eventual entre proyectos diferentes son pocas. Es mi convicción que solamente la intensificación de la lucha de masas como prioridad de combate contra la herencia devastadora de los últimos gobiernos, puede abrir perspectivas de sobrevivencia al gobierno de Antonio Costa.

¿Pero aceptará la dirección del PS  un cambio tan profundo de su estrategia tradicional?  No parece probable.

Vila Nova de Gaia, 23 de Septiembre de 2015

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