¿Por qué Netanyahu está tratando de encubrir a Hitler?

Por Ali Abunimah / Resumen Latinoamericano / The Electronic Intifada /21 de octubre de 2015- Benjamin Netanyahu ha asegurado públicamente que Adolf Hitler no tenía intención de exterminar a los judíos europeos, sino hasta que un palestino lo persuadió de hacerlo.

El intento del primer ministro israelí de encubrir a Hitler y achacar la responsabilidad del Holocausto a los palestinos, señala un incremento en la escala de provocaciones y demonización de las personas que viven bajo el régimen militar y de asentamientos coloniales israelí; además de implicar una substancial negación del Holocausto.

En un discurso pronunciado durante el Congreso Sionista Mundial en Jerusalén el jueves, Netanyahu aseveró que Amin al-Husseini convenció a Hitler de llevar a cabo el asesinato de 6 millones de judíos.

Al-Husseini fue el Gran muftí de Jerusalén, es decir, la más alta autoridad clerical encargada de los asuntos religiosos pertinentes a la comunidad musulmana y a los lugares sagrados, durante las décadas de 1920 y 1930, cuando Palestina aún se encontraba bajo dominio británico.

Al-Husseini fue designado para ocupar ese cargo por Herbert Samuel, confeso sionista y quién fuera el primer Alto Comisionado Británico para Palestina.

 

VIDEO: https://youtu.be/XnXS146cxLE

 

En el vídeo de arriba, Netanyahu afirma que al-Husseini «Tuvo un rol central en fomentar la Solución Final. Él voló a Berlin. Hitler no pretendía exterminar a los judíos en ese momento,sólo quería expulsarlos. Y Amin al-Husseini le dijo a Hitler ‘ Si tu los expulsas, vendrán todos hacia aquí’. ‘ Entonces, qué tengo que hacer con ellos?’ preguntó Hitler. ‘Quemarlos!’ [respondió al-Husseini]». 

No existe registro alguno de tal conversación, y Netanyahu no ha provisto ninguna evidencia que de cuenta de que la misma tuvo lugar alguna vez.

El encuentro del muftí con Hitler, en efecto, tuvo lugar; pero la conversación entre ambos, de 95 minutos, se produjo el 28 de noviembre de 1941, y Husseini la utilizó para tratar de asegurar el apoyo del Führer a la independencia árabe, tal y como el historiador Philip Mattar explica en su libro The Mufti of Jerusalem (El Mufti de Jerusalén). 

 

Las ordenes de Hitler

 

En su clásico libro The War Against the Jews ( La Guerra Contra los Judíos, Lucy Davidowicz escribe acerca de los preparativos entre los tenientes de más alto rango de Hitler para llevar a cabo el genocidio: 

«En algún momento durante ese verano lleno de acontecimientos de 1941, Himmler convocó a Höss en Berlín y, en la intimidad, le dijo ‘que el Führer había dado la orden para una Solución Final a la cuestión judía’, y que ‘nosotros, las SS, debemos llevar a cabo la orden’. »  

Y agrega: «A finales del verano de 1941, frente a los hombres reunidos del Einsatzkommandos en Nikolayev, él [Himmler] ‘les repetía la orden de exterminio, y les remarcaba que los líderes y hombres que tomaran parte en el exterminio no tendrían responsabilidad personal alguna por la ejecución de tal orden. La responsabilidad sería suya propia, y del Führer’. «

Davidowicz explica, además, que «En el verano de 1941 se puso en marcha una nueva empresa: la construcción de Vernichtungslager, el campo de concentración. Dos civiles de Hamburgo vinieron a Auschwitz ese verano para enseñar al equipo cómo manejar el Zyclon B, y en septiembre, en el famoso Bloque 11, los primeros gaseamientos fueron aplicados sobre 250 pacientes del hospital y sobre 600 prisioneros de guerra rusos, probablemente ‘comunistas’ y judíos…» 

De acuerdo con la versión de la historia fabricada por Netanyahu – y negacionista del Holocausto – nada de todo ésto ocurrió. Todo fue idea de muftí!

 

El muftí en la propaganda sionista

 

¿Por qué Netanyahu trae a cuento al muftí ahora, y en el proceso encubre a Hitler? 

La falsa afirmación de que el muftí tuvo que persuadir a reacios nazis para que asesinaran judíos, viene siendo impulsada por otro propagandista anti-palestino, el notable (y ahora retirado) profesor de Derecho de la Universidad de Harvard, Alan Dershowitz.

Tal y como plantea el profesor Joseph Massad, de la Universidad de Columbia, en su libro The Persistence of the Palestinian Question ( 2006), Amin al-Husseini ha sido durante mucho tiempo uno de los temas favoritos de la propaganda sionista e israelí. 

Husseini «provee a los israelíes de su mejor herramienta de propaganda para vincular a los palestinos con los nazis y el antisemitismo europeo», observa Massad. El mufti escapó de la persecución británica y se fue a Alemania durante los años de la guerra.

Escribe Massad que al-Husseini «de los alemanes intentó obtener promesas de que no apoyarían el establecimiento de un Hogar Nacional Judío en Palestina. Los documentos producidos por la Agencia Judía en 1946, que pretenden demostrar que el muftí tuvo un rol en el exterminio judío, no consiguieron tal cosa; lo único que estas cartas no firmadas por el muftí lograron demostrar, fue su oposición a la decisión de la Alemania nazi y de Rumania respecto a permitir la emigración judía a Palestina.»

Sin embargo, agrega, «el muftí sigue siendo representado por los propagandistas israelíes como un participante en el exterminio de los judíos europeos.» Citando a Peter Novick, profesor de historia de la Universidad de Chicago y autor de The Holocaust in American Life (El Holocausto en la vida americana), Massad señala que en el cuarto volumen de Encyclopedia of the Holocaust, patrocinada por el memorial oficial israelí Yad Vashem, «el artículo acerca del muftí al-Husseini es el doble de largo que los artículos sobre [altos funcionarios nazis] Goebbels y Göring y más largo que los artículos sobre Himmler y Heydrich combinados.»

Inclusive la entrada sobre el propio Hitler es sólo ligeramente más larga que la de al-Husseini.

En un artículo de 2012 para Al Jazeera, Massad explicaba que «el sionismo comenzaría  a reescribir la batalla de los palestinos contra la colonización judía, no como una lucha anti-colonialista, sino como un proyecto antisemita».

 

La piedra basal de la mitología sionista

 

La historia del muftí se ha convertido en una piedra basal de la versión sionista de la historia palestina, que deja de lado un hecho fundamental: el infame acuerdo de 1933 entre el movimiento sionista y el régimen nazi de Hitler.

El denominado Acuerdo de Transferencia facilitó la emigración de judíos alemanes a Palestina, y rompió el boicot internacional a los productos alemanes lanzado por judíos de América.

Massad explica: » Desesperado por convencer a Gran Bretaña de que detuviera su apoyo al proyecto colonial sionista, y horrorizado por la colaboración nazi-sionista que apuntaló el robo sionista de Palestina, el líder elitista y conservador palestino, Amin al-Husseini (quien inicialmente se opuso a la revuelta campesina palestina de 1936 contra la colonización sionista), buscó entablar alguna relación con los nazis a fin de persuadirlos de detener su apoyo a la inmigración judía a Palestina, la cual habían promovido a través del Acuerdo de Transferencia en 1933.

De hecho, el muftí iniciaría los contactos diplomáticos con los nazis recién a mitad de 1937, cuatro años después de que comenzara la cooperación nazi-sionista.

Irónicamente, Massad agrega: «fueron los mismos sionistas colaboracionistas con los nazis los que más tarde vilipendiaron la figura de al-Husseini, desde principios de la década de 1950 hasta la actualidad, como un hitleriano de proporciones genocidas, a pesar de que su rol se limitó al de constituir una suerte propaganda a favor de los nazis ante los musulmanes de Europa del Este y la Unión Soviética en la radio.»

Hay que tener en cuenta que muchos movimientos nacionalistas del tercer mundo que nacieron bajo regímenes coloniales británicos fueron simpatizantes de los nazis, incluidos los nacionalistas hindúes. Ésto se basó, principalmente, en la enemistad que los nazis mantenían con quienes fueran sus colonizadores británicos, y no en una afinidad con la ideología racista nazi. Ciertamente fue sobre ésta base que el Partido del Congreso de la India se opuso a la declaración de guerra británica a Alemania, tal como Perry Anderson señala en The Indian Ideology (La Ideología Hindú).

De hecho, el muftí dejó en claro, tanto a los alemanes como al gobierno fascista de Benito Mussolini en Italia, que él buscaba la «independencia total para todas las partes del mundo árabe, y el rescate de Palestina del imperialismo británico y del sionismo. Hizo hincapié en que la lucha contra los judíos no era de naturaleza religiosa, sino fundada en posibilitar la existencia e independencia palestina. »

Que Husseini se encontró con Hitler y tuvo relaciones con los nazis, no es secreto. Pero los inventos de Netanyahu y otros sionistas deben ser considerados como lo que son: un intento de adjudicarle falsamente la culpa a los palestinos del genocidio judío perpetrado por europeos, y, en el proceso, eliminar de la memoria del sionismo su propio colaboracionismo histórico con el régimen genocida de Hitler.

Esta vil propaganda no puede tener otro propósito que el de deshumanizar a los palestinos y justificar la limpieza étnica que viene ejecutando Israel.

El intento por parte de Netanyahu, de culpabilizar a los palestinos por el Holocausto es, en sí mismo, una forma de incitación al genocidio.

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