Habla el Coordinador Nacional del MST de Brasil

Por Luiz Felipe Albuquerque /Resumen Latinoamericano/ 14 de Oct. 2015.-  «El gobierno está cediendo a las presiones de las fuerzas neoliberales que se aprovechan de la crisis política»

En entrevista al periódico semanal Brasil de Fato, el coordinador nacional de los sin-tierra Alexandre Conceição afirma que la reforma administrativa “es pura propaganda engañosa, porque el recorte de ministerios no permite que económicamente se ahorre ni un solo real”.

(29/09/2015)

La reforma administrativa anunciada por el gobierno federal viene preocupando a los movimientos populares. La pelea entre diversos sectores del PMDB[1] están acorralando al gobierno del Partido dos Trabalhadores, PT, que puede no eliminar los diez ministerios, conforme fue anunciado, en la tentativa de agradar a todos sus aliados.

El anuncio, prometido para esta semana, puede apuntar hacia cual será la decisión asumida por el Planalto (Palacio del Gobierno en Brasilia), e indicar hasta donde va a ceder ante las “presiones de las fuerzas neoliberales”, y cual serán los ministerios que actúando en las áreas sociales, serán los más afectados.

Para el coordinador nacional del Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra, MST, Alexandre Conceição, el ejemplo de acabar con el Ministério de Desarrollo Agrario, MDA, significa enterrar la reforma agrária y la agricultura familiar.

El indício de cambio en el Ministerio de la Salud también es criticado por Conceição. “En el caso de que este Ministerio vaya a las manos del PMDB, el gobierno Dilma poderia estar decretando el fin del programa “Más Médicos” y la privatización del Sistema Universal de Salud, SUS.

El coordinador añade que el MST está apostando por la creación del Frante Brasil Popular, con el objetivo de construir un nuevo proyecto de país. “No aceptamos ese ajuste fiscal, que coloca la crisis sobre los hombros de los trabajadores, y no aceptamos el golpismo de aquellos que no admiten su derrota en las urnas”.

Lea la entrevista:

Brasil de Fato. Una de las propuestas del gobierno federal para salir de la crisis política y económica es la disminución de los ministerios. ¿Cómo evaluas dicha propuesta?

Alexandre Conceição. El gobierno está cediendo a las presiones de las fuerzas neoliberales que se aprovechan de la crisis política y económica para imponer su programa económico consistente en cortar los gastos para blindar el superávit primario[2].

La semana pasada el gobierno presentó un paquete de recortes de 26.000 millones de reales que endosa la crisis en los funcionarios públicos y en las inversiones en salud y vivienda popular. En los próximos días debe de ser anunciada la reforma administrativa, con el recorte de diez ministerios. Las informaciones divulgadas en la prensa apuntan a que los ministerios con competencias en servicios sociales, serán los más sacrificados.

Los ministerios con competencias sobre las mujeres y los negros deben de ser eliminados, lo que representa un retroceso, porque la creación de  esos ministerios durante el gobierno Lula tuvo un simbolismo muy grande.

Recortar esos ministerios significa eliminar de las políticas del gobierno a la mayoría del pueblo brasileño. Lo peor es que es una pura propaganda engañosa, porque recortar ministerios no permite que económicamente se ahorre ni un solo real. Si el gobierno quiere cortar gastos, precisa cambiar la política económica, disminuyendo la tasa Selic[3] del Banco Central, tasa que desvía los recursos de las inversiones sociales para el pago de los intereses de la deuda pública.

Em esa reforma administrativa, el Ministerio del Desarrollo Agrario, MDA, puede ser eliminado. ¿Qué es lo que está por detrás de esas decisiones? ¿Cómo, por qué y para quien interesa eliminar la fuerza política del MDA?

En Brasil existe una disputa por tierras, crédito y tecnologías entre dos modelos agrícolas. Por un lado el modelo del agro negocio, caracterizado por el aporte de capital financiero para los terratenientes capitalistas que concentran la propiedad de la tierra, los recursos y las tecnologías, producen solo commodities para el mercado externo, utilizan grandes cantidades de venenos y expulsan a las familias del campo.

Por outra parte la agricultura familiar y la reforma agraria que afecta a millones de trabajadores rurales que producen en pequeñas y medianas propiedades, que cultiva prioritariamente alimentos para el pueblo brasileño y que puede superar la utilización de los agro tóxicos mediante el desarrollo de una nueva matriz tecnológica por medio de la

Esta disputa entre modelos agrícolas se pone de manifiesto en el gobierno. El MDA fue creado por FHC, (ex-presidente Fernando Henrique Cardoso), después de la Masacre de Carajás (1999), para atender a los pobres del campo. El MDA pasó a servir tan solo al agro negocio. Fue el gobierno quien creó esa división, quien relegó a un papel secundario a la agricultura familiar y a la reforma agraria.

Por eso, tenemos muchas críticas sobre el MDA, que tiene un presupuesto pequeño, una estructura insuficiente y programas que atienden a un contingente pequeño de campesinos. Sin embargo es el único ministerio preocupado con las políticas para el desarrollo de la pequeña agricultura.

Por eso, acabar com el MDA, significa enterrar la reforma agrária y la agricultura familiar. Es un recado para ls campesinos, trabajadores rurales, pequeños agricultores, señalizando que no hay más espacio en este gobierno para realizar una nueva propuesta para la agricultura brasileña. De esa manera, no tendremos intermediarios en el gobierno y tendremos que manifestarnos ante la Presidencia del Gobierno para resolver nuestras reivindicaciones.

Otra gran amenaza para el campo brasileño es el cambio en el Ministerio de la Salud, en el cual tenemos al actual ministro como un gran articulador y promotor del mejor programa de médicos ya creados en Brasil, el “Mais Médicos”.

En el caso de que ese ministerio vaya a parar a las manos del PMDB, que tiene sus compromisos con empresas vinculadas a los planos privados de salud y a los grandes laboratorios internacionales de medicinas, precisamente quienes financian sus campañas electorales, el gobierno Dilma podría estar decretando el fin del Mais Médicos y la privatización del SUS en nombre de una gobernabilidad perdida.

¿Según su análisis cual debería ser el papel del MDA en relación con la política de desarrollo agrario?

Los pueblos del campo tienen una propuesta para la agricultura brasileña, que fue presentada a la sociedad en un gran encuentro que reunió a campesinos, sin tierra, pequeños agricultores, indígenas, afro descendientes, pescadores y comunidades tradicionales. En esa propuesta defendemos la reforma agraria como política esencial de desarrollo, la soberanía alimentaria y territorial, la agro ecología, la agricultura familiar y campesina, la educación en el campo.

Para implementar nuestra propuesta, el gobierno precisa asumir que la soberanía alimentaria, territorial y energética son prioridades para el desarrollo social, y utilizar todos esos instrumentos para cambiar el modelo agrícola actual. Además debería hacer una reforma administrativa para coordinar la política de la propiedad de la tierra, agrícola, de asistencia técnica, de compra de alimentos, de crédito para la producción, de inversiones en agro industrialización.

A partir de esos principios, defendemos la ampliación y fortalecimiento del MDA, asumiendo inclusive la responsabilidad y control de las estructuras del Ministerio de Agricultura, como pueden ser, los instrumentos de políticas de precios, la Agencia Nacional de Asistencia Técnica y Extensión Rural, ANATER, la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria, EMBRAPA, la Compañía Nacional de Abastecimientos, CONAB, y las centrales de abastecimiento y almacenamiento, colocando la organización de la producción, comercialización, tecnología, ciencia, al servicio de ese nuevo modelo agrícola.

En contrapartida el gobierno va a presentar el programa nacional de la reforma agraria. ¿Cómo evalúas ese programa?

El programa atiende a nuestras reivindicaciones que pretende asentar a 120 mil famílias acampadas en el país. Sin embargo el ajuste fiscal amenaza el aporte de recursos para la implementación del programa. Si el gobierno no garantiza el presupuesto, un programa más irá para el olvido, mientras miles de familias permanecen al borde de las carreteras. Otro problema es de estructura, porque hasta ahora fueron indicados cinco superintendentes del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria, INCRA, que se quedaran a la espera hasta que el gobierno se defina.

Además, nos preocupa la decisión del gobierno de volver atrás en relación a la Instrucción Normativa 83 del INCRA, con nuevas directrices para las acciones de obtención de tierras para los asentamientos. Una vez más, el gobierno desautoriza al INCRA y al MDA para atender a las presiones del agro negocio.

Por otro lado el MST continua masificando la lucha por la tierra, pero, ante el escenario político actual eso no significa necesariamente el fortalecimiento de la reforma agraria. ¿Cómo se explica esa situación?

Las políticas del gobierno dan prioridad para el agro negocio, lo que incrementa las contradicciones en el campo, porque aumenta las desigualdades y la pobreza. Estamos haciendo nuestro papel que consiste en organizar a los trabajadores pobres para realizar la lucha por la reforma agraria.

Con la crisis económica y el crecimiento del paro, la demanda por tierra aumenta y masifica nuestros campamentos. Estamos organizando una nueva jornada de luchas en octubre o noviembre para exigir del gobierno el asentamiento de las familias acampadas y las políticas de desarrollo de los asentamientos. Avanzamos también en la organización de los asentamientos para desarrollar la producción, generar ingresos para las familias y producir alimentos de calidad y saludables para el pueblo brasileño.

¿Cómo consideraría el próximo periodo de articulación del MST? ¿Qué desafíos están siendo impuestos a la clase trabajadora campesina?

Las fuerzas neoliberales están realizando una ofensiva para imponer su programa económico en todo el mundo, buscando una solución para resolver sus problemas con la crisis del capitalismo. En Brasil, el gran capital financiero internacional presiona para que el gobierno aplique el programa que fue derrotado en las urnas en octubre de 2014.

Por eso están exigiendo profundizar el ajuste fiscal con cortes en las áreas sociales, retirada de los derechos de los trabajadores, entrega de nuestros recursos naturales, como el petróleo y los minerales y la privatización de las empresas públicas.

Al mismo tiempo, los sectores conservadores aprovechan la crisis para fragilizar al gobierno, inclusive con aspiraciones golpistas. Ante esos hechos, el gobierno ha cedido a las presiones y está cada vez más débil.

En esta situación, estamos articulando la construcción del Frente Brasil Popular, que reúne a los sectores populares, democráticos y nacionalistas, con el objetivo de resistir. A comienzos de octubre reunimos 1500 militantes de todo el país en Belo Horizonte y lanzamos el Frente, en torno a la defensa de la democracia y por el cambio de la política económica.

No aceptamos ese ajuste fiscal, que carga la crisis sobre los hombros de los trabajadores, y no aceptamos el golpismo de aquellos que no admiten la derrota en las urnas. Creemos que la crisis que vivimos no será resuelta a corto plazo y precisamos prepararnos y organizarnos con una perspectiva estratégica que permita la realización de grandes reformas estructurales.

Estamos actuando en todo el país para construir el Frente, avanzar en el debate programático y articular las luchas para disputar en nuestra sociedad el proyecto histórico de la clase obrera.

Traducción: Luis Delgado Zorraquino, colaborador de Resumen Latinoamericano en Brasil.

 

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