Mar del Plata, Argentina: Final con sesenta y cinco mil mujeres en las calles y represión policial

Por Marta Dillon, Resumen Latinoamericano / Página 12, 12 de octubre 2015.- El Encuentro Nacional de Mujeres culminó ayer en Mar del Plata con una masiva marcha de 65 mil mujeres que llegaron de todo el país. Por primera vez en la historia de estas reuniones, la manifestación de cierre fue reprimida.

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Un cordón policial y grupos civiles de seguridad frente a la Catedral.

 

Hubo dos femicidios en Mar del Plata en estos días. Y, al final, la masiva marcha fue reprimida en la CatedralSobre el duelo, el Encuentro. Con la memoria inmediata de dos femicidios perpetrados en los últimos dos días, una activista atacada por un grupo de skinheads y la denuncia de una violación a una de las asistentes que dormía en el campus universitario como tantas mujeres que vinieron a Mar del Plata; la marcha de mujeres más grande de la que tenga memoria la ciudad con la convicción, expresada de distintas maneras, inventada desde distintos imaginarios pero confluyendo en lo mismo, de decir basta. Contra la irritación que se sintió en la ciudad frente a la cantidad de mujeres que llegaron sin permiso y que anoche se exhibió en gestos de patrones de vereda que salían a patotear a las manifestantes por sus pintadas, la creatividad de los cantos, el sonido de los tambores, la evidencia de la organización de las mujeres, su persistencia. Anoche sí que fue imposible ignorarlas a las 60 mil que confluyeron desde todo el país para pensarse y pensar de qué manera es posible construir alternativas para asegurar sus derechos y su autonomía. Y el contraste entre su agitación y la violencia que se desplegó a través de distintos hechos y con una represión al final de la marcha parecida a una retaliación da cuenta de un aire de época, de las tensiones que produce en un sistema patriarcal que se hace invisible cuando se lo naturaliza, cuando se insiste en que hay lugares predeterminados para varones y mujeres –y el resto son deformidades a las que a lo sumo hay que tolerar–, que las personas vulnerables imagen en conjunto sus propias respuestas, deseos, límites. Las decenas de miles de asistentes al XXX Encuentro Nacional de Mujeres marcharon anoche para decir “no”. No a la violencia machista, no a la enajenación de los cuerpos cuando se niega el derecho a decidir, no a las inequidades que recortan los derechos de las mujeres. Y también para decir sí a sus decisiones libres y autónomas. No pasaron desapercibidas, el corazón de Mar del Plata estuvo cruzado por las columnas que marcharon juntas hasta llegar al centro y se desplegaron después, cuando las calles se angostaban, por distintas vías para terminar, algunas en la mítica playa Bristol y otras frente a la Catedral, donde los cruces con los militantes católicos apostados ahí, desde donde salieron los vándalos que atacaron a las activistas de Socorristas en red más temprano, terminaron con la detención de una manifestante dentro del templo, gases lacrimógenos y balas de gomas que impactaron en algunos cuerpos para dispersar a la manifestación. Algo completamente inédito en los Encuentros de Mujeres, en los que siempre se sintió la resistencia conservadora pero nunca desplegó la violencia institucional como anoche.

El XXX Encuentro Nacional de Mujeres cierra hoy después de dos días de intensos debates en 65 talleres que abarcan casi todos los temas que atraviesan la vida de las mujeres, lesbianas y trans y otras actividades paralelas que tuvieron su epicentro en la plaza Mitre y que congregaron miles de mujeres para escuchar a feministas latinoamericanas dar cuenta de sus propias trayectorias en la organización feminista popular o para escuchar la experiencia de una combatiente del ejército kurdo que lucha contra el Estado Islámico pero también “contra nuestra propia formación patriarcal, contra nuestras propias prácticas anquilosadas”, como dijo mientras era traducida en simultáneo en una radio abierta al aire libre que sostuvieron una decena de programas feministas que se emiten desde distintos medios alternativos. Pero ese panorama se volvió más oscuro que la noche encapotada de nubes cuando se desató la represión en la puerta de la Catedral, lugar emblemático de cada ciudad donde el ENM encuentra sede para que las encuentreras manifiesten su bronca por el modo en la Iglesia Católica pretende condicionar la vida de todas con su dogma. Al cierre de esta crónica, al menos cinco mujeres jóvenes quedaban retenidas dentro del templo católico hacia donde habían sido arrastradas por la policía. Otras más mostraban los impactos de balas de goma en diferentes partes del cuerpo –una de ellas periodista del suplemento Soy, de este diario–, en algún caso muy cerca del ojo. Nunca en treinta años de Encuentros se había disparado contra las asistentes aun cuando el modo de manifestarse al cierre de éstos siempre tuvo la misma tradición de manifestarse frente a las distintas catedrales. Y nunca tampoco como ahora, se detuvo a un grupo de mujeres dentro de un templo; algo que se parece más a una detención ilegal que a la intención de dispersar una manifestación.

Como si los dos femicidios que se sucedieron mientras decenas de miles de mujeres de todo el país debatían sobre sus trayectorias, sus resistencias, alianzas y vulnerabilidades no hubieran sido violencia suficiente, como si no pudiera leerse de qué modo se actualiza la consigna Ni Una Menos cada día aun desde la impotencia de saber que el conteo de víctimas no se detiene; el clima en la ciudad supuestamente feliz fue hostil durante todo el fin de semana contra quienes asistieron al Encuentro. Se cubrieron los murales que se pintaron para saludar estas tres décadas de Encuentros con pintadas fascistas, salieron a la vereda hombres encabritados contra las manifestantes dispuestos a irse a las manos contra quienes hacían pintadas en la vereda, se atacó a las activistas de Socorristas en Red –un grupo que en todo el país asiste a las mujeres que necesitan abortar y no ecuentran ayuda en los hospitales públicos– al tarde y muy cerca de la plaza feminista con golpes y amenazas con palos. También se recibió la denuncia de una mujer que habría sido violada la noche del sábado aunque no se pudo terminar de chequear esa información, la mujer quedó internada en el hospital zonal.

Sin embargo y como se cantó a lo largo de la marcha que duró tres horas y copó literalmente la ciudad de banderas y cantos antripatriarcales, “a pesar de todo, les hicimos el Encuentro”. Porque las mujeres están empoderadas, porque saben que poner el cuerpo en la calle hace la diferencia y que hay un capital político abierto el 3 de junio que es necesario capitalizar. Por eso ahora la consigna a favor del derecho al aborto se sostuvo pero enmarcada en que la criminalización y la clandestinidad es una forma de violencia hacia las mujeres que igual que en los femicidios puede terminar en muerte, en la muerte sobre todo de mujeres pobres. De esta manera los reclamos confluyen y se renuevan, convergen y se potencian porque la voz es una sola: Basta. Y es a ese basta, como suele suceder con la violencia machista que sostiene el patriarcado, que como todo sistema de dominación necesita tener elementos de coerción para subsistir.

Represión en el ENM: el día en que una catedral se convirtió en comisaría

Represión en el ENM: el día en que una catedral se convirtió en comisaría

12 octubre, 2015 , Resumen Latinoamericano / Marcha.- Inesperada e inexplicable, hubo represión de la policía bonaerense frente a la catedral de Mar del Plata en uno de los recorridos de la marcha que concluye los Encuentros Nacionales de Mujeres. Efectivos uniformados y otros de civil dispararon balas de goma y gases lacrimógenos contra mujeres, niños y niñas. El saldo fue la detención de al menos dos activistas y una transeúnte. También hubo heridas. El edificio religioso funcionó como lugar de detención.    

Desde lo simbólico a lo inédito, hubo represión en el 30 Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). Unos diez efectivos de la Policía bonaerense con escudos, y otros de civil, dispararon balas de goma en tres oportunidades, gases lacrimógenos y detuvieron al menos a tres mujeres que se encontraban frente a la catedral de Mar del Plata. Esto sucedió al finalizar uno de los recorridos de la marcha del ENM del que participaron este fin de semana cerca de 100 mil mujeres. Las detenidas, que fueron liberadas horas después, fueron una integrante del Movimiento Evita, una de H.I.J.O.S. Mar del Plata y una joven que se acercó a ver que pasaba.

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Unas cincuenta personas, varones en su mayoría, se apostaron desde temprano en las escalinatas de la catedral para esperar y confrontar el reclamo que hasta allí llevaron las mujeres organizadas: el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, exigencia de reconocimiento que cada año interpela a la iglesia y su influencia en las políticas públicas. Con cantos que mencionaban la relación de complicidad de la iglesia y los golpes de Estado, entre sacerdotes y delitos sexuales, y exigencias por el respeto de la libertad sexual, diferentes columnas desfilaron por las veredas de la Plaza San Martín. Hasta que se decidió reprimir.

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Carlos Pampillón, dirigente marplatense de ultraderecha, integrante del Foro Nacional Patriótico, procesado  como autor intelectual del atentado contra el monumento que señaliza a la Base Naval de Mar del Plata como centro clandestino de detención y por pintadas xenófobas contra la comunidad boliviana, resaltaba entre quienes se encontraban provocando los reclamos, acción que se repite cada año en los Encuentros Nacionales de Mujeres. Después de la represión, Pampillon permaneció al lado de los efectivos policiales quienes se apostaron en operativo de defensa del edificio y represión de las mujeres. Será por eso que no casualmente en su perfil de Facebook declaraba, “no la incendiaron (por la catedral) porque hicimos un codo a codo de resistencia”.

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Los disparos comenzaron cerca de las 22, una hora después de que se derribaran las rejas, cuando se encendieron cartones al pie de la escalera del edificio. Quienes decían defender pacíficamente el edificio dieron paso a la Infantería que ingresó por el Pasaje Catedral, se ubicó frente a la puerta y de inmediato efectuó la represión. Primero fueron balazos de goma al aire y luego con escudos arrojaron gases lacrimógenos, que provocaron las corridas desesperadas, desmayos y angustia y que efectivizaron el desalojo a casi cien metros a la redonda. Después los disparos fueron dirigidos hacia las mujeres y quienes se encontraban en la plaza de enfrente. Momentos después, la policía avanzó sobre el espacio público de la calle Peatonal y hasta realizó un ensayo de cacería sobre la Plaza San Martín.

Resultado del operativo tres mujeres fueron detenidas durante dos horas en las instalaciones eclesiásticas, que hicieron las veces de comisaría. Lo que era la crónica del cierre de mas multitudinario de los Encuentros en la historia del país terminó en un violento accionar que deberá encontrar a su responsable político.

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