Entre el Papa y la Barrick

por Diego Genoud

18 de Sept. 2015.-

Hubo 224 mil litros de solución cianurada sobre las aguas del río Las Taguas, en la mina de oro Veladero, a 4.500 metros de altura y 350 kilómetros de la ciudad de San Juan. La rotura de las cañerías de la minera canadiense Barrick Gold provocó la alarma en los 30 mil habitantes de la localidad de Jáchal, que salieron a la calle a reclamar y dejaron de consumir agua corriente por temor a la contaminación. La gravedad del derrame obligó a la empresa a reconocerla y llevó a la Justicia a suspender las actividades en la mina durante cinco días. Esta vez, algo se quebró: Barrick no pudo imponer el cerco mediático que habitualmente despliega en Buenos Aires.
El caso puede ser emblemático porque además abre un debate inoportuno para la clase política. Aunque hoy estén más atentos a otros avatares, el problema es grande para Mauricio Macri, Sergio Massa y –especialmente– para Daniel Scioli, el candidato que suele incluir en sus discursos una mención al Papa casi como una muletilla. Mientras Francisco publicó este año la encíclica “Laudato si” en la que alertó sobre el riesgo ambiental en casos como el de la minería, Scioli es uno de los abanderados de la “minería sustentable”, el eslogan creado por la cámara de empresas del sector que es rechazado por ambientalistas de todo el país y desmentido en forma recurrente por hechos como el de Veladero.
Con la Fundación DAR como plataforma, José “Pepe” Scioli organizó hace dos meses un encuentro en San Juan en el que confluyeron la fórmula presidencial del Frente para la Victoria y directivos de multinacionales como la propia Barrick.
Los 224 mil litros de cianuro en el río Las Taguas también representan un llamado de atención para la Corte Suprema que –12 días antes del derrame– se declaró incompetente en la causa por daño ambiental contra Veladero que habían iniciado un grupo de vecinos de San Juan. Con el respaldo de la Asociación de Abogados Ambientalistas, la demanda que apuntaba contra el Estado y contra la minera solicitaba verificar la situación en la zona. Ricardo Lorenzetti, otro de los que suele alabar “Laudato si”, fue uno de los que firmó un fallo que el sitio de noticias de la Corte no difundió.