Economía uruguaya: Contracción, No «desacelaración». Aciertos de un «no experto»

Por William Yohai, Resumen Latinoamericano, 16 de setiembre de 2015 .- El objeto de este trabajo es enunciar y fundamentar la hipótesis de que esto es falso. O sea que la economía se está contrayendo. O lo que es lo mismo el pbi, lejos de crecer a un ritmo menor, está disminuyendo.”

Así afirmábamos2 el 26 de agosto pasado. Y lo hacíamos después de haber buscado elementos “pesados” como los datos disponibles sobre gasto e inversión pública, importaciones y exportaciones y otros no tan contundentes, como encuestas divulgadas por las distintas cámaras empresariales.

Por su parte, todos los “expertos” (los economistas que pasaron por las facultades de la materia y ostentan ocupar, o haberlo hecho en el pasado, cargos en la dirección de la economía nacional) afirmaban que la economía no caía, sólo se desaceleraba. El informe de cuentas nacionales del bcu3 puso, ayer, las cosas en claro:

En el segundo trimestre del año 2015 el Producto Interno Bruto (PIB) se mantuvo en niveles similares a los del mismo período del año anterior, presentando una tasa de variación de -0,1%. En este comportamiento influyó principalmente el efecto sobre la generación de energía eléctrica de origen hidráulico de la sequía ocurrida en el primer semestre, con un impacto negativo del 1,6% sobre el PIB. Por la misma razón, en relacional período inmediato anterior, en términos desestacionalizados, el PIB registró un descenso de 1,8%.”

Tal como habíamos previsto el pbi del segundo trimestre resultó inferior al del primero. Pero no se debió, como insinúa el informe resumido del bcu, al efecto de la sequía sobre la generación de energía eléctrica de origen hidraúlico. Si bien este fenómeno explica el 64% de dicha caída; aún excluyendo este factor el pbi cayó un 0,84%. Se mire por donde se mire: la economía uruguaya se está contrayendo, no desacelerando.

El coro de los negadores de la realidad está encabezado por el ministro Astori quien hace poco afirmaba4:

Crisis de ninguna manera, es un término fuerte, de fracturas, de fisuras, de quiebres muy importantes, incluso a veces abren oportunidades. Pero no estamos en esa situación, estamos en una situación de desaceleración de su actividad. Seguimos creciendo pero menos que antes. Uruguay creció el año pasado 3.5% -créanme que es un muy buen número- y lo hizo porque construyó fortalezas.”

¿sabía él que eso no era cierto? Sí. Ver, para confirmarlo, las declaraciones del “asesor macroecónomico” Masoller más abajo. Lo más interesante es que nostros no afirmamos (creo que nadie lo hace) que “estamos en crisis”. Solamente lo que dijimos antes: la economía ha comenzado a contraerse.

¿porqué faltar a la verdad?

Así como el Banco Central del Uruguay viene publicando hace años unas “metas de inflación” que nunca se cumplieron parece que prima la teoría acerca de las “expectativas de los agentes”; dicho en criollo, los capitalistas que son quienes pueden tomar decisiones de inversión lo harán teniendo en cuenta las probabilidades de que determinadas variables vayan en uno u otro sentido. Se sentirán inclinados a invertir si la inflación se mantiene dentro de determinados límites y a no hacerlo si ésta va a ser mayor. Lo mismo es válido para las perspectivas de crecimiento de la economía.

Uno se pregunta, entonces, cuán inteligente es llevar adelante una política de comunicaciones que sistemáticamente es desmentida por la realidad. Al final lo que queda en entredicho es la confiabilidad de las autoridades. Pero todo esto es secundario.

Lo que importa en general a la población del país, tanto a capitalistas que deben tomar decisiones de inversión cuanto a amplios sectores asalariados con mucha menor capacidad de autonomía económica pero que aún así tienen cierto margen para decidir acerca de su consumo cotidiano es responder a la pregunta: ¿que pasará ahora?

Según el gobierno seguimos en el mejor de los mundos posibles5:

Respecto a si estos datos llevarán a revisar las proyecciones en las que se basó el Presupuesto (de crecimiento de 2,5% para este año y el próximo y de 2,7% para 2017), Masoller fue tajante: «No. Las proyecciones ya incorporaban un segundo trimestre con variación negativa. Seguimos proyectando un crecimiento de 2,5% para 2015 (de 1,5% sin Montes del Plata) y una recuperación gradual a partir de 2016».”

Para el asesor y vocero del ministerio de economía (que de paso reconoce que faltaron a la verdad, ya que ningún representante oficial hizo público que “las proyecciones ya incorporaban un segundo trimestre con variación negativa”) vale lo del colgado.

Un análisis simple y objetivo de la planilla de las cuentas nacionales que publica el BCU indica, por el contrario que si el producto siguiera evolucionando sin cambios respecto a lo sucedido el primer semestre de 2015 el mismo mostraría una evolución anualizada (año 2015 respecto a año 2014) con un crecimiento de 0,79%. Esto se llama “arrastre estadístico”; lo hemos explicado antes6.

Para que la economía el 2015 experimentara un crecimiento de 2,5%, como afirma Masoller, los dos trimestres que restan (el 3° que ya ha transcurrido casi completamente y el cuarto) deberían evidenciar un crecimiento significativo. Hasta ahora todo indica exactamente lo contrario:

a) los ingresos reales del sector público no financiero, comparando el cuatrimestre abril-julio de 2015 con el anterior (diciembre 14-marzo 15) caen 6,64%.

b) los egresos reales del spnf para el mismo período muestran una evolución similar: -7,12%.

c) la inversión pública (de acuerdo a lo que informa el mef) cae un 27% en los mismos plazos.

La venta de vehículos (según informa ACAU7) incluyendo todas las categorías (autos, utilitarios ligeros, minibuses y camiones) cae en agosto en relación a meses anteriores.

Según “UruguayXXI” las exportaciones caen: un 16,5% en el acumulado enero-agosto y un 9% en agosto, en ambos casos comparando 2015 con 2014.

Las importaciones, acumulado enero-agosto caen 6,3%. Pero las que se realizan en “admisión temporaria” o sea, materias primas a ser reexportadas lo hacen un 11,1%.

En todos los casos estos números reflejan montos monetarios, no cantidades.

La información de cuentas nacionales, por el contrario da cuenta de las cantidades. Comparando el primer semestre de 2015 con el mismo período pero de 2014 las importaciones caen 0,72%, las exportaciones aumentan 2,18%.

El problema es que la variación que más incide en la economía es la referida a dinero ya que éste es el engranaje de transmisión desde el comercio exterior a aquella.

Se suman a estos datos objetivos los que provienen de la “sensación térmica” de la economía, todos ellos negativos.

En conjunto, salvo un cambio brusco y sorpresivo en las condiciones externas el futuro inmediato, digamos el próximo año y lo que resta de éste, estará signado por un descenso aún mayor de la actividad económica.

El gobierno no dispone de demasiados mecanismos para incidir en la evolución señalada. Con un déficit fiscal del 3,5% del pbi y una inflación cercana a 10% anual no le quedan herramientas monetarias (aumento de la emisión para financiar, por ejemplo, un gran plan de vivienda popular) ni fiscales (grandes rebajas de impuestos al consumo y/o a la inversión en sectores clave) para estimular la economía.

Sólo podría hacerlo por la vía de gravar a las empresas que generan grandes ganancias y están exentas de impuestos, en primer lugar, las plantas de celulosa y/o a las grandes propiedades rurales cuya renta de la tierra paga muy pocos impuestos.

Todos tenemos claro que esto no está en su agenda.

Por si fuera poco si bien se conserva el grado inversor que permite endeudarse a tasas relativamente bajas (5% tanto en dólares cuanto en unidades indexadas) dicha situación está cada vez más tensionada por la influencia de Brasil (destino del 15% de nuestras exportaciones de bienes y parte importante de las de servicios) y que acaba de perder aquel. En su desesperación el gobierno del gigante del norte vuelve a aplicar una y otra vez recetas de ajuste neoliberal que han demostrado hasta el cansancio que lejos de reactivar la economía contribuyen a hundirla.

Argentina enfrenta en octubre unas elecciones que determinarán su política económica. Si bien el resultado es incierto las dos opciones que aparecen como probables realizarán seguramente alguna forma de ajuste que incluirá aumentos de tarifas de servicios subsidiados y acelaración de la devaluación de la moneda. Todo ello malas noticias para nosotros.

China (principal destino de nuestras exportaciones) continúa con su proceso de desaceleración que parece deberse a causas estructurales. Según nuestro punto de vista experimenta una crisis de sobreproducción clásica, como las descritas por Marx y Engels en el siglo XIX. No le resultará fácil superarla. A partir de la crisis financiera de 2008-9 aplicó un estímulo a su economía equivalente al 10% del pbi. Una magnitud gigantesca, en nuestro país equivaldría hoy a 5.000 millones de dólares. Este tipo de mecanismos a través de la emisión de deuda y/o monetaria tienden a agotarse. Y es que el mundo en su conjunto está pasando por un fenómeno similar.

La situación se puede resumir así: la acumulación de capitales en pocas personas y empresas genera paulatinamente un déficit de demanda. Mientras aquella crece los salarios en términos relativos caen. No hay demanda suficiente para comprar los bienes y servicios producidos. Tradicionalmente el capitalismo resuelve esta contradicción mediante una gran crisis económica (o una gran guerra) que produce una destrucción masiva de medios de producción.

En el caso chino se observa un fenómeno nuevo, al menos para las últimas décadas: se produce una salida masiva de capitales. Esto equipara a aquel país con el resto de los “emergentes” en particular los de América Latina que se especializaron en la exportación de commodities agropecuarios y mineros y que habían sido fuertemente beneficiados por la fuerte y continuada expansión de China.

EN RESUMEN: Uruguay no está, hoy, desde el punto de vista económico, en crisis. Comienza, sí, a experimentar un proceso de contracción económica que continuará, con seguridad, al menos un año más. No estamos en condiciones de preveer cuanto tiempo durará y que profundidad alcanzará. Lo que está claro es que la época de las “vacas gordas” se terminó. Vienen tiempos duros y sólo la lucha de los trabajadores aliviará en algo su situación.

El país no ha superado sus bases estructurales que provienen del proceso de desindustrialización comenzado en la segunda mitad del siglo pasado. Seguimos siendo ante todo exportadores de materias primas e importadores de todo lo demás. Y esto nos está, ahora, pasando factura.

1Refiere a una canción muy popular en Francia a fines de los años 30. Interpretada por Ray Ventura se burlaba del optimismo que mostraban los gobernantes franceses de la época ante el avance incontenible del nazismo. Dejó de cantarse el 10 de mayo de 1940, cuando las tropas nazis invadieron Luxemburgo.

2“ECONOMÍA URUGUAYA, ¿DESACELERACIÓN O CONTRACCIÓN? En www.resonandoenfenix.blogspot.com

6 “Se llama “arrastre estadístico” al fenómeno que se observa cuando una economía cambia de tendencia (sea crecimiento o caída). Como el crecimiento se reparte a lo largo del año si la economía deja de crecer el año posterior a que esto ocurre mostrará un PBI mayor, ya que el del año “base” es un promedio de su primer trimestre o semestre con los últimos. Si la economía no crece a partir del final de este año el promedio del año siguiente será mayor que el del año “base”. La economía, sin embargo, no está creciendo.” En “www.resonandoenfenix.blogspot.com”. Allí concluimos (el 15 de junio de 2015) que la economía uruguaya estaba, básicamente, estancada.

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