México. Se incrementará el despojo a los pueblos indígenas: Mario Luna, a un año de su encarcelamiento

Resumen Latinoamericano/ 12 de septiembre. –  Desde el penal al que llegó hace un año, el vocero advierte en entrevista que si el gobierno pretendía con su encarcelamiento apagar la lucha de la tribu yaqui contra el Acueducto Independencia, no lo consiguió.

 A un año de haber sido encarcelado por su lucha en defensa del agua, Mario Luna Romero, secretario y vocero de la tribu yaqui, advierte desde el penal de Hermosillo, Sonora, que lo que se avecina para el país es “el despojo aún más fuerte de los recursos naturales de los pueblos indígenas”, por lo que tienen que mantenerse “alertas y unidos”. El país está convulsionado, dice en entrevista telefónica con Desinformémonos, “pero hay varios frentes de lucha fortalecidos”, ante el agotamiento del sistema político y económico.

Desde el penal al que llegó hace un año, el vocero advierte que si el gobierno pretendía con su encarcelamiento apagar la lucha de la tribu yaqui contra el Acueducto Independencia, no lo consiguió, pues las autoridades indígenas y el resto de la tribu siguen defendiendo su agua y exigiendo la integridad territorial de su pueblo.

A Mario lo acusaron de privación ilegal de la libertad y robo de vehículo, denunciados por Viviana Bacasegua y Francisco Delgado Romo. No hubo entonces ni ahora argumento jurídico válido, pues no participó en ningún delito. Y en la tribu se aplicaron las normas y leyes internas a una persona que se dijo yaqui y que además resultó un conocido operador político de Guillermo Padrés.

Hoy, insiste en que el procedimiento fue “manoseado”, y por eso hasta el momento no se le han podido fincar responsabilidades. Ganó ya todos los amparos, al igual que se compañero Fernando Jiménez, quien también fue encarcelado, pero a él lo liberaron hace unas semanas. “Chicanadas legales”, son las que lo mantienen tras las rejas.

Los días tras las rejas

Desde su encierro Mario Luna sigue las noticias y, cuando hay oportunidad, sostiene reuniones con las autoridades de la tribu. Por ellos se entera que continúa operando el Acueducto Independencia, megaobra impulsada por el gobierno de Guillermo Padres Elías, para arrebatarles el agua del Río Yaqui para entregársela a los empresarios de Hermosillo.

Los días, sin embargo, son lentos y, a veces, desesperantes. Aquí, dice el luchador social de 44 años, padre de familia, “se revalora todo”.  “Anímicamente he estado bien, he tenido el acompañamiento y aliento de la sociedad civil, de los líderes, de los medios libres que han sido pilar fundamental para difundir nuestra lucha”. Pero “para una persona libre, que es indígena, el encierro es difícil, aunque ya sabíamos que esto podía suceder”. De cualquier forma, expresa, “me siento privilegiado porque no me han dejado solo”.

Hombre incansable en la defensa del agua y el territorio, Luna asegura que la justicia está de su lado: “vamos a ganar”, dice, a pesar de que el impugnado acueducto ya está operando, desviando el agua del río hacia la zona industrial de Hermosillo, pues nunca pensaron conectarlo a la red doméstica y ni siquiera construyeron una planta potabilizadora”, con lo que queda claro que el agua no era para el consumo humano, como dijo siempre el gobierno”, sino para las empresas automotrices, cerveceras y refresqueras, entre otras.

Con el encierro de Mario y de Fernando hace un año, la tribu primero quedó desconcertada, pero rápido las autoridades tomaron la batuta, con lo que quedó demostrado que “no era tan necesarios allá afuera”. La organización y articulación de la tribu, le permitió a Mario dedicarse entonces a “no pasarla tan mal aquí adentro”. En los meses recientes, cuenta, ha estado leyendo “sobre la historia del pueblo y las etapas más críticas que se repiten como círculo vicioso, como dividir a la tribu para despojarla y manipular a la opinión pública contra lo que llaman una incivilización o barbarie”.

Mario dedica ahora su tiempo a la atención de jóvenes en el centro de desintoxicación que opera al interior del penal. Aconseja, apoya y acompaña a los internos. “Hemos rescatado ya a tres generaciones que se han desintoxicado”, dice el miembro de la tribu yaqui. Pasa sus días y noches al lado de ellos, “fomentando el compañerismo”, pues, dice, “este sistema tiene a sus jóvenes en las cárceles, sin estudios, sin saber leer ni escribir. Es la otra cara de lo que le llaman civilización”.

Desde que pisó el penal los internos y hasta los celadores lo acogieron bien. Se enteraron por los medios de comunicación que era un indígena que defendía su agua y que no tenía que estar ahí. Le prestaron trastes y cobija, lo respetan y saben de la injusticia que se está cometiendo contra él.

Finalmente, Mario Luna envía un mensaje a los otros presos políticos del país. A Nestora Salgado, a Cemeí Verdía y a todos los que “han tenido que pagar el precio de su lucha”: “Reconozco su capacidad y dignidad. Sabemos que no sólo se sufre como preso, sino que el dolor se extiende a la familia, a los hijos, al pueblo. El objetivo del gobierno es doblegarnos, pero todos tenemos que salir con la frente en alto. Tenemos que dejar huella. No estamos cayendo en el desánimo como el mal gobierno quiere. Se trata de resistir y resistir, pues la justicia nunca nadie nos la va a dar”.

¡Namakasia! ¡Vamos a ganar!”

http://desinformemonos.org.mx/2015/09/se-incrementara-el-despojo-a-los-pueblos-indigenas-mario-luna-a-un-ano-de-su-encarcelamiento/

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