EUSKAL HERRIA. Después de ser detenido el lunes en París, el militante vasco Alberto Plazaola recuperó la libertad

Resumen Latinoamericano / 08/09/2015 .- Tras pasar la noche en dependencias policiales, el juez ha decidido su puesta en libertad. Plazaola deberá declarar el día 15 de este mes. El fiscal ha pedido la extradición.

El Juzgado francés de Pau ha decidido poner en libertad a Alberto Plazaola, tras ser detenido ayer, lunes, en Ziburu (Lapurdi), en virtud de una euroorden que pesaba sobre él.

Fuentes judiciales han dicho a Efe que Plazaola no podrá mudarse del domicilio que ha dado en Ziburu y que tendrá que fichar regularmente en comisaría.

La sala de instrucción del Tribunal de Apelación de Pau ha decido su puesta en libertad bajo esas condiciones de control en contra de la opinión de la Fiscalía, que había reclamado su encarcelamiento mientras se tramita la demanda de la Audiencia Nacional española.

El próximo día 15 está prevista una nueva audiencia en esa misma instancia en la que se comenzará el examen de fondo de la orden de arresto.

El proceso, que en primer lugar depende de los documentos que transmitan las autoridades judiciales españolas para justificar su entrega, puede prolongarse varias semanas e incluso algunos meses, si hay recursos ante el Tribunal Supremo.

Por ahora, el Tribunal de Apelación de Pau lo único que tiene es «una ficha Schengen» que relaciona la euroorden contra Plazaola con el hecho de que tiene pendiente de cumplimiento una parte de su condena, precisaron las fuentes.

El Tribunal Supremo aceptó, en marzo de 2015, el recurso que el fiscal presentó contra las excarcelaciones de los presos de ETA Santiago Arrospide, Santi Potros, y Alberto Plazaola acordadas por la Audiencia Nacional en virtud de una normativa del Consejo de Europa, lo que suponía la vuelta a la cárcel de Plazaola. Arrospide ya se encontraba actualmente en prisión preventiva por otras causas.

Plazaola tenía en vigor una orden europea de detención y entrega dictada por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional por los «delitos de asesinato frustrado y estragos».

 
Un perseguido político hostigado en Europa
 
Editorial del diario vasco Gara
7 de septiembre 2015

Ayer, al tiempo que en Bruselas se debatían los cupos de reparto de acogida de refugiados, a la vez que Berlín, Londres, París o Madrid protagonizaban una peculiar carrera por liderar este proceso o al menos no quedarse atrás, en un pequeño pueblo ubicado entre los estados español y francés un perseguido político era detenido por la Policía, y ahora está amenazado de entrega y cárcel. Tiene esta vez nombre y apellidos autóctonos, pertenece a uno de los pueblos más antiguos de Europa. Alberto Plazaola es vasco.

Obviamente el tiempo actual en Euskal Herria absolutamente nada tiene que ver con la brutal guerra que sacude a Siria o Irak. Plazaola no ha debido jugarse la vida cruzando un mar ni andar cientos de kilómetros por una vía de tren. Pero el fondo del asunto no es tan diferente: huye de la represión, escapa de la cárcel, tuvo que refugiarse tras haber pasado 24 años entre rejas y purgado con ello los delitos imputados, con más dureza que en ningún otro punto de Europa o ningún otro caso en ese mismo país. Esa persecución se desarrolla pisoteando la doctrina de doble cómputo de condenas establecida en el marco comunitario, y se ejecuta corrigiendo incluso a la Audiencia Nacional que lo excarceló. Difícilmente caben más circunstancias agravantes, ni más motivos para que Plazaola fuera tratado por París como lo que es: un perseguido político. Presentarlo como miembro de ETA detenido en brillante operación policial insulta al sentido común, aunque cuele.

Igual que quienes arriban a Europa en masa huyendo de tremendas guerras lejanas, no cabe duda de que Plazaola cuenta con cierta solidaridad popular y hasta habrá tenido apoyo material (basta recordar Ortzaize), inevitablemente clandestino. El caso debería interpelar conciencias, empezando por la de las instituciones vascas a las que competería defender a este ciudadano suyo. Y tendría que servir para duplicar los esfuerzos de sensibilización, pedagogía y acción política, a fin de lograr que Alberto Plazaola sea entendido como la víctima que es hoy y tratado como tal.

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