Especial Migrantes. Hungría declara criminales a los inmigrantes que cruzan la frontera ilegalmente

Resumen Latinoamericano / 04 de septiembre 2015 .-   Nueva legislación.Aprobó de urgencia una ley que moviliza al ejército a la frontera y condena con penas de tres años a los refugiados que entren de manera irregular.

unnamed(4)Mientras algunos países se muestran solidarios y proponen –como checos y eslovacos– un corredor ferroviario para que miles de refugiados lleguen a Alemania, Hungría acaba de declarar criminales a los imnigrantes que crucen ilegalmente la frontera.

El Parlamento húngaro reforzó este viernes entre gallos y medianoche su legislación anti-inmigración en respuesta a la llegada masiva de refugiados. Se trata de una propuesta del gobierno del primer ministro populista Viktor Orban; una nueva legislación que además apuntala la posibilidad de desplegar al ejército en las fronteras y sanciona la inmigración ilegal con hasta tres años de prisión al convertirla en delito. Hasta ayer era una infracción menor y ahora es un acto criminal.

La nueva legislación, que fue adoptada de forma urgente con una mayoría de 140 votos contra 33, proclama el “estado de crisis”, que precede al “estado de emergencia” y otorga más prerrogativas a los poderes públicos.

Con estas nuevas medidas Hungría podría condenar a penas de cárcel a las personas que intenten pasar la valla alambrada recientemente edificada en la frontera con Serbia.

“Una nueva era comenzará el 15 de septiembre”, fecha en la que entrará en vigor la nueva legislación, declaró en un comunicado Orban, que reivindica el retorno a las prerrogativas nacionales en materia de inmigración en el seno de la Unión Europea.

“Si no protegemos nuestras fronteras, decenas de millones de migrantes seguirán viniendo a Europa” y un día “seremos una minoría en nuestro propio continente” dijo Orban.

Partidario de una línea dura en este caso, el dirigente reprochó a Alemania haber estimulado el fenómeno migratorio al flexibilizar su reglamentación, que el primer ministro húngaro asimila a una “falsa promesa” hecha a los migrantes.

“Alemania debería conceder visados, y entonces podríamos autorizarlos a dejar el país” precisa Orban en el comunicado.

Budapest suspendió el martes su tráfico ferroviario internacional. Así, varios miles de migrantes, que desean llegar a los países ricos de Europa occidental, siguen bloqueados y otros decidieron emprender una marcha a pie hacia occidente.

Hartos de esperar en Budapest, más de mil inmigrantes caminan hacia Austria

El drama de los refugiados.

Dejaron la estación de Keleti rumbo a Austria, desde donde piensan llegar a Alemania. Hasta Viena hay 250 kilómetros. Hay mujeres y niños. Apenas llevan comida y agua y no saben dónde van a dormir. Fotogalería en HD

unnamed(5)Cientos de migrantes a pie en el puente de Elisabet después de salir de la zona de tránsito de la principal estación de tren de Budapest, en 04 de septiembre 2015 intentando llegar a la frontera con Austria. (AFP)

  • Más de mil inmigrantes salieron a pie hoy de Keleti, la principal estación de ferrocarril de Budapest, rumbo a Austria, desde donde piensan llegar a Alemania, según ellos mismos afirmaron. La iniciativa ocurre después de que las autoridades húngaras suspendieran los enlaces ferroviarios internacionales y ellos quedaran atrapados en las vías.

Las imágenes impactan. Largas filas de refugiados caminan en medio de la ciudad y bajo un calor agobiante. Están cansados, desesperados. Hay mujeres y niños. Apenas llevan comida y agua y no saben dónde van a dormir. La Policía por ahora los deja caminar, aunque no se sabe hasta cuando lo permitirá.

unnamed(6)Desde Budapest hasta Viena hay unos 250 kilómetros. Si caminaran unos 50 por día, tardarían cinco en llegar. «Si vamos en pequeños grupos la policía nos agarra, pero juntos somos fuertes», dijo un joven de la localidad siria de Alepo. Algunas madres con niños pequeños pidieron a los jóvenes que las ayuden a llevarlos, mientras que la policía dejó partir al grupo.

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Budapest intentó varias veces trasladarlos por la fuerza a campamentos de refugiados, pero ellos se niegan rotundamente. Es que una vez que quedan registrados, según la reglamentación europea deberá pedir asilo en el país que lo recibió. Y como todos aspiran a llegar a Alemania, no quieren firmar allí.

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Mientras, en Bicske, a 37 kilómetros de Budapest, siguen varados en un tren cerca de 500 personas a las que la policía intentó llevar sin éxito el jueves a un centro de refugiados para registrarlos, interrumpiendo su viaje hacia la frontera con Austria.
Hungría, uno de los principales países de tránsito en Europa central, recibió la llegada de otros 3.300 inmigrantes ayer, informó el viernes el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Hoy unos 300 refugiados se escaparon de un campamento húngaro situado cerca de la ciudad de Roszke, en la frontera con Serbia, anunció la policía. “Corrieron hacia la autopista M5″, informó la policía en un comunicado. Añadió que se tomaron medidas para detenerlos.

El Ministerio del Interior austriaco ha confirmado este sábado que espera la llegada de 10.000 inmigrantes procedentes de Hungría, tras la flota de autobuses puesta en marcha en las últimas horas. Hasta el momento, cerca de 4.000 personas han cruzado la frontera durante la noche y en la mañana del sábado, tal y como ha reconocido el Ministerio del Interior.

Agotados, pero felices. Así han cruzado miles de refugiados procedentes de Hungría a pie la frontera con Austria y ahora, desde la pequeña localidad de Nickelsdork, casi todos quieren llegar a Alemania u otros países del norte de Europa.

La policía austríaca espera la llegada de unos 10.000 inmigrantes en las próximas horas, después de que el Gobierno húngaro anunciase anoche que iba a trasladar en autobuses hasta la frontera a los refugiados, varados en diferentes puntos del país, aunque no a los internados en centros de acogida.

Esta madrugada, en torno a las 03.00 hora local (01.00 GMT), llegó el primer autobús, con medio centenar de ellos, en medio de una torrencial lluvia.

Visiblemente agotados, los refugiados cruzaron andando los últimos metros hasta territorio austríaco, en Nickelsdorf, donde han sido recibidos por la policía, la Cruz Roja y numerosos voluntarios locales.

Esta pequeña localidad de menos de 2.000 habitantes, situada a pocos metros de la frontera, se ha convertido en el último «punto caliente» de esta crisis migratoria que desde hace semanas conmociona a Europa.

La Cruza Roja austríaca se ha instalado en el lugar con capacidad para atender a unas 5.000 personas, tal y como explicó a Efe Walter Grashofer, unos de los coordinadores de este esfuerzo humanitario.

Los refugiados, en su mayoría hombres jóvenes, reciben agua, té caliente, mantas para taparse, pan y chocolate.

Además, los equipos de la Cruz Roja atienden con decenas de personas a muchos refugiados que sufren resfriados, dolores en los pies, ampollas y otras dolencias, como diabetes, ha explicado Grashofer.

El ambiente en este primer lugar de recepción es muy calmado, a pesar de las grandes masas de personas que van llegando.

Cientos de policías austríacos vigilan la zona, informan a la recién llegados en lo posible en inglés y se aseguran de que nadie se lastime en medio del tráfico intenso de autobuses que llegan y parten del lugar.

«El problema es que tenemos pocos traductores. La gente tiene miedo y todos quieren salir de aquí lo antes posible, muchos incluso preguntan si pueden ya subirse aquí mismo a un tren rumbo a Alemania», cuenta a Efe uno de los agentes.

Asam, un joven sirio, explica a Efe que en Hungría la policía lo maltrató, a pesar de tener un billete de tren de Budapest a Múnich, en Alemania. «Quiero ir hasta Noruega, ya que mi hermana vive allí. El viaje ha sido muy largo, un mes; en Serbia nos trataron bien, pero en Hungría fue terrible», asegura el joven. Y con tono preocupado insiste una y otra vez en la misma pregunta: «¿nos van a tomar huellas (dactilares) en Austria, nos van a tomar huellas?»

Los refugiados prefieren no ser registrados para poder llegar a Alemania o un país escandinavo, donde las tasas de aceptación de asilo son muy superiores al resto de Europa.

En Hungría, por ejemplo, casi nadie recibe asilo, mientras que en Suecia la tasa de aceptación supera el 70 por ciento.

Desde lo que hasta el año 2007 fue el punto fronterizo entre Austria y Hungría, los refugiados son trasladados en autobuses locales hasta la cercana estación de tren de Nickelsdorf, a donde llegan cada cinco minutos nuevos convoyes.

Desde primera hora de la mañana, parten desde allí trenes especiales cada 30 minutos con destino Viena o Salzburgo, más al oeste de Austria.

Otros refugiados, unos 1.400, serán llevados directamente en autobuses hasta la capital austríaca, según la agencia APA.

Y mientras miles esperan pacientemente a ser trasladados, otros no quieren esperar y se van caminado, bien hasta la estación de Nickelsdorf o bien intentan llegar directamente a Viena, a unos 70 kilómetros. En la autopista A4, decenas de refugiados estaban caminado en dirección de la capital austríaca, según pudo constatar Efe.

Ante la escalada de la crisis migratoria en Hungría, los gobiernos de Alemania y Austria accedieron anoche a recibir a estas personas, aunque insistieron que se trata solo de una situación excepcional y que la normativa de Dublín sigue en pie.

Esta regla comunitaria prevé que los refugiados pidan asilo en aquel país por el que entraron en la Unión Europea.

Sólo a Hungría han llegado más de 160.000 personas de Oriente Medio en lo que va de año, en un intento de acceder desde allí a Europa Occidental, donde buscan seguridad y una vida mejor.

Fuente: Agencias

El otro lado de la crisis migratoria europea: los miles de islandeses que ofrecen sus hogares

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  • 2 septiembre 2015

Los gobiernos europeos hablan de «cargas» y discuten el «reparto justo» de los migrantes que llegan a Grecia e Italia. Pero hay ciudadanos que ya les tomaron la delantera.

En Islandia, por ejemplo, 11.000 personas se han ofrecido a abrirles las puertas de sus casas a los inmigrantes. Y hay otros países con iniciativas similares.

Lo de Islandia, sin embargo, es particularmente notable, pues el gobierno de ese país de 331.000 habitantes originalmente anunció que daría refugio a unos 50.

Ante esto, la profesora Bryndis Bjorgvinsdottir creó un grupo en la red social Facebook con una carta abierta en la que pedía a la ministra de Asuntos Sociales y de Vivienda, Eygló Harðardóttir, acoger a más refugiados.


En el texto explicaba que había creado la comunidad para demostrar el apoyo popular a la acogida de migrantes, a quienes llama «recursos humanos» con experiencia y habilidades que podrían ayudar a todos los islandeses.

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«Son nuestras futuras esposas, mejores amigos, la siguiente alma gemela, el baterista para la banda de nuestros hijos, el próximo colega, Miss Islandia 2022, el carpintero que finalmente terminará el baño, el cocinero de la cafetería, el bombero o el presentador de televisión», escribió.

Y más de 11.000 personas se unieron al grupo de Facebook, ofreciendo abrir sus casas a inmigrantes llegados de Siria.

«Son nuestras futuras esposas, mejores amigos, la siguiente alma gemela, el baterista para la banda de nuestros hijos, el próximo colega, Miss Islandia 2022, el carpintero que finalmente terminará el baño, el cocinero de la cafetería, el bombero o el presentador de televisión», escribió.

Y más de 11.000 personas se unieron al grupo de Facebook, ofreciendo abrir sus casas a inmigrantes llegados de Siria.

unnamed(6)Hay ciudadanos que se oponen a acoger a refugiados, como los que pegaron este cartel en Freital, una ciudad del este de Alemania.

«Tenemos una cama, juguetes…»

«Soy una madre soltera con un hijo de seis años… podemos acoger a un niño necesitado», escribió en él Hekla Stefansdottir, de acuerdo a una traducción de la agencia de noticias AFP.

«Soy profesora y podría enseñar al niño a hablar, leer y escribir en islandés y a amoldarse a la sociedad islandesa. Tenemos ropa, una cama, juguetes y todo lo que un niño necesita», añadió.


«Quiero ayudar a una familia desplazada a que tenga la opción de vivir una vida sin preocupaciones como la mía», escribió otro. «Como familia queremos proveer a los refugiados de alojamiento temporal cerca de Egilsstaðir (este de Islandia), ropa y otro tipo de asistencia».

Ante la masiva respuesta, el primer ministro de Islandia, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, anunció la formación de una comisión para reevaluar el número de solicitantes de asilo que el país debería aceptar.

Asimismo, la ministra de Asuntos Sociales y de Vivienda dijo en la televisión estatal, RUV, que las autoridades están leyendo las ofertas de Facebook y que podrían considerar aumentar la cuota.

En 2014, Islandia acogió a 1.117 inmigrantes.

Cuotas y «cargas»

Quien más presiona en Europa para que los estados miembros acepten un sistema de cuotas es la canciller alemana, Angela Merkel.

Alemania, junto con Francia, presentará el 14 de septiembre una propuesta para hacer frente a una crisis migratoria sin precedentes.

«Europa en su conjunto debe moverse», dijo la canciller el lunes, en conferencia de prensa.

Subrayó que es «imprescindible repartir cargas» y añadió que, si la UE fracasa en su intento de dar respuesta a la oleada de migrantes, los 28 corren el riesgo de «romper el vínculo» que une a Europa con los «derechos humanos universales», un elemento fundacional y fundamental del bloque.

La propuesta franco-alemana pretende volver a poner sobre la mesa la redistribución entre los 28 estados miembro de 40.000 refugiados llegados a Grecia e Italia que la Comisión Europea propuso en mayo.

En julio los estados aceptaron acoger a 32.500, en medio de fuertes críticas de España y los países del Este.

La propuesta es hacer el reparto con base en cuatro criterios con diferente peso en el cómputo: el Producto Interior Bruto (40%), la población (40%), la tasa de desempleo (10%) y el esfuerzo previo de acogida realizado por el país.

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Una petición de Change.org para dar atención sanitaria a los migrantes en Calais, Francia, está a punto de alcanzar las 75.000 firmas.                 Así, a Alemania le correspondería el mayor porcentaje (21,91%), seguido de Francia (16,88%), España (10,72%), Polonia (6,65%) y Holanda (5,12%).

Pero ahora el bloque del Este, que se incorporó a la unión a partir de 2004, acaba de volver a rechazar con firmeza el intento de abordar el desafío de manera conjunta.

«Nos oponemos firmemente a cualquier tipo de cuotas. Si se adopta un mecanismo de redistribución automática de migrantes, nos despertaremos un día con 100.000 personas del mundo árabe. Es un problema que no me gustaría que Eslovaquia tuviera», dijo el lunes el primer ministro eslovaco, el socialdemócrata Robert Fico.

Y en su oposición a las cuotas lo apoyan Polonia, República Checa y Hungría.

Éste último incluso ha construido una valla de 175 kilómetros de largo y 4 metros de alto en su frontera con Serbia para frenar a los migrantes.

Con estas actitudes contrastan varias iniciativas ciudadanas como la de Islandia, unas propuestas que no hablan ni de «cuotas» ni de «cargas».

El «Airbnb de los refugiados»

En una iniciativa similar, la escritora Sue Hubbard, establecida en Londres, colgó una petición en el portal Change.org en la que llamaba a Reino Unido a ser un «santuario inmediato para los que huyen de la guerra».

En dos días la firmaron 65.000 personas.

Y otra solicitud, que pide al gobierno británico proveer de atención sanitaria a los migrantes en Calais, Francia, está a punto de alcanzar las 75.000 firmas.

 Una petición de Change.org para dar atención sanitaria a los migrantes en Calais, Francia, está a punto de alcanzar las 75.000 firmas.

Pero donde ya pasaron a la acción es en Alemania.

unnamed(8)A pesar de las protestas en Freital y otras localidades del este del país, en los que varios ciudadanos reclamaron que no quieren migrantes, durante el fin de semana comenzaron a circular por las redes sociales imágenes de hinchas de fútbol en las gradas, sosteniendo pancartas con el lema «bienvenidos refugiados» durante varios partidos.

Y aunque los mensajes fueron compartidos más de 9.000 veces en 24 horas y se consideraron imágenes recientes, la mayoría corresponden a partidos disputados en 2013 y 2014.

Mientras, una iniciativa llamada Refugees Welcome (Bienvenidos, refugiados) comenzó a unir a migrantes con los alemanes que les quieren abrir las puertas de sus casas.

La misma ha sido descrita como el «Airbnb para refugiados», en referencia a la plataforma que permite alquilar directamente a interesados habitaciones o casas.

Más de 780 ciudadanos se inscribieron en su página de internet y 26 personas fueron ya ubicadas en casas privadas.

Más de 780 ciudadanos se inscribieron en su página de internet y 26 personas fueron ya ubicadas en casas privadas en Alemania.Las ofertas llegaron de empleados de relaciones públicas, carpinteros, estudiantes… de entre 21 y 65 años.

La mayoría de quienes se ofrecieron a compartir su casa con refugiados ya viven con compañeros de piso, pero también hay matrimonios o madres solteras, según un vocero del proyecto.

Dos de sus fundadores, Jonas Kakoschke, de 31 años, y Mareike Geiling, de 28, viven con Bakari, un inmigrante de Mali de 39 años, a quien están enseñando alemán mientras espera su permiso de trabajo.

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Asimismo, el diputado alemán Martin Patzeltz, del partido CDU de la canciller Angela Merkel, albergó temporalmente a dos ciudadanos eritreos en su casa de Brandenburgo.

Y así, varios ciudadanos se adelantaron a cualquier acuerdo posible de Europa, aportando su grano de arena a la solución la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial.

 

 

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