México:“Líderes sociales terminan muertos o en prisión”, dijo Miguel Blanco. Y lo mataron / 2 años y Nestora Salgado espera Justicia, enferma y en prisión

PorKara Andrade * / Resumen Latinoamericano / Sin embargo/  agosto 20, 2015 – Miguel Ángel Jiménez Blanco, activista político y líder comunitario de UPOEG, habla con los votantes en las ciudades pequeñas de San Marcos, Limón,Ayutla, Tecoanapa con el fin de recoger testimonios sobre la presunta compra de votos y la coerción en San Marcos, Guerrero en junio 2015.

 

Miguel Ángel Jiménez Blanco fue un líder comunitario y activista político en el Estado de Guerrero. Sus armas: Internet y su teléfono móvil. Muchos sabían que su desaparición era cuestión de tiempo. Cuando finalmente ocurrió, el 8 de agosto, pocos se sorprendieron.

La última vez que Miguel Ángel Jiménez se conectó a Whatsapp fue a la 1:31 del mediodía del mismo día de su desaparición. Varios participantes de Fuente Informativa, el grupo que Jiménez había establecido un año antes para compartir información de primera mano sobre Guerrero, comenzaron a preguntarse dónde estaría. Jiménez estaba siempre conectado. Dormía poco. El silencio no presagiaba nada bueno sobre el paradero de una de las primeras personas que salió a buscar a los estudiantes desaparecidos y descubrió la extensión de las fosas clandestinas en Guerrero.

Jiménez fue uno de los participantes más activos de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), una policía comunitaria, una autodefensa armada extendida por decenas en las localidades del estado de Guerrero. Después de la desaparición de 43 estudiantes en septiembre de 2014, Jiménez fue de los primeros en salir a buscarlos en los alrededores de Iguala. Recibía información en su teléfono y a través de Internet, información que posteriormente salía a verificar en el terreno acompañado de voluntarios y familiares.

Alrededor de la medianoche del 8 de agosto un miembro del grupo de WhatsApp publicó esta historia de la prensa local. En ella decían que el cuerpo de Jiménez, baleado, se encontraba en la entrada de Xaltianguis, su ciudad natal.

Los participantes del grupo de WhatsApp, que Jiménez administraba, entraron en pánico y comenzaron a abandonar el grupo. Allí estaban los nombres y números de teléfono de todos. Quien fuera que le hubiera matado podría tener ahora su teléfono con los datos de 180 periodistas mexicanos y extranjeros. Nadie se sorprendió de su asesinato. Jiménez sabía, más que nadie, que cada día que pasaba era solo parte de la cuenta regresiva de su muerte, Jiménez, de 45 años, me dijo un día a finales de junio: “En mi ciudad, me persiguen. Han tratado de matarme varias veces”. Conducía un Tsuru blanco y machacado por los callejones de la lluviosa San Marcos. “Todos los luchadores sociales tienen un final similar, así que no hay manera de evitarlo: ir a la cárcel de por vida o morir. Dos destinos”.

Así se vive en el México, un país donde han desaparecido 26 mil personas desde que en 2007 comenzara la “guerra contra las drogas”. Un país donde según los cálculos hechos públicos por HRW en 2014 han muerto 70 mil personas debido a la violencia relacionada con las drogas entre 2006 y 2012, los años en que Felipe Calderón fue presidente.

La organización a la que pertenecía Jiménez Blanco decidió presentar candidatos en las elecciones municipales del 7 de junio de 2015. Tanto la campaña como el día de los comicios fueron de los más violentos que se recuerdan en el país. Murieron 21 funcionarios electorales, parientes, y gente pasaba por el sitio equivocado en el momento equivocado.

Fue en junio, exactamente una semana después de las elecciones, cuando Jiménez decidió viajar a San Marcos, Guerrero, para recoger testimonios sobre coerción a los votantes y compra de votos. Recorrió caminos llenos de agujeros y topes, entrando y saliendo de aldeas, parando de pueblo en pueblo, pegado a su teléfono, manejando con los codos y texteando a la vez. Tenía dos teléfonos móviles, una gran cuarteadura en el parabrisas, y un walkie talkie para poder hablar con la policía comunitaria local.

Jiménez era bajo y fornido, de pelo negro y ojos tan oscuros como inquietos. Vestía jeans, polos de manga corta y sandalias de cuero. Sus movimientos eran siempre rápidos y eficientes. Podía mantener varias conversaciones a la vez y no dejar de balancearse sentado en una silla de plástico rota, rodeado de gallinas cacareando y al mismo tiempo decirle “gracias” a quien le ofrecía agua.

Tenía siete hijos de tres matrimonios, pasaba meses sin ver a su familia. Así pensaba que les protegía.

El día que desapareció, llovía. Jiménez y otro miembro de UPOEG, Mauro Rosario, grabaron en vídeo varias denuncias de habitantes de la costa, quienes decían que les habían ofrecido dinero a cambio de sus votos. Los activistas subían esas denuncias a otra grupo de WhatsApp como evidencia para pedir la anulación de las elecciones. Rosario había recogido denuncias de pagos entre 300 y 500 pesos por voto, dinero pagado por los partidos políticos en efectivo o en bolsas de comida. El partido que más dinero ofreció por los votos fue el Partido Verde Ecologista. Según Rosario, ellos ofrecieron hasta 1,000 pesos por voto. “Es una farsa. Toda esta elección es una farsa”, dijo Rosario… “Quién tiene mas dinero, es el que va a gobernar”.

Pero el capítulo más brutal de la historia de corrupción y represión en Guerrero sucedió en Septiembre de 2014 cuando policías locales detuvieron 5 autobuses en los que viajaban estudiantes de magisterio de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa. Los policías entregaron a 43 de los estudiantes a un grupo local del crimen organizado. No ha vuelto a saberse nada de ellos desde entonces. Cuando Jiménez salió a buscarlos, se topó con fosas comunes de “las otras víctimas” destapando una pesadilla que aún arroja cuerpos y nombres y se extiende por varios municipios del estado.

Jiménez explicaba que tener internet en sus teléfonos móviles lo cambió todo. Les hizo sentir parte de algo, de una red. “Los medios de comunicación son el poder. Pues bien, también estamos creando nuestros propios medios de comunicación y medios. Sin todo ese dinero, pero usando lo que tenemos a mano”.

Aprendió rápido. Otros activistas le enseñaron a utilizar la función de chat en grupos de WhatsApp. Así conectó con grupos similares en Cancún, en Veracruz, en Oaxaca.

Aprendió de estos grupos en WhatsApp que una sola persona podía compartir información con otras muchas y así comenzó a compartir notas, fotos y vídeos con todos sus contactos, que luego podrían republicar estos relatos de primera mano como noticias en los medios en los que trabajan.

También ayudó a sus contactos, entre los que había decenas de reporteros nacionales e internacionales a encontrar fuentes con las que trabajar al llegar al país y a Guerrero.

unnamed(1)Un votante cerca de San Marcos, Guerrero habla con Miguel Ángel Jiménez Blanco, líder comunitario de UPOEG y activista político, sobre como un partido político ofreció comprar su voto durante las elecciones en junio de 2015. Foto: Kara Andrade

A veces le preguntaban si se sentía vigilado. Jiménez se reía. Durante una entrevista telefónica que le hice en primavera me dijo “Todo de lo que estamos hablando se está grabando”. “El gobierno tiene mi número de teléfono y a los que estamos organizándonos se nos escucha día y noche”. Habían hackeado el código de acceso de su teléfono muchas veces. Dijo que había oído su propia voz siendo grabada durante las llamadas.

“Cuando nuestros teléfonos se calientan y no estamos haciendo nada, entonces sabemos que están tomando nuestra información. El teléfono estáDESCARGANDO más información de la que se supone”. Muchos de sus teléfonos han sido bloqueados; virus han borrado todos sus contactos y cierta información se ha quitado de su teléfono. “Alguien está haciendo eso. El hecho es que el gobierno nos está vigilando a todos”, dijo Jiménez.

Algunos policías que le conocieron – y lo llamaban Comandante, – reconocieron sin mayores problemas las escuchas telefónicas. Jiménez contaba una anécdota: “Uno de los policías me dijo ‘Hola Comandante, ¿puede por favor no mencionar a mi mamá o maldecirla cuando estás en el teléfono porque puedo escucharte?”.

Benjamin Cokelet, fundador de Project on Organizing, Development, Education, and Research (PODER) –una ONG con sede en Nueva York y México que trabaja a favor de los derechos humanos, la rendición de cuentas y transparencia corporativa– dijo que es habitual que se intercepten las comunicaciones de defensores de derechos humanos. Que se les siga, se les vigile. Que les pasan incluso cosas peores.

La red de vigilancia incluye información de ubicación, direcciones IP, el contenido de las plataformas de mensajería como WhatsApp, el chat de Facebook, iMessage, Yahoo Messenger y otros. Los datos generados a partir de los seguimientos dejan “rastros digitales” que permiten a las empresas de telecomunicaciones localizarlo geográficamente de una manera muy rápida. “No sólo es el gobierno quien hace esto. Se ha documentado que los cárteles de la droga en México utilizan estos mismos tipos de tecnologías”, dijo Cokelet.

unnamed(2)Miguel Ángel Jiménez Blanco, líder comunitario de UPOEG y activista político, trabaja con la policía de la comunidad local para recoger documentos de la presunta compra de votos y la coerción por los partidos políticos en junio de 2015. Foto: Kara Andrade

Ese domingo por la noche cuando estaba con él oscureció, pero Jiménez continuó tomando tantos testimonios como pudo, incluyendo relatos de abusos cometidos por miembros de la policía de la comunidad, un miembro de la familia que nunca regresó, una madre que buscaba a su hijo. Los escuchó a todos, grabó a algunos y a otros no. A veces inclinaba su cabeza para escuchar mejor.

En el camino de regreso a San Marcos, la luz roja para el indicador de gasolina estaba intermitente y su teléfono seguía vibrando. No había comido en todo el día y bebía sin cesar de una gran botella de plástico de bebida de naranja que le llamaba “Poder”, el nombre de una bebida deportiva mexicana.

Como casi todos los días, no tenía idea dónde iba a pasar la noche. No sabía si iba tener combustible para poner en su coche. Había días en que tenía que caminar a las diferentes comunidades. “¿No había otro tipo de trabajo para él?”, le pregunté desde el asiento trasero de su coche mientras pasábamos otro tope.

“Amo a mis hijos, óyelo bien y por amor estoy haciendo todo esto. ¿Pero si no tuviera ni un sentido de lo que yo quiero hacer entonces porque lucharía? Algo me sostiene para la lucha. Todos debemos tener un perro que nos persiga, para que tu lucha tenga propósito”.

unnamed(3)En el lado de la carretera, cerca de San Marcos, Guerrero, Miguel Ángel Jiménez Blanco, activista político y líder comunitario de UPOEG, intercambia archivos de vídeo con los compañeros de trabajo. Los vídeos eran testimonios sobre la supuesta compra de votos y la coerción por los partidos políticos en junio de 2015. Foto: Kara Andrade

* Kara Andrade es una candidata para doctorado en la Escuela de Comunicación de la Universidad Americana en Washington, D.C. Sus intereses de investigación se encuentran principalmente en los medios digitales de comunicación, la tecnología, emprendimiento social, la narrativa digital y la estrategia para el cambio social en América Latina. Este proyecto fue apoyado por el Pulitzer Center.

Foto: Kara Andrade

 

http://www.sinembargo.mx/20-08-2015/1456994

———————————————————————————-

2 AÑOS Y NESTORA SALGADO ESPERA JUSTICIA, ENFERMA Y EN PRISIÓN

Por Sergio Rincón agosto 21, 2015

Nestora Salgado García, comandanta de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) de Olinalá, Guerrero, fue detenida un 21 de agosto de 2013 acusada de ser la probable responsable del secuestro y homicidio de un empresario, además de delincuencia organizada.

Su captura se realizó en medio de un impresionante operativo integrado por la Marina, el Ejército, la Policía Federal y la Policía Municipal. A dos años de distancia, quienes la acusan no se han presentado ante las autoridades y Nestora sigue en prisión.

Ella afirma que su delito no fue el secuestro ni el homicidio sino el llevar ante representantes de los distintos niveles de Gobierno pruebas de violaciones a menores y de irregularidades en el centro de salud de su comunidad.

Su caso se ha convertido en emblemático, ya que a pesar de obtener un auto de libertad del Primer Tribunal Unitario del vigésimo primer circuito, Salgado García sigue en prisión. Organismos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también se han pronunciado a favor de su liberación, sin embargo, dos años después de su aprehensión, la justicia no llega.

Ciudad de México, 21 de agosto (SinEmbargo).– A dos años de la detención de Nestora Salgado García, comandanta de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) de Olinalá, Guerrero, durante un operativo encabezado por elementos de la Marina, Ejército, Policía Federal y Policía Municipal, el juicio sigue sin avanzar debido a que quienes la acusan de secuestro y homicidio no se han presentado a un careo.

A Nestora, detenida la tarde del 21 de agosto de 2013 en una gasolinera a las afueras de Olinalá, se le acusa de ser la probable responsable de secuestro y homicidio de un empresario; sin embargo, ella, los otros detenidos, familiares y miembros de sus comunidad acusan que se trata de un alguna acción de parte de los tres ordenes de Gobierno para acabar con la policía comunitaria.

Junto con la líder comunitaria también fueron arrestados Bernardino García Francisco, Ángel García García, Eleuterio García Carmen, Abad francisco Ambrosio, Florentino García Castro, Benito Morales Bustos, Samuel Ramírez Galvez integrantes también de la Policía Comunitaria de El Paraíso y este último integrante de la Policía Comunitaria de Zitlatepec.

“Se van a cumplir dos años de estas injustas detenciones. Lo único que hacían nuestros compañeros era su trabajo de policía comunitaria, porque nosotros no somos  delincuentes, por eso siempre trabajamos con el rostro descubierto”, dijo Giovanni Torres Salgado, familiar de Nestora.

El también integrante de la CRAC informó que durante estos dos años el caso de Nestora Salgado ha estado lleno de irregularidades y de actos que le han impedido que defienda su inocencia.

“El juicio está en la fase de careos, a dos años es la primera vez que la comandanta tiene oportunidad de defenderse, y el pasado 10 de agosto los que la acusan no se presentaron. Era la tercera llamada que se les hizo a las supuestas víctimas y no se presentaron, solamente nos dijeron que no sabían si habían sido notificadas o no, lo cual nosotros preguntamos al juez de paz en Olinalá, y él nos dijo que sí fueron notificadas. De hecho, a la tercer llamada ya tenían que ser llevados por la fuerza pública. Esto es una estrategia del Estado y los que la acusan. Exigimos que realmente sean presentadas, porque se trata de la primera vez que la compañera Nestora tendrá oportunidad de defender su inocencia”, informó Torres Salgado.

Integrantes del movimiento que pide la libertad de Nestora Salgado y de los otros comunitarios declararon que se sienten traicionados por el Gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, quien les prometió que durante su gestión se aceleraría el caso e incluso decretaría una Ley de Amnistía. Sin embargo, nada de lo que les prometió por escrito fue cumplido, y en unos meses el mandatario estatal dejará el cargo.

“Ortega se ha llenado la boca de promesas para soltar a los presos políticos y para atender las demandas sociales de Guerrero; sin embargo, no ha cumplido ninguno de estos compromisos que ha hecho con las policías comunitarias y al contrario, se nota un retroceso en los procesos legales de nuestros compañeros. Hay violaciones al debido proceso”, comentó uno de los inconformes.

Por su parte, Arturo Campos Herrera, policía comunitario indígena detenido en diciembre de 2013, aseveró que con las detenciones y la persecución de los comunitarios el Gobierno está provocado que el crimen avance en Olinalá.

“Desde 2013 para acá se ha incrementado el problema de inseguridad, así que a pesar que conocemos las consecuencias con los compañeros seguimos trabajando”, declaró Campos, quien fue recluido en el penal del Altiplano, Estado de México, y luego trasladado al penal de Ayutla de los Libres en Guerrero, tras ser detenido por participar en el movimiento que exige la liberación de sus compañeros de la CRAC.

unnamedNestora Salgado García, líder de la policía comunitaria en Olinalá, Guerrero, fue detenida desde 2013 y su caso singue sin avanzar. Foto: Free Nestora

Por medio de una grabación, Nestora Salgado García dijo que el Gobierno intenta reprimir a las policías comunitarias y por ello los ha estado encarcelando, además exigió la renuncia del Fiscal de Guerrero, Miguel Ángel Godínez.

“Son dos años que estoy pagando algo que no cometí. Dos años que estoy encerrada y perdiéndome de mi familia, De verdad, si yo lo hubiera hecho, por qué no se han presentado, por qué no me han dado la oportunidad de defenderme, por qué estoy encerrada sin saber por qué. No me han dado explicaciones. A dos años apenas estamos iniciando el proceso”, detalló Nestora Salgado.

Durante este tiempo Nestora y sus compañeros han emprendido diversas acciones por las irregularidades en su proceso y los tratos dentro de prisión. En mayo la comandanta inició una huelga de hambre en el penal de Nayarit. Luego de 31 días desistió pero tuvo que ser atendida y trasladada a la Ciudad de México. Actualmente se encuentra en el penal de Santa Martha Acatitla, donde todavía permanece en tratamiento médico por las secuelas del ayuno de comida y líquidos.

“La compañera sigue mal de la vista, dice que ve borroso, y del estómago”, comentó Giovanni Torres.

LAS ACUSACIONES

La comandanta de la Policía Comunitaria de Olinalá fue  acusada de secuestro en agravio de por lo menos seis personas, entre ellos dos menores de edad, sin embargo, en abril del año pasado, un juez federal la exoneró de los cargos de secuestro agravado y delincuencia organizada por lo que el Primer Tribunal Unitario del vigésimo primer circuito dictó auto de libertad.

Diversas organizaciones nacionales, incluso internacionales se han pronunciado a favor de su liberación y para proteger sus derechos.

El 23 de diciembre de 2014 los abogados de Nestora, Thomas Antkowiak y Alejandra Gonza solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que urgiera al gobierno mexicano la protección en prisión de la comandanta.

“La situación de Nestora Salgado reúne los elementos de ‘gravedad, urgencia y daño irreparable’ y requiere acción inmediata por parte de las autoridades mexicanas”, señaló la defensa.

En respuesta, la CIDH ordenó al Estado mexicano que “adopte las medidas necesarias para preservar la vida y la integridad personal de Salgado García, proporcionando el tratamiento adecuado que recomienden los especialistas”, y dio un plazo de 15 días a las autoridades mexicanas para que informen de la atención a sus recomendaciones.

También el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, y los Relatores sobre la violencia contra la mujer, la Tortura, los Defensores de Derechos Humanos, la Independencia de los Jueces y Abogados, los Pueblos Indígenas y la Salud, han suscrito y dirigido una acción urgente al gobierno mexicano a favor de la libertad de Nestora Salgado García.

Cinco personas señalan a Nestora como culpable de secuestro. Las víctimas aseguran que fueron privadas de la libertad en Olinalá y a manos de elementos de la policía comunitaria.

Sumado a ello, los activistas Alejandro Martí e Isabel Miranda de Wallace se han opuesto a la libertad de Salgado García y han dado a conocer audios donde legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) negocian la libertad de la acusada.

En respuesta, el Diputado perredista Roberto López Suárez comentó que el arresto de Nestora Salgado tiene un tinte político pues “ella tocó intereses del crimen organizado y por ello se le fabricaron crímenes”. Sumado a ello pidió a Miranda de Wallace y a Martí revisar a profundidad el expediente.

Giovanni Torres Salgado, familiar de Nestora, también pidió a los activistas de la organización Alto al Secuestro que conozcan a profundidad el caso para tomar una postura.

Por otra parte, el pasado 15 de abril, el Comité Nestora Libre documentó que en lo que va del actual gobierno suman 350 presos políticos, siendo los estados de Michoacán, Guerrero y Puebla donde se reportan el mayor número de detenciones.

La organización acusó al Presidente de “estar llenando las cárceles de presos políticos”.

“Han sido encarcelados 328 autodefensas en Michoacán, 13 policías comunitarios presos en Guerrero y ahora están en prisión cuatro dirigentes populares que se oponen a la construcción de la presa La Parota. En Puebla están recluidos aquellos que no desean la edificación de una termoeléctrica contaminante. En el Distrito Federal hay personas detenidas por protestar y hay otros presos de este tipo en Quintana Roo y demás estados”, expuso el Comité.

LA DENUNCIA DE NESTORA

unnamed(1)José Luis, esposo de Nestora dijo que los normalistas fueron los primeros jóvenes en exigir la liberación de su esposa. Foto: Twitter

Durante una entrevista con el diario El Sur, de Guerrero, Nestora Salgado informó que que presentó al almirante de la Marina, al general de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y al entonces Gobernador, Ángel Aguirre Rivero una serie de videos sobre violaciones de niños.

Indicó que con el Gobernador se acordó llevar el caso a la Procuraduría General de la República (PGR), pero debió tocar fuertes intereses porque ella terminó en una prisión federal de máxima seguridad. De las violaciones nada se investigó ni se mencionó.

En cuanto al Síndico Procurador de Olinalá, Armando Patrón Jiménez, que también fue sometido a un proceso de reeducación de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), luego de que lo sorprendieron recuperando una vaca y una camioneta vinculados a un doble homicidio y robo de ganado, estimó que fue la gota que derramó el vaso.

Recordó que, entre otras, también señaló irregularidades en el centro de salud, “esas denuncias me tienen aquí, porque se afectó a mucha gente. Ingenuamente confié en el gobierno, pero lo que gané fue la cárcel”.

Aclaró que los videos de las violaciones los encontraron en teléfonos celulares de adolescentes que fueron sometidas al sistema de reeducación de la CRAC, por quienes después la acusaron de secuestro y la detuvieron el 21 de agosto de 2013.

Reveló que antes le ofrecieron dinero para dejar en libertad a varias personas retenidas bajo la Ley 701 de Reconocimiento, Derechos y Cultura Indígenas, que reconoce a la CRAC como institución de seguridad, justicia y reeducación comunitaria.

Pero el dinero nunca fue su interés, de lo contrario no se habrían enviado a los infractores a la Casa de Justicia de El Paraíso, en Ayutla de los Libres. Aseguró que en un careo, nadie le podría sostener las acusaciones en su contra.

Añadió que si el gobierno no supo medir las consecuencias de la Ley 701, que da amplios poderes a los pueblos, no es responsabilidad de la Policía Comunitaria. La obligación del Estado es respetar la norma que se sustenta en la Constitución y en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, y dejar en libertad a los presos de la CRAC.

Indicó que cuando se sumó al movimiento por la seguridad en Olinalá, no sabía la magnitud de los problemas en el municipio, luego escuchó en los pueblos: “Señor, nos están matando a nuestros hijos, a una mujer que ya encontró a su hijo despedazado… como madre, nunca me gustaría que un niño mío pasara con un dolor de esto”, dijo conmovida.

Reveló que emigró desde los 18 años a Estados Unidos con una hija en brazos, y aprendió a educar a sus hijos en la cultura americana, donde los menores son el mayor bien del país, “si un niño se cae tienes la obligación de levantarlo”. Consideró que en México, las violaciones a los niños y a la juventud serían igualmente condenados. No fue así.

Pese de la separación de su familia y las vejaciones en prisión, aseguró que no se arrepiente, está orgullosa de haber participado en un movimiento ciudadano por la seguridad, que en 2012 logró la unidad de toda población. De ese movimiento surgió la Policía Comunitaria de Olinalá que después se incorporó a la CRAC.

Consideró que la unidad fue posible por el miedo y el hartazgo de la población, “pero más que nada por el miedo, y Olinalá fue un ejemplo para que otros pueblos siguieran el mismo camino”. En 2013, en diferentes municipios surgieron en cascada los movimientos de autodefensa.

“Parece que lo predije, cuando declaro que ya no le tenía miedo a los delincuentes, sino al gobierno que nos quiere desaparecer, hasta la delincuencia nos respetó, el que quiso destruirnos fue el gobierno”.

Consideró que en un sistema obsoleto, el gobierno tiene que usar la fuerza pública para tener un control que ya no tiene, y demuestra el poder que le resta con represión y persecución, “porque tiene miedo y no puede controlar ni a su gente, ni a los marinos, ni al Ejército, ni a los policías. Usa la fuerza pública para matar, para fabricar delitos por el miedo, porque el sistema les ha fallado”.

Como ejemplo señaló el homicidio en Tlapa, durante las elecciones del 7 de junio, del activista Antonio Vivar, de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, asesinados el 26 de septiembre en Iguala y los 43 desaparecidos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, hace casi un año, “asusta a la gente con muerte”.

Pero añadió que la gente sólo se calma siendo escuchada, resolviendo sus problemas con justicia.

“En México, la situación de inseguridad es muy fuerte. Les duele que les haya dicho que el sistema está corrompido, que estando encerrada, mi voz se escuchó”.

-Con información de El Sur

http://www.sinembargo.mx/21-08-2015/1456735

 

You must be logged in to post a comment Login