Mujeres negras sobre el 25 de julio: “La lucha contra la invisibilidad es constante”

Norma Odara y Simone Freire/Resumen Latinoamericano/Colombia Informa, 31 de julio de 2015 – El protagonismo de las mujeres negras en la lucha por los derechos y la igualdad de género gana, cada vez, más espacio. Creado en 1992, el Día Internacional de la Mujer Negra Latinoamericana y Caribeña, tiene la intención de fortalecer la lucha contra la invisibilidad, sin embargo, el enfrentamiento a estos problemas hace parte de la vida cotidiana de cada una de ellas.

Hay particularidades en la realidad de la mujer negra de la sociedad de hoy, que son restos de los años de desigualdad en la época de la colonia, esclavista y patriarcal. Además de esto, los problemas de género enfrentados en todo el continente latinoamericano por todas las mujeres, como el machismo y la desigualdad en el mercado laboral, la mujer negra tiene también que lidiar con los conflictos raciales y el estereotipo del cuerpo negro ligado, muchas veces, a la satisfacción sexual.

En Brasil, según el “Expediente de mujeres negras: retrato de las condiciones de vida de las mujeres negras en Brasil”, publicado en 2013 por ONU Mujeres junto al Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), la Secretaría de Políticas para las Mujeres (SPM) y la Secretaría de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial (SEPPIR), existe un impacto del racismo y el sexismo en la vida de estas mujeres, así como en la educación, el mercado laboral, la economía del cuidado, la pobreza, la desigualdad en los ingresos, la victimización y el acceso a la justicia.

No obstante, la situación de diferencia de las mujeres negras en relación al “sujeto universal del feminismo”, posibilitó que éstas percibieran que necesitaban y debían, juntas, hablar de sus particularidades, afirma Djamila Ribeiro, feminista negra y magíster en Filosofía Política de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp).

“El racismo crea una jerarquía ente las mujeres, pues coloca a la mujer negra en la base de la pirámide social. En este sentido, es necesario pensar en acciones que den visibilidad a todo eso. Las mujeres negras son las que más sufren con los abortos mal realizados, la violencia doméstica, la muerte materna. Es decir, cuando se habla de mujer hay qué preguntarse de cuál mujer se está hablando”, apuntó Djamila. Al intentar romper con esta realidad, entrando en el trabajo formal o la universidad, por ejemplo, la mujer negra se ha dado cuenta que con apenas “salir de la base de la pirámide social” no es suficiente. Tamires Gomes Sampaio, vicepresidenta de la Unión Nacional de los Estudiantes y expresidenta del Centro Académico de Derecho, de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, en São Paulo, observa que dentro de ciertos espacios, históricamente negados a las mujeres negras, la lucha no cesa.

“Ser mujer negra en un espacio de liderazgo como la presidencia de un centro académico es una batalla diaria y constante, porque esos espacios, históricamente, no fueron creados para nosotras. Por esta razón, en 60 años yo fui la primera mujer negra en estar en ese cargo. No obstante, y con toda la historia conservadora del Mckenzie, conseguimos sobrepasar esas barreras junto a los alumnos y los compañeros que nos ayudaron en la gestión. Fue una experiencia emancipadora, pues puso en jaque las diversas cuestiones sobre la forma en cómo el racismo se reproduce y se manifiesta”, dijo.

Un debate en expansión

Cuando se coloca a la mujer en el centro del debate y se proporcionan las discusiones, el 25 de julio consigue fortalecer las articulaciones feministas. Para Djamira, el uso de las redes sociales, en este sentido, han sido cruciales: “El crecimiento de la discusión sobre el tema es de extrema importancia, y creo que eso se debe también a las redes sociales, pues cada vez hay más páginas sobre el tema, grupos virtuales y blogs que posibilitan la instrumentalización de la militancia”, aseguró.

El deseo de expandir la lucha no solo en las ciudades, sino en el interior, es compartido también por la cantante y militante Nega Duda, una fuerte activista de barrio en la ciudad de Tiradentes, en la zona este de São Paulo, y cuya población es mayoritariamente negra. «Como mujer negra me siento en constante lucha por mi espacio, por la aceptación y por menos desigualdad. El 25 de julio es más un día para estar al frente de aquello que merecemos y por eso estamos luchando día a día. No soy intelectual, no, pero soy una intelectual de las marcas de la vida”, dijo.

La fecha también representa una ruptura en la jerarquía natural de los días conmemorativos de Brasil, ya que, la mayoría de las veces, son celebraciones cristianas impuestas a la población, afirma Mariana Laiola, profesora y socióloga. El 25 de julio, dice ella, también nació la lucha de las masas y es un momento que representa la discusión contra las opresiones sufridas por la población negra.

“La lucha antiracista y antimachista es cotidiana y se expresa en todas las mujeres y hombres negros que salen todos los días de sus casas con la esperanza de transformar su realidad. Ellos y ellas enfrentan la violencia policial, el machismo, la falta de empleo, la poca representatividad en los grandes medios de comunicación, la desigualdad social y la discriminación dentro de los espacios públicos y privados. Y esa es la historia de lucha que queremos enfatizar y reflejar en esta fecha”, explicó.

*Artículo publicado en Brasil de Fato (Brasil)

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