ARGENTINA. “Ya te vas a aflojar”: polémicos spots de Macri utilizando niñas en su campaña

Por María Paula García / Resumen Latinoamericano / Notas.org.ar / 28 de juliod e 2015 –  Bajo el título “Mauricio y vos”, pueden encontrarse 99 videos en su canal de Youtube que muestran al precandidato a presidente recorriendo diversas ciudades del país, tocando timbres, golpeando puertas y visitando a familias que, supuestamente, lo han invitado a charlar sobre sus sueños y problemas.

Básicamente el esquema se repite en todos los spots: Mauricio llega a una casa humilde donde lo reciben diferentes familias o personas, abraza y palmea a cualquiera de que se le acerque demasiado, escucha testimonios, hace preguntas, se muestra interesado, recorre el barrio o el hogar. Fiel a las directivas de Durán Barba y su equipo de campaña, no habla de política: “Nosotros hemos dicho siempre que no tenemos agenda ideológica (…) El escucha, aprende, modifica posiciones, confirma otras. Mauricio no es un líder ideológico”.

Dirán que Mauricio no es un líder ideológico, pero que reproduce las peores ideologías las reproduce. En dos de sus casi cien spots puede vérselo con niñas, en actitudes francamente repudiables, contrarias absolutamente a los derechos de la infancia. A partir de la viralización de los mismos estalló la indignación en las redes sociales.

Spot 3: “Vendo rosas para comprarme la bici”

La protagonista de este video es Sheila, de no más de diez años, hija de Alicia y Marcelo de La Matanza. El casi minuto y medio es un concentrado de estereotipos, lugares comunes, no reconocimiento de derechos y situaciones incómodas para la niña.

Macri aparece sentado y trata de atraerla hacia sí, agarrándola por la cintura. Ella intenta soltarse y él la acerca más. La nena ríe muy tímida. “Está nerviosa”, dice la madre. “Ya te vas a aflojar”, repite tres veces él. Afirmación como mínimo inquietante si las hay. “¿Te gustan los chicos?”, agrega. Luego Sheila le cuenta que quiere ser pediatra, ante lo que él le pregunta sonriente: “¿Ya empezaste a practicar con tu hermanito?”. Finalmente, la niña le termina relatando cómo vende rosas para comprarse una bicicleta y le muestra los rosales. Mauricio la felicita “por su producción” y le alaba las trencitas.

Mauricio dice no hablar de política. Sin embargo celebra una de las peores políticas del sistema: el trabajo infantil o, al menos en este caso, la realización de una actividad económica por parte de una niña para comprarse algo que necesita.

Tal vez la celebración tenga que ver con la política de emprendurismo, concepto empresarial que el macrismo trata de trasladar a las escuelas de la CABA tomando elementos del sistema educativo de Finlandia: la escuela como espacio de promoción y apoyo al desarrollo emprendedor, para que los estudiantes desarrollen la propia percepción como emprendedores y puedan establecer el vínculo con el mundo del trabajo emprendedor. Tal vez. No sería sorpresa para nadie.

La cuestión es que la vida de las niñas de los sectores populares es mucho menos celebrable y nada parecida a Finlandia. Muchas de ellas poseen una escolaridad fragmentada o discontinuada debido al trabajo infantil y también a causa de que deben cuidar de hermanos, sobrinos y realizar tareas domésticas. La pregunta de si ya empezó a cuidar a su hermanito, refuerza este destino inexorable de muchas niñas, que se ven obligadas a ejercer tareas y a asumir responsabilidades que no se corresponden con su edad.

Por otra parte, vender rosas por el motivo que fuere o trabajar es algo que sabemos que existe como práctica de supervivencia de muchas familias. Pero que no debe ser alentado en lo más mínimo, sino combatido con políticas públicas que coloquen a las niñas y niños donde deben estar a esa edad: en la escuela y no precisamente para ser emprendedores. Lo que Mauricio le festeja a Sheila es algo que, ciertamente, no auspiciaría jamás en su hija Antonia cuando tenga esa edad y que debería ser prioridad absoluta a modificar en cualquier candidatura presidencial.

Spot 43: “Carrera de besos”

En este caso Mauricio visita a una familia de Gualeguaychú.

Las protagonistas son dos hermanitas mellizas de seis años, a las que recibe diciendo “son iguales, iguales; qué lío les van a hacer a los varones ustedes dos”. Una vez más, como con Sheila anteriormente, el comentario intrusivo para con las niñas y un discurso que cae en la hipersexualización.

Aquí también las nenas se observan visiblemente nerviosas. Y él no tiene la mejor idea que proponerles una carrera de besos que hace con sus hijas: “Cada una me da besos en un cachete, a ver quién me da más besos rápido. La de 30 compite con Antonia, que tiene tres”, dice. A pesar de la instigación de los padres, las niñas afortunadamente se niegan a besarlo.

Mauricio dice no hablar de política. Sin embargo ejerce sobre niñas la peor de las políticas del sistema: la invasión de su intimidad. El obligarlas a besar a personas, ya sean conocidas o desconocidas, es una práctica habitual en los adultos; en realidad una práctica abusiva sobre el deseo y el cuerpo de los niños y niñas por parte de los adultos.

Justamente, uno de los lineamientos de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) presente desde el nivel inicial es la promoción en los chicos y las chicas del conocimiento de hábitos relacionados con el cuidado del cuerpo y la autoprotección: es de suma importancia que aprendan a reflexionar sobre la importancia de la privacidad y el respeto por el propio cuerpo y el cuerpo de los otros y las otras, así como identificar los contactos físicos apropiados e inapropiados. En una palabra, que la escuela los eduque en que su cuerpo es valioso y único y que todos deben respetarlo, que deben saber poner límites, saber decir “no” si alguien intenta hacer con ellos algo que no quieren, algo que los incomoda.

Claro que para comprender eso Macri debería garantizar la aplicación de la ley de ESI, destinar mucho más del 0,001% del presupuesto a capacitación docente y tratar de que dicha aplicación no sea “tan gradual” como expresó Rodríguez Larreta en Página/12.

Con las niñas y los niños no

Si había algo que le faltaba a Macri era utilizar niñas en su campaña y encima violentarlas con toqueteos, besos no obligados y un registro de voz sinceramente insoportable.

Nuestra sociedad, así como ha naturalizado la violencia hacia las mujeres, también lo ha hecho cuando esta es para con las niñas y niños. Sin embargo algo está cambiando en los últimos tiempos y este tipo de actitudes son afortunadamente cada vez menos tolerables. La histórica movilización del #NiUnaMenos es una muestra de ello. Como afirmó Horacio Verbitsky, “la sensibilidad contemporánea no admite este trato intrusivo con los niños ni la perturbadora ambigüedad de esos toqueteos a dos manos”, describiéndolo directamente como un pedófilo.

Las niñas y los niños son sujetos de derecho: no son objetos de los adultos; tienen derecho a ser escuchados, no invadidos en su intimidad y respetados. Y ello incluye no volcar en ellos toda una serie de prejuicios y estereotipos que por demás inundan los spots del líder del PRO. En una campaña que hace loas al vacío ideológico y político, los spots mencionados tiran por tierra la construcción de la mentira.

Sería auspicioso que, si no van a promover políticas públicas que fortalezcan los derechos de la infancia, tal como vienen haciendo en la Ciudad de Buenos Aires, al menos no los violen.

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