Especial Grecia: Alemania insiste en que echar a Grecia del euro «es el mejor camino”

-Más de la mitad de los dirigentes de Syriza rechazan el acuerdo
-Duras críticas del Partido Comunista Griego (KKE)
-Un acuerdo forzado que no hay que apoyar (Por Jean-Luc Mélenchon)

Resumen Latinoamericano, 16 julio 2015.- El ministro de Finanzas alemán cree que la deuda griega necesita una quita, pero defiende que para que esta pueda llevarse a cabo Grecia debería abandonar la moneda única

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en una imagen de archivo. REUTERS
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en una imagen de archivo. REUTERS

BERLÍN.- El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, dijo hoy que muchos economistas no creen que Grecia puede avanzar sin una quita de la deuda, «incompatible con la pertenencia a la unión monetaria», por lo que, si se ve necesaria, «tal vez el mejor camino para el país» sea una salida temporal del euro.

«Nadie sabe cómo puede continuar sin una quita de la deuda y todos sabemos que esa quita es imposible; ésa es la situación», recalcó Schäuble en una entrevista en la cadena de radio pública «Deutschlandfunk».

El titular de Finanzas, que puso sobre la mesa en el Eurogrupo la idea de una salida temporal de Grecia del euro durante cinco años, recalcó que ese planteamiento no era ni una obligación para Atenas ni una propuesta.

Recogía, a su juicio, el pensar de muchos economistas, también dentro de Grecia, que dudan de que el país pueda solucionar sus problemas sin una quita de la deuda que, recalcó, es imposible de acordar en el marco de la unión monetaria.

«Veremos si después de todo hay un camino para llegar a un programa, ante las crecientes necesidades financieras» del país, respondió al ser preguntado si también él cree entonces que el mejor camino para Atenas sería un salida temporal.

Hace unas semanas se cifraban las necesidades de financiación de Atenas en 10.000 millones de euros, que «no son una pequeñez», recalcó Schäuble, y ahora se habla de más de 80.000, lo que hace que la situación sea «excepcionalmente complicada».

Según explicó, la votación celebrada anoche en el Parlamento griego es «un paso más» y ahora el Eurogrupo debe verificar que se han aprobado las reformas comprometidas para poder después recomendar el inicio de las negociaciones para un tercer paquete de ayudas.

Preguntado sobre si confía en el Gobierno de Alexis Tsipras, se limitó a señalar que el Parlamento ateniense se ha comprometido a hacer las reformas, aunque también recordó que hace cinco años las autoridades griegas ya acordaron poner en marcha las medidas que ahora resultan tan polémicas y no lo hicieron.

El ministro alemán reconoció la dificultad del debate celebrado ayer en Grecia, ya que la población rechazó votó en el referéndum en contra de lo que anoche aprobó el Parlamento.

Schäuble apostó por «permanecer unida a Europa y avanzar, lo que exige atenerse a lo que se dice, porque si no se pierde la confianza». Si Grecia quiere ayuda, añadió, debe hacer las reformas necesarias para avanzar hacia una situación en la que pueda ser independiente de esa ayuda y vivir con sus propios medios.

En línea con Francia, abogó por un gobierno económico europeo y consideró que es algo «urgente». A su juicio, una unión económica no funciona si no se desarrollan los tratados para transferir más competencias a Europa.

fuente: Público
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Grecia:

Más de la mitad de los dirigentes de Syriza rechazan el acuerdo

Publicado el 7/15/15 •

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Más de la mitad de los miembros del comité central del izquierdista Syriza, el partido del primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, pidieron hoy al Gobierno rechazar el acuerdo firmado con los acreedores por considerarlo incompatible con los principios de la izquierda y que no resuelve los problemas del país.

En una declaración conjunta, firmada por 109 miembros de los 200 del comité central del partido, señalan que el acuerdo es “incompatible con las ideas y los principios de la izquierda y sobre todo con lo que necesitan las clases más pobres”.

“Este acuerdo no puede ser aceptado por los militantes del partido”, destacan los firmantes, que piden la convocatoria inmediata del comité central de Syriza.

El texto califica el acuerdo de “golpe de Estado” y destaca que su objetivo es la “exterminación ejemplar de un pueblo que tuvo la osadía de pensar que había otra vía posible a parte del modelo neoliberal de la austeridad extrema”.

En la reunión del grupo parlamentario de Syriza, que ha precedido al debate en el pleno, Tsipras pidió a los diputados mantener la unidad del partido en estos momentos “históricos”, “difíciles” y “críticos”, según indicaron fuentes del Gobierno.

En su intervención, el primer ministro afirmó que había agotado todas las posibilidades de la negociación y había examinado todas las alternativas y pidió a los que no estén de acuerdo que propongan una alternativa eficaz.

Declaración 109 (de 201) los miembros del Comité Central del SYRIZA:

El 12 de julio se ejecutó en Bruselas un golpe de Estado que demostró que el objetivo de los líderes europeos fue el exterminio de un pueblo ejemplar que imaginó que se puede seguir otro camino más allá y fuera del modelo neoliberal de extrema austeridad. Un golpe de Estado dirigido directamente contra cualquier idea de la democracia y la soberanía popular.

El acuerdo con las “instituciones” fue el resultado de las amenazas directas de estrangulamiento económico, y constituye un nuevo memorando en los términos de vigilancia humillante, un desastre para nuestro país y nuestra gente.

Entendemos que hubo presiones asfixiantes contra el lado griego, sin embargo creemos que este pueblo orgulloso dijo NO al referéndum y esto no permite al gobierno sucumbir al chantaje y los ultimátums prestamistas.

Este acuerdo no es compatible con las ideas y principios de la izquierda, pero sobre todo, las necesidades de los sectores populares. Esta propuesta no puede ser aceptada por el mundo y la dirección de SYRIZA.

Pedimos una reunión inmediata del Comité Central e invitamos a los miembros y dirigentes de SYRIZA a salvaguardar la unidad del partido, sobre la base de las decisiones de la conferencia y nuestros compromisos programáticos.

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El Parlamento francés votó a favor del plan de rescate griego

París ratifica el acuerdo

El Frente de Izquierda de Mélenchon fue el único que votó en contra en Francia. La sensación entre los analistas europeos es pesimista, ya que descreen de que la fórmula que el Eurogrupo le impuso a Atenas le permita salir de la crisis.

Por Eduardo Febbro
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En Atenas hubo protestas contra el ajuste con bombas molotov y represión policial.
Página/12 En Francia

Desde París

“La troika consiguió la mitad de su cometido. El estrangulador plan de los acreedores de Grecia (FMI, Banco Central Europeo, Comisión Europea) precipitó la rebelión de la mitad de la dirección de Syriza justo el día en que varios parlamentos europeos, entre ellos el de Grecia, votaban a favor o en contra del plan pactado en la madrugada del 13 de julio. “Delirante”, “inocuo”, “descabellado”, “irrealista”, los calificativos negativos poblaban ayer la mayor parte de los comentarios de economistas y expertos en la prensa francesa. En París, el voto parlamentario a favor del plan de rescate griego pasó sin dificultades. Una mayoría de 412 votos a favor y 69 en contra aprobó este dispositivo. Muchos, principalmente los parlamentarios de la izquierda, lo hicieron sin convicción y azorados por la confusión que se desprende de lo que se asemeja a una tutela de Grecia y a la decapitación de Syriza. El Front de Gauche (Frente de Izquierda, de Jean-Luc Mélenchon) votó en contra. François Asensi, un diputado del Frente de Izquierda, decía: “Grecia está en estado de ocupación. Este acuerdo es un golpe de Estado institucional que empeorará las condiciones de vida de los griegos”.

En Atenas, el mismo primer ministro Alexis Tsipras dijo que no “creía” en dicho acuerdo. El jefe del Ejecutivo francés, Manuel Valls, aseguró en la Asamblea Nacional: “Francia no abandona a Grecia”. No existe un riesgo real de que en los demás países que votan el plan de rescate el juego parlamentario bloquee su aplicación, excepto si el Parlamento alemán lo veta. Hay, de hecho, una cláusula interna que excluye la eventualidad de un veto. El Mecanismo europeo de Estabilidad prevé que un dispositivo de ayuda puede ser validado si los países que representan el 85 por ciento de su capital están de acuerdo con él. Finlandia, por ejemplo, es el país más opuesto al plan, pero apenas pesa un 1,7 por ciento del capital. Alemania pesa el 26 por ciento; Francia, 20 por ciento.

La sensación dominante es en todas partes negativa. Pocos creen que con la descabellada fórmula que el Eurogrupo le impuso a Atenas el país salga del marasmo en el cual se encuentra. Más bien, las apuestas están abiertas y parlamentarios y analistas se preguntan cuánto tiempo tardará Grecia en salir del euro. La idea alemana de una salida “organizada” de Atenas de la Zona Euro ha ganando muchos adeptos entre los dirigentes europeos. Una suerte de resignación pesada cubre la mayor parte de las declaraciones. Europa está, de hecho, deprimida.

El manotazo alemán dejó una sensación de impotencia y de susto. La demostración de fuerza de Berlín, la obediencia del resto de los países de la Zona Euro, la más que cruel evidencia de que Europa está controlada por un grupo (el Eurogrupo) fuera de cualquier supervisión democrática, que no es producto de ninguna mayoría, que carece de mandato y, también, de la más mínima legitimidad institucional pero imputa sus políticas a una consecuente masa de ciudadanos, han producido un impacto considerable. Cada día que pasa enreda la madeja. Sobre la pertinencia misma del plan, hasta el FMI emitió sus dudas. En un documento del Fondo Monetario Internacional filtrado en Bruselas, el FMI dice claramente que la deuda griega es “totalmente inviable”. El organismo de crédito internacional calcula que dentro de dos años el endeudamiento griego, incluso después del rescate, llegará “cerca del 200 por ciento del PIB” (177 por ciento actualmente). El informe del Fondo, de cuyo contenido los ministros de Finanzas del Eurogrupo ya estaban al corriente el sábado pasado cuando negociaban con Atenas en Bruselas, respalda la posición de Tsipras sobre la necesidad de reestructurar la deuda. El FMI se pronuncia sin rodeos a favor del “alivio de la deuda en una proporción muy superior a la que se consideró”. El FMI plantea la idea de “fuertes quitas”, pero concluye diciendo que “les corresponde decidir a los socios europeos”. En su discurso ante la Asamblea Nacional, el primer ministro francés, Manuel Valls, dijo: “El tratamiento equilibrado de la deuda es vital para Grecia, para que el país pueda contemplar un futuro que no se limité a reembolsar”. Por ahora, sin embargo, Europa cerró las puertas de ese futuro.

Las críticas son hoy legión. En ellas prevalece un sentimiento: la troika quiso derribar al gobierno de Syriza y hacer con ello un ejemplo para neutralizar a todas esas izquierdas que se asoman en el horizonte del hastío europeo. Ese ya nefasto pacto de Bruselas es analizado con suma virulencia por economistas de todos los sectores. En un riguroso análisis publicado por el matutino Libération y firmado por dos economistas, Dany Lang y Hélène Tordjman, ambos escriben: “Desde el giro liberal de los años 80, Europa muestra un rostro cada vez más duro, gris, moroso, con una visión del proyecto europeo de contador egoísta. (…) A la falta manifiesta de legitimidad democrática, Europa añade la pobreza de una visión fría y calculadora, al servicio de la finanza internacional antes que de los pueblos”.

“El referendo griego revela aún algo peor: cuando ya estaba larvada y escondida en el lenguaje administrativo, la violencia de las ‘Instituciones’ tecnocráticas apareció a plena luz. Con ello le asestó un golpe grave a la soberanía y a la dignidad de un país miembro de la Zona Euro. Y ello, sin resolver ninguno de los problemas.” La troika, la Eurozona y su modelo financista de la sociedad cumplieron con uno de sus propósitos: hacer tambalear el sistema político griego, debilitar a Syriza, empujar a Tsipras al vacío y la renuncia, provocar manifestaciones, caos y violencia, hacer que se derrame la sangre sobre los adoquines de una democracia malherida. Europa promovió un golpe de Estado financiero, brutal, humillante, descabellado. Ni este ni el próximo Ejecutivo podrán pagar esa deuda. Europa lastimó su propia invención, pisoteó sus credos y se ridiculizó ante el mundo entero. La cuna de la democracia hirió de muerte a su creadora en una mezcla de violencia financiera, oprobio, incompetencia, indolencia y la inocultable complicidad de sus instituciones con esta crisis que está arrasando un país entero y un proyecto político hacia el barranco de la derrota.

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SEGUN UN DIRIGENTE DEL PC GRIEGO:
“NO BASTA SÓLO CON VIVIR O SOBREVIVIR SINO QUE HAY QUE LUCHAR POR TERMINAR CON ESTE SISTEMA DE EXPLOTACIÓN BRUTAL CON TODO LO QUE IMPIDE QUE EL DESARROLLO DE NUESTRO PAÍS”

Contacto con Dimitris Karagiannis, desde Grecia, con ‘Mañanas de Radio’, 14 de julio de 2015, CX 36 Radio Centenario – Montevideo

En Grecia se están organizando movilizaciones “para rechazar el nuevo acuerdo”, dijo en CX36 Dimitris Karagiannis miembro del Consejo Editorial del periódico del Partido Comunista de Grecia (KKE) «Rizospastis «. “Es muy importante que la gente, los trabajadores, vean que todo esto tiene que ver con el mismo sistema de explotación del capitalismo y que no hay alguna posibilidad dentro de ese sistema, dentro de las alianzas imperialistas como es la UE, poder abrir un camino que le convenga a los intereses de los trabajadores. Ya está muy claro que esta posibilidad no existe”.”
Transcribimos la nota que puede volver a escuchar aquí:
http://www.ivoox.com/dimitris-karagiannis-14-7-audios-mp3_rf_4799348_1.html

Diego Martínez: Estamos recibiendo con mucho gusto a Dimitris Karagiannis, integrante del equipo del diario del Partido Comunista de Grecia «Rizospastis».
Buenos días por acá, buenas tardes por allá, bienvenido a la 36 Dimitris Karagiannis.
Dimitris Karagiannis: Buenos días.
DM: Lo primero que queremos saber es cómo está Grecia hoy después de estos días realmente muy turbulentos que están ocurriendo y que seguramente van a seguir así con el anuncio de una huelga generalizada prácticamente para la jornada de mañana.
DK: Bueno, estamos ya dos días después del llamado acuerdo con la llamada Troika -o sea, con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea (UE)- que se presentó como algo que fue lo que podía ser en ese momento.
La realidad es que hablamos de un nuevo memorando, un nuevo paquete de ajustes, de recortes, de muchas medidas antipopulares. Lo importante es entender que todo este tiempo del llamado gobierno de izquierda, del Syriza, se presentaba como que este gobierno estaba luchando para encontrar un acuerdo que podría servir para el pueblo, etc.
Eso es una mentira y es un mito que ya se reveló, entonces, hay mucha gente con rabia porque ahora, como ustedes saben, hubo un referéndum hace como una semana aquí en Grecia, el resultado fue rechazar la propuesta que estaban haciendo los europeos, la Troika, etc., y al día siguiente todos los partidos que estaban con la propuesta y los que no apoyaban la propuesta de los europeos. O sea, los que estaban con el «Sí» y los que estaban con el «No», todos los partidos burgueses se reunieron, allá participó también el Partido Comunista porque lo invitaron. En esta reunión todos firmaron un acuerdo de que el primer ministro, el Sr. Alexis Tsipras va a ir a Bruselas para negociar todo ese acuerdo.
Claro que el Partido Comunista desde el principio dijo que nosotros no estamos con este consenso que hicieron los partidos burgueses, rechazamos tanto la propuesta de la Unión Europea como la propuesta del gobierno porque igualmente son propuestas antipopulares, propuestas que están haciendo más daño a los intereses de los trabajadores.
Entonces, ahora estamos en una situación en que mucha gente que votó por el «No», por rechazar la propuesta de la UE, ve ahora que el «No» que votó se hizo un gran «Sí» al día siguiente y firmando un nuevo paquete antipopular.
Entonces, hay una tensión muy fuerte. Para mañana se está preparando una huelga, no va a ser una huelga general sino parcial, que sea de sectores y también se hace una manifestación que la organiza el movimiento clasista donde participamos también los comunistas; en la tarde, fuera de la Plaza de la Constitución para rechazar el nuevo acuerdo, para invitar a la gente a seguir luchando porque la gente ya hace cinco años estaba luchando en contra de los memorándums, en contra de la UE y ahora ve que otro gobierno llamado de izquierda le está engañando, le está vendiendo sus luchas, sus conquistas, todo el esfuerzo que hizo el pueblo.
En esa situación estamos. Y además esto provocó unas evoluciones en el sistema político, también se ve que alguna parte de los parlamentarios de tal partido de izquierda, del Syriza, no quieren apoyar este acuerdo y parece que no van a votar por este acuerdo en el Parlamento. Parece que va a ser una discusión que puede ir hasta el jueves para que las llamadas instituciones, la Troika da la luz verde para comenzar las negociaciones. Y también el tema del financiamiento de la economía griega, porque eso también es algo que choca. Entonces, se ve que hay un movimiento muy fuerte en la vida política ahora en Grecia, y es muy importante que la gente, los trabajadores, con la posición que sea, ver que todo esto tiene que ver con el mismo sistema de explotación del capitalismo y que no hay alguna posibilidad dentro de ese sistema, dentro de las alianzas imperialistas como es la UE, poder abrir un camino que le convenga a los intereses de los trabajadores. Ya está muy claro que esta posibilidad no existe.

DM: ¿Cómo se interpreta la actitud de Varoufakis que en su momento fue Ministro de Economía y el negociador?
DK: Sí, mira, este señor es un economista que tiene muchas relaciones con varias instituciones, más que nada de EE.UU.
Se conoce que el tipo está o estaba trabajando con el Instituto de este gran capitalista que juega en las bolsas, etc., George Soros, muy conocido.
Entonces el señor pareció que estaba negociando como ministro de Economía en el momento en que ya comenzó la cosa más tensa, más fuerte. Él más o menos trataba de manipular, de buscar una manera de presentar un acuerdo que podía ser un consenso. Pero realmente el señor no tiene ninguna diferencia con la política del gobierno sino hace una política más que nada personal, para su fama.
DM: Para su ascenso político.
DK: Sí, sí, para su futuro político porque es verdad que por él votó mucha gente en las elecciones anteriores. Entonces él tiene cierto apoyo de algunos votantes y él quiere mantener esta fama que tenía de llamado luchador por los trabajadores, etc.
Eso no tiene nada que ver con la realidad porque las negociaciones que hizo Varoufakis y las negociaciones que hicieron después con el nuevo ministro de Economía que fue subministro anterior, el Sr. Tsakalotos, o el gobierno de Syriza y del Partido de los Griegos Independientes que es un partido de extrema derecha que está en la coalición del gobierno, igualmente ellos negociaron, pero negociaron para los intereses del capital griego en su relación con los capitales de Alemania, Francia, de todos estos capitalistas que dominan la UE.
El tema es que las contradicciones que hubo, hay y habrá en el futuro dentro de los países capitalistas y sectores especiales de capitalistas tanto en Grecia como en Alemania, Francia y otros países, esto se forma de una relación, una contradicción que se ve que hay sectores de capital que quieren que Grecia se mantenga en la UE y con la moneda común, el euro, y otros sectores que no quieren, porque les conviene.
Pero esto no tiene nada que ver con los intereses de los trabajadores porque igualmente si un trabajador tiene euro o tiene dracma o tiene dublín o tiene dólar, eso no le conviene para nada porque igualmente va a tener poco porque los sueldos ya han bajado, la situación está empeorando. Y además esto no es cuestión solamente de una moneda sino de un sistema de producción, de un modo de producción en el que es más importante quién va a tener los medios de producción, en qué manos van a estar. Si están en manos de capitalistas con moneda euro, dólar o de cualquier cosa, le da igual al trabajador. Lo importante, y esta es la propuesta que hacemos los comunistas en Grecia, es que la gente se ponga a pensar y entienda más, que tenga más consciencia de que el cambio que se necesita ahora no es un cambio sólo de unos políticos o politiqueros que los están manipulando, sino el cambio de la clase que va a estar en el poder. O sea, la clase trabajadora tiene que luchar por conquistar todo el poder, eso significa tener las llaves de la economía en sus manos, dar las prioridades para el desarrollo social y económico que son prioridades para los trabajadores y no para los capitalistas, y satisfacer todas las necesidades actuales que son muchas y en este sistema se ve cada día que no pueden satisfacer.

DM: Dimitris, se habla de un debilitamiento muy profundo del gobierno y principalmente de Tsipras, y algunos especulan con la posibilidad de elecciones anticipadas incluso este mismo año.
¿Cómo visualizan ustedes este escenario?
DK: Sí, sí, es posible, eso es posible porque, como dije antes, tienen que pasar unos proyectos de leyes por el Parlamento porque son los requisitos para comenzar el financiamiento de la economía. Igual la deuda estatal, tanto en el BCE como en el FMI, hasta fin de mes, la cuota que tienen que pagar es muy grande, se habla más de dos billones de euros. Y hasta setiembre se calcula que supera los siete billones.
Entonces, es muy necesario para el gobierno burgués y la clase dominante que son los capitalistas griegos, que entre ese dinero en el país. Claro, la mayoría del dinero va a ir para la deuda pero de pronto algo queda para los capitalistas, ese es el tema.
En el gobierno ahora hay unas (…) en el sentido que este acuerdo no pasa muy fácil a los trabajadores, mucha gente está con rabia porque ve otro gobierno que le ilusionó y le dio promesas no cumple con lo que dijo. Claro, es evidente que no iba a cumplir nunca porque el lado por donde estaba funcionando y estaba haciendo política era y es muy concreto, dentro de una alianza imperialista, las posibilidades para un gobierno cualquiera sea, son muy pocas.
Entonces, esta es una situación donde hay algunos sectores del partido del gobierno, de Syriza, que ven que no pueden participar en este proceso de tanto cambio del programa de Syriza. Parece que están formando, pero esto yo lo digo con mucha inseguridad porque muchas veces esta gente que son unos típicos oportunistas, dicen una cosa y hacen otra. Entonces, no sabemos exactamente cómo va a funcionar esto. Pero es posible que se forme un nuevo partido.
DM: ¿Una escisión del Syriza?
DK: Sí, claro, como un nuevo partido de izquierda que va a levantar la bandera del programa “autentico” del Syriza, algo así.
Por eso, depende cómo salga toda esta discusión en el Parlamento en estos días. Es seguro que va a ser una reconstrucción del gobierno, quizá algunos ministros, dos ministros que pertenecen a esta llamada plataforma de izquierda que es el sector del partido del gobierno, el Syriza, que no están en acuerdo con el nuevo memorándum, puede ser que estos se reemplacen con otra gente.
Se dice también que es posible que se forme un nuevo gobierno, una coalición de diferentes partidos porque los otros partidos burgueses como la Nueva Democracia, la vieja social-democracia PASOK o qué sé yo, hay otro partido que es más que nada un partido de línea de la UE, de los intereses de los capitalistas, es un nuevo partido.
DM: Sería el partido “Banquero”.
DM: No, se llama El Río. Es de un señor que antes era periodista, un gran periodista de todos los canales burgueses con muchos intereses por detrás.
Es una cosa más o menos como partidos que surgen como en España el Movimiento Ciudadano o el Beppe Grillo en Italia, gente que es más que nada de interés directamente con intereses de capitalistas, etc.
Entonces, es posible que ese partido pueda entrar o proponer gente, algunos tecnócratas o alguno que sea gente que no es de un partido específico pero que se van a presentar como un gobierno de servicio, digamos.
Es posible que en setiembre se organicen nuevas elecciones.
DM: Para mañana están convocando: Frente de Militantes Estudiantes, Federación de Mujeres de Grecia, los trabajadores de la Construcción, los trabajadores del metro, bueno, un montón de organizaciones sindicales y obviamente el Partido Comunista.
¿Qué expectativas hay?
DK: Esa es una respuesta directa para el tema del nuevo acuerdo, rechazar toda esa política. Nosotros sabemos que esto va a ser un paso, un paso más para la organización del pueblo, de los trabajadores. Lo importante es fortalecer ahora la organización clasista, que la gente se adhiera a su sindicato, organizar grupos de solidaridad, porque ahora van a haber problemas de hambre, por ejemplo, o problemas de que la gente se quede sin electricidad, etc. Entonces se forman unas comisiones en todos los barrios y también coordinadoras en ciudades para que ninguna persona se quede sin comida, sin luz eléctrica, o sea, cubrir todas las necesidades básicas que tiene una familia.
Entonces, la idea con esto es, no sólo organizar nuestra solidaridad obrera dentro de la clase trabajadora y las capas explotadas, sino también abrir el camino para la perspectiva diferente por la que tenemos que luchar. O sea, no basta sólo con vivir o sobrevivir sino que hay que luchar por el poder, luchar por terminar con este sistema de explotación brutal con todo lo que impide que el desarrollo de nuestro país. Pero yo creo que esto es una situación que vemos en muchos países del mundo, quizá en todo el mundo capitalista, que los trabajadores tienen que estar en este proceso de organización, de fortalecimiento de la solidaridad para poder poner su proyecto en práctica, es decir, de romper el sistema capitalista, porque esa es la única salida, la única solución que tenemos los trabajadores.
Esto ya se ha demostrado en todas partes. Y de los errores que se cometieron en los países socialistas en la URSS, en los países de Oriente de Europa, todas esas conclusiones que sacamos son que se necesita un pueblo organizado, un pueblo con conocimientos y un pueblo que puede formar y controlar su poder. Porque eso se demostró, que hacía falta el control del poder de parte de los obreros, no sólo de un poder político sino en todos los sectores y más que nada en la producción que es lo más importante para el desarrollo.
DM: Muy bien Dimitris, le agradecemos muchísimo, como siempre, el contacto, el análisis y todo lo que es la información de lo que está ocurriendo en Grecia. Y nos comprometemos a comunicarnos pronto para conocer como avanza todo esto.
DK: Muchas gracias. Con mucho gusto.
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Grecia

Un acuerdo forzado que no hay que apoyar

Por Jean-Luc Mélenchon

«Una pistola en la sien», según sus propias palabras. Tsipras firmó un «compromiso». Enseguida las trompetas elogiosas lanzaron la tradicional propaganda gubernamental para celebrar el papel de facilitador de Hollande, la fuerza de la «pareja franco-alemana» y para repetir los tópicos, los mantras y los chascarrillos habituales de los «euroidólatras». La cruda realidad está, una vez más, a años luz de los pseudoanálisis de comentaristas que no entienden lo que ven, hablan de textos que no han leído y hacen reaccionar a los «responsables políticos» sin otras informaciones que las que dan esos más que dudosos intermediarios.

En todas las pantallas la misma imagen: Angela Merkel frente a Alexis Tsipras flanqueada por Donald Tusk y François Hollande. Un espectáculo inaceptable. No solo para un francés, al cual es lamentable ver a ese lado de la mesa ¡Y por añadidura sentado al final del banco! Pero sobre todo para un europeo. Porque esa reunión se convirtió, sin ninguna crítica de los comentaristas, en una «instancia» sin ninguna legitimidad. Existen un Consejo de Gobierno y un Eurogrupo. ¡No un tándem de auditores! Por lo tanto la propuesta de esta reunión no tiene ninguna legitimidad. Por otra parte los italianos (tercera economía del continente) protestaron con dureza. Y el Gobierno finlandés, donde gobierna una coalición de la derecha y la extrema derecha, declaró que este no es su acuerdo. Esto debería, por lo menos, hacer reflexionar a los «euroidólatras» franceses. ¿Qué Europa es esta?

¿Qué valor tiene una negociación en ese marco? La parte griega no era libre, ¡el país estaba bloqueado económicamente desde hacía quince días! Ya habían empezado a asfixiarle. ¿Qué pretende en esas condiciones una negociación de trece horas ininterrumpidas? ¿Y cómo aceptar la presión de la presencia a un lado de los expertos de las dos primeras economías apoyados por los asesores del presidente del Consejo frente a un solo gobierno? ¿Así se trata a los socios en Europa? ¿Asfixia económica del país y asfixia física de los negociadores como marco de las conversaciones?

También me resulta incómodo el apoyo prestado por nuestra izquierda, aquí o allá, a ese «acuerdo». Quiero creer que no lo han leído o lo han leído muy deprisa… Porque el texto prevé, por ejemplo, derogar todas las leyes aprobadas desde el pasado mes de febrero, revisar la ley laboral hasta en detalles como el trabajo en días festivos, restablecer en todos los ministerios la vigilancia de la troika y que ésta de su aprobación previa a cualquier proposición de ley. Con respecto a la reestructuración de la deuda, un asunto prioritario, por una parte está condicionada y por otro lado ¡Subordinada a que el Parlamento griego apruebe previamente todo lo anterior!

Algunos periódicos alemanes, como Spiegel, califican al acuerdo de «catálogo de crueldades». El diario L’Humanité, en palabras de su director Patrick Apel Muller, habla de «la fría dictadura alemana»: «Angela Merkel, escribe, acompañada de algunos gobiernos serviles, exige una rendición incondicional so pena de exclusión». La víspera, el presidente del Consejo italiano, Matéo Renzi, acabó explotando frente al Gobierno alemán: «¡Ya basta!». Por todas partes crece la indignación. Le Monde informa de que incluso los altos funcionarios europeos están indignados y muestra a Tsipras derrotado y humillado.

Así que esta es desde ahora la Unión Europea. El Gobierno de Alexis Tsipras ha resistido de pie como ningún otro en Europa. Ahora tiene que aceptar una tregua en la guerra que está librando. Le debemos solidaridad. Pero nada puede obligarnos a participar en la violencia que le están infligiendo. Si yo fuera diputado no votaría ese acuerdo en París. Sería mi manera de condenar la guerra contra Grecia. Sería mi manera de condenar a los que la libran y los objetivos que persiguen.

En Francia debemos condenar de todas las formas posibles los sacrificios que exigen a los griegos y la violencia que les imponen. Pero como siempre eso debe empezar con la sangre fría frente a la jauría mediática y su rodillo compresor de falsas evidencias. No perdamos nunca de vista que ellos ponen en palabras la realidad adaptándola a sus formatos de difusión y que la verdad no es su primera exigencia, aunque caigan en el absurdo. En este ambiente es imposible revertir la tendencia del comentario, porque dicha tendencia es una locura gregaria. Pero si se alerta de esto y se ponen en circulación análisis documentados, se impide la desbandada intelectual y se brindan puntos de apoyo. En cuarenta y ocho horas desaparecerá la borrachera. Todo tipo de personas intelectualmente exigentes leerán el texto y se reconstituirá la resistencia. Algunos no darán las gracias a los que estuvieron en primera línea de fuego, pero no importa, se conseguirá lo fundamental, que exista la resistencia.

Las personas de buena fe que quieren formarse una opinión libre en realidad no entienden nada debido a la acumulación de habladurías que han transformado todo el asunto en «ruido». Se dan cuenta de que quieren inducir su pensamiento y no se dejan. Nuestro deber es aclarar la situación encajando los trozos del problema que se plantean. Hay que apoyar a Tsipras y no unirse a la jauría de los que quieren despedazarlo y se hacen cómplices del golpe de Estado contra él y los griegos. Pero no hay que apoyar el acuerdo para no avalar la violencia que impone y prolonga.

Sabemos que el mejor triunfo del pueblo griego sería la victoria de Podemos en España y la nuestra en Francia (Frente de Izquierdas, N. de T.) ¡Estamos trabajando! Por eso no debemos cometer el error de aprobar los métodos que van a aplicar a los griegos y cuya aplicación no soportaríamos en Francia. Al dejar que se perpetrase el golpe contra Chipre Francia validó él método que después se ha extendido a Grecia. A nosotros nos arrastraron por el lodo por denunciarlo e incluso fuimos acusados de antisemitas por Harlem Désir, entonces primer secretario del Partido Socialista y ahora totalmente ausente de la partida europea que se acaba de jugar, a pesar de que es el ministro de Asuntos Europeos de Francia.

Movilizados en equipo y con ayuda de los traductores, mis amigos y yo nos hemos lanzado al deber de hacer un análisis frío y a la «solidaridad razonada», que es nuestra regla ética y política. Esta disciplina la practicamos desde la época en que acompañamos y apoyamos las revoluciones ciudadanas de América Latina. Estas ya plantearon en cada momento la cuestión de combinar el apoyo necesario frente al enemigo y el derecho a no compartir una posición tomada por los nuestros sobre el terreno. Precisamente para mantener la posibilidad de esa actitud rechazamos a Chávez la construcción de una «Quinta Internacional» que propuso previniéndonos, con razón, de que el rechazo a su propuesta nos dejaría sin alternativa colectiva. Pusimos en sordina nuestras críticas a François Hollande aunque nuestra actitud se utilizó sin escrúpulos, como de costumbre, para hacer creer en nuestra adhesión.

Nuestra actitud es la de la responsabilidad ante nuestro país y ante nuestros amigos griegos. Una vez más, sin sorpresa, hemos visto al Gobierno francés, claramente superado por los acontecimientos, volviendo de Bruselas como antes de Múnich, con la sonrisa en los labios y flores en la solapa, aclamado por las jaurías alucinadas. Aclaro que mi comparación solo es para ilustrar una escena. Nunca comparo la Alemania actual con la de los nazis. Jamás lo he hecho. La frase se me ha reprochado para despolitizar todas las demás. He dicho que Alemania, por tercera vez, destruirá Europa. Es el titular de esta mañana del periódico cercano a Syriza. Y ya hubo un comentario en ese sentido de Joska Ficher, el exministro ecologista de Asuntos Exteriores de Alemania de los tiempos de Schröder…

Traducido del francés para Rebelión por Caty R.

Fuente: http://www.jean-luc-melenchon.fr/2015/07/13/grece-un-accord-contraint-quil-ne-faut-pas-soutenir/#more-22762

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