COLOMBIA: Tras acuerdos con las FARC para desescalar el conflicto, Santos pone plazo de cuatro meses para evaluar si continúan los diálogos

 
Resumen Latinoamericano / Caracol / 13 JULIO 2015.- El presidente Juan Manuel Santos estableció 4 meses como un plazo para evaluar el avance en las negociaciones con las Farc y definir si se continua o no con el proceso de paz en La Habana en Cuba.

Según explicó en alocución presidencial “vamos a estar vigilantes sobre lo que hoy se pactó, y en 4 meses a partir de ahora, dependiendo de si las Farc cumplen, tomaré la decisión de si seguimos con el proceso o no”.

Antes el jefe de Estado había explicado que “hay que comenzar ya a frenar las muertes, la destrucción y el dolor que deja cada día este enfrentamiento absurdo”.

En esta dirección, “las Farc hoy se comprometieron a mantener la suspensión unilateral de todo tipo de acciones ofensivas”.

De manera que si ellos suspenden su ofensiva, “nosotros también procederemos a desescalar las acciones militares”.

Sin embargo, advirtió que “nuestras fuerzas armadas están listas para un gradual desescalamiento, si las Farc cumplen; si no cumplen, estarán listas para enfrentarlas, con la determinación y contundencia con que siempre lo han hecho”.

Así mismo señaló el alcance que tendrá el acuerdo con las Farc, afirmando que el desescalamiento del conflicto “no es un cese al fuego bilateral”, sino que se trata de un avance para humanizar la guerra y evitar más víctimas, hasta que se logre un acuerdo definitivo.

Mientras hizo un recuento de lo que se lleva desde que se iniciaron los acercamientos en el 2010, el mandatario afirmó que se avanzado en la discusión, reconociendo que “lo que falta es el tema más complejo, que es el de cómo lograr el máximo de justicia que nos permita la paz, ese es el reto”.

“Si llegamos a un acuerdo sobre ese aspecto de la justicia, podremos decir, sin lugar a dudas, que estamos al otro lado”, aseguró el presidente Santos.

Frente a la situación que se ha registrado en los últimos días por el accionar de la guerrilla, afirmó que también siento frustración, desaliento e indignación.

Sin embargo, hizo un llamado a los colombianos para creer en la posibilidad de frenar “estos hechos absurdos” con la firma de un acuerdo definitivo con la guerrilla.

“Yo sé que muchos colombianos tienen miedo, que muchos colombianos tienen rabia, muchos colombianos han perdido la confianza en el proceso de paz”, pero la alternativa no es acabar el proceso que avanzado como nunca otro antes, dijo el jefe de Estado.

La respuesta a esta situación era acelerar las conversaciones “y eso precisamente es lo que se acordó hoy en La Habana”.

Recordó que los negociadores del Gobierno y de las Farc definieron un plan “para llegar sin demoras a la firma del Acuerdo Final y determinaron trabajar sin descanso hasta concretar los puntos pendientes”.

Así como avanzar “en la definición de los términos del cese al Fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y de la dejación de armas”, bajo un sistema de monitoreo y verificación con presencia internacional.

Insistió en que mientras tanto, “es urgente volver a desescalar el conflicto, reducir la intensidad de la guerra”, eso si, sin desproteger “ni un segundo a los colombianos”.

“Los colombianos necesitan hechos de paz para recuperar la confianza en el proceso”, dijo el mandatario asegurando que de eso se trata lo que se firmó hoy en La Habana.

Por último, consideró que “con estos nuevos avances, por fin veo clara la luz al final del túnel, vamos a lograr esa paz que ha sido tan esquiva, los invito a todos a creer, a pesar de tantas dificultades, vamos por el camino correcto, acompáñenme en esta recta final, la paz es de todos y está en manos de todos”, puntualizó el presidente Santos.

 

Caracol

Puntos claves de pacto para agilizar en Cuba y desescalar en Colombia

A partir de ahora, la mesa de negociaciones con las Farc en La Habana tendrá una nueva metodología, cuyo fin es, como dijo este sabado el jefe de los negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, “conseguir cuanto antes resultados” para recuperar la confianza del país en el proceso de paz.

Esta decisión se traducirá, en primer lugar, en un trabajo simultáneo de los cuatro puntos “críticos” que falta negociar: justicia, cese bilateral del fuego, dejación de armas y garantías de seguridad para las Farc.

Hacia adelante, mientras los negociadores oficiales y de la guerrilla buscan un acuerdo pronto sobre el tipo de pena que tendrán los jefes de las Farc y otros actores del conflicto que cometieron delitos graves, la subcomisión de comandantes militares y jefes guerrilleros trabajará a la par de la mesa de negociación, y no como lo hacía hasta ahora, que se reunía solo en los últimos días de cada ciclo. Quizás lo más importante es que comenzarán a definir los detalles técnicos de la manera como se verificarían el cese bilateral y definitivo del fuego y la dejación de las armas. Como el sentido de todo esto es avanzar en la agenda de La Habana mientras se baja la intensidad de la guerra en Colombia, a partir del 20 de julio, cuando las Farc darán inicio a su tregua unilateral, el Gobierno comenzará a implementar sus propias medidas de desescalamiento, siempre, tras evaluar el cumplimiento del cese unilateral de la guerrilla. La meta es revisar los resultados del desescalamiento en cuatro meses, lo que en la práctica implica que la tregua unilateral de las Farc, anunciada inicialmente para un mes, será hasta noviembre.

“Es este, sin duda, un relanzamiento vigoroso, prometedor y esperanzador del proceso de diálogos”, dijo este sabado el jefe de la delegación de las Farc, ‘Iván Márquez’, al referirse al acuerdo.

1. Fórmula judicial, el trabajo inmediato en la mesa

Para garantizar que en La Habana se avanza en los acuerdos pendientes mientras en Colombia se baja la intensidad de la guerra, los negociadores del Gobierno y las Farc tienen el imperativo de lograr un acuerdo sobre justicia que satisfaga a las víctimas, al país y los estándares internacionales.

Es el tema pendiente en el punto de víctimas, pues el de reparación está casi listo y sería anunciado pronto.

2. El papel de la ONU y la presidencia de Unasur en la comisión de comandantes militares y jefes guerrilleros

Si todo sale bien, el desescalamiento del conflicto debe conducir al cese bilateral y definitivo del fuego. Por eso, la subcomisión del fin del conflicto –integrada por comandantes militares y jefes guerrilleros– comenzará a trabajar también en el detalle del monitoreo y verificación de ese cese del fuego y la siguiente dejación de armas de las Farc. Para eso se integran a esta subcomisión un delegado del Secretario General de la ONU y uno de la presidencia de Unasur, que está hoy en manos de Uruguay.

Usualmente los verificadores son organismos internacionales y tanto la ONU como Unasur podrían ser parte de la verificación.

3. Resultados en justicia definirán el tránsito hacia el cese bilateral y definitivo del fuego

Dentro de cuatro meses, el Gobierno y las Farc evaluarán los resultados y el cumplimiento de las medidas puestas en práctica en terreno, de lado y lado, para bajar la intensidad de la guerra, pero, también, los avances en la agenda de negociación. Solo si las dos cosas han sido satisfactorias para las partes se avanzará oficialmente al cese bilateral y definitivo del fuego bajo los términos construidos por la subcomisión del fin del conflicto con el apoyo de la ONU y Unasur.

Una fórmula judicial satisfactoria será clave para que se dé el tránsito al cese del fuego definitivo, que pondría fin a 50 años de guerra.

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