Hugo Chávez, el camino que se hizo millones

Resumen Latinoamericano/Marco Teruggi, desde Caracas – “Hace un año estábamos con lágrimas en los ojos, llorando al Comandante Chávez, no es que hoy no lo lloremos sino que nos llenamos de mucha fuerza, de mucha valentía para seguir acompañando el legado que él, con su gran esfuerzo, hizo para garantizarnos los que hoy tenemos: una patria socialista, libre, independiente”, dice José Cabrera. Está de pie en el Patio Central de la Academia Militar, de pie y en fila, preparado para marchar ante los ojos de su pueblo en el Paseo los Próceres de Caracas.

José vino desde Apure, junto sus comuneros y comuneras de cada día de “San Miguel de Cunaviche”, la primera comuna en ser registrada en el 2014, la número 546 en ese momento –hoy ya son 582-. Llegó al alba, como muchos. A sus lados centenares de hombres y mujeres están parados en columnas ordenadas. Llevan banderas de Venezuela, la frase “yo soy Chávez” en las gorras y franelas.

“Chávez para nosotros es un estilo de vida, significa transformación social, él planteó como modelo político el socialismo bolivariano, y el socialismo es la construcción del poder popular, de las comunas”, continua explicando. Viste de amarillo y rojo, los colores de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, el movimiento popular del cual forma parte y que también avanzará en desfile.

Como José son centenares. Algunos, como la comuna “Casalta Tres Raíces” de la parroquia Sucre ensayaron durante una semana. Allí están “las mujeres guerreras, las heroínas”, como se definen a ellas mismas, dispuestas a caminar con el cielo en las manos, ese cielo que un día agarraron “gracias el Comandante Chávez” como repiten y repiten, y ya no sueltan aunque la derecha, el imperio y el fuego cada noche.

Chávez en todos

“Estamos en un desfile donde se unifica el pueblo con los militares, la unidad que siempre quería el presidente, no tenemos la necesidad de separarnos como era antes, ellos de un lado y el pueblo del otro, ahora somos uno solo”, afirma María Teresa Herrero, quien forma parte de las Trabajadoras Residenciales Unidas por Venezuela –una de las organizaciones que conforma el Movimiento de Pobladores y Pobladoras-.

Ahí en el Patio Central están las columnas de comuneros y comuneras, hombres y mujeres de diferentes Misiones Sociales, miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de las milicias populares, campesinas y urbanas. María Teresa está con sus compañeras del movimiento, ellas, quienes como explica siempre fueron invisibilizadas, y desde la llegada de la revolución bolivariana fueron reconocidas, dignificadas como trabajadoras.

“Tenemos la Ley –firmada en mayo del 2011- donde dice qué es lo que hacemos, ya no somos el pulpo que hace de todo, albañilería, electricidad, el maltrato, éramos el guardián del edificio y toda la responsabilidad caía sobre nosotras. Ahora tenemos solamente el aseo de las áreas comunes, la ley especifica el ámbito de nuestro trabajo, quien es nuestro patrón, las cosas que tiene pagar, las retenciones laborales, el salario como debe ser”, cuenta y trae otro legado que lleva a cada reunión de la que participa: “Si no nos unimos, si no masificamos no vamos a llegar a ser nada, organizadas vamos a poder hacer muchas cosas”.

La historia de María Teresa es única y es la de un pueblo, de cada uno de sus sectores populares, de trabajadores, que encontraron en Chávez una respuesta, y con ella se refundaron ellos mismos. Así por ejemplo los pueblos indígenas, también presentes en el Patio, venidos desde los estados Anzoátegui, Zulia, Aragua, Miranda.

Entre ellos Gledis Martínez, parte del pueblo Kariñá: “Antes no existíamos, todo era en tiempo pasado, ‘los indígenas vivía, comían, vestían’, estábamos ocultos, y nos absorbía la cultura mayoritaria, había mucha vergüenza étnica por la colonización que hubo para que fuera perdiendo la cultura y la esencia misma del ser indígena”, cuenta, y nombra al Comandante como el “cacique mayor”.

Los logros, explica, son muchos. En lo jurídico La Ley Orgánica para Demarcación de Tierra y Hábitat Indígena, la Ley de Educación Intercultural Bilingüe, y la Ley de Artesano y Artesana Indígena entre otros. También resaltan los avances culturales, humanos: el reconocimiento de una cultura, de las raíces hondas, el orgullo de ser.

Por eso las banderas muestran la multiplicidad de sectores, de demandas oídas y de las cuales nacieron organizaciones, como por ejemplo el Frente de Personas con Discapacidad Motora –encabezando el desfile-, creado en los años bolivarianos. Todos, como en los días anteriores que fueron de movilización permanente en las calles contra el golpismo, fueron a recordar al Comandante, el hombre que -como afirma Oscar Contreras vocero de la Corriente Bolívar y Zamora- “era un hermano, un padre, un hijo”.

Defender el legado

“Estamos aquí apoyando a nuestro presidente Nicolás Maduro ya que vemos que los fascistas están siempre bochincheando el país, nosotros vamos a estabilizar, a hacer la paz, el desfile habla por sí solo, ¿no están viendo la cantidad de pueblo que hay aquí?, ellos no son mayoría, son minoría, nosotros vamos a luchar por lo que el presidente Chávez nos dejó”, afirma Miraima Millén –vocera del consejo comunal Turumerito, de la parroquia Coche- señalando desde la tribuna el Paseo: avanzan motorizados, deportistas, la Misión Ribas, detrás vienen tanques, misiles.

La jornada de conmemoración de Hugo Chávez es al mismo tiempo una demostración de fuerza –una más- del chavismo frente a la nueva avanzada golpista que comenzó el pasado 12 de febrero. Por eso en boca de todos se repiten las palabras “paz”, “diálogo”, “tranquilidad”, al tiempo que, cada vez más son los que también hablan de la paciencia que se agota.

Así avanzan hombres y mujeres de la patria, esa patria devuelta, abierta, y ante ellos Edgar Blanco, del Colectivo Deportivo Cultural Social 4F92, de la parroquia El Valle, afirma: “Aquí hay un río de gente llamando a la paz”. A su lado está reunida una multitud hecha de tristeza, victoria y alegría. Un poco más lejos se encuentra Nicolás Maduro.

“Así es que se celebra el primer aniversario, en combate, en lucha huracanada”, dice entonces el presidente, y realiza un llamado al pueblo, a las Unidades de Batalla Hugo Chávez, los consejos comunales, las comunas, los movimientos sociales: “Candelita que se prenda, candelita que apagamos con el pueblo organizado”. Resolver los problemas junto al pueblo, otro legado del comandante que todos recuerdan.

Cuando el desfile en el Paseo los Próceres finaliza muchos se dirigen al Cuartel de la Montaña a finalizar el día. Recuerdan tal vez cuando hace un año atrás el cielo de Caracas se ponía negro y golpeaba con un viento frío, cuando Maduro hablaba ante Venezuela y el mundo anunciando la partida, cuando en el silencio que dejó su frase se podía escuchar al poeta de César Vallejo repitiendo, “hay golpes en la vida tan fuertes, yo no sé…”

Por eso muchos caminan con las pancartas de Hugo Chávez apretadas contra el pecho, recordando las vidas que cambiaron, los pensamientos que crecieron entre muchos, y miran hacia atrás y ya nada es igual, y en el centro un hombre, Hugo Chávez, el Comandante, que ya se hizo millones.

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