Uruguay: Un ex militante comunista critica al Partido por su decisión de apoyar la candidatura «conservadora» de Tabaré Vázquez

por Jorge Daniel Díaz, 16 de octubre. Para dejar las cosas bien claras, quien escribe ha sido votante del Partido Comunista del Uruguay desde que tengo uso de razón política.
Admiro y respeto mucho a los comunistas, particularmente a aquellos que luego de la gran crisis de los 90, se quedaron.
En un gesto de profunda valentía y coherencia, cuando muchos huían de la debacle de la URSS y se transformaban mágicamente de marxistas-leninistas a “socialistas y democráticos” en cuestión de 24 hora, estuvieron los imprescindibles, los que asumieron la nada fácil tarea de reconocer y hacerse cargo de los errores cometidos por el Partido, así como la de rescatar los formidables aportes de él a la construcción de un proyecto político como el Frente Amplio.
Mi más profundo respeto, pues, para los compañeros comunistas.
Vayamos a lo que me interesa puntualizar desde mi opinión, siempre tan frágil y llena de dudas y pocas certezas.
En la medida que el Frente Amplio fue renunciando a su identidad de Izquierda, siempre le dije a los queridos bolches, que llegaría el momento en el su Partido tendría que optar.
¿Estarían dispuestos los comunistas a ser un oasis aislado de izquierda en una fuerza que camina claramente hacia el centro conservador?
Entendámonos: el PCU terminará siendo una fuerza de izquierda que actuará como legitimadora de la derechización del Frente Amplio.
Es dolorosamente así.
Los compañeros no parecen haber tomado nota de esta realidad, y todo indica que se aprestan a dar su apoyo a los sectores dominantes del Frente Amplio.
Claro índice de ello sería el apoyo a la candidatura del Dr. Tabaré Vázquez.
Para un comunista hubiera sido impensable apoyar la candidatura de un ex presidente frenteamplista que luego de abandonar su función se transforma nada menos que en ¡Asesor del Fondo Monetario Internacional!
También sería imposible pensar en comunistas apoyando a un candidato que, en ejercicio de la presidencia, se imaginó una guerra con el pueblo argentino y, para peor, pidió ayuda a uno de los mayores genocidas de la historia de la humanidad: George W. Bush, y al Imperio que cobró la vida de tantos compañeros: EEUU.
Todos sabemos, y los comunistas también, que tanto Vázquez como Astori son los “caballos de comisario”, o mejor dicho: los candidatos del Imperio.
Ni Bordaberry, ni el Guapo, ni el Lacalle chico dan las garantías que hoy quiere Washington.
EEUU quiere que gane el Frente Amplio y no pierde las esperanzas de que con el retorno de Vázquez a la presidencia el frustrado Tratado de Libre Comercio pueda concretarse, así como otras formas de sumisión de Uruguay a los intereses estratégicos imperialistas.
¡Nadie hubiera imaginado a los comunistas apoyando a los “cachorros de G. W. Bush”!
Sin embargo, todo indica que así será.
El PCU tenía la tarea impostergable de integrar, promover un gran polo de izquierda dentro del Frente.
Con seriedad pero con rebeldía.
Juntar a todos los que estando desconformes se encuentran perdidos y al borde del voto en blanco o anulado.
Sin embargo, los comunistas renunciaron a esa labor histórica de rescatar al Frente Amplio como una herramienta de izquierda.
Hoy apostarían, según todo indica, a esa falsa expresión “más humana” del mismo neoliberalismo que tanto daño nos ha causado.
Como ocurrió en el pasado, los comunistas lograrán introducir algunos matices en el programa conservador que ya elaboró el status quo del Frente.
Y, como también ocurrió en el pasado, los aportes comunistas serán totalmente ignorados a la hora de gobernar.
Lisa y llanamente ignorados o peor aún, serán objeto de ironías, descalificaciones, sonrisas sobradoras de Vázquez, Astori y sus muchachos.
Con el advenimiento de la campaña electoral, se avecina un tiempo donde ese mismo clan que hoy domina las estructuras frenteamplistas, sacará a relucir sus ropajes izquierdistas, nos hablarán del artiguismo tratando de convencernos que nada ha cambiado.
Que el FA sigue los lineamientos que se parieron allá por los años 70. Pero no son más que recursos electorales, solamente eso.
Con la decisión de apoyar la continuidad de un proceso que los propios dirigentes del PCU han cuestionado, el panorama de esta gloriosa comunidad aparece seriamente comprometido.
La ola de rebeldía (tan necesaria siempre y más aún en la izquierda), que recorre a las bases del Frente Amplio encontrará ausente a los compañeros comunistas.
Y esa misma rebeldía, perderá el rico aporte que los comunistas podrían significar.
Pero es la decisión soberana de una fuerza que respetamos, aunque el respeto no implique omitir una visión crítica hacia los caminos que los dirigentes de la misma hoy están siguiendo.
Me consta que amplios sectores de las bases comunistas están lejos de los cálculos, análisis y posturas de esa dirigencia mayoritaria.
Por lo cual si la porción de votos de PCU venía siendo escasa luego de la crisis del “socialismo real”, solo cabe esperar ahora una mayor reducción de la misma.
La rebeldía recorre hoy distintos sectores del frenteamplismo.
La necesidad de retornar a las fuentes ideológicas, éticas que dieron luz al Frente, no encontrará el eco de un Partido que hubiera tenido mucho para aportar.
Desde la humildad, desde su propia historia con luces y sombras.
Todo indica pues, que El Partido decide recorrer su camino junto a quienes lo ignoraron y hasta se burlaron de sus posturas.
¡Ta’ bravo para entender!
Los comunistas organizados faltaran a la cita de sumarse a la rebeldía creadora que intenta responder al desencanto y la frustración de tantas y tantos compañeros.
Esos sectores podrán ser la minoría, pero varias veces la vida nos ha demostrado que la dignidad de una fuerza, de una sociedad reposa en el gesto valiente, tesonero y sin claudicaciones de minorías.
El caso de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos es un ejemplo meridianamente claro.
Lamento mucho el camino que adoptarán las estructuras del PCU, sin dudar en que serán varios los comunistas que actuarán indisciplinadamente, con prescindencia de lo que sus organismos puedan establecer.
Repito, no deja de ser un hecho preocupante para el propio Partido y para el propio Frente Amplio.
Pero, y esto es mucho más grave, la postura que asumirá el PCU será un daño fuerte a las esperanzas de los más pobres y por sobre todo, a la Patria Artiguista que alguna vez nos comprometimos a construir.

JORGE DANIEL DÍAZ
15 de Octubre de 2013

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