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Todo sigue igual en yanquilandia: Obama y la CIA consideran sus peores enemigos a la Revolución Bolivariana, la Cubana y el proceso que dirige Evo Morales.
El director nacional de Inteligencia de EEUU informó al Congreso sobre las
amenazas a la seguridad de su país. Remarcó a Chávez y su "populismo" como
centro de un eje antiamericano de varios países. Identificó el "populismo"
antiamericano y anticapitalista encabezado por Venezuela como el más serio
en América Latina.
A nivel mundial la lista incluye la guerra cibernética, la crisis económica,
Al Qaeda, el narcotráfico y el cambio climático.
En la evaluación de América Latina, Dennis Blair, director de Inteligencia
Nacional, asegura que la gobernabilidad "democrática" permanece firme en la
región, algo definido como gobiernos comprometidos con la "democracia
representativa, liberalización económica y relaciones positivas con Estados
Unidos". Pero advirtió que en algunos países la "democracia y políticas de
mercado" permanecen en riesgo por crimen, corrupción y mala gobernabilidad,
algo que la crisis económica ha empeorado, y señaló a México y
Centroamérica, donde los carteles de droga y la violencia "minan la
seguridad básica".
La otra amenaza a la gobernabilidad democrática proviene de "líderes
populistas electos que proceden hacia un modelo político y económico más
autoritario y estatista". Mencionó a Venezuela, Bolivia y Nicaragua, y
advirtió que estos países se han ligado para "oponerse a la influencia y
políticas de Estados Unidos en la región". Venezuela es identificada como el
líder de estas fuerzas: "Hugo Chávez se ha establecido como uno de los
detractores internacionales de Estados Unidos más reconocido, por sus
denuncias contra la democracia liberal y el capitalismo de mercado, y su
oposición a las políticas e intereses de la región".
No sólo ha impuesto un "modelo político populista autoritario" en su país,
sino que ha formado una alianza de "líderes radicales en Cuba, Bolivia,
Ecuador, Nicaragua y, recientemente, Honduras", que se oponen a casi toda
iniciativa de política norteamericana en el área.
Ante esta evaluación, el embajador de Venezuela en Washington, Bernardo
Alvarez, envió una carta al Congreso en la que denuncia los calificativos
hacia su país en la evolución de Inteligencia. "Como en años pasados, el
informe está lleno de acusaciones políticamente motivadas y cínicas contra
mi país... Venezuela es una nación soberana que demanda respeto a su derecho
de marcar su propio destino", afirmó. Agregó que este tipo de informes
fueron empleados por el gobierno de George W. Bush para alentar el golpe
contra el presidente Hugo Chávez en 2002. Advirtió a los legisladores que
"una vez más estamos viendo intentos para criminalizar a nuestro gobierno y
alentar a sectores de la oposición venezolana que buscan maneras no
democráticas para alcanzar el poder". En su carta responde punto por punto a
las afirmaciones críticas hacia Venezuela.
Blair, en referencias breves a otros países de la región, señala que Evo
Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador continúan imponiendo cambios
para mantenerse en el poder de manera autoritaria, y que las relaciones con
Washington han empeorado desde que Morales expulsó al embajador
estadounidense y agentes de la DEA y cuando Correa no renovó el contrato de
una base militar. Mientras tanto, Brasil es calificado como lo mejor de la
región: "Brasil, con una democracia estable y competitiva y una economía
robusta, es una de las historias de éxito en la región".
A la vez, advierte que el crimen y corrupción crecientes en el norte de
Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) ponen a prueba esos
gobiernos, e indica que las tasas de homicidios ubican esa región entre las
más violentas del mundo. Afirma que Honduras aún enfrenta "incertidumbre
política" y que su nuevo gobierno tendrá que batallar para lograr el
reconocimiento internacional a la vez que enfrenta la oposición de los
simpatizantes "más radicales" del depuesto ex presidente Manuel Zelaya. Cuba
ha "demostrado pocas señales de que desea una relación más cercana con
Estados Unidos", mientras atraviesa dificultades económicas, amortiguadas en
parte por el petróleo venezolano. "El presidente Raúl Castro teme que un
cambio económico rápido o significativo minaría el control del régimen y
debilitaría a la revolución, y su gobierno muestra nula señal de aflojar su
represión de disidentes políticos".
A escala mundial, la principal amenaza que enfrenta Estados Unidos
identificada por el jefe de Inteligencia se ubica no en algo físico, sino en
el ciberespacio. "La seguridad nacional de Estados Unidos, nuestra
prosperidad económica, el funcionamiento cotidiano de nuestro gobierno
depende de una infraestructura de información pública y privada, la cual
incluye telecomunicaciones, redes y sistemas de computación y la información
dentro de éstas. Esta infraestructura está severamente amenazada", afirmó.
La expansión exponencial del universo cibernético es vulnerable a aquellos
que desean dañar los bienes públicos y privados "vitales a nuestros
intereses nacionales", indica Blair. "Enfrentamos a estados nación, redes
terroristas, grupos de crimen organizado, individuos y otros actores
cibernéticos con combinaciones diversas de acceso, sofisticación técnica e
intención. Muchos tienen la capacidad para atacar elementos de la
infraestructura informática de Estados Unidos para la recaudación de
inteligencia, el robo de propiedad intelectual o la interrupción", agregó,
al anunciar masivas iniciativas para evaluar la amenaza.
Blair hizo referencia a una amplia gama de amenazas y preocupaciones,
incluidas la crisis económica internacional, el reto de la energía, la
amenaza latente de Al Qaeda, la proliferación de armas de destrucción masiva
y las dinámicas políticas en Medio Oriente, o países como China, India y
Rusia. Recordó que el cambio climático tendrá implicaciones amplias para la
seguridad estadounidense durante los próximos 20 años, ya que "agravar
problemas mundiales existentes -como la pobreza, las tensiones sociales, la
degradación ambiental, el liderazgo inefectivo e instituciones políticas
débiles que amenazan la estabilidad estatal (...) El cambio climático por
sí solo probablemente no detonará fracaso en ningún estado hasta 2030, pero
podría contribuir potencialmente a conflictos intra, o menos probable,
interestatales".
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