La inteligencia de EEUU y su planes para 2010 PDF Print E-mail
Written by Leandro Albani y Yamila Blanco   

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Un libro clave sobre el imperialismo fue presentado en Cuba: escrito por Eva Golinger y Jean-Guy Allard. Desde La Habana nos reportan el acontecimiento nuestros corresponsales itinerantes Yamila Blanco y Leandro Albani.

 

 

  Resumen Latinoamericano - El acierto más grande del libro “USAID, NED Y CIA. La agresión permanente”, es denunciar el funcionamiento de las agencias de inteligencia de Estados Unidos y sus políticas de injerencia sobre América Latina. Con datos concretos, cifras y documentos desclasificados del propio gobierno norteamericano, sus autores, Eva Golinger y Jean-Guy Allard, muestran un mapa de las agresiones sufridas por cuatro países: Cuba, Venezuela, Honduras y Bolivia.
   El libro, presentado días atrás en el Centro de Prensa Internacional de La Habana por sus autores y editado por el Ministerio de Comunicación e Información venezolano, no es una recopilación de historias o investigaciones del pasado, sino que actualiza lo ocurrido en las cuatro naciones durante 2009 y los presupuestos millonarios que el Departamento de Estado envió a través de diferentes agencias para solventar planes de desestabilización o partidos políticos opositores a los procesos de cambio. Como ejemplo de esto, en la introducción del libro se explica que para este 2010, el gobierno de Barack Obama “ha solicitado el presupuesto de defensa más alto de la historia: 872.6 millones de dólares”, mientras que para “las agencias de subversión, la USAID y la NED, han aumentado un 12%, y más que todo para su trabajo en América Latina, donde están destinados 2.2 millones de dólares. De esa cifra, casi 450 millones de dólares son para el trabajo de la subversión directa en la región, clasificada bajo lo que Washington llama ‘la promoción para la democracia’”.
     Durante la presentación en La Habana, Golinger indicó que la Casa Blanca no tuvo un cambio en sus permanentes agresiones contra América Latina. “Hubo un incremento en la agresión a través de diferentes mecanismos durante la administración de Obama. El caso más ejemplar es el golpe de Estado en Honduras o el caso de las bases militares estadounidenses en Colombia, que representan más bien la expansión militarista más grande de Estados Unidos en América Latina. Esto ha sido en los últimos meses, durante una administración que prometió un cambio en la relación con Latinoamerica”, señaló la investigadora.
   Al referirse al caso de Venezuela, Golinger explicó que en ese país  “hay una escalada muy preocupante y peligrosa en las agresiones de diferentes formas. Algunas son más visibles, como los discursos y declaraciones de diferentes voceros de Washington, que ni saben lo que están diciendo, en el sentido en que lo que declaran normalmente no coincide con la realidad del país, sino que es un atentado de hostilidad contra el gobierno venezolano intentando desacreditarlo a nivel internacional”.
   “Algo que está sucediendo actualmente en Venezuela es el uso de una estrategia que algunos denominan ‘el golpe suave’ o las revoluciones de colores. Además utilizan la cara de la juventud para promover un cambio favorable a los intereses de Washington. Todo está enmarcado en el uso de un lenguaje que atrae a muchos, porque se habla de democracia, libertad y derechos humanos”, ejemplificó.
   Sobre le financiamiento por parte del Departamento de Estado a organizaciones venezolanas, la periodista detalló que “en el 2002, justo después del golpe de Estado, la USAID abre una oficina en el país, pero no una oficina autorizada por el gobierno venezolano, es una oficina, como la llaman, de Iniciativa hacia una Transición (OTI, por sus siglas en inglés). Estas oficinas, en el mundo, son 15 y, como ellos dicen, son para respuesta rápida a una crisis. Tienen una cantidad muy grande de fondos líquidos, millones y millones de dólares, que pueden llegar a un país, montar una operación política para resolver una crisis de manera favorable a Estados Unidos. Esto lo montan en los meses después del golpe, oficialmente fue agosto de 2002, sin la autorización del gobierno venezolano. Cuando montan una oficina contratan a una empresa privada para manejar y gestionar, lo que era en ese momento, diez millones de dólares, y esa empresa luego monta una oficina física y desde ahí montan un programa de financiamiento a lo que ellos llaman la ‘construcción de confianza’ en Venezuela. Esto es una fachada para financiar a grupos exclusivamente opositores. Esa empresa durante los primeros dos años financió uno en particular que se llama Súmate, y fue creado con ese dinero y con el propósito de promover un referendo revocatorio contra el presidente Chávez en 2004. Luego, más de 64 organizaciones desde 2002 a 2004 fueron financiadas por esa empresa. Financiaron el sabotaje petrolero que tuvimos comenzando el 2003 y una serie de actividades violentas, campañas políticas, propagandas por la televisión. En documentos desclasificados de la USAID y del Departamento de Estado se demuestra que hay más de 1500 convenios con grupos venezolanos. Ellos mantuvieron su presencia en Venezuela desde esa época aunque dijeran que sólo dos años iban a estar en el país, porque se imaginaron que dos años iban a resolver el problema, que era salir de Chávez. Más de 15 millones de dólares tienen para 2010, el doble del año anterior que eran 7 millones. Lo que eran 64 organizaciones de 2002 a 2004 financiadas, ahora son más de 535, han expandido sus operaciones”.
   Por su parte, Allard, que trabaja desde 2000 en el periódico cubano Granma Internacional, manifestó que “la comunidad de inteligencia de Estados Unidos está constituida por 16 agencias, empezando por la CIA, además de una serie de organizaciones que se consagraron a penetrar, sobornar, captar y financiar en América Latina y el mundo entero”.
   El periodista canadiense, criticó a la administración estadounidense por aprobar un presupuesto para 2010 a los servicios de inteligencia de 75 mil millones de dólares “en plena crisis económica y cuando hay gente durmiendo debajo de los puentes”.
   Allard también se refirió al golpe de Estado en Honduras que derrocó  al presidente Manuel Zelaya. El investigador propuso realizar una “cronología precisa de cada evento que surgió en este periodo y para situar dónde está la trampa y el engaño”. Además aseguró que el golpista Ricardo Micheletti “cuando irrumpe en el poder sabe que lo conservará. Un empresario que maneja una línea de de autobuses en una región de Honduras, no tiene por sí mismo la fuerza para resistir a la OEA, a la comunidad europea, supuestamente a Estados Unidos, sin saber que tiene apoyo de esas fuerzas ocultas. Micheletti sabía al principio y en toda esa evolución de esa crisis que tenía respaldo, y un respaldo potente”.
   Al ser consultada por un cambio por parte del gobierno de Obama en su relación con América Latina, Golinger aseveró que la injerencia de Estados Unidos “no ha sido una política de Bush, es una política de Estado, existía antes de Bush y existe después de él. Lo que se cree en Estados Unidos, no los estadounidenses que no tienen ni idea sobre el gasto de sus recursos sobre esta forma, es que es una política que preserva su estatus como líder mundial, preserva sus intereses sobre sus recursos que consideran de ellos y imposición de su modelo, se borra la identidad de un pueblo, su memoria, a través de mecanismos, porque no son solo marchas en las calles o partidos políticos, es a nivel cultural también, a través de los medios, de las universidades y el mundo académico”.
   Por último, Golinger detalló que la administración Obama incrementó  “el dinero de la USAID este año en un 12%, con 2.2 mil millones de dólares para América Latina y de eso, 450 millones son para ‘promover la democracia’. Es la cifra más alta de su historia. Para Bolivia asignaron 101 millones de dólares, porque ahí están penetrados por todos lados. Este año también crearon un fondo especial para la OEA de tres millones de dólares para consolidar la democracia representativa, o sea el modelo estadounidense en Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, cuatro países del Alba, excluyendo a Cuba porque aquí no tienen organizaciones como en esos otros cuatro países y excluyendo a Honduras porque para ellos es un caso cerrado. Además designan 20 millones de dólares más para Cuba para la supuesta transición a la democracia. Hillary Clinton lo ha dicho también como Secretaria de Estado, que ellos quieren enfocar más en ese mecanismo, en la ‘promoción de la democracia’, el uso de las fundaciones, en lugar de la invasión militar, sin embargo tenemos el caso de las bases militares en Colombia. Denuncié hace dos meses un documento de la Fuerza Aérea estadounidense que decía que una de las bases era para combatir lo que consideran una amenaza constante de gobierno anti estadounidenses en la región. Se está hablando sin dudas de Venezuela. Esto es algo que fue aprobado por esta administración. Y tenemos lo que está sucediendo en Haití, en los personal creo que todo el mundo debería cooperar para ayudar a un pueblo que ha sufrido una tragedia tan horrible, sin embargo no se justifican los veinte mil soldados y el control militar de todo el país. Esto sucede en el tiempo de Obama, no de Bush, es una continuación, la telaraña imperial es inmensa, no depende de un hombre o de un equipo”.

 
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