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¿Por qué mataron al gobernador Luis Francisco Cuéllar en Colombia? PDF Print E-mail
Written by ABP Noticias   

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En Colombia siguen apareciendo datos irrebatibles sobre la complicidad con el paramilitarismo del gobernador de Caquetá ejecutado días atrás, lo que debería abrir una línea de investigación en ese sentido a la hora de buscar a los responsables del crímen.

 

En la zona del Caquetá, Colombia, la coca crece de nuevo. Se vive una guerra
muy intensa entre el grupo paramilitar de alias ŒCuchillo¹ y Copa, el grupo
del ex capo Varela. También se ha redoblado la presencia de las Farc. Todo
esto crea una vorágine de violencia, corrupción y criminalidad que ofrece
macabros resultados, como el asesinato del Gobernador Cuellar. Pero
conozcamos un poco más de su historia y de los posibles motivos para tan
extraño asesinato:

El 14 de Noviembre del 2008, la fiscalía general de la nación colombiana
abrió una investigación preliminar en su contra y la alcaldesa de Florencia,
Patricia Farfàn, por sus presuntos vinculos con grupos paramilitares. Esta
decisión se tomó tras el testimonio de Luis Alberto Medina, alias
³Cristomalo², un desmovilizado del Bloque Caquetá, quien asegura que tanto
Cuellar como Farfán, fueron aliados de los paramilitares. El gobernador de
Caquetá Luis Cuellar y la alcaldesa de Florencia Patricia Farfan, fueron
vinculados a una investigación preliminar, siete meses después que este ex
miembro de las autodefensas los vinculara con la organización a la cual
perteneció. Según, alias ³Cristomalo², en 1997 el actual gobernador le
habría pedido a Carlos Castaño que creara un grupo de autodefensas en el
Caquetá para hacer frente a la guerrilla. Al parecer, también habría
suministrado apoyo económico al frente de las autodefensas que hasta 2003
delinquió en el departamento Caquetá. 

En Julio del 2009, volvió a ser imputado por la justicia. Esta vez, el
Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Florencia sancionó con una
multa de 20 salarios mínimos mensuales legales vigentes al gobernador Luis
Francisco Cuéllar Carvajal, por desacatar una orden de acción popular
proferida por el Tribunal Contencioso Administrativo del Caquetá.

Paradójicamente, el Gobernador asesinado representaba una amenaza para otros
sectores paramilitares, en la lucha por la posesión del territorio
colombiano. El Caquetá es un departamento selvático y muy extenso en el que,
antes de su cargo de gobernador, Cuéllar había sido alcalde del municipio de
Morelia y diputado departamental. Dos pesos pesados de la política caqueteña
involucrados con los paramilitares del Bloque Central Bolívar   que llegaron
a esa región desde 2001 (el ex representante a la Cámara Luis Fernando
Almario y el ex gobernador Juan Carlos Claros, el ex alcalde de Florencia
Arnoldo Barrera y al senador Oscar Reyes) pactaron entregarles parte del
presupuesto público de gobernaciones y alcaldías a los paramilitares a
cambio de contar con la financiación de las autodefensas para las elecciones
del 2004. 20 millones de pesos de aporte de las Autodefensas y un fuerte
proceso de intimidación a la población no fueron suficientes. Según un ex
jefe paramilitar que está colaborando con la justicia, dijo que la presión
se hizo más fuerte en el municipio de Morelia, también en veredas como La
Liberia, Fuente Hermosa, Puerto México, y la Rochela en el corregimiento de
Bolivia donde Luis Francisco Cuellar, candidato opositor de Claros para las
elecciones, tenía gran acogida.

De tal manera que el gobernador Cuellar , con su victoria supuso un duro
revés a sectores no-desmovilizados de paramilitares. Incluso, fué Juan
Carlos Claros, recientemente otro desmovilizado del Bloque Héroes de los
Andaquíes el que confesó en versión libre el 12 de junio de 2009 que alias
ŒQuini¹ y ŒTiberio¹ dejaron 300 uniformes camuflados en una finca del actual
gobernador de Caquetá Luis Francisco Cuellar en octubre de 2005. La idea del
crimen, que fue presuntamente ordenado por Juan Carlos Claros, era enlodar
el nombre de Cuellar para que la opinión pública lo relacionara con grupos
de autodefensa.

A comienzos de noviembre, el gobernador Cuéllar rindió versión libre ante la
Fiscalía 11 de Bogotá sobre sus presuntos vínculos con las AUC. Él solicitó
personalmente ser escuchado después de que el ex jefe paramilitar Luis
Alberto Medina Salazar, alias ŒCristo Malo¹ lo acusara de haber financiado
la expansión de los paramilitares en el sur del departamento. El gobernador
dijo que se trataba de una persecución política y negó todos los cargos.
Pero la investigación seguía abierta.

Pero lo más significativo y reciente son las acusaciones de la Contraloría
pública colombiana que pesan sobre el gobernador asesinado:   el contralor
del Caquetá, Luis Alfredo Carballo Gutiérrez, informó que la gobernación del
Caqueta en el año 2008 tuvo un superavit de 6.000 millones de pesos. Se
esfumaron como por arte de magia. 134 hallazgos de ilícitos fiscales en las
administraciones de Juan Carlos Claros Pinzón y Luis Francisco Cuellar
Carvajal fueron la causa para que los mandatarios fueran obligados a
responder ante la Asamblea colombiana administrativa, penal, fiscal y
disciplinariamente. 

En conclusión, un asesinato que responde a una problemática de
paramilitarismo, droga y corrupción. Todo apunta a una avanzada militar, y
aunque los secuestradores portaban uniformes del ejército colombiano (
extraña muestra de la derrota de la guerrilla en Colombia. Si están
acorralados, con bajas importantes (en el caso de las Farc) y desmovilizados
(en el caso de las AUC) resulta difícil de explicar cómo tienen acceso a
uniformes oficiales y armamento de guerra del ejército colombiano. Claro,
esto si no fueron realmente unidades del ejército), según el
portal lasillavacía.com <http://www.lasillavacia.com/historia/5723>  ² el
Gobernador le ¹servía¹ más al grupo guerrillero vivo (FARC), como un trofeo
de guerra y como un secuestrado más para engrosar el grupo de los oficiales
que llevan más de diez años secuestrados. El seguimiento por parte de las
Fuerzas Militares mientras la guerrilla escapaba por la zona rural de
Florencia, habría propiciado la quema del vehículo y el posterior asesinato
de Cuéllar. Ante un eventual rescate, las Farc no habrían dudado en ejecutar
a su víctima²Š.³Independientemente de las motivaciones para asesinar a
Cuéllar, este hecho probaría que si las Farc cometieron el asesinato,
estarían lejos de estar totalmente derrotadas en el Caquetá, uno de los
epicentros de la ambiciosa operación militar Plan Patriotas. Haber entrado
en el corazón de la ciudad y sacar a un gobernador de su casa rememora
hechos de otra época, como el asalto al edificio Miraflores en 2001 en
Neiva².

Es claro que el seguimiento militar al grupo secuestrador fue lo que
sentenció la muerte del Gobernador. Así lo advertía el Comité Internacional
de la Cruz Roja (CICR) al subrayar el ³peligro² de la operación y afirmar
que la decisión de Uribe ³deja sin garantías de seguridad las gestiones para
la anunciada puesta en libertad de dos rehenes de esa guerrilla².³El CICR
considera que, por el momento, no hay garantías de seguridad², dijo a Efe en
Bogotá el portavoz de la delegación en el país de ese organismo humanitario,
Pascal Jequier. El resultado: Otra vez un golpe fortuito y un hecho
atribuído a las FARC que entorpecen el canje humanitario, provocan más
intervención militar y conducen día a día al pueblo colombiano en el camino
de la guerra. La paz tiene 50 años sin visitar Colombia.

 
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