Respaldo de Uribe a Washington golpea economía colombiana
escrito por ABN
La dependencia total del gobierno de Álvaro Uribe hacia la Casa Blanca afecta fuertemente a la economía colombiana
Resumen
Latinoamericano/ABN - Las decisiones del actual presidente de la hermana
República de Colombia, Álvaro Uribe, en función de respaldar los intereses del
Gobierno de los Estados Unidos, han terminado golpeando al pueblo neogranadino,
lo cual se evidencia en una tasa de desempleo de 12,8% -la más alta de
Latinoamérica- y la caída de las exportaciones en 10.7 % durante el año en
curso.
En este
sentido, el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en su paso por la nación
vecina donde dictó la conferencia “Seguridad integral y desarrollo social: el
reto para alcanzar la Paz
en Colombia”, criticó el modelo de crecimiento planteado en ese país, por
considerar que no crea bases para el desarrollo social al no generar empleo, y
advirtió las nefastas consecuencias del Tratado de Libre Comercio (TLC).
“La
implantación de la apertura económica se fundó en que las exportaciones serían
el motor del desarrollo y fuente de compensación suficiente de los efectos
destructores que traerían las importaciones en el empleo y en la producción
nacional. Se desechó el mercado interno como base del crecimiento, se dijo que
estaba agotado”, refiere el periodista colombiano Aurelio Suárez Montoya en su
artículo El comercio exterior en 2009 y la caída de la economía colombiana.
La trampa
del TLC
La apertura
sólo ha traído traumas a la economía colombiana, éste medido en la cuenta
corriente de la balanza de pagos ha sido periódicamente negativo. Entre 1993 y
1998, acumuló un déficit superior a $32.000 millones y durante los mandatos de
Uribe, entre 2002 y el primer trimestre de 2009, se suman otros $20.000
millones. En consecuencia, la deuda pública continúa en aumento.
La economía
de Colombia comenzó a vivir del ahorro externo, de créditos e inversión
extranjera, con lo cual ha sustituido el ahorro interno y reforzado su
dependencia de los EEUU, lo que se ha hecho especialmente negativo una vez se
inició la crisis mundial del capitalismo en 2008.
De hecho,
en el referido evento, Stiglitz fustigó duramente las políticas de países que
dependen del comportamiento de la economía estadounidense y cuyo desempleo es
alto, como México y Colombia; y aseguró que el modelo colombiano no es el más
idóneo, pues para atraer inversión extranjera se han flexibilizado al extremo
todas las regulaciones.
Explicó que
si los TLC fueran realmente de libre comercio apenas tendrían tres páginas para
decir que los dos países levantan todos los subsidios sobre su producción y
eliminan todos los aranceles. No obstante, “son enormes mamotretos llenos de
limitaciones al libre comercio, que se escriben así para ocultar el hecho de
que buscan beneficiar a las grandes empresas de los países ricos”.
A ese
panorama, se suma la caída de la producción industrial y el comercio, así como
de la agricultura, el transporte y la construcción.
¿Venezuela
culpable de la caída económica en Colombia?
Un hecho
que demuestra que la política uribista va en detrimento del desarrollo de
Colombia es la firma de un acuerdo con EEUU -el pasado 30 de octubre de 2009-
para la instalación de siete nuevas bases militares en el territorio del país
vecino, que se suman a las ya existentes, y la llegada de 1.400 estadounidense
(800 militares con inmunidad diplomática y 600 contratistas civiles) que
constituyen una amenaza a la soberanía de la región.
Esta
medida, aunada a la acusación de que el gobierno venezolano habría facilitado
lanzacohetes antitanque AT-4, de fabricación sueca y adquiridos por Venezuela
en los 80, a
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), provocó el
congelamiento de relaciones comerciales con Venezuela, el segundo socio
comercial después de EEUU.
“Implantar
bases militares de EEUU en el territorio patrio acabó por dañar el escenario,
se produjo un rechazo en la región suramericana que el gobierno de Uribe sabía
que se ocasionaría. Esa decisión brinda evidencia de que en asuntos medulares
el que manda es Estados Unidos”, apunta Suárez Montoya.
Así,
mientras los sectores productivos colombianos aún reiteran que intentan buscar
nuevos mercados, pero que no pueden sustituir de inmediato un mercado natural
como el de Venezuela, analistas se empeñaron en decir que el mercado venezolano
sufriría mayormente por el congelamiento de relaciones, lo cual se reflejaría
en el desabastecimiento de rubros básicos, especialmente en el sector de
alimentos, pronóstico que no se ha cumplido.
Las
exportaciones de Colombia han caído, cerrarán con una baja de 35%, según
estimaciones de la
Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia
(Analdex), un año después de un fructífero intercambio cercano a los $7.200
millones de dólares. No obstante, las ventas al mercado criollo, que acumulaban
$2.620 millones a mitad de 2009 (70 millones menos que el año previo), evitaron
el derrumbe de la balanza comercial del país vecino.
Pero no
sólo el intercambio con Venezuela retrocedió para la nación que dirige Uribe,
para mediados de este año las ventas a Estados Unidos cayeron 25%.
Política
económica subordinada con apoyo mediático
Pese a que
Uribe ha impulsado medidas que paga el pueblo colombiano, con inflación, deuda
y desempleo, además de alejarse del progreso, su gobierno cuenta con el
respaldo de las grandes cadenas de medios de comunicación y agencias de
noticias en el mundo.
Es así como
este martes, la agencia Reuters publicó que el retraso de la recuperación
económica de Colombia no tiene que ver con el impacto mundial de la crisis del
capitalismo sino con “el factor Venezuela”. En conclusión, la República Bolivariana
no sólo es culpable de la violencia y el narcotráfico en Colombia sino también
del recorte de la tasa de interés de referencia en 50 puntos básicos al
histórico 3,50% que anunció el Banco Central colombiano para el próximo año.
“El factor
Venezuela ya está pesando y va a seguir jugando de aquí en adelante (…)
Colombia no ha podido alentar la débil demanda doméstica, a lo que se suma
ahora el impacto venezolano”, indica la nota, obviando los niveles de
intercambio anual hasta 2008 e incluso mediados de 2009, así como los esfuerzos
del Gobierno Nacional por promover la integración de los pueblos, a través de
iniciativas como la
Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América
(Alba).
El Gobierno
de Uribe ve mermadas las posibilidades de desarrollo económico y social al
tiempo que aumenta su dependencia de EEUU, con lo cual Colombia marcha en
sentido contrario al resto de Latinoamérica, región que cuenta con diversos
gobiernos progresistas -Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua,
Paraguay, Cuba, Uruguay y Venezuela- y trabaja en función del fortalecimiento
conjunto.
“Hasta las
propagadas teorías de comercio exterior, que han inspirado el neoliberalismo de
las dos últimas décadas, quedan relegadas, se desechan los negocios con los
mejores socios aún en medio de crisis económica, se desestima la integración
con el Sur y todo se supedita a los intereses estratégicos de la superpotencia,
ante los cuales Colombia se doblega”, tal y como lo reseña Suárez Montoya.