La visita de un genocida a Buenos Aires y la ofensiva sionista en América Latina
Written by Carlos Aznárez
La foto muestra a dos genocidas sionistas: el de la izquierda es Shimon Pérez, quien actualmente visita Buenos Aires, el de la derecha, es el "carnicero" Sharon.
Resumen Latinoamericano -América Latina
siempre ha estado en la mira de la diplomacia de guerra sionista y para ello,
viene desarrollando, paso a paso, un verdadero plan de “acercamientos”,
presiones y hasta infiltraciones que abarca a políticos, gobernantes,
empresarios y personalidades de la cultura.
Argentina, Uruguay,
Colombia y Honduras son algunos de los
principales países que sufren este acoso que se ha incrementado notoriamente en
los últimos meses, con la excusa de intentar neutralizar la incipiente
influencia que la diplomacia iraní está desarrollando en el continente, y
además contrarrestar la notoria influencia que Hugo Chávez ejerce sobre los
pueblos y sus organizaciones populares.
Histéricos frente a las acciones solidarias con los rebeldes del mundo
árabe y persa , expresadas por el Comandante bolivariano, los estrategas
sionistas han redoblado sus esfuerzos para mostrar al mundo que estos países
del área sudamericana son “base propia”.
De allí, que la
repudiable presencia en suelo argentino del genocida Shimon Pérez, no viene a
cumplir otro objetivo que “marcar territorio”, contando para ello con la
anuencia y complicidad del gobierno que lo recibió con todos los honores.
Satisfecho y halagado, Pérez y su corte de administradores de trasnacionales se
embarcaron en la firma de múltiples acuerdos comerciales (sólo en 2008 las
exportaciones a Israel llegaban a 220 millones de dólares) que redundarán a
corto plazo, en más dolor e impotencia para el pueblo palestino.
Arropado por el
stablishment porteño y bonaerense, Pérez se dio el gusto –en abierta
injerencia- de recomendarle al canciller Jorge Taiana y a la propia presidenta
Fernández de Kirchner con quien se debían relacionar a nivel diplomático.
Actuó, en todo momento, como un mandamás imperial, que viene a visitar una de
sus colonias, y si faltaba algo recibió el aplauso de miles de sus súbditos
que, en el estadio Luna Park, festejaron
sus repetidas reivindicaciones de la violencia de terrorismo estatal anti
palestino y anti libanés. Con sus dichos y sus gestos, el jerarca sionista
ofendió a la gran mayoría del pueblo argentino y a la importantísima comunidad
árabe que habita en el país.
Sin dudas, Hitler estuvo en Buenos Aires a sus anchas en
estos días. No es exagerada la comparación: igual que aquel, Pérez es el
culpable de innumerables crímenes de lesa humanidad. Qué otra cosa es sino, la
letal orden impartida por el presidente sionista de bombardear la sede de la ONU en la localidad libanesa
de Qana en 1996, donde fueron asesinados 110 refugiados. O ser el impulsor de
la carrera nuclear del Estado terrorista de Israel.
Esta estrategia de
presión e invasión sionista sobre nuestros pueblos tiene diversos arietes. En
lo militar, el propio Pérez ha logrado hace pocas horas excelentes contratos de
intercambio militar con el gobierno brasileño. Armas y equipos para sitiar aún
más al pueblo de Gaza o bombardear el sur del Líbano. Por otra parte, en lo cultural se vienen
desarrollando desde hace meses tentadoras (en lo económico) invitaciones a
figuras estelares del canto argentino para que actúen en Israel. Así viajaron,
desoyendo los múltiples llamados a no hacerlo por parte de entidades de DDHH
palestinas, la recientemente fallecida Mercedes Sosa, César Isella, León Gieco
y Teresa Parodi, entre otros. Trovadores “progresistas” estos, que se ufanaron de su gira exitosa por
un país que mantiene en la cárcel a más de 12 mil personas y que en la navidad
del 2008 convirtió Gaza en un infierno asesinando a más de 4.000 personas, de
los cuales, medio millar eran niños y niñas.
En el campo de los
medios de comunicación, el cerco sionista también hace gala de acumular éxitos.
Sólo basta observar la impresionante cobertura que tiene estos dias la gira del
genocida Pérez para saber quiénes manejan y monitorean esos medios. La perversa
ecuación cobra más intensidad cuando diarios, radios y TV ningunearon de manera
ostensible la multitudinaria manifestación de repudio a la visita de Pérez,
protagonizada por miles de argentinos y argentinas que marcharon hacia la
embajada sionista a expresar su rechazo al desagradable visitante. Sólo el
descaro y la felonía pro-sionista de la página digital del oligopolio “Clarín”,
pueden convertir una de las marchas antisionistas más multitudinarias
–integrada por decenas de organizaciones populares y de derechos humanos- que
se realizaron en la Capital
argentina, en un “grupo de cien personas del Partido Obrero”, como reseñaba la
crónica. Sin embargo, quien quiera oir que oiga: Buenos Aires se pobló de
voces, gritos y consignas de apoyo a Palestina libre, a los combatientes de
Hamas y otras formaciones militantes, a Hezbolah y la resistencia libanesa, y
de rechazo a la barbarie cometida día a día por el Estado terrorista de Israel
y su padre putativo radicado en Washington.
Una ofensiva peligrosa
Otros países de la
región también soportan el intervencionismo sionista, y hay que recordarlo para
saber que cada una de estas visitas de sus jefes políticos y militares no son
anecdóticas. Sólo basta recordar la
última gira del ministro de Relaciones Exteriores israelí Avigdor Lieberman, en
la que felicitó al presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez, por sus “esfuerzos
para frenar a la guerrilla y el narcotráfico”, y las “extraordinarias y
amistosas relaciones que Colombia siempre ha tenido para con nuestra Israel”.
No podía ser de otra manera, ya que el Estado sionista es el socio comercial
–junto con Brasil- más importante que tiene Colombia, con exportaciones que
orillan los 450 millones de dólares al año. Israel le vende a los militares
colombianos armamento y equipos de telecomunicaciones para que continúen su
tarea de hostigamiento a las FARC y el ELN. Gran parte de estos equipos son a
su vez utilizados por los paramilitares Aguilas Negras, muy duchos en utilizar
la motosierra para asesinar a miles de campesinos colombianos.
Desde hace años,
asesores militares sionistas participan activamente en dictar cursos, entrenar
y co-participar, en muchos casos, en las maniobras contrainsurgentes
determinadas por el uribismo.
En su afán de ayudar
a su colega Uribe, el presidente israelí Shimon Pérez, autorizó hace seis meses
la venta “a precios de conveniencia” de dos docenas de aviones cazabombarderos
F.21. Las máquinas aéreas utilísimas para lanzar centenares de bombas en la
selva colombiana, llegaron acompañadas de varios expertos y asesores, entre
ellos el general retirado Israel Ziv, miembro de Counter Terrorism
International, como denuncia nuestro colega José Steinsleger en el diario
mexicano La Jornada. Ziv
es el
ex jefe de operaciones del ejército israelí, el mismo que fracasó ante la
resistencia de Hezbollah en 2006.
Por otra parte, los
sionistas también han descendido en Perú a través de Global CST que es una pieza
esencial del complejo militar industrial israelí. Esta empresa firmó un
contrato de 10 millones de dólares con el gobierno del presidente peruano Alan
García para entrenar y dirigir el ejército peruano contra los remanentes de
Sendero Luminoso que aún persisten en la región del Vrae.
Global CST ya vendió además al ejército peruano equipos de visión
nocturna por valor de 3 millones de dólares.
También negocia armamento con
Perú el grupo Mikal (marcas Soltam, ITL, Saymar), la segunda compañía privada
israelí productora de armamento. Mikal, cuyo presidente es Avraham (Miko)
Gilat, vende una amplia gama de productos, desde piezas de artillería hasta
blindados ligeros, pasando por la optrónica.
En la dirección de Global CST se
encuentra –otra vez- el general amigo de Uribe en Colombia, Israel Ziv.
En 2008, Global CST ideó y ayudó
a ejecutar en Colombia, el rescate de Ingrid Betancourt (Operación Jaque), y
planificó simultáneamente el ataque georgiano contra Osetia del Sur (operación
que costó más de mil vidas).
En Honduras, la dictadura
cívico-militar de Micheletti recibió, como no podía ser de otra manera, el
entusiasta apoyo del gobierno israelí. Allí es muy conocido, entre los
militares y policías represores, el empresario sionista Yehuda Leitner. uno de los principales proveedores de armas y
gases tóxicos a los uniformados. Son los mismos que fueron arrojados
profusamente durante las movilizaciones de la resistencia y también frente a la
embajada de Brasil, donde reside el presidente Manuel Zelaya. En uno de esos
incidentes, murió asfixiada con los gases que provee Leitner, la joven
estudiante hondureña Wendi Elizabeth Avila, que estaba manifestando su repudio
a la dictadura.
Yehuda Leitner es ex oficial del
ejercito israelí, quién perteneció en los años 80 a la red de contrabando del
multimillonario Gerard Latchinian, abastecedor de armas a los gusanos
anticubanos Felix Rodriguez y Luis Posada Carriles en sus operaciones luego
conocidas cómo escándalo Iran-Contra.
En Uruguay, donde se encuentra la
principal base del Mossad israelí de Sudamérica, la presión del lobby sionista
es muy poderosa. Siempre lo ha sido, pero con el gobierno de Tabaré Vázquez se
han incrementado los pactos comerciales y las alianzas políticas. No por
casualidad, Uruguay fue junto con Argentina uno de los grandes impulsores de
que el primer TLC firmado por el flamante MERCOSUR fuera precisamente con
lsrael. Y tampoco pasó desapercibida la
felicitación y agradecimiento a la Cancillería uruguaya,
formulada por la
Confederación israelita
local, por haberse abstenido en la reciente votación en Naciones Unidas
sobre el Informe Goldstone, que denuncia las atrocidades cometidas por los
sionistas en su ataque a Gaza a principios de este año.
Como se puede ver, el sionismo no
descansa en su afán de proyectar su ideología y práctica expansionista por
Latinoamérica. El problema es tener conciencia de ello, y sobre todo, presionar
a los respectivos gobiernos para que no se sigan poniendo de rodillas frente a
estos nuevos émulos del nazismo.