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En esta entrevista, un dirigente Talibán habla sobre la ofensiva de la resistencia y la imposibilidad de los invasores de salir airosos en su aventura de muerte.
Resumen Latinoamericano / El Tiempo -A sus 32 años, Maulavi Ehsanullah
está orgulloso de ser muyahidín de
nacimiento. Al igual que sus dos hermanos, también guerreros del Islam,
ingresó a los 12 años en una madrasa (escuela coránica).
Durante sus años de juventud mantuvo una fuerte relación con Haqami, uno de
los más reputados yihadistas de Afganistán durante la invasión soviética.
Convencido de su misión "redentora" frente a un Occidente degradado,
ingresó (en Miransha, Waziristán del Sur) en el Movimiento de los Talibanes
de Pakistán (TTP) desde los inicios del movimiento. Ihsanullah es miembro
destacado del consejo de la Shura Talibán y ocupa el puesto de comandante de
Planificación Estratégica dentro del TTP.
¿Cuál es la diferencia entre talibán, 'muyahidín' y militante?
En esencia son lo mismo, pero hay tres diferencias: un muyahidín es el que
se sacrifica en el nombre de Dios. Sacrifica su vida, su familia y sus
pertenencias por la causa de Alá; el talibán tiene conocimiento religioso,
mientras que el militante no lo hace por conocimiento, ni calculado
sacrificio, pero ofrece todo lo que tiene a Dios. Las tres categorías son
diferentes pero se basan en lo mismo: hacer la guerra por Alá.
Si la 'Yihad' es guerra contra el infiel, ¿por qué luchan con un estado
musulmán?
Todos los musulmanes son un solo cuerpo, así lo dice el Corán. Si sientes
dolor en un dedo, todo el cuerpo lo siente. Los talibanes paquistaníes no
podemos dejar de lado a nuestros hermanos afganos. Por eso, si los infieles
atacan a Afganistán tenemos que luchar contra el enemigo para mantener la
unidad. Pakistán ya no es un estado musulmán porque cooperó con los
infieles. Si Islamabad deja de apoyar a Washington, cesará nuestra lucha.
Muchos atentados suicidas lastiman a inocentes. ¿Cómo pueden justificarlo?
El TTP no tiene nada que ver ni con el ataque suicida en la Universidad
Islámica en Islamabad ni con la matanza en el bazar de Peshawar. (...) Estos
actos terroristas los cometen las agencias de inteligencia extranjeras para
dar una mala imagen del Islam y de los talibanes. Son los enemigos del
Islam, y apunto, directamente, a los servicios indios y al Mossad (Israel).
Islamabad avisó por meses de la ofensiva en Waziristán del Sur. ¿Estaban
preparados?
No, no estábamos preparados. No nos dio tiempo para reaccionar y preparar la
estrategia de contraataque. He de admitir que esta operación está siendo un
éxito para el Ejército paquistaní, pero recuerda que Tarik-e-Taliban no son
sólo los combatientes de Hakimulá Mesud. En Waziristán del Norte hay 36.000
hombres de Gul Bahadis, y 37.000 de Mufti Sadiq, y en el Sur están los
40.000 milicianos de Hakimulá y los 15.000 de Musvi Nazir. Y hay que sumar
los guerrilleros de Swat y Baluchistán. Es imposible para las fuerzas
paquistaníes acabar con los talibanes.
¿La población de Waziristán está con o contra los talibanes?
Mucha gente tribal está con nosotros y los que no lo están es porque no
saben nada de los talibanes ni de la religión. Entre los talibanes y la
gente tribal hay un lazo de unión imposible de quebrar: el respeto por la
humanidad y por las tradiciones tribales.
¿Cuál es la relación entre Al Qaeda y los talibanes?
Tenemos una relación estrecha porque compartimos un mismo enemigo: E.U. Sin
embargo, no recibimos ayuda económica de Al Qaeda, porque no somos Al Qaeda.
Nosotros contamos con un gran número de combatientes, pero carecemos del
dinero suficiente para comprar nuevas armas. Nuestra financiación es muy
limitada.
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