|
El Estado Terrorista israelí sigue atizando la posibilidad de una guerra contra Hezbollah e Irán, a partir del montaje del barco que "trasladaba" armas "iraníes" para la resistencia libanesa. Sin embargo, el montaje hace agua.
Resumen Latinoamericano / Al Manar -Una vez más, la entidad sionista
parece estar “deprimida” después de que otro intento
de golpear a la Resistencia libanesa y palestina acabara resultando inútil.
El miércoles, el mando de la Marina israelí abordó
con pequeños botes el buque Francop, propiedad de la compañía
UFS y que viajaba con bandera de Antigua. Según los medios israelíes,
la tripulación no opuso resistencia y dijo que no sabía
lo que había en el gran contenedor del barco. El comando israelí
abrió el contenedor y encontró misiles, cohetes, obuses,
granadas y armas cortas.”
La “novela” israelí no acaba aquí. El punto principal
es el siguiente; las armas eran iraníes y estaban destinadas a
Hezbollah. Concentrándose en este punto, la entidad sionista buscaba
influir en la opinión pública internacional y “fabricar”
una nueva historia en contra de la Resistencia.
Sin embargo, “desgraciadamente” Israel ha fracasado en convencer
a la opinión pública internacional de la exactitud de su
“novela.”.
Según el diario israelí Yedihot Ahronot,
la entidad sionista se siente deprimida por dicho fracaso, especialmente
dado que los más importantes diarios del mundo no han recogido
la noticia como Israel esperaba. El diario israelí dijo que la
noticia sobre la captura no produjeron ningún “shock”
dentro de los medios internacionales, a diferencia de la negativa de Hezbollah,
que ocupó los principales titulares.
El hecho de que los grandes diarios como el New York Times
y el Washington Post no creyeran la noticia fue un duro golpe para Israel.
Ellos la publicaron entre las noticias secundarias. Tampoco los diarios
británicos, como el Daily Telegraph o The Guardian, le dieron relevancia.
Ellos refirieron la historia a sus fuentes iniciales israelíes
sin adoptarla, mientras que otros muchos diarios dijeron abiertamente
que todo el tema era una “fabricación” israelí.
Otro punto de vista sobre la patraña sionista
Israel en pie de guerra tras la incautación de armas
Embajadores
y diplomáticos de 44 países, junto con los agregados militares de 27
naciones, fueron llevados el pasado jueves a una base situada en el
centro de Israel para que vieran con sus propios ojos las armas y
municiones incautadas el miércoles en el buque Francop cuando navegaba por aguas internacionales próximas a Chipre.
El
miércoles, la embajadora israelí ante las Naciones Unidas, Gabriela
Shalev, presentó una queja ante la ONU después de que los comandos
israelíes atraparan al Francop con toneladas de lo que dicen
ser armamento suministrado por Irán, incluidos cohetes y armas
antitanque, destinado a Hezbolá en Líbano.
Está claro que Israel
no va a permitir que esta cuestión quede así, y si la historia nos
sirviera de algo, podrían hasta utilizarla para emprender otra guerra
contra Hezbolá o incluso un ataque contra Irán.
El comodoro israelí Ran Ben-Yahuda dijo que las armas que iban en el Francop,
bajo bandera de Antigua, fueron halladas tras un cargamento civil que
ocupaba al menos 40 contenedores y eran suficientes para que Hezbolá
dispusiera de suministros para un mes de combates. Dijo también que se
estaban enviando desde Irán a Siria vía Egipto.
La prensa israelí
se puso a bramar el suceso a los cuatro vientos, diciendo que suponía
una victoria contra Siria, Irán y Hezbolá. En declaraciones desde
Teherán, el Ministro de Asuntos Exteriores sirio Walid al-Moualem dijo
que el barco “no llevaba armas iraníes a Siria, sólo un cargamento,
nada más”. De sus palabras se hizo firmemente eco Hezbolá y su homólogo
iraní, Manouchehr Mottaki.
Hezbolá, en un breve comunicado, dijo:
“Hezbolá niega rotundamente vínculo alguno con las armas que el enemigo
sionista ha capturado en el barco Francop. Al mismo tiempo, Hezbolá denuncia la piratería israelí en aguas internacionales”.
Además de arrojar serias dudas acerca de la seguridad de las aguas mediterráneas, el suceso plantea varias cuestiones.
Los
funcionarios israelíes dicen que el viaje del barco empezó en Irán, que
llegó hace una semana a Beirut, que después se dirigió a Damietta, en
Egipto, donde se cargaron las armas y, seguidamente, se puso a navegar
hacia la ciudad portuaria de Lattakia, en Siria. Resulta difícil creer,
por tanto, que las armas para Hezbolá pudieran haberse subido en
Egipto. Israel proclama que descubrió documentos en el barco que
probaban que los iraníes habían fabricado esas armas para Hezbolá. Sin
embargo, no ha aportado prueba alguna de tales documentos.
El
Primer Ministro israelí Benjamín Netnayahu ha calificado todo el suceso
de crimen de guerra, criticando a las Naciones Unidas por no haber
respondido al incidente. “La comunidad internacional debería centrarse
en esto”, dijo, “pero en vez de hacerlo, el mundo condena a Israel y al
ejército israelí y socava nuestro derecho a la autodefensa”.
Netanyahu
proseguía: “El grueso del embarque incluía cohetes cuyo objetivo es
herir y matar a tantos de nuestros civiles como sea posible”. Añadió
que el cargamento de armas para Hezbolá era una “violación flagrante de
las resoluciones del Consejo de Seguridad”.
La referencia de
Netanyahu al ejército israelí se refería al informe Goldstone,
encargado por Naciones Unidas para investigar los crímenes de guerra en
Gaza durante la guerra israelí de diciembre 2008-enero 2009. En ese
informe, que ha levantado gran revuelo desde que apareció a mediados de
septiembre, se acusa a Israel y Hamas de crímenes de guerra.
El
informe condenaba a ambas partes del conflicto, que mató a más 1.300
palestinos y a 13 israelíes, pero se mostraba mucho más crítico con
Israel. La Asamblea General de Naciones Unidas votó el miércoles que
Israel y los palestinos deberían investigar las acusaciones. La
resolución, redactada en árabe, no es vinculante.
El conjunto de
informaciones aparecidas en Siria y Líbano afirman que Israel está
explotando la captura de las armas para desviar la atención mundial del
informe Goldstone. En cuanto a las resoluciones de Naciones Unidas, hay
al menos sesenta que se muestran críticas con los actos de Israel, que
van desde ilícitos ataques contra los países vecinos hasta el
establecimiento de asentamientos ilegales.
En última instancia,
la calle árabe comprende que, independientemente de lo auténtico que
sea el cuento israelí, los israelíes puede utilizarlo como pretexto
para justificar un ataque contra Hezbolá o Irán, o para acallar el
informe Goldstone.
En 1982, los israelíes buscaban un pretexto
para machacar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)
en Beirut. El Secretario de Estado estadounidense Alexander Haig se
negó firmemente a apoyar un ataque a menos que se encontrara un
pretexto. El pretexto se creó cuando unos militantes palestinos
dispararon, dejando paralítico, al embajador israelí en Londres, Shlomo
Argoz.
El gabinete israelí se puso a discutir el suceso y altos
funcionarios advirtieron al entonces Primer Ministro Menachem Begin que
los atacantes de Argoz no pertenecían al Fatah de Arafat sino a una
facción rival palestina encabezada por el tristemente célebre Abu
Nidal. Rafael Eitan, entonces Jefe del Estado Mayor del ejército
israelí, respondió: “Abu Nidal, Abu Shmidal. Todos son lo mismo”.
Veinte
años después, en enero de 2002, en un incidente similar a la actual
captura de armas, el ejército israelí apresó un buque de carga
palestino en el Mar Rojo, el Karine A, con 50 toneladas de
armas. Israel se puso a gritar como loco, acusando al líder de la OLP,
Yasser Arafat, y a Hezbolá, otro cuento difícil de creer si tenemos en
cuenta que Arafat tenía tensas relaciones con los combatientes
libaneses. El dirigente palestino tenía envidia de la popularidad de
Hezbolá, al considerar que le habían robado, a él y a los palestinos,
“la enseña de la resistencia”.
Ambos grupos negaron las
informaciones, y Arafat ordenó incluso que se investigara el hecho,
pero el daño ya estaba hecho. George W Bush acusó a Arafat de mentir y
utilizó el suceso para cortar todo contacto con el presidente de la
OLP, un boicot que duró hasta que, en noviembre de 2004, falleció
Arafat.
No sabemos cómo va a desarrollarse la cuestión del Francop
o si se llegará a materializarse en una nueva confrontación entre
Hezbolá e Israel, que es algo que Netanyahu viene considerando desde
que llegó al poder hace nueve meses, insatisfecho por los resultados de
la guerra de 2006, que fracasó a la hora de eliminar, desarmar o
incluso debilitar al partido libanés.
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.
|