Líbano se encuentra todavía sin Gobierno, puesto que Saad Hariri no
ha sido capaz de formar una coalición con el apoyo suficiente tras las
elecciones de junio, pese a la necesidad de reformas que necesita esta
país árabe.
¿Qué causas paralizan la formación de un nuevo Gobierno de unidad nacional?
Las causas son esencialmente las mismas que tenemos desde hace tres
o cuatro años, incluso desde las elecciones de 2005, es decir una
coalición de partidos pilotada por la familia Hariri esencialmente,
llamada Coalición del 14 de Marzo, que quiere continuar ejerciendo el
monopolio del poder en Líbano que la familia Hariri tiene desde 1992,
de manera exclusiva. Hay pues una resistencia muy fuerte a la idea de
un Gobierno de unión nacional. Los partidos de oposición, que han
tenido la mayoría de los votos pero no la mayoría de los escaños, sería
un socio igualitario con la coalición del 14 de Marzo. Hay pues una
batalla interna muy fuerte porque este país está gobernado de manera
muy dictatorial por la familia Hariri y por Arabia Saudí por detrás,
desde 1992.
¿Cuál es el balance del ciclo político de hegemonía de la familia Hariri?
Es un balance totalmente catastrófico. Este país que ha salido de la
guerra con su sistema bancario intacto, sus reservas de oro, con una
destrucción de 3.000 a 4.000 millones de dólares [de 2.000 a 2.700
millones de euros] en infraestructuras, endeudándose a la altura de
50.000 millones de dólares [33.880 millones de euros] y sus ciudadanos
no tienen todavía hoy electricidad y agua corriente, cuando hay agua
corriente no se puede beber, el sistema de transportes es terrible, y
en el plano medioambiental los gobiernos sucesivos de Hariri han dejado
que la situación se degradara a niveles nunca vistos; no hay
tratamiento de los desechos. El balance es totalmente catastrófico pero
siempre ha sido tolerado por todos los organismos internacionales, por
la UE, por razones puramente políticas ya que la familia Hariri es un
pilar de la influencia de los países occidentales en Líbano. La táctica
de la familia Hariri ha sido atiborrar a la burguesía cristiana
bancaria y financiera con especulaciones diversas en bancos del tesoro
y otros. Pero ha operado sobre todo en la comunidad sunní con una red
de ONG masivas que son activas antes de las elecciones, además de la
Fundación Hariri. Pero todas las decisiones políticas son tomadas por
un desplazamiento rápido de Hariri padre o Hariri hijo que van a Arabía
Saudí y vuelven habiendo tomado las instrucciones.
Un partido, una plataforma mediática, una empresa gigante... ¿Es Hariri el Berlusconi libanés?
Sí, pero con la diferencia de que Italia tiene una economía 40 veces
más grande que la de Líbano, y puede soportar el fenómeno Berlusconi.
En Líbano la familia Hariri es la más grande empleadora en el sector
privado, domina ampliamente la información, se ha apropiado de manera
anticonstitucional y contra todo principio de los derechos humanos, del
centro histórico de la capital para su beneficio personal y para el de
sus patrocinadores saudíes. Ha dinamitado 600 inmuebles históricos, ha
cometido un genocidio arquitectónico pero, como siempre, aprobado por
la comunidad internacional de naciones democráticas por las misma
razones que evocaba antes. Un hombre, sus hijos, sus consejeros,
algunos ocultos, algunos en los medios, es una gran máquina con
prolongaciones internacionales masivas. No podría ser tan potente sin
los apoyos de la Francia de Chirac...
Y de Arabia Saudí, una monarquía semifeudal...
Arabía Saudí es percibida en Occidente como una potencia amiga y
aliada de EEUU; a excepción de algunos meses después del 11-S cuando
Arabía Saudí fue denunciada, junto a Pakistán, por ser la cuna donde
todos los taqfiristas radicales se formaban y eran exportados. Se paró
enseguida y estamos aún con la ficción de una Arabía Saudí aliada de
EEUU, lo cual es cierto en el plano geopolítico.
Usted se ha mostrado muy crítico con
el sistema de la democracia confesional. ¿Cómo evolucionar hacia una
democracia no confesional? ¿Qué mecanismos propone?
Hace falta salir del sistema comunitario. He apoyado y explicado en
muchos escritos la importancia del documento de entendimiento nacional
entre el partido del General Aoun y Hizbullah [firmado en 2006] que
explícitamente afirma querer una democracia consensual, es decir hacer
funcionar el comunitarismo de manera consensual. En la medida en que la
demanda de Hizbullah en el pasado, y de muchos partidos que se
reclamaban del Islam, era que querían una democracia mayoritaria
minorizando a los cristianos, apoyé este documento. Actualmente son los
partidos de la Coalición del 14 de Marzo los que no quieren aplicar una
verdadera democracia consensual. La democracia consensual es algo a
impulsar y se corresponde, de hecho, al espíritu de Taef. Ahora hay
esfuerzos permanentes y constantes para favorecer la toma de conciencia
de los vicios del sistema comunitario sobre todo cuando se aplica de
esta manera un poco monstruosa. Es una máquina infernal, contraria al
espíritu de la democracia consensual, que hay que parar. Hay acciones
para reclamar el matrimonio civil, para suprimir en los registros de
Estado civil la confesión de los ciudadanos. Las fuerzas laicas son muy
activas en Líbano pero, evidentemente, no son portada.
¿Qué lectura hace del pacto entre la Corriente Patriótica Libre del general Michel Aoun y Hizbullah en 2006?
Ese acuerdo ha evitado que volvamos a la guerra civil, ha sido
extremadamente positivo. Es cierto que la comunidad maronita está
partida en dos, porque están todos los que han entrado en la órbita del
poder de Hariri y de Arabia Saudí. El apoyo popular que tiene el
general Aoun es extremadamente fuerte, incluso si en los medios
intentan desacreditarlo. El problema es que el patriarca maronita hace
política activa cotidianamente al lado del 14 de Marzo y de Arabia
Saudí que está islamizando el país sin que se den cuenta. No es nuevo
porque la elección del presidente Bashir Gemayel en 1982 fue totalmente
apoyada por Arabia Saudí.
¿Qué impacto ha tenido este pacto en el panorama político y comunitario libanés?
Creo que lo que hizo el general Aoun contribuyó en proporcionar un
apoyo público en las otras comunidades. El desacuerdo es totalmente
transcomunitario hoy en día: los que apoyan a Hizbullah son de todas
las comunidades y los que están en contra de Hizbullah son de todas las
comunidades. Aquí el análisis comunitario no funciona, sólo por el
hecho de una fuerte polarización sunní muy artificial, que hace también
que las personalidades sunníes que apoyan a Hizbullah sean
completamente marginadas en la vida política.
En Europa y Estados Unidos se percibe
a Hizbullah como un grupo fundamentalista y «terrorista» estrechamente
ligado a Irán. ¿Es correcta esta imagen?
Es una visión muy reduccionista. Evidentemente, la ideología de
Hizbullah se basa en la wilâyat al-faqîh en Irán, es el discurso del
líder de Hizbullah. Esto no quiere decir que no sea un partido
auténticamente libanés. Para explicárselo a los europeos siempre les
digo que los comunistas italianos, franceses o españoles eran también
buenos ciudadanos. No porque se tenga simpatía por la ideología de un
Estado que ha sido revolucionario se es un mal ciudadano. En el caso de
Francia o Italia la resistencia contra el nazismo fue masivamente
comunista. Hizbullah debe estar integrado en el juego político local y
además un día u otro el régimen iraní cambiará. De hecho ya hay
bastante polémica con la ideología de la wilâyat al-faqîh que es, de
hecho, contestada en la comunidad chií. La intromisión de Irán en
Líbano a través de Hizbullah es un delirio, está totalmente excluida.
Irán está a 3.000 kilómetros. Y aunque tuviera veleidades, el primer
país que se lo impediría es Siria.
¿Cree posible la integración de la rama armada de Hizbullah en el Ejército libanés?
Tenemos el mejor sistema de defensa posible, un verdadero ejército
de partisanos que son los hijos del sur de Líbano, conocen cada pueblo,
cada piedra, cada sitio... La idea de una integración no tiene sentido
mientras continúe el peligro israelí masivo. Tienen un arsenal de armas
muy eficaz que impidió a los israelíes volver a ocupar Líbano. Hoy en
día es un sistema de defensa que no cuesta nada al Estado libanés,
superendeudado y al cual, además, ningún Estado prestaría medios de
defensa antiaérea eficaces, que es todo el problema desde hace 40 ó 50
años. Todo el mundo olvida que los bombardeos israelíes comenzaron en
1968 y fueron más largos que los bombardeos franceses y americanos
sobre Vietnam. Los bombardeos no cesaron hasta el año 2000 con la
evacuación, la retirada forzada, gracias a Hizbullah. Ahora continuamos
teniendo los vuelos cotidianos [de aviones militares israelíes en el
espacio aéreo libanés] que son una infracción a la resolución 1.701.
Además de ocupaciones de territorio que no son tan marginales, son
reservas de agua extremadamente importantes.