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Entrevista a Agustín Jiménez, presidente del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos de Colombia, quien habla de la dramática situación que viven más de 7000 luchadores y luchadoras encarceladas.
Resumen Latinoamericano / Diagonal -Surgido
hace 38 años, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP)
de Colombia, tal y como nos explica su presidente, Agustín Jiménez,
centra su trabajo en dar una “atención especial a la situación
carcelaria y jurídica de las personas que son acusadas de cometer
delitos políticos”. De entre ellos, “la mayoría son personas que
ejercen alguna acción social o actividad política. Como son opositores
al Gobierno, éste les hace montajes para tratar de demostrar que son de
la guerrilla o crea juicios fingidos para poderlos llevar a los centros
carcelarios”.
- ¿Qué tipo de presos políticos existen en Colombia?
Básicamente
se dividen en tres grupos. Primero están las personas que participan
directamente del conflicto armado y que son miembros de los grupos
insurgentes. También están aquellos que viven en las zonas en las que
estos grupos tienen presencia y que normalmente son acusados de
pertenecer a la guerrilla porque en algún momento les dan algún apoyo o
tienen algún contacto, como es normal que suceda ya que ellos están en
la misma zona. La mayoría de ellos son humildes campesinos o indígenas
que no escogen vivir allí, sino que están en su territorio y en los que
se presentan estas situaciones. En tercer lugar, como grupo más
numeroso, están los dirigentes sociales y sindicales, defensores de
derechos humanos y políticos de la oposición que son detenidos y
acusados de pertenecer a la guerrilla.
- ¿Cuántos presos políticos hay en Colombia?
Nosotros
hemos estado manejando como 7.000 personas que están en los centros
carcelarios acusadas de delitos como el de rebelión o de participar en
el conflicto armado como miembros de los grupos insurgentes.
- ¿Cuál es la situación actual respecto a la criminalización de la lucha social en Colombia?
Actualmente
la situación es bastante grave porque el gobierno de Álvaro Uribe ha
tratado de aprovechar la existencia de un conflicto armado para
deslegitimar las acciones de las organizaciones y comunidades que
luchan por sus derechos acusándoles de pertenecer a alguna organización
[armada]. El Gobierno ha diseñado toda una serie de estrategias para
hacer montajes judiciales en contra de estas personas. Especialmente ha
utilizado los testimonios arreglados de quienes tienen la condición –o
dicen tenerla– de reinsertados y que han pertenecido a los grupos
insurgentes, testificando en contra de los dirigentes sociales y
declarando lo que el Gobierno quiere que digan. Muchas veces los
militares y los policías los entrenan para esto montando pruebas
falsas. Otro de los recursos que utiliza el Gobierno es la red de
informantes que se ponen de acuerdo con las autoridades para hacer los
montajes judiciales.
Esto ha provocado que durante el
gobierno de Uribe unas 10.000 personas hayan sido detenidas
arbitrariamente como parte de una política que busca meterle terror a
la población a través de detenciones masivas. La mayoría de ellas han
quedado en libertad, pero otras se encuentran todavía en los centros
carcelarios.
Pero el Gobierno también utiliza al Ejército
para criminalizar la protesta. Por ejemplo, en el caso de las protestas
universitarias, metiendo al Ejército en las universidades y violando la
autonomía universitaria, o en los territorios indígenas, cuando estos
realizan alguna protesta en sus territorios.
Además, el
Gobierno sale permanentemente a los medios de información a
estigmatizar a todo líder social o defensor de derechos humanos
llamándolos terroristas y sosteniendo que todas sus acciones de denuncia están conjugadas con los grupos guerrilleros.
- ¿Cómo ha afectado al tema de los presos políticos la política de “seguridad democrática” de Álvaro Uribe?
Con
el epíteto de “terrorista”, el Gobierno ha pretendido justificar una
acción de persecución y hostigamiento contra las personas detenidas por
motivos políticos, colocándolas en situaciones aún más graves que las
que viven el resto de presos.
Muchos presos políticos han
tenido que sufrir aislamientos prolongados y situaciones críticas de
derechos humanos y en algunos casos han tenido que soportar que se les
coloque en los mismos espacios que a los presos paramilitares, lo cual
supone un riesgo altísimo para ellos, sobre todo porque los
paramilitares tienen el apoyo de la guardia e incluso a veces de la
dirección de las cárceles para atacar a los presos políticos.
Además,
los presos políticos son enviados a lugares muy alejados de su familia,
lo que se convierte en un sufrimiento permanente para ellos.
- ¿Cómo ha afectado el Plan Colombia a la política carcelaria de Uribe y en concreto en lo referente a los presos políticos?
A
través del Plan Colombia, Uribe firmó un acuerdo con la Oficina Federal
de Prisiones de EE. UU. para construir un número bastante grande de
cárceles que ellos llaman de alta seguridad. En ellas, a imagen y
semejanza de lo que plantea la política de EE. UU., lo que se busca es
mantener de manera permanente una situación de presión y represión
sobre el preso como una forma de castigo. Esto está provocando, por
ejemplo, que algunos presos tomen la decisión de suicidarse ante la
aplicación de un régimen carcelario que llega a ser inhumano.
La
guardia de prisiones fue también formada por la Oficina Federal de
Prisiones para aplicar presión permanente y control de seguridad, y los
reglamentos carcelarios fueron cambiados para privilegiar la seguridad
por encima de los derechos humanos.
Todo ello ha provocado
un cuadro muy grave en los centros carcelarios del país para todas las
personas detenidas, pero en especial para los presos políticos, porque
esta política carcelaria también se desarrolla con la idea de tener
elementos para la represalia contra el preso que se considera enemigo.
- ¿Hasta qué punto ha sido aplicada en Colombia la política estadounidense de defensa del uso de la tortura?
No se ha notado un aumento importante en ese sentido porque ya el Ejército colombiano usa la tortura desde hace mucho tiempo.
Hasta
hace no mucho en los centros carcelarios se ha tenido cuidado con el
uso de la tortura, pero en los últimos tres o cuatro años han vuelto a
aumentar los indicadores de tortura en todo Colombia. Ahora, mucha de
la tortura se está dando fuera de los centros carcelarios, en el
momento de la detención y en los centros de reclusión temporal, sobre
todo con la finalidad de conseguir información que permita aumentar las
órdenes de captura.
Más información:
http://www.comitedesolidaridad.com/
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