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Tras la destitución, la semana pasada, de la primera ministra de Haití, Michèle Pierre-Louis, el Senado haitiano se prepara para ratificar en el puesto al candidato propuesto por el presidente René Préval, el economista Jean-Max Bellerive.
Resumen Latinoamericano - En Haití, una nueva crisis política ha pasado prácticamente inadvertida entre el maremágnum de noticias y acontecimientos internacionales que se producen diariamente. La semana pasada, el Senado haitiano destituyó a la que era primera ministra, Michèle Pierre-Louis.
El economista Jean-Max Bellerive se prepara para que el Senado lo ratifique en los próximos días en el puesto de primer ministro de Haití. Bellerive fue propuesto para el cargo por el presidente del país, René Préval, después de la crisis política que derivó en la destitución de Pierre-Louis.
Según el senador Joseph Lambert, líder del partido de René Préval, Lespwa, la confirmación de Bellerive no debería encontrar ningún obstáculo.
Un político experimentado
Amélie Gauthier, investigadora de FRIDE especializada en Haití, explica a Radio Nederland que Bellerive fue ministro de Planificación y tiene mucha experiencia, sobre todo en lo relacionado con los procesos con los donantes y el desafío de reducción de la pobreza en el que es el país más pobre de América Latina. Bellerive es un hombre conocido tanto dentro como fuera de Haití, y parece contar con la confianza de los líderes de la comunidad internacional.
Por su parte, el embajador de Haití en los Estados Unidos, Raymond Joseph, ha declarado que el cambio de primer ministro no afectará la continuidad de la política gubernamental y ha subrayado la experiencia de Bellerive como minisitro. "El nuevo primer ministro designado es el ministro de Planificación, que fue quien presentó el plan de desarrollo a la comunidad internacional el pasado mes de abril", explicó el embajador, y añadió: "Es un cambio en la continuidad. Lo que hay que ver aquí es la estabilidad política".
Proceso pacífico
La que fuera primera ministra hasta el jueves pasado, Michèle Pierre-Louis, fue sometida a una moción de censura en el Senado e, inmediatamente después, fue destituida. Pierre-Louis asumió el cargo en septiembre del 2008. Su destitución no generó disturbios importantes ni hubo un cambio total del gabinete. "En el pasado, todos los ministros se habrían ido. Y hasta el presidente habría abandonado el país en un avión", dijo el embajador haitiano en Washington.
La comunidad internacional había expresado sus temores ante la posibilidad de que se produjera un vacío de poder en el país.
En opinión de la analista Amélie Gauthier, el proceso de recambio en el poder marcha de forma muy rápida, lo que ayudará a que no haya ese vacío de poder.
Si bien es cierto que no habrá una remodelación completa del gabinete gubernamental, habrá cambios en algunos ministerios clave como el de Justicia, el de Finanzas o el de Relaciones Exteriores. El problema, según Amélie Gauthier, es que existe un cierto rechazo a lo que se ha hecho anteriormente, y esta tendencia puede tener efectos negativos. “La falta de continuidad ha sido un tema que ha sido repetido como un efecto muy negativo que demora todos los avances”, lamenta Gauthier.
Retraso en las donaciones
El ahora candidato a ser primer ministro, Jean-Max Bellerive, fue el ministro que planteó ante la comunidad internacional en Washington un plan de desarrollo para el que hubo promesas de donaciones por un valor de 324 millones de dólares. Hasta ahora sólo ha llegado a Haití el 25% de esa cantidad.
El país necesita urgentemente el dinero prometido para poder seguir adelante con su proceso de recuperación. Una tarea nada sencilla, teniendo en cuenta, además, el profundo calado que tiene la corrupción en el país. La investigadora de FRIDE, Amélie Gauthier, opina que la ex primera ministra Pierre-Louis tenía una gran visión de hacer progresar el país, y considera que ha tenido que lidiar contra políticos que no tienen esta visión, sino una visión muy a corto plazo, con la creencia de que el Estado está ahí para aprovecharse de él.
“La visión de Michèle era buena”, dice Gauthier. “Los políticos tienen problemas para desarrollar el país a largo plazo y ver más allá de sus propios intereses y ver el interés colectivo del país”, añade.
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