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El joven Mapuche Waikilaf
Cadin se encuentra preso en Chile luego de ser detenido en un procedimiento legalizado por las leyes de la dictadura de Pinochet
Resumen Latinoamericano - El joven Mapuche Waikilaf
Cadin alcanzó a estar en libertad sólo una semana luego
de salir de la cárcel de Alta Seguridad de Valdivia, en la
austral región de Los Lagos. El 11 de septiembre fue detenido
arbitrariamente en Temuco. Cadin es hijo de la encarcelada lonko
Juana Calfunao, de la comunidad Juan Paillalef, y del werken Antonio
Cadin, preso hasta hace poco en Temuco.
En La Moneda, en Santiago, a
la misma hora, se cumplía el ritual de homenaje al Presidente
Salvador Allende y las autoridades del gobierno desoían las
palabras de su último discurso, aquel en que el “compañero
presidente” que se inmoló en el palacio de gobierno,
aseguraba que los trabajadores y el pueblo abrirían las
grandes alamedas.
Acusado de la colocación
de una bomba en Temuco el 29 de diciembre de 2008, Waikilaf Cadin
pasó seis meses en prisión preventiva muy lejos de su
comunidad de origen, ubicada en la comuna de Cunco, en la región
de la Araucanía. Detenido el 27 de marzo de 2009, el joven ex
estudiante de Derecho fue enjuiciado por la ley antiterrorista y,
como un ejemplo más de una táctica policial orientada a
neutralizar los liderazgos del pueblo mapuche usando las medidas
cautelares como mecanismo de control de la lucha
política y social.
Anteriormente Cadin había
cumplido condena pasando más de un año en la cárcel
de alta seguridad de Santiago, saliendo en libertad sólo en
enero de 2008.
Sobre su intempestiva
detención informó minutos atrás su abogado,
Lorenzo Morales, que este 11 de septiembre está redactando un
recurso de amparo a favor del joven dirigente mapuche.
Expresa el abogado: “Hace
menos de una hora iba con mi amigo Waikilaf en el centro de Temuco,
en una auto conducido por su compañera Nele Loos, en una
esquina se cruzó un auto y se bajaron tres sujetos con
pistolas. Me bajé inmediatamente y me apuntaron mostrándome
sus placas de Carabineros. En total eran tres autos y doce
funcionarios de civil. Yo les mostré mi única arma, mi
carnet de abogado. Pero a la fuerza, sin escuchar razones y por
encima de mis peroratas e improperios, se llevaron a mi amigo por una
orden verbal del Fiscal Mililtar. Lo llamé e increpé y
ahora espero me reciba. Estoy en la antesala, y al mismo tiempo estoy
redactando un recurso de amparo...Sí, de esos mismo que se
interponían en dictadura”.
Detenciones y procesamientos
En este último año
de gobierno de la presidenta socialista Michelle Bachelet hay 87
presos políticos y/o procesados (7 mujeres) mapuche, una lista
que incluye algunos activistas chilenos solidarios con su causa. De
ellos, 38 casos corresponden a personas que cumplen prisión
efectiva actual. El ministerio público, por instrucciones del
gobierno del ex Presidente Lagos, y de Bachelet, ha aplicado la Ley
Antiterrorista heredada de la dictadura, en 35 oportunidades. Existen
otros 44 casos de condenados y/o procesados con medidas cautelares.
Cuatro mujeres están
en prisión y 3 viven con medidas cautelares que restringen sus
libertades democráticas. Una de las mujeres, Mireya Figueroa,
padece de un cáncer terminal y espera en el Hospital Barros
Luco de la capital ser llevada a juicio oral al sur. Las estadísticas
no incluyen aún las numerosas detenciones practicadas luego de
las últimas recuperaciones de tierras. Para ejemplificar como
se cumplen en Chile las medidas cautelares, basta constatar que José
Patricio Jara Muñoz el carabinero de Fuerzas Especiales que
asesinó por la espalda al comunero, está en libertad
por decisión unánime de la Corte Marcial.
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