|
Una organización
no gubernamental lanzó una línea telefónica que
brinda información sobre el uso de un medicamento para
interrumpir los embarazos no deseados. La Organización Mundial
de la Salud avala el uso de métodos abortivos seguros como
éste. El Estado argentino sigue ignorando el debate.
Resumen
Latinoamericano/Artemisa Noticias.- Una organización no
gubernamental lanzó una línea telefónica que
brinda información sobre el uso de un medicamento para
interrumpir los embarazos no deseados. La Organización Mundial
de la Salud avala el uso de métodos abortivos seguros como
éste. El Estado argentino sigue ignorando el debate.
La organización
Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto,
en el marco de un trabajo compartido con activistas de Ecuador y
Chile, lanzó la línea telefónica Aborto, más
información, menos riesgos, que tiene como objetivo
democratizar la información sobre métodos abortivos
seguros, como lo es el uso de misoprostol. Se trata de una línea
gratuita para asesorarse sobre este procedimiento avalado por la
Organización Mundial de la Salud.
En América Latina
el aborto es ilegal y como se sabe la Argentina no es la excepción.
Lo cierto es que la interrupción del embarazo se practica en
forma clandestina y eso implica varios riesgos, entre ellos la
muerte. Los datos son contundentes: según cifras del
Ministerio de Salud de la Nación, el 60% de los embarazos no
fueron buscados. Por este motivo, 500 mil mujeres al año
realizan abortos, de las cuales 68 mil deben acudir a hospitales
públicos por complicaciones, y por lo menos 100 mueren.
Según la
Organización Mundial de la Salud (OMS) la prevención de
la mortalidad a causa de prácticas abortivas en los países
donde esas tasas son altas, constituye una medida de buena política
de salud pública. Pero en la Argentina, el Estado no
garantiza que las mujeres puedan realizarse abortos de manera segura.
Sin embargo, medios para interrumpir embarazos de manera insegura
están al alcance de la mano. En los últimos años
se gestó un vasto mercado negro de un fármaco llamado
Oxaprost 75, cuya composición contiene Diclofenac (un
antiinflamatorio) y Misoprostol (un aislante gástrico que
resulta abortivo). Según investigaciones, este mercado ilegal
se formó gracias a las propiedades abortivas del remedio en
cuestión.
El misoprostol es
considerado por la OMS un método de aborto seguro, sin
riesgos, y con un mínimo de control médico posterior.
Además, según esta entidad, es un medicamento esencial,
es decir, necesario para considerar que un servicio de salud alcanza
el nivel básico de condiciones. En este sentido, se trata de
un bien social que debería garantizar el Estado. Sin embargo
en la Argentina se comercializa solo con Oxaprost.
Teniendo en cuenta que el
misoprostol garantiza un procedimiento abortivo seguro, la
organización Lesbianas y feministas por la descriminalización
del aborto lanzó la línea telefónica Aborto, más
información, menos riesgos con el fin de brindar información
al respecto. “La idea oscurantista acerca de que el conocimiento
científico solo puede estar en manos de unos pocos, es muy
propia de contextos como el nuestro. Nosotras consideramos que el
conocimiento es un bien social que debe ser distribuido
equitativamente y que las mujeres tenemos derecho a saber qué
es un aborto, cómo sucede, qué podemos esperar y cómo
no morir por abortos clandestinos”, explica Verónica
Marzano, integrante de Lesbianas y feministas por la
descriminalización del aborto. El objetivo político del
proyecto consiste en llegar a la legalización y de este modo
disminuir la tasa de mortalidad de las mujeres que interrumpen sus
embarazos.
-¿Creen que esto
es un paso previo para la legalización del aborto?
Nosotras apoyamos el
trabajo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal,
Seguro y Gratuito y estamos por la legalización del aborto,
esa es la meta de fondo. Las mujeres debemos poder acudir a un
servicio de salud, público o privado, y recibir toda la
información necesaria acerca de todas las opciones disponibles
para tomar nuestras decisiones de manera informada. El aborto,
quirúrgico o con medicamentos, es una práctica muy
segura en los países donde es legal y no se necesita
infraestructura especial. Debería ser legal y las mujeres
tener acceso a él, así como a consejerías pre y
post aborto en cualquier lugar donde se encuentren.
La legalización
del aborto es una deuda del Estado con sus habitantes, y algo que
Argentina ha tomado como compromiso como signataria de diversos
acuerdos y declaraciones internacionales de derechos humanos. Ha sido
recomendada por el comité de la CEDAW; también se
refiere al tema el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en su última
resolución sobre mortalidad materna y la OMS reconoce que la
prohibición del aborto causa los abortos inseguros que ponen
en riesgo la salud y vida de las mujeres.
Sin
dudas la legalización del aborto no sería completa si
esta información que se brinda en la línea no fuera
difundida ampliamente por el Estado, y sin que el misoprostol
estuviera disponible para todas las mujeres sin discriminación
y gratuitamente. Lo mismo vale para la mifepristona, que también
es recomendada por la OMS para abortos tempranos sin riesgos: se usa
combinada con el misoprostol en los países donde es legal
(sumando a Italia, donde se aprobó hace pocos días, son
50, la mayoría países europeos y asiáticos. En
América, sólo Estados Unidos y Guyana la tienen
aprobada).
-Teniendo en cuenta que
en la Argentina existe un mercado negro de oxaprost ¿consideran
que es una hipocresía del Estado seguir manteniendo el aborto
en la ilegalidad y la clandestinidad, cuando permiten que se venda
esta pastilla?
La hipocresía es
que sabiendo esto el misoprostol solo se comercialice en forma de
Oxaprost, debiendo las mujeres tolerar los efectos secundarios del
diclofenac con el que viene, que son superiores a los del misoprostol
–y es la razón por la cual el diclofenac se recubre de
misoprostol para uso gástrico. Asimismo, el Oxaprost tiene un
elevado precio porque que solo lo comercializa un laboratorio para
uso gástrico, a pesar de que el costo de producción de
misoprostol es bajo.
Y por supuesto la mayor
hipocresía es seguir manteniendo el aborto en la ilegalidad
siendo que en Argentina se practica un aborto clandestino por minuto,
según cifras oficiales.
La otra hipocresía
consiste en aplicar la ley penal selectivamente: no hay mujeres
blancas procesadas o presas por abortos clandestinos, no hay
médicos/as procesados o condenados por aborto clandestino, no
los hay tampoco por violar el secreto profesional, ni por maltratar a
las mujeres que abortan. Esta aplicación selectiva de la ley
penal perjudica a quienes son más pobres y vulnerables, que
serán denunciadas, procesadas y eventualmente castigadas. La
falta casi total de respeto a los derechos humanos de las mujeres que
abortan atenta contra la posibilidad de que ante una señal de
alarma, ya sea por un aborto espontáneo, inducido, legal o
ilegal, las mujeres acudan a los hospitales y centros de salud sin
demora, y que puedan identificar estas señales de alarma lo
antes posible para garantizar la atención temprana. De todas
maneras, sin dudas la mejor política es la legalización
del aborto y la promoción de los derechos humanos de las
mujeres, para que no se actúe a escondidas, ni se nos exponga
a las reglas de los mercados ilegales de medicamentos y
procedimientos quirúrgicos y tecnológicos médicos,
y se eliminen así todos los riesgos asociados con la
clandestinidad y la discriminación en el acceso a servicios y
bienes públicos.
¿Algún
representante del gobierno se acercó a ustedes para ofrecerles
ayuda o, por el contrario, pedirles que frenen?
Nadie nos pidió ni
sugirió que no lleváramos a delante el proyecto.
Nosotras nos acercamos a la Defensoría General de la Nación,
específicamente a su comisión sobre políticas de
género, para poder trabajar en conjunto sobre la defensa legal
de las mujeres que van a los hospitales requiriendo asistencia y los
médicos las denuncian, violando el deber profesional de
confidencialidad. También para brindar apoyo legal a las
mujeres que necesitan un aborto no punible y les es negado por los
prestadores de salud. Esperamos poder seguir trabajando en conjunto
durante el proyecto y contribuir a mejorar los servicios legales que
reciben las mujeres en diferentes situaciones relacionadas con
abortos, en todo el país.
¿Cuál es el
aporte de este proyecto?
Creemos que desde el
proyecto de la línea telefónica hacemos al menos dos
aportes centrales: por un lado, estamos contribuyendo a la reducción
de la mortalidad materna, poniendo directamente en manos de las
mujeres información pública a la que todas tenemos
derecho, ya que el aborto con medicamentos realizado bajo los
procedimientos que indica la OMS es uno de los procedimientos menos
riesgosos para la salud de las mujeres, sobre todo en contextos de
falta de acceso y pobreza. El otro aporte significativo es sumar al
debate sobre la legalización del aborto nuevos argumentos,
datos estadísticos e información confiable proveniente
de la línea telefónica misma, sobre todo para lograr
que se cumplan las obligaciones del estado en materia de derechos
humanos, y se respeten los derechos a la información,
integridad, dignidad, salud, autonomía, seguridad personal e
intimidad de las mujeres, entre otros.
Línea Más
información, menos riesgos:
011-15-66647070
(se puede llamar o mandar
un mensaje de texto y en la línea contestan gratuitamente)
|