Perú. El país que dejó solos a sus indígenas.

Mujer del pueblo asháninka de Perú.

Resumen Latinoamericano, 22 de enero de 2020

Los pueblos originarios suponen un cuarto de la población peruana, pero afrontan una realidad de discriminación estructural e incluso violencia. Y esto, pese a ejercer a menudo de guardianes de la naturaleza.

Cuando Alejandro Toledo se convirtió en el primer presidente indígena del Perú, muchos quizás pensaron que era imposible volver atrás, que la utopía de un país sin discriminación contra los pueblos originarios era cuestión de tiempo, de muy poco tiempo. La idea del progreso lineal es esperanzadora, pero también una peligrosa compañera.

Ahora que el exmandatario está encarcelado en Estados Unidos, pendiente de que se resuelva su caso de extradición, parece evidente que ese sueño era ingenuo. El 25,6% de la población peruana es indígena, pero ninguno de los 130 escaños del Congreso está ocupado por un miembro de estos pueblos originarios. Recientemente, varias organizaciones han presentado un proyecto de ley para que haya 32 escaños reservados a los sectores indígenas.

«En el Perú nunca ha surgido un movimiento indígena a nivel nacional que tenga la fuerza o cobertura que han tenido los movimientos en Bolivia o Ecuador”, dice a DW Leonidas Wiener, especialista legal de la ONG CooperAcción. A nivel gubernamental, añade, las reivindicaciones indígenas de Toledo fueron «simbólicas” y su gobierno «siguió siendo manejado por una élite tecnocrática limeña”. Ni siquiera cuando los peruanos tuvieron un presidente indígena estuvieron estos grupos nativos cerca del poder.

Uno de cada cuatro peruanos, por tanto, vive la realidad de un país completamente diferente al resto. Para Alicia Abanto, adjunta para cuestiones medioambientales e indígenas de la Defensoría del Pueblo peruana, «la discriminación racial, la exclusión, la pobreza, la desigualdad y las amenazas a sus modos de vida y sus territorios son algunos de los principales desafíos que afrontan los pueblos indígenas en el Perú”. A esto añade cuestiones de no menor importancia, como el acceso a la educación básica regular o a servicios de salud de calidad, y la erradicación de la violencia contra la mujer.

Según este órgano constitucional autónomo, al menos 14 líderes o lideresas indígenas han perdido la vida en episodios de violencia «en los que el conflicto sobre tierras ha sido la principal causa de estos lamentables sucesos”.

Alejandro Toledo fue el primer y hasta ahora único presidente indígena del Perú.

Alejandro Toledo fue el primer y hasta ahora único presidente indígena del Perú.

No obstante, hay importantes diferencias entre los indígenas andinos y amazónicos. Los primeros están mucho más influenciados por la colonización española, subraya Wiener, mientras que «los amazónicos tienen un sentido de pertenencia étnica mucho más arraigado” que se explica por el mayor aislamiento respecto a la sociedad occidental a lo largo de la historia.

Los últimos guardianes de la selva

Los sobrecogedores incendios en la región amazónica en los pasados meses de agosto y septiembre pusieron el foco de atención internacional en los conflictos medioambientales y por la tierra que amenazan la existencia de muchos de sus pueblos indígenas. El pulmón verde del planeta avanza a pasos agigantados hacia un grado irreversible de degradación, y estas pequeñas comunidades parecen ser, en muchos casos, los últimos guardianes de su sostenibilidad.

En Perú el panorama no es más esperanzador. «El 9 % de la cuenca amazónica peruana tiene concesiones de minería, el 12% las tiene de hidrocarburos”, advierte Luis Hallazi, abogado del Instituto de Bien Común. «A eso hay que añadirle el problema del narcotráfico, la minería ilegal, la tala ilegal, además del avance de los monocultivos, la contaminación de tierras y ríos por los derrames de petróleo y el avance desordenado de la agricultura de pequeña escala que va deforestando”.

La corrupción, que en los últimos años ha extendido sus tentáculos a numerosas ramificaciones del Estado peruano, es un cáncer especialmente perjudicial para los pueblos originarios. «Quienes han introducido la corrupción entre los líderes de las comunidades son las empresas extractivas”, denuncia Lelis Rivera, director ejecutivo del Centro de Desarrollo del Indígena Amazónico.

Esto, unido a la «ausencia total del Estado fortaleciendo las capacidades de las comunidades”, ha facilitado la propagación de casos de tala ilegal y de enajenación de las tierras indígenas, sostiene Rivera. La política predominante ha sido la inversión en proyectos extractivos, en detrimento de los ecosistemas y modos de vida tradicionales. En Perú, cree el investigador Hallazi, «se sigue viendo a los pueblos indígenas como obstáculo al ‘desarrollo'».

Al otro lado del océano, en Madrid, líderes mundiales y científicos se reúnen en estos días para tratar de buscar una solución a la principal amenaza global: el cambio climático. La Amazonía y los peligros que amenazan su futuro están en el centro de los debates. Pero hablar de la selva amazónica implica hablar de sus habitantes, escucharlos, sentencia Rivera: «La lucha por conservar sus territorios y su biodiversidad los pone en la cima de los luchadores contra el cambio climático”. Corre el reloj. ¿Llegó el momento de que tomen la palabra?

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