PALESTINA: La ONU cifra en 29 los palestinos muertos en dos días de enfrentamientos en Gaza / Fuerzas de ocupación en Jerusalén impiden a palestinos realizar oraciones de Ramadán / Las dos narrativas de Palestina: la gente está unida, las facciones no lo están / Más información…

Resumen Latinoamericano / Agencias / 08 de mayo de 2019 –

La ONU cifra en 29 los palestinos muertos en dos días de enfrentamientos en Gaza

La ONU cifró hoy en 29 los palestinos muertos y en más de doscientos los heridos en dos días de ataques con cohetes y bombardeos entre milicianos de Gaza y el Ejército israelí.

El coordinador humanitario de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Jamie McGoldrick, lo confirmó así a la prensa, tras hacer una presentación de las necesidades más urgentes de la población palestina ante varias misiones diplomáticas en la sede europea de Naciones Unidas en Ginebra.

Hasta el momento la cifra oficial de víctimas mortales del lado palestino, como consecuencia de la escalada de violencia del fin de semana, era de veinticinco.

McGoldrick confirmó que en Israel hubo cuatro fallecidos y cerca de dos centenares de heridos.

Una posible interrupción del suministro alimentario y la situación crítica de los hospitales concentran la preocupación de la ONU con respecto a Gaza.

Desde el inicio de las llamadas «Marchas de retorno», que se repiten cada viernes desde hace trece meses en Gaza, 29.000 palestinos han sido heridos y de éstos 7.000 han sido blanco de disparos israelíes.

De esas víctimas, los hospitales se encuentran actualmente ante la imposibilidad de tratar -por falta de suministros, de equipos y de cirujanos- a 1.700 casos de heridos que requieren cirugías complejas para volver a caminar, precisó McGoldrick.

Hasta el momento, 120 de esos heridos -incluyendo veinte niños- han sufrido la amputación de una extremidad.

La ONU ha pedido a los países donantes 20 millones de dólares para devolver a los hospitales una capacidad de atención mínima, pero la financiación escasea este año en particular.

De los 350 millones de dólares solicitados a principios de año por la organización internacional para financiar sus actividades en Gaza y Cisjordania, sólo ha recibido el 14 %.

El coordinador humanitario indicó que también la situación financiera del Programa Mundial de Alimentos y de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNWRA) -que juntos aportan los alimentos que consumen un millón de palestinos en Gaza- es alarmante.

Ambos organismos de ayuda necesitan 40 millones de dólares en donaciones aquí a inicios de junio para poder dar las órdenes de compra de alimentos para la segunda mitad del año en Gaza.

«Si esto se interrumpe, no hay alternativa porque la gente no tiene dinero. El 54 % de la población de Gaza no tiene trabajo y esta proporción sube al 70 % en el caso de los menores de 30 años. Además, cada hogar tiene una deuda media de 400 dólares», comentó McGoldrick.

En medio de esta situación, Israel está poniendo trabas a la transferencia de remesas a Gaza y niega gran parte de los permisos que necesitan los palestinos heridos para recibir atención médica fuera de ese territorio.


Fuerzas de ocupación en Jerusalén impiden a palestinos realizar oraciones de Ramadán

Fuerzas de ocupación en Jerusalén impiden a palestinos realizar oraciones de Ramadán.

Las fuerzas policiales israelíes sellaron el vecindario de Silwan, en la ocupada Jerusalén Este, para impedir a los palestinos realizar sus oraciones de Ramadán.

De acuerdo con el Centro de Información de Wadi Hilweh, los efectivos militares no permitieron a los palestinos de Silwan regresar a sus casas en el momento de realizar las oraciones vespertinas de Tarawih e Iftar, después de lo cual los musulmanes rompen su ayuno diario de Ramadán.

Ramadán es el noveno mes del calendario islámico, conocido internacionalmente por ser el mes en el que los musulmanes, por su fe y sus creencias, practican el ayuno diario desde el alba hasta que se pone el sol.

La fuente declaró en un comunicado que los residentes palestinos se sorprendieron al descubrir que las fuerzas israelíes establecieron barreras de hierro en las carreteras de acceso a Silwan.

De esta manera, las fuerzas de la ocupación impidieron el paso tanto a los palestinos a pie como a los que se movían en vehículos, ya que era hora de que los musulmanes regresaran a casa para ir a Iftar, en el segundo día de la festividad musulmana del Ramadán.

El centro confirmó igualmente que el cierre dio lugar a un gran atasco de tráfico, y añadió que las fuerzas israelíes también sellaron la calle Al-Ayn que conduce a la Puerta Marroquí, uno de los puntos de acceso a la Ciudad Vieja de Jerusalén donde se encuentra la mezquita de al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del Islam.


Las dos narrativas de Palestina: la gente está unida, las facciones no lo están

La Conferencia Internacional sobre Palestina celebrada en Estambul entre el 27 y el 29 de abril reunió a cientos de académicos, periodistas, activistas y estudiantes de Turquía y de todo el mundo.

La Conferencia fue una oportunidad única para articular un discurso de solidaridad internacional que sea inclusivo y con visión de futuro.

Hubo un consenso general de que el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) debe ser apoyado, que el llamado “Trato del siglo” de Donald Trump debe ser derrotado y que la normalización debe ser rechazada.

Sin embargo, cuando se trató de articular los objetivos de la lucha palestina, la narrativa se volvió indecisa y poco clara. Aunque ninguno de los conferenciantes defendió una solución de dos estados, nuestro llamado a un estado democrático desde Estambul, o cualquier otro lugar fuera de Palestina, pareció en parte irrelevante. Para que la solución de un solo estado se convierta en el objetivo primordial del movimiento pro palestino en todo el mundo, el llamado debe provenir de un liderazgo palestino que refleje las aspiraciones genuinas del pueblo palestino.

Un conferenciante tras otro llamó a la unidad palestina, implorando a los palestinos por orientación y por articular un discurso nacional. Muchos en la audiencia también estuvieron de acuerdo con esa evaluación. Un miembro de la audiencia incluso soltó la pregunta cliché: “¿Dónde está el Mandela palestino?” Por suerte, el nieto de Nelson Mandela, “Mandla” Mandela de Zwelivelile, fue el mismo quién estaba hablando. Respondió con fuerza que Mandela era solo la cara del movimiento, que abarcaba a millones de hombres y mujeres comunes y corrientes, cuyas luchas y sacrificios finalmente derrotaron al apartheid.

Después de mi discurso en la Conferencia, me reuní con varios prisioneros palestinos liberados como parte de mi investigación para mi próximo libro sobre el tema.

Algunos de los prisioneros liberados se identificaron como de Hamas, otros como de Fatah. Su narrativa parecía en su mayor parte libre del lenguaje fraccionario deshonrado con el que somos bombardeados en los medios de comunicación, pero también liberada de las narraciones secas y distantes de la política y la academia.

“Cuando Israel puso a Gaza bajo sitio y nos negó visitas familiares, nuestros hermanos de Fatah siempre acudieron en nuestra ayuda”, me dijo un prisionero liberado de Hamas. “Y cada vez que las autoridades penitenciarias israelíes maltrataban a cualquiera de nuestros hermanos de cualquier facción, incluida Fatah, todos resistíamos juntos”.

Un prisionero liberado de Fatah me dijo que cuando Hamas y Fatah lucharon en Gaza en el verano de 2007, los prisioneros sufrieron más. “Sufrimos porque sentimos que las personas que deberían estar luchando por nuestra libertad estaban luchando entre sí, nos sentimos traicionados por todos”.

Para llevar a cabo la desunión, las autoridades israelíes reubicaron a los prisioneros de Hamas y Fatah en salas y prisiones separadas. Querían cortar cualquier comunicación entre el liderazgo de los prisioneros y bloquear cualquier intento de encontrar un terreno común para la unidad nacional.

La decisión israelí no fue aleatoria, un año antes, en mayo de 2006, los líderes de los prisioneros se reunieron en una celda de la prisión para discutir el conflicto entre Hamas, que había ganado las elecciones legislativas en los territorios ocupados, y el partido principal de la Autoridad Palestina, Fatah.

Estos líderes incluyeron a Marwan Barghouthi de Fatah, Abdel Khaleq al-Natshe de Hamas y representantes de otros importantes grupos palestinos. El resultado fue el Documento de Conciliación Nacional, posiblemente la iniciativa palestina más importante en décadas.

Lo que se conoció como el Documento del Prisionero fue significativo porque no era un compromiso político egoísta alcanzado en un hotel de lujo en alguna capital árabe, sino una articulación genuina de las prioridades nacionales palestinas, presentada por el sector más respetado y honrado de la sociedad palestina.

Israel denunció inmediatamente el documento.

En lugar de involucrar a todas las facciones en un diálogo nacional en torno al documento, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, dio un ultimátum a las facciones rivales para que aceptasen o rechazasen el documento por completo. Abbas y las facciones en guerra traicionaron el espíritu de unidad en la iniciativa de los prisioneros. Finalmente, Fatah y Hamas lucharon su trágica guerra en Gaza al año siguiente.

Palestinian President Mahmoud Abbas [Facebook]

Palestinian President Mahmoud Abbas [Facebook]

Al hablar con los prisioneros después de escuchar el discurso de académicos, políticos y activistas, pude descifrar una desconexión entre la narrativa palestina sobre el terreno y nuestra percepción de esta narrativa desde el exterior.

Los prisioneros muestran unidad en su narrativa, un claro sentido de propósito y determinación para continuar con su resistencia. Si bien es cierto que todos se identificaron como miembros de un grupo político u otro, todavía tengo que entrevistar a un solo prisionero que colocó los intereses de las facciones por encima del interés nacional, esto no debería de tomarse como sorpresa. De hecho, estos hombres y mujeres han sido detenidos, torturados y han pasado muchos años en prisión por ser opositores palestinos, independientemente de sus inclinaciones ideológicas y faciales.

El mito de los palestinos desunidos y disfuncionales es en gran medida un invento israelí que precede a la creación de Hamas, e incluso de Fatah. Esta noción sionista, que ha sido aceptada por el actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostiene que “Israel no tiene un socio de paz”. A pesar de las concesiones de hemorragia por parte de la Autoridad Palestina en Ramallah, esta afirmación ha sido un elemento fijo en la política israelí hasta el día de hoy.

Dejando de lado la unidad política, el pueblo palestino percibe la “unidad” en un contexto político completamente diferente al de Israel y, francamente, muchos de nosotros fuera de Palestina.

‘Al-Wihda al-Wataniya’ o unidad nacional es una búsqueda generacional en torno a un conjunto de principios, incluida la resistencia, como una estrategia para la liberación de Palestina, el derecho de retorno para los refugiados y la autodeterminación para el pueblo palestino como las últimas metas. Es alrededor de esta idea de unidad que la dirección de los prisioneros palestinos redactó su documento en 2006, con la esperanza de evitar un choque entre facciones y mantener la lucha centrada en la resistencia contra la ocupación israelí.

La Gran Marcha del Retorno en Gaza, la cual sigue en curso, es otro ejemplo diario del tipo de unidad por la que se esfuerza el pueblo palestino. A pesar de las grandes pérdidas, miles de manifestantes insisten en su unidad al tiempo que exigen su libertad, el derecho al retorno y el fin del asedio israelí.

Para nosotros, afirmar que los palestinos no están unidos porque Fatah y Hamas no pueden encontrar un terreno común es completamente injustificado. La unidad nacional y la unidad política entre las facciones son dos cuestiones diferentes.

Es esencial que no cometamos el error de confundir al pueblo palestino con las facciones, la unidad nacional en torno a la resistencia y los derechos con los acuerdos políticos entre grupos políticos.

En lo que respecta a la visión y la estrategia, quizás sea hora de leer el Documento de Conciliación Nacional de los presos. Los Nelson Mandelas de Palestina lo escribieron, miles de los cuales permanecen en las cárceles israelíes a día de hoy.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

Fuente: Ramzy Baroud, Middle East Monitor en Español


Europa no tiene autoridad moral porque protege el colonialismo israelí

Continúa el debate sobre el incierto futuro que le espera a Palestina en el contexto del llamado “acuerdo del siglo” del presidente estadounidense Donald Trump versus el “compromiso de dos Estados”, las dos únicas y peligrosas opciones que hay sobre la mesa y que condenan a Palestina al olvido.

En previsión del acuerdo de Trump, antiguos representantes oficiales de países europeos han enviado una carta a los Ministros de Asuntos Exteriores de la UE y al Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Reclaman que la UE rechace el acuerdo estadounidense y reafirme “los parámetros acordados internacionalmente para una solución de dos Estados”.

Su carta califica el Acuerdo de Oslo de “hito de la cooperación transatlántica en materia de política exterior” y describe cómo las decisiones de Trump “juegan con la seguridad y la estabilidad de varios países situados a las puertas de Europa”. Se pone en contexto con la decisión estadounidense de poner fin a su ayuda financiera al Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA). Si Europa no rechaza el acuerdo de Trump, advierte la carta, el resultado “acelerará la desaparición de la opción de dos Estados perjudicando fatalmente la causa de la paz duradera tanto para palestinos como para israelíes”.

Una lectura atenta de la carta revela que existe más preocupación por que la UE vaya por delante en las negociaciones diplomáticas que por lo que les suceda a los palestinos como consecuencia del acuerdo de Trump. De hecho, en su conclusión, la carta afirma que la actual quiebra política constituye “una oportunidad decisiva para reforzar nuestros principios compartidos […] y así manifestar el papel singular de Europa como referente para un orden internacional basado en normas”.

Todas las preocupaciones que manifiesta en la carta esta gente (como antes hicieron otros) son ajenas a la lucha palestina por su liberación, ¿dónde estaban cuando ocupaban posiciones de poder e influencia? ¿Qué hicieron o dijeron entonces para beneficiar a los palestinos?

Es un hecho que quien transformó de manera aparentemente irreversible Palestina fue la colonización europea y que Estados Unidos ha venido interviniendo para acelerar el proceso. Cuando se trata de Israel, la UE se limita a competir por su influencia internacional pero lo hace a expensas del territorio y la vida de los palestinos; no tiene autoridad moral alguna porque protege el colonialismo israelí.

A diferencia de Estados Unidos en esta ocasión, la UE cuenta con el respaldo de la llamada comunidad internacional por el factor común que representa la “solución de dos Estados”, un compromiso desastroso que premia al Estado responsable de la limpieza étnica aplicada contra el pueblo palestino. Si la UE va diplomáticamente un paso por delante en términos de relaciones internacionales es porque la comunidad internacional ha manipulado desde hace mucho tiempo el consenso general haciéndolo pasar por “justicia” y “legitimidad”.

En lo que respecta a Israel, tanto Estados Unidos como la UE operan a favor de su programa colonial. Estados Unidos se está centrando en promover abiertamente la normalización de las relaciones árabes con Israel y en proporcionar incentivos para ello, mientras que la UE ya las ha normalizado y mantiene la ilusión de que apoya los derechos palestinos. Pero la premisa invariable sigue siendo la imposición de dos Estados emanada de los Acuerdos de Oslo, el hito diplomático que ha engañado a los palestinos y les ha privado de sus tierras.

Si la UE mide su éxito en Oslo debería tener claro lo que camufla su programa y el perjuicio que entraña para los palestinos. Pedirle a la UE que rechace el plan de Trump y que apoye un paradigma obsoleto reduce la cuestión a qué violación defender; elegir el menor de dos males: el plan de Trump o el compromiso de dos Estados. Ambos dan primacía a Israel, normalizan el colonialismo y convierten a los palestinos en meros receptores de ayuda humanitaria otorgada en compensación por el robo de sus tierras y por sus vidas destrozadas.

Puede que la UE consiga ser un referente internacional pero hay que recordarle a Bruselas que un “orden internacional basado en normas” no es lo mismo que un orden basado en la justicia. La posición de Europa, aunque sea menos beligerante que la de Estados Unidos, se centra igualmente en la premisa de proteger el proyecto colonial de Israel en Palestina cueste lo que cueste, aunque quienes lo paguen sean sobretodo los palestinos autóctonos. 

Acerca del Autor: Ramona Wadi es redactora de Middle East Monitor, donde ha publicado este artículo originalmente.

Fuente Original: Europe Holds No Moral High Ground in Protecting Israeli Colonialism

Fuente: Ramona Wadi, The Palestine Chronicle / Rebelión (Traducción de Loles Oliván Hijós)


De Auschwitz a Gaza

La franja se ha convertido en el mayor campo de concentración del Israel racista y xenófobo de Binyamin Netanyahu y sus acólitos

Auschwitz ha pasado a la historia por ser el mayor campo de exterminio de la Alemania nazi, y Gaza, después de 12 años de bloqueo, se ha convertido en el mayor campo de concentración del Israel racista y xenófobo de Binyamin Netanyahu y sus acólitos. Como se miró para otro lado durante la segunda guerra mundial, hoy la comunidad internacional –empezando por Arabia Saudí, que en público dice apoyar la causa palestina y en privado negocia con el Mosad– esconde la cabeza bajo el ala para no avergonzarse de lo que sucede en Gaza mientras acepta las explicaciones del Gobierno israelí y compra lo que los colonos cultivan en las tierras palestinas ocupadas.

El 30 de marzo, en el primer aniversario de la Gran Marcha del Retorno otros cuatro palestinos perdieron la vida, con lo que ya son 200 los muertos, muchos por disparos en estas protestas para pedir, frente a la frontera israelí, la vuelta de los refugiados a los hogares que tenían en 1948, cuando la fundación del Estado judío los expulsó. Si se añaden los 76 muertos por los bombardeos aéreos, disparos de artillería o intento de infiltraciones, la ley del Talión –ciento por uno—se cumple con creces. En el año transcurrido han muerto dos soldados israelís.

Hospitales en estado casi ruinoso

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU ha denunciado que 41 de las víctimas mortales palestinas eran niños y que en los incidentes resultaron heridas 29.000 personas. En un territorio donde los equipos médicos están desbordados, los hospitales se encuentran en estado casi ruinoso y el equipamiento y las medicinas están bajo mínimos, las heridas son una suerte de tortura y ensañamiento de quien las causa.

Según Médicos Sin Fronteras, hay unos 6.500 heridos de bala, muchos de los cuales saben que no recibirán el tratamiento adecuado, que se quedarán inválidos o sufrirán dolores horribles porque no hay con qué curarles. Las secuelas de las heridas, como las enfermedades crónicas, hace tiempo que no se tratan.

Los cortes de electricidad son continuos y el suministro de agua potable deficitario. En Gaza no hay carteles que digan, como en Auschwitz, que ‘el trabajo dignifica al hombre’. El 52% de la población no tiene empleo, ni campo que cultivar, ni leña que cortar, ni barco en que pescar. Ya no queda nada, solo rumiar la inacción hasta hundirse en la depresión o en la locura. Las oenegésne señalan que los problemas mentales se extienden como una epidemia sin que haya drogas ni especialistas para calmarlos.

Esta dramática situación brutaliza a los que tienen algún poder, que repiten con los más débiles el escenario de represión y abusos a que se han acostumbrado. Amnistía Internacional ha pedido que se investiguen el uso innecesario y excesivo de la fuerza y las violaciones a los derechos humanos cometidas por “las fuerzas de seguridad de Hamás contra manifestantes palestinos pacíficos” durante las protestas contra la carestía de la vida de mediados de marzo. Varios activistas que difundían en las redes sociales un llamamiento a la “revolución de los hambrientos” fueron detenidos y sometidos a malos tratos.

Para los israelís, Gaza es tan invisible como Auschwitz lo fue para los alemanes

Para los israelís, Gaza es tan invisible como Auschwitz para los alemanes. Cara a la campaña electoral, el ‘Times of Israel’ realizó una encuesta, cuyos resultados publicó el 6 de marzo, sobre las preocupaciones de los israelís y solo el 11% señaló las relaciones con los palestinos. Muy por delante se encontraban los asuntos económicos (47%) o la seguridad (21%), lo que revela que la inmensa mayoría de la población ve a los palestinos vencidos, desarmados y solos.

Las pésimas relaciones entre la Autoridad Palestina, que gobierna en Cisjordania, y el movimiento Hamás, que administra las miserias de Gaza, solo contribuyen a empeorar la catástrofe humana de la mayor prisión al aire libre del planeta. Además, la alianza de Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudí refuerza aún más el sitio de Gaza. Estos países coinciden con Israel y Estados Unidos en que el enemigo a batir es Irán y castigan a todo gobierno árabe que no asuma esta prioridad, como Hamás y el rico emirato de Qatar que le apoya.

La llegada de Trump a la Casa Blanca -con su yerno Jared Kushner, íntimo amigo de Netanyahu y del príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salman—ha sido la séptima maldición para los palestinos en general y los gazís en particular. En julio de 2018, Trump anunció que cancelaba los 350 millones de dólares que concedía anualmente a la agencia de Naciones Unidas para las Refugiados Palestinos (UNRWA) y semanas antes suspendió un paquete de ayuda de 200 millones de dólares para Gaza y Cisjordania.

Fuente: Georgina Higueras, El Periódico de Catanlunya


13 escuelas resultaron dañadas en la ofensiva de Israel en Gaza

Alrededor de 13 escuelas palestinas en Gaza resultaron gravemente dañadas en la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, que causó la muerte de 27 palestinos e hirió a otros 156.

Humo elevándose tras un ataque aéreo israelí en un edificio en la ciudad de Gaza, el 5 de mayo de 2019 [Ibrahim Khalaf / ApaImages]

En un comunicado, el Ministerio de Educación en Gaza dijo que las ventanas y puertas de estas escuelas estaban dañadas y las paredes rotas.

La declaración también dijo que la metralla de los misiles israelíes y los escombros de los edificios y lugares atacados impactaron directamente en las aulas.

El ministerio expresó su “fuerte condena” con respecto a los ataques israelíes en Gaza que dañaron la infraestructura básica en todos los ámbitos, enfatizando que esto es una violación de las leyes y convenciones internacionales.

El viceministro de Educación en Gaza, Ziyad Thabet, pidió a la comunidad internacional que se haga cargo de sus responsabilidades y detenga las prácticas israelíes y le responsabilice por sus violaciones.

FuenteMiddle East Monitor en Español


Francia y la UE, reconociendo y apoyando la realidad de la segregación racial en Palestina

Una declaración reciente del embajador francés saliente en los Estados Unidos sobre la naturaleza del apartheid (segregación racial) israelí acentúa una dolencia mayor que ha afectado a la política exterior de la Unión Europea.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu muestran a los medios de comunicación la proclamación que firmó Trump al reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán después de su reunión en el exterior del ala oeste de la Casa Blanca el 25 de marzo de 2019 en Washington [Alex Wong / Getty Images]

Una declaración reciente del embajador francés saliente en los Estados Unidos sobre la naturaleza del apartheid (segregación racial) israelí acentúa una dolencia mayor que ha afectado a la política exterior de la Unión Europea.

La UE simplemente no tiene agallas cuando se trata de enfrentar la ocupación ilegal israelí de Palestina.

El embajador Gerard Araud, por supuesto, tenía razón cuando le dijo a la revista estadounidense, “El Atlántico”, que Israel ya es un estado de apartheid.

Al observar la desproporción de poder entre Israel y los palestinos, Araud dijo que los más fuertes (es decir, Israel) pueden llegar a la conclusión de que no tienen interés en hacer concesiones.

Y dado que Israel no hará (a los palestinos) ciudadanos de Israel, tendrán que hacerlo oficial, lo que conocemos de la situación, que es el apartheid. Araud agregó que “habrá oficialmente un estado de apartheid, de hecho, ya lo es”.

El hecho de que Araud solo haya divulgado verdades tan obvias al final de sus cinco años de misión diplomática es expresivo de la naturaleza de la política, en general, y de la política europea, en particular.

La desagradable verdad es que la UE ha servido como un lacayo estadounidense en Oriente Medio y ha operado constantemente dentro de los márgenes aceptables de Washington. La diplomacia de la UE rara vez se aleja de esta máxima. El hecho de que Araud se haya atrevido a hablar es la excepción, no la regla.

Pero es poco probable que las revelaciones de Araud se traduzcan en algo sustancial. Además, no inspirarán un replanteamiento serio en la posición de la UE sobre la ocupación israelí o el apoyo ciego de Estados Unidos a las políticas militantes y racistas del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hacia los palestinos.

Algunos esperaban que el advenimiento de un presidente errático y agresivo en la Casa Blanca pudiera hacer que los europeos se pusieran en acción. Fueron alentados por la cumbre sobre Oriente Medio de enero de 2017 en París, que tuvo lugar, a pesar de las protestas estadounidenses.

Más de 70 países sumaron sus voces a la de su anfitrión francés, declarando su oposición a los asentamientos judíos ilegales y pidiendo el establecimiento de un estado palestino independiente como “la única manera” de lograr la paz.

La declaración final de la cumbre instó a Israel y a los palestinos a restablecer oficialmente su compromiso con la solución de dos estados. El entonces presidente francés, François Hollande, explicó que el motivo de su país era simplemente garantizar que la solución de dos estados sea el marco de referencia para futuras negociaciones.

¿Pero qué bien hizo eso? Israel y los Estados Unidos ignoraron la cumbre como si nunca hubiera tenido lugar. Tel Aviv continuó con sus políticas de apartheid, coronando estos esfuerzos con la Ley del Estado-nación en julio, que declaró a Israel como “el Estado-Nación del pueblo judío”.

Trump, también, ignoró a los franceses y a la UE por completo. El 15 de diciembre de 2016, seleccionó a un declarado ardientemente partidario israelí, David Friedman, para ser su Embajador en Israel. Friedman se opone a la solución de dos estados y aún se refiere a los territorios palestinos ocupados en algunas designaciones bíblicas antiguas, Judea y Samaria.

Trump tampoco consideró la posición de Francia cuando trasladó la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén en mayo del año pasado.

¿Cómo respondió la UE a las acciones estadounidenses concretas, aunque ilegales? Con declaraciones más redundantes que solo enfatizaban su posición política pero que carecían de un mecanismo para actuar seriamente.

El diciembre pasado, ocho embajadores de la UE, incluido el de Francia, emitieron una declaración ante la ONU que apuntaba claramente a los Estados Unidos. “Nosotros, los miembros de la Unión Europea del Consejo (Seguridad de la ONU), queremos reiterar una vez más y enfatizar el firme compromiso continuo de la UE con los parámetros acordados para una paz justa y duradera en Oriente Medio, con base en el derecho internacional, relevantes Resoluciones de la ONU y acuerdos previos”, se lee en el comunicado.

De nuevo, más palabras y ninguna acción. El mismo patrón se repitió después de que Trump asumiera la responsabilidad de otorgar los Altos del Golán sirios ocupados a Israel, desafiando a la ONU, a la UE y, por supuesto, a las aspiraciones de millones de árabes.

La jefa de política exterior de la UE, Federica Mogherini, contó con otra declaración, en representación de 28 estados de la UE, que “Europa no reconoce la soberanía israelí sobre los Altos del Golán ocupados”.

US to recognise Israel sovereignty over Golan - Cartoon [Sabaaneh/MiddleEastMonitor]

Estados Unidos reconocerá la soberanía de Israel sobre el Golán – Caricatura [Sabaaneh / MiddleEastMonitor]

¿Y qué? Mientras que los Estados Unidos desafían el derecho internacional con pasos concretos, la UE se conforma con meras palabras, enfatizando un status quo que, incluso cuando fue abrazado por el mismo Washington, no causó más que miseria para los palestinos.

La ineptitud de la UE solo es igualada por su hipocresía. Israel aún disfruta de privilegios comerciales ventajosos con Europa, y los lazos diplomáticos entre Israel y la mayoría de los países miembros de la UE están en su punto más alto.

La única iniciativa colectiva europea que parecía importar en ese momento fue en 2013, cuando la UE solicitó que los productos israelíes hechos en asentamientos judíos ilegales se etiquetaran como tales. Después de años de regateo, la UE admitió que monitorear las prácticas comerciales israelíes en lo que respecta al etiquetado ha resultado imposible.

La posición francesa sobre el comercio con los asentamientos ilegales fue particularmente vergonzosa, mientras que el Senado de Irlanda votó el 5 de diciembre para terminar la importación de bienes producidos por los asentamientos, en octubre de 2018 los franceses hicieron exactamente lo contrario al suspender las reglas de etiquetado especial.

En verdad, la ineficacia de las políticas de la UE no es nada nuevo, y tampoco se puede culpar a las medidas unilaterales de Trump. De hecho, las palabras del embajador francés Araud son consistentes con la frustración que sienten otros diplomáticos de la UE a lo largo de los años.

En febrero de 2013, un informe emitido por diplomáticos de la UE describió los asentamientos judíos ilegales como la mayor amenaza para la solución de dos Estados, y pidió a Bruselas que tomara medidas decisivas para detener la “deliberado y provocativo” sistema de asentamientos de Israel.

Han pasado más de seis años desde que se emitió el informe, la UE no hizo nada para detener los asentamientos ilegales, que han crecido a pasos agigantados desde entonces.

Peor aún, en las últimas elecciones ganadas por Netanyahu, él prometió anexar los asentamientos judíos ilegales a Israel.

Teniendo en cuenta el apoyo incondicional de Estados Unidos a las anteriores anexiones ilegales de Jerusalén y el Golán por parte de Israel, esto también podría ser una realidad tangible en el futuro cercano. Después de todo, la ley del Estado-Nación judía reconoció a los asentamientos judíos como “valor nacional” y el estado “trabajará para alentar y promover (su) establecimiento y desarrollo”.

Frente al respaldo estadounidense de Israel, la política exterior de la UE es inconsistente, débil y, en última instancia, un fracaso. Lamentablemente, la idea que cobró impulso durante los primeros meses de la presidencia de Trump de que la UE podía desarrollar una posición de política exterior verdaderamente independiente sobre Israel y Palestina ha demostrado ser errónea.

Para cambiar todo esto, los miembros de la UE deben prestar atención a las palabras del embajador francés, reconocer la realidad del apartheid en Palestina y actuar en contra de ella con la misma fuerza con la que el mundo actuó contra el apartheid sudafricano, que llevó a su colapso final e irreversible en 1994.

Fuente: Ramzy Baroud, Middle East Monitor en Español

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