Comunicado de la Coordinación por Palestina en Uruguay: “Cuando se violan los derechos humanos, no hay término medio”

Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2018.-

Desde la Coordinación por Palestina, este colectivo que hemos construido como una coalición de diferentes organizaciones y personas, agradecemos a Roger Waters su generosidad y sensibilidad para reunirse con nosotros/as el viernes 2 de noviembre a sala llena en la sede del PIT-CNT.
En sus propias palabras: Todos merecemos derechos humanos. Los estadounidenses los violan en Guantánamo y la dictadura de Uruguay los violó también… Te patean la puerta en medio de la noche. Madres con fotos de sus hijos caminando por el resto de su vida. No deberíamos votar fascistas como Trump y Bolsonaro. Estoy feliz de estar en un local sindical como éste. Hay que parar el fascismo y organizarse. Los neoliberales destruyen el planeta. Hay que detenerlos.”
El encuentro desarrollado en la sede del PIT-CNT no fue solamente la oportunidad de escuchar a Roger Waters, sino un llamado a repensar lo que damos por sentado: ¿es Israel la única democracia de Medio Oriente, o un régimen de apartheid donde la población no judía es discriminada por decenas de leyes, políticas y prácticas racistas? ¿El ejército de Israel es el más moral del mundo, o es un ejército colonial de ocupación? ¿Realmente ‘un pueblo sin tierra’ encontró ‘una tierra sin pueblo’, o se propuso la limpieza étnica de la población nativa árabe que la habitaba?
Como trabajadores/as sindicalizados/as, ¿podemos hacer algo por nuestras hermanas y hermanos de clase palestinos, discriminados por una organización racista como la Histadrut? ¡Podemos!: tomando partido por el oprimido, no por el opresor.
Como minorías (étnicas, religiosas, de género) ¿no empatizamos con quienes sufren la discriminación simplemente por no ser del grupo “elegido”, el único que goza de nacionalidad en el Estado de Israel?
Como defensores del agua como derecho humano y contra la privatización, ¿no vemos un espejo a corto plazo en lo que se denomina “el apartheid del agua israelí”, por el cual las comunidades palestinas apenas obtienen agua para sobrevivir?
Como jóvenes, ¿no nos reconocemos en los cientos de niñas y niños presos, y en la joven Ahed Tamimi y su cachetazo a los soldados que invaden su casa?
Como militantes de derechos humanos que peleamos para quebrar la impunidad, ¿no nos subleva la impunidad israelí, en que hasta la ejecución sumaria de un niño de 14 años es presentada como ‘derecho a defenderse’?
Es hora de unificar las luchas, todas las luchas, para enfrentar el fascismo que crece, derrotar el imperialismo y acercarnos al sueño de un mundo donde quepan todos los mundos.
También en su recital en el Estadio Centenario, el mensaje de Roger Waters fue clarísimo: RESISTIR el antisemitismo israelí contra el pueblo palestino (que también es de origen semita); RESISTIR la militarización; RESISTIR al neo fascismo.
Y para resistir hay que organizarse.
El pueblo palestino lleva 70 años resistiendo un proyecto de limpieza étnica, ocupación militar y colonialismo. Es el más antiguo de la época moderna, y el único régimen de apartheid que persiste en el siglo XXI.
Y necesita de la solidaridad internacional todos los días del año, no solamente cuando llueven bombas o cuando Roger Waters los invoca: la necesita en los territorios ocupados, en Gaza bloqueada y bombardeada, en Jerusalén usurpada, en el exilio y en los miserables campos de refugiados vecinos, donde tres o cuatro generaciones palestinas no pueden regresar a su patria porque el Estado de Israel no se los permite. No podemos dejarlo solo.
BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) a Israel es un movimiento global, liderado por la sociedad palestina (por sus organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles, políticas, de derechos humanos, de mujeres) que simplemente demanda que se respeten las resoluciones de la ONU y el Derecho Internacional. Llama a aplicar medidas de presión efectivas sobre Israel para: – poner fin a la ocupación de los territorios impuesta en 1967; – poner fin a la discriminación que sufre la población palestina que vive en Israel; – lograr el retorno de las personas refugiadas y exiliadas desde hace 70 años.
El movimiento BDS está creciendo de manera imparable en todo el mundo, sumando a colectivos y personas de diversos orígenes y filiaciones políticas, étnicas, nacionales o religiosas; incluyendo a muchas judías. Porque el BDS no es un movimiento antijudío, sino anti apartheid. El BDS se basa en un postulado muy simple: todas las personas que viven entre el Mediterráneo y el Jordán tienen los mismos derechos, independientemente de su origen. Y así como funcionó para acabar con el apartheid sudafricano, el BDS está contribuyendo a luchar contra el apartheid israelí y por la autodeterminación. Ya está teniendo un impacto. Palestina está más cerca que nunca de ser libre.
Nos vemos en las calles.
Coordinación por Palestina
Montevideo, 7/11/2018

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