Colombia. Comandante Uriel del ELN: Hablemos de los niños y las niñas

Resumen Latinoamericano,  8 de noviembre de 2018.-

En las sociedades hay grupos de personas que son intocables, que cuando les pasa algo, pareciera que a la sociedad, en su conjunto, se le remueven las fibras más internas. Sin duda, los niños y las niñas son uno de esos grupos de personas “intocables”, porque son, al fin y al cabo, el futuro y la posibilidad de continuidad de la sociedad.

Lastimosamente, en Colombia, los niños y niñas son vulnerados; muchos de los Derechos del Niño no se cumplen; tampoco de los Derechos Humanos; a pesar de que, de dientes para afuera, todas las personas, personalidades, empresas e instituciones, dicen defenderlos.

El Estado colombiano, que debe garantizar los Derechos a este grupo prioritario, por acción u omisión, permite la degradación y atropellos a la infancia y trunca, de esta manera, la posibilidad de vida digna que les asegure un futuro brillante y digno también.

Desde el ELN, queremos reflexionar sobre los niños y las niñas y sus necesidades; pero, sobre todo, de la responsabilidad del Estado para garantizarles el derecho a una infancia digna y feliz; y como dice la norma internacional: “Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia”. [Teniendo en cuenta que, si aún hoy, 2018, la RAE no obliga el lenguaje incluyente para 1959, ni siquiera se utilizaba, pero valga aclarar que aplica para todos los géneros].

Y si ponemos la lupa en el Departamento Chocó… la situación precaria de la niñez y la irresponsabilidad del Estado para con ellos, es alarmante. Los rostros famélicos, el cabello “monito quemado” y barrigas hinchadas; consecuencias visibles de la desnutrición y los parásitos, son el panorama común en la infancia chocoana, independientemente de las etnias a las que pertenecen. La mortalidad infantil, por desnutrición o por enfermedades curables, es de las más altas del país. “Todo individuo tiene derecho a la vida…” dice la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el numeral 3.

La educación… ni qué decir. Para hacerse una idea, hace días estando en una comunidad que tiene escuela, nos contaron que por fin, el profesor de la escuela había llegado para empezar el año escolar ¡en agosto! Cuando el calendario escolar debería ir de febrero a noviembre.

En ausencia de escuela, las niñas y niños se enfrentan a dos situaciones: o se la pasan todo el día descubriendo el mundo por su cuenta, sin acompañamiento de ningún adulto, sin quien los eduque en lo académico ni en valores. O deben acompañar a sus padres al trabajo material, dilapidando su infancia al son del machete o de la mina, bajo el extenuante sol.

¿Espacios de recreación y deporte? Lo normal es que se limite a una deteriorada o improvisada cancha de fútbol en el caserío. También es normal ver en ella a los niños y niñas pateando una pelota hecha de trapos, de bolsas amarradas o algún tarro desechado.

Las “niñas madres” es otro caso recurrente y se da en dos aspectos: culturalmente en el campo y especialmente en los pueblos indígenas, no se tiene en cuenta los 14 años cumplidos como tope mínimo en Colombia para las relaciones sexuales en l@s menores, siendo víctimas sexuales principalmente las niñas. Hemos conocido casos en que niñas desde los 11 años de edad son “casadas” con hombres mayores, en matrimonios arreglados por sus familiares. Hay embarazos adolescentes fruto de esos arreglos, de “relaciones extramatrimoniales” y por “violaciones violentas” (entendemos que toda relación sexual con menor de 14 años es una violación; pero entre este tipo de “violación violenta”, ha sido a la fuerza, dormida, emborrachada…).

El otro aspecto de las “niñas madres”, es el recurrente caso de las niñas que deben encargarse del trabajo doméstico, especialmente a cuidar de sus hermanos y hermanas menores. Los hogares rurales en el Chocó, se caracterizan por muchos hijos e hijas, normalmente criados por la hermanita mayor. En algunas ocasiones, en lugares donde hay escuela, las “niñas madres” no estudian por tener que cumplir esa función. Niñas desde los siete años, haciendo de nana de las hermanitas y hermanitos menores.

Otro caso que se presenta mucho con las niñas afro, es una forma moderna de “trata” o esclavitud disfrazada. Niñas desde los 6 años, son entregadas a familias fuera de su comunidad, por lo general en las cabeceras municipales, para cumplir funciones domésticas a cambio de su manutención y, en algunos casos, de posibilidades escolares, aunque la educación termina siendo sacrificada ante la demanda cada vez mayor de su tiempo en las actividades que su “patrona” les asigna. De niñas y jóvenes deben obedecer, siguen sin autonomía, ni horarios de trabajo establecidos ni pago. Comúnmente son tratadas con discriminación y son víctimas de acoso y abuso.

El maltrato infantil por parte de sus padres, de otros familiares u otros miembros de la comunidad; los altos índices de pobreza y privaciones, que en muchas ocasiones llegan hasta el aguantar hambre, completan la realidad de la infancia chocoana. Los casos de niñez sana, en hogares amorosos, con educación y oportunidades, son la excepción, no la norma.

Ante el panorama tan poco alentador para el desarrollo de los niños y niñas, la guerrilla seguirá siendo una alternativa; no solo una alternativa viable, sino que para muchos, la mejor opción de vida.

En el ideario eleno, queremos vida digna, estudio, recreación, formación en valores e integral para la infancia y juventud. Acompañamos a las comunidades en su proceso organizativo, promoviendo la defensa del territorio, el desarrollo de planes de vida y en reclamar sus derechos. Para esto es indispensable el autogobierno desde la base, solo en una dinámica así puede haber posibilidades para que cambie la vida, condiciones y futuro de los niños y niñas.

El ELN es parte del territorio. Los niños y niñas crecen viendo a sus hermanos mayores, tíos y conocidos, hacer parte de la guerrilla. Ven y sienten a los guerrilleros como un vecino más, como parte del paisaje. Ven a los combatientes guerrilleros andar “pulidos”, comer bien, estudiar… son su referente. Todas estas razones, sumado a sus condiciones de vida, posibilitan que muchas y muchos busquen refugio en nuestras filas.

El ELN tiene prohibido reclutar, y cualquier acto que falte a esta norma pedimos nos sea reportado para tomar las medidas correspondientes. El ELN incorpora y la vinculación es libre, voluntaria y una decisión individual. En el DIH está contemplada como edad mínima los 15 años; en el ELN esta edad es de 16 años. Por las razones expuestas, se presentan excepciones a esta norma; en tales casos el ELN asume funciones equivalentes a un “Bienestar Familiar Popular”. Estos menores no son enviados al combate y tampoco esperamos que sean guerrilleros de “Nupalom” (Ni Un Paso Atrás, Liberación O Muerte). Les aportamos, por lo menos, elementos que las y los hagan personas con valores, que sean honestos, trabajadores, humildes, que cuando decidan abandonar las filas, lleguen a su comunidad a aportar, no a ser un problema.

Tenemos que empezar a pensar en l@s niñ@s de formas concretas, en solucionarles los problemas reales y en que si realmente son el futuro, entonces tenemos que cambiar y dignificar su presente. Debemos partir de lo real, de un Estado que no le garantiza ni lo mínimo. Cambiar las condiciones de vida de los niños y las niñas, pasa por generar condiciones favorables para que sus padres puedan proporcionarles lo necesario y tengan tiempo para dedicarle a sus hij@s.

El caso de la infancia colombiana y en particular de la chocoana, no es el mismo que la infancia de Noruega, Finlandia, Suiza u otras partes. L@s jóvenes que optan por la guerrilla no están despreciando una vida llena de oportunidades, están incluso buscando cómo garantizar su subsistencia y de paso, obtienen educación y trato digno. Es injusto con ell@s y con el ELN que nos juzguen con el mismo racero internacional desconociendo la realidad.

You must be logged in to post a comment Login