Argentina-Euskal Herria: Un colaboracionista vasco en el Virreynato de Macri

Por Carlos Aznárez, Resumen Latinoamericano, 4 noviembre 2018

El derechista Urkullu y el gobierno neo-fascista de Macri estudian la participación de empresas vascas y argentinas en licitaciones públicas. Los $ llaman a los euros y viceversa.

 

foto:  Iñigo Urkullu con el neo-fascista argentino Mauricio Macri

Se llama Iñigo Urkullu, lleva el título de lendakari (máximo representante de gobierno por el Partido “Nacionalista” Vasco) y es un esmerado cómplice de la política represora española, esa que mantiene en las cárceles a más de 300 presos y presas políticas vascas y a un importante grupo de dirigentes independentistas catalanes. El citado Urkullu ha pasado por Buenos Aires, en su calidad de gobernante, para firmar acuerdos comerciales y, como corresponde a un sujeto de su ideología, ofrecer apoyo convertido en lisonjas, al gobierno represor y hambreador de Mauricio Macri.

Urkullu se ha reunido con el mandamás local, a quien han trasladado “el interés de la Comunidad Autónoma Vasca en la colaboración económica y empresarial en materia de industria y turismo”. O sea, el dirigente del PNV ha venido a hablar de lo que más saben en su organización política, dinero. Al parecer no les alcanza con las partidas suculentas y millonarias que negocian en Madrid a cambió de ser las eternas alcahuetas de la política represiva del fascismo español, sino que ahora, aprovechando el lobby que muchos vascos de derecha hacen en Argentina para congeniar con el partido macrista Cambiemos, tratarán de acumular más dividendos.

Cuenta la noticia que “ambos gobernantes han conversado sobre los efectos de la crisis económica y Macri se ha mostrado interesado en la experiencia vasca. Iñigo Urkullu, por su parte, le ha explicado que los ejes del Gobierno vasco son “la reactivación económica y la cohesión social”. También nos dice que: Urkullu ha asegurado que tiene “interés” en que las empresas de Euskadi vengan a Argentina “con el objetivo industrial”, pero también turístico, además de poder servir “de puente de los intereses argentinos en el continente europeo”.

Además, Urkullu, se baboseó de emoción después de abrazar a Macri y aseguró que ha sido un “honor” mantener un encuentro con el presidente argentino. Finalmente le manifestó a MM el agradecimiento de toda la sociedad vasca por la histórica acogida de Argentina a sus compatriotas. Los de derecha, le faltó decir, porque los otros, que no comulgamos con sus ideas ni con las de Macri, y que reivindicamos la indepencencia y el socialismo para Euskal Herria no nos sentimos representados ni por uno ni por otro, y nos sumamos allá y aquí a repudiarlos.

Por supuesto, Urkullu no ignora a qué país ha venido a buscar más de los negocios que tanto le gustan a su partido y que terminan redundando en altas cifras de dinerillo. Tampoco puede hacerse el distraido con quienes hoy le agradecen de que este personaje genuflexo les ayude a construir otro  “puente” con Europa. Pero vale la pena recordárle al  colaboracionista Urkullu que este “paraíso argentino” del que le habló Macri es el mismo que tiene un gobierno que ha arrojado a medio millón de argentinos y argentinas a la calle, expulsándolos de sus trabajos, el que ha destruido a fuerza de decretazos una enorme lista de conquistas sociales, el que ha generado una política económica que conduce al hambre a grandes mayorías de sus habitantes,  al deshaucio (como hace el gobierno español) de sus viviendas a quienes ya no pueden sostener el pago de las mismas. El mismo gobierno, que como muchos de los dirigentes de PNV (como es el caso del Señor Anasagasti) sostiene una política exterior monitoreada desde Washington, y trata de desestabilizar a Venezuela Bolivariana.

El PNV de Urkullu tiene fama en eso de las relaciones carnales con la derecha norteamericana, y no es casualidad que en esas idas y vueltas camaleónicas que lo caracteriza,  así como pactaron primero con Felipe González, luego con Aznar y recientemente con el gobierno de Mariano Rajoy, por estos días se esfuercen en salvarle el presupuesto a sus amigos del PSOE (la misma agrupación política que fundó el GAL para asesinar vascos independentistas). Entonces, quien se puede extrañar que ahora se estreche en abrazos y haga cumplidos a quien desde Argentina se ha convertido en pieza fundamental de la política yanqui en el continente. Solo falta, que en su andar “pragmático” Urkullu termine bailándole un aurresku (danza tradicional vasca de reverencia) al fascista Bolsonaro, nuevo fúhrer de Brasil. ¿Qué parece exagerado? La derecha vasca pro española es capaz de eso y mucho más, con tal de que su bagaje económico no se reduzca y los tornillos que los fijan al sillón gubernamental no se aflojen.

Para Macri y su equipo, Urkullu es un “amigo bienvenido”, pero para el pueblo argentino que lidia todos los días con las políticas neoliberales del primero, el visitante se ha convertido voluntariamente en uno más de la lista de sostenedores de un mandato nefasto que está destruyendo el país.

 

 

 

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