Cine: La documentalista venezolana Liliana Blaser en Buenos Aires /Presentó la primera parte de una trilogía sobre la violencia contra los pueblos

Por María Torrellas, Resumen Latinoamericano, 11 octubre 2018

Recientemente pasó por Buenos Aires, esa enorme cineasta y documentalista que es Liliana Blaser, quien presentó en la Embajada de Venezuela Bolivariana la primera parte del documental “Agora violenta”. Este es el primero de una trilogía acerca de la violencia histórica contra los pueblos, especialmente contra el pueblo venezolano.

Con ella estuvo Resumen Latinoamericano, después de presenciar el film y esto es lo que intercambiamos.

-Acabo de ver tu documental nuevo, que decías que va a ser en tres capítulos, se llama “Ágora”, como las ágoras griegas.

-“Ágora violenta, barbarie en la civilización” porque lo que vivimos el años pasado, en 2017, en Venezuela fue la barbarie. Pero esa barbarie no solo en Venezuela, esa barbarie esta mundializada y se expresa de diferentes maneras, han acabado con países enteros, y habría que decir hasta con naciones, lo que hicieron en Libia, en Irak, es acabar prácticamente con un Estado Nación, barbarizarlo, en Siria no han podido todavía, pero, la lucha de ellos es ponerlos a todos bajo el ala “protectora” del imperio y todo el que se desvíe un poquito de lo que ellos quieren hacer con el mundo lo van a atacar, sea eso un socialismo, la venezolana, o sea un mínimo de soberanía, un mínimo de justicia social, ellos contra todo eso van.
Siempre hemos tratado, cuando tratamos un tema, de irnos un poquito más allá de lo local porque nos parece que ahorita el mundo está un poco loco. Cuando uno ve las declaraciones en Brasil de este señor Bolsonaro uno dice cómo es posible que alguien diga eso y no vaya preso o mínimamente que le baje la popularidad, pues no, le sube la popularidad con esas barbaridades, que ni siquiera Macri llegó a tanta locura.

-Macri también se va acercando a eso…

Macri en la práctica es un neoliberal e hizo todo lo que hizo, pero, este señor (Bolsonaro) habla contra la mujer, los homosexuales, los negros, de la manera más impune. Dijo que habría que haber matado a la gente en lugar de torturarla, quién ha visto que una persona que diga eso pueda seguir caminando por la calle y, además, voten más por él, los mismos negros, mujeres, homosexuales, terminan votando y los pobres.

 – ¿Cómo has realizado este documental que también lucha contra esa desinformación, esa mentira? Hablábamos de que la gente en Venezuela está viendo la noticia de que están queriendo matar a los policías pero el que cuenta la noticia dice que son los policías que quieren matar a la gente, y la audiencia lo acepta. Me pareció muy acertada esta forma de contar las noticias escuetamente, con esas fotos, esa música y esos textos sencillos. Me pareció audaz. Además, esa comparación con Ucrania me pareció muy interesante, cómo tú ponías fotos que, de repente, no se sistinguía dónde eran.

Vengo de las ciencias sociales, siempre digo que en sociología me siento cineasta y con los cineastas me siento socióloga, también, soy psicóloga y antropóloga, pero la sociología me toca mucho. En la etapa de investigación de un documental uno empieza a tratar de ver más allá de las fronteras de lo que está contando y, justamente, por otro proyecto que tenía, buscando a Lenin, que lo quería hacer en lo que fue la Unión Soviética, encontré todas estas noticias de Ucrania y vi las fotos. Finalmente, cuando se guardan las fotos para colocarlas en la película había momentos que decía esto dónde es, tiene suéter entonces es en Ucrania, porque era muy difícil de diferenciar.

Entonces, de ahí develar el complot mundial, en Ucrania fue para quitársela a la Federación rusa. Todo lo que han hecho siempre tienen objetivos bien particulares, bien importantes, quizás comenzó más por los Balcanes que por el mismo Irak. Pero, fueron movimientos que en los 90s destrozaron un país como Yugoslavia, lo explotaron, hubo cantidad de muertos, uranio empobrecido también. En Irak el desastre que hicieron, no solamente de vida sino la cultura misma, cómo acabaron con museos, con todo el acervo histórico de un país para matar una nación.
Entonces, quise unir y, además, unirlo con lo que fue la conquista, porque esto es una especie de re-conquista de América Latina por parte de Estados Unidos. Buscando la iconografía veía los indígenas quemándose, amarrados de los árboles, y decía, Dios mío pero estamos en lo mismo. Como dice un amigo, en una entrevista de otro documental que hicimos, parece que no hubieran pasado los años.

Es muy fuerte. Además el efecto que pusiste a las fotos, porque le dabas a esa foto el blanco y negro de museo, y le metías ese fuego. Entonces, encima el fuego que era el que había sufrido Venezuela en las calles, que habían quemado a los compañeros, es una fusión, una síntesis, que es muy fuerte.

Si, es transhistórica. Hay que decir que el momento de montaje fue realizado por Ariadna Corso y Lucía Lamanna también participó mucho, además de que era profesora de ambas, también, estuvo Marité Solórzano, y muchos de esos efectos los pusieron ellas, por supuesto, que hay un guión que está tratando de decir donde hay que poner el fuego, pero ellas lo plasmaron y en la banda sonora de una manera, realmente, muy genial. Les agradezco muchísimo a las tres porque le potenciaron la energía al documental.
Siempre digo que hago un documental no a favor de algo sino contra algo. Lo estoy haciendo contra el imperio, contra la barbarie que nos está tratando de sofocar, pero, sobre todo, contra el espectador en el buen sentido de la palabra, quiero mover al espectador, quiero conmoverlo, que sienta lo que le estoy tratando de decir y que lo piense, o sea, que trabaje con su parte emocional y con su parte intelectual porque la conciencia es para mi, y Chávez creo que también lo decía, el pensar con el sentir, y, como decía Galeano, el sentipensar.
Entonces, nuestros documentales siempre van con una gran carga emotiva, pero, con una carga también intelectual para que no entre lo emotivo y arrase con todo sin que haya lo intelectual que le dé marco, que le dé estructura.

Estoy totalmente de acuerdo, soy seguidora de documentalistas de Cuba, Santiago Álvarez y todas las compañeras y compañeros que vinieron después, que trabajaban con la emoción, la política, la revolución.
Por último, ¿cómo sientes que está ahora mismo en América Latina la revolución? Desde Resumen Latinoamericano seguimos apostando a las revoluciones, apostando a apoyar a Venezuela con todo, a Cuba, a Bolivia. ¿Cómo estás viendo desde Venezuela?, que parece que ahora dentro del asedio está tomando un poco de respiro, no se ve la situación tan grave, tú me dirás. ¿Cómo ves la necesidad de la revolución en este momento en América Latina?

Creo que estamos en una etapa en que el imperio trata de buscar una restauración. Estamos como en la Revolución Francesa cuando todos los reinos de Europa se lanzaron contra esta Revolución, como en la Unión Soviética cuando todas las monarquías se tiraron en contra. Ahorita estamos en una etapa de resistencia y de volver a tomar fuerza y, también, tenemos que transformar muchas de nuestras prácticas, cuando digo nuestras estoy siendo un poquito generalizante porque me refiero más bien a las prácticas de nuestras élites. Tengo una parte marxista grande pero, también, una anarquista grande, y creo que el poder es algo muy peligroso y que es algo que se tiene que lidiar con él y dominarlo porque sino el poder se come las revoluciones, no son las revoluciones las que se comen esos seguidores sino es el poder el que se come a las revoluciones.

Ahorita voy a participar en el trabajo en comuna y en el trabajo en formación, creo que son los dos nortes que debemos tener, o los dos sures como les decimos ahora, porque sin comuna, sin pueblo organizado y empoderado, las revoluciones van tomando otros caminos y vienen las restauraciones y viene el fin de la rebelión. Es el pueblo empoderado, organizado, consciente, pero, que tampoco el empoderamiento lleve a que ellos son el poder y vuelvan a reproducir el tema de la dominación, porque hay la rebelión y luego viene la dominación de los que antes eran sometidos que ahora empiezan a someter. Esa dinámica hay que cortarla y creo que se puede hacer con el tema de las comunas, con el tema de la formación, sobre todo ideológica, que uno sepa donde está metido y ese norte o sur que se tiene para perseguir se esté consciente de que no se puede caer en ser también dominador.

Además, hay una feminización de la política, sobre todo en nuestra Revolución la mujer tiene un papel enorme, que es también un antídoto contra lo que ha sido el poder patriarcal, que es el poder más envolvente y más duro que podemos tener, pero, la mujer también se puede convertir en parte de un poder patriarcal. Entonces, creo que hay que feminizar la política, no solamente darle poder a las mujeres, sino que las mujeres ejerzan el poder de esa manera de cuidadora, de protectora, y no de esa manera fálica de dominación que ha tenido el poder patriarcal.

Creo que muchos hombres pueden, y Chávez era un ejemplo, de alguna manera tenía su parte, yo siempre comparándolo con Perón y Evita decía que él era Perón y Evita, las dos cosas, porque tenía esa fuerza del militar, llanero, hombre, y tenía esa sensibilidad de la mujer, Evita. Creo que fue una síntesis, de esas difíciles en la historia, pero, nos toca a nosotros tomar el revelo y hacer las cosas lo mejor posible y ver nuestras heridas, nuestras contradicciones, montarnos sobre ellas y tratar de modificarlas, porque Venezuela no es perfecta, para nada. Ahora, entre lo que es una Venezuela imperfecta, un gobierno imperfecto, con muchos problemas, y la derecha en el poder, yo tomo una decisión muy clara sobre esto, irlo mejorando, trabajando, y empoderar sobre todo al que nunca estuvo empoderado y que es el que tiene que tomas las riendas de todo. Mandar obedeciendo, decían por ahí.

Te iba a hacer una pregunta contra el patriarcado pero te has adelantado y has dicho la feminización de la política.
Hace poco estuve en una charla de Rita Segato, la antropóloga argentina que hoy vive en Brasil, y ella decía que el patriarcado nos ha llevado a las mujeres y a las disidencias sexuales a una segunda realidad, que los Estados coloniales de América Latina son el hombre, son masculinos, y que, además, el hombre se erige como el protagonista, es el derecho, la justicia, y las mujeres estamos fuera de la política.
Justo decías que las mujeres en Venezuela están dentro de la política, son parte, y hacen directrices dentro de ella.

Soy muy junguiana también, aunque muchos junguianos son muy reaccionarios, y creo que toda esa dimensión simbólica y arquetípica que trabajaba Jung, además lo trabajan los enemigos y nosotros tenemos que conocerlo también para que no nos lo manipulen. Creo que lo femenino ha estado relegado a nivel histórico y tiene que volver a salir y lo femenino salvar al mundo, porque ecológicamente solo podemos salvarnos con el cuidado de la naturaleza y el cuidado ha sido una función femenina porque el ser humano varón y masculino, porque hay que diferenciar las dos cosas, está el hombre masculino y está la mujer femenina, pero, lo femenino y lo masculino pueden ser atributos de hombres o de mujeres. Entonces, la parte de cuidado, de atención, de procreación, sin que sea lo exclusivo de la mujer, porque la mujer también puede ejercer lo otro, que el hombre pueda asumir esas cosas y que la política sea más cuidadora, tanto de la naturaleza como de lo Otro, para que no volvamos a caer al tratar de transformar una sociedad a hacer una igualita pero que se llame socialista pero que sea lo mismo.

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