México. Tilzapote: la comunidad oaxaqueña que resiste al desalojo

Por Mariano Casco Peebles [1] / Resumen Latinoamericano / 9 de cotubre de 2018.

Los sueños de un desalojo violento atormentaron a Luisa la noche anterior al 11 de septiembre de 2018; la idea de que eran un mal presagio la acompañó toda la mañana. Ella tiene 75 años y vive desde los 16 en Tilzapote, comunidad indígena de Oaxaca colindante con la costa pacífica. Cuando llegó tenía que caminar medio día para buscar agua; con los años al poblado además del agua llegó la luz, una escuela de preescolar, una de primaria, una capilla católica, un centro de salud y la carretera federal 200 que conecta entre sí a las urbes vecinas del océano, entre ellas Puerto Escondido y Huatulco.

Tilzapote actualmente reúne a 250 habitantes que se dedican a la siembra de sandía, cacahuate, maíz, ajonjolí yla pesca de ostiones y langostas;es un lugar de personas curtidas por los amaneceres de cosecha, los mediodías de soles disciplinadores y la soledad de largas estancias de trabajo en elgabacho. Si uno les pregunta qué es lo mejor de su comunidad lxs chicxs dirán que es jugar a la pelota con la chamarra de Messio Cristiano y los adultos la libertad que se tiene de andar tranquilos por donde sea.

Pero esa vida muy propia -aunque no exenta de carencias económicas-se complicó cuando en 2008 unos individuos de traje les informaron que se tenían que ir porque dos desconocidxs llamados Pedro Ramírez Araiza y Domitila Guzmán Olivera tenían los títulos de propiedad de esas tierras. Luisa les explicó a lxs licenciadxs de aspiraciones monetarias que cómo era posible eso si ella con casi 60 años viviendo allí nunca los había visto.

Luisa tenía razón. Esas personas nunca habían vivido en el pueblo ni poseían algún título de propiedad, pero les respaldabala ambición de una poderosa familia con intenciones de hacer un megaempredimiento turístico.

El caso de Tilzapote es una nueva afrenta hacia el México profundo, un ejemplo más de la sistemática política dedar vuelta a ɐʇɐdɐZ: sacarle la tierra al que la trabaja. El despojo de territorios para grandes emprendimientos hoy es una de las principales estrategias para la acumulación de capital en Oaxaca. Si en el Istmo se imponen a la fuerza proyectos eólicos, y en las sierras la megaminería contaminante, en la costa lo que predomina es el saqueo a comunidades para construir hoteles de lujo. El caso emblema es el de las bahías de Huatulco, paraíso de aguas cristalinas que expropió Fonatur (Fondo Nacional de Fomento al Turismo) en 1984.

No saber contra quien se peleaba, no poder conocer a esas personas de carne y hueso generó desconcierto entre los comuneros ¿Cómo luchar contra la sombra de un monstruo que no se ve? Pese a eso organizaron la resistencia. Hicieron una peregrinación hasta dónde descansa la Señora Inmaculada de Juquila, le solicitaron apoyo a las comunidades vecinas, y se movilizaron más de una vez exigiendo a las autoridades que intervengan en el caso.

El poder reaccionó con órdenes de aprehensión para lxs habitantes; luego, como es no alcanzó, en 2011 llevó a la cárcel a 3 comuneros. Entre ellosa una señora de 68 años llamada Luisa. Estuvo 32 días tras las rejas hasta que sus hijos, nietos y bisnietos reunieron el dinero necesario para sacarla. Pero el pago de la fianza dejó a la familia en una dramática situación económica. No fueron lxs únicxs, la vida material producto de esta contienda se les ha resentido a varios.

A fines de 2017 la situación legal empeoró y la primera amenaza certera de desalojo desesperanzó las tardes tilzapoteñas. En eso se les ocurrió pedir ayuda a la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadorxs de la Educación; gremio que nuclea a los maestros de Oaxaca y tiene una larga trayectoria de lucha. Lxs aguerridxs docentes acostumbrados a marchas, plantones y cánticos revolucionarios decidieron apoyar a lxs comunerxs. Destinaron parte de su equipo jurídico a revertir el caso con lo que lograron tirar a bajo las órdenes de aprehensión que todavía existían y aprovecharon sus mesas de negociación con el gobernador para llevarle las peticiones de esa lejana comunidad asediada por el capital. Además avisaron que en caso de desalojo movilizarán a sus contingentes para impedirlo. La sección 22 alivió la situación.

[1] Graduado de Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina, y Máster en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara (UDG), México.

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