Brasil: La mayor manifestación popular desde las Directas Ya!

Fue impresionante. Yo apenas podía creerlo. Al final, desde 1968 voy a manifestaciones en Cinelândia. La primera fue la del estudiante Edson Luis, muerto en el Calabozo. La última fue la de Marielle. Pero jamás vi nada parecido a la del #No, ocurrida ayer. Era el caso  de una persona que no tiene espacio para moverse, en toda el área de Cinelândia, ocupando la calle Evaristo da Veiga y las otras transversales y descendiendo por la Avenida Rio Branco abajo.

Una concentración alegre, festiva, entusiasta, sumando personalidades de la política, de todos los partidos de izquierda y centro izquierda, profesores, economistas, artistas (aquí representados por la combativa Lucélia Santos, en la foto arriba), periodistas y militantes de todas las áreas. Al sonido de bloques de carnaval de gente joven y comprometida, tríos eléctricos, torcidas de equipos, movimientos varios con sus estandartes y las banderas, y gente de todas las edades. Señoras ancianas, cabezas blancas, ocupando las mesas de la calzada del Amarillo, como si estuvieran asistiendo de camarote, y todo el mundo respetaba. Padres, madres y niños, llevados en los hombros o corriendo entre las mesas de los bares repletos de gente.

Los adhesivos aparecían de repente y todos corrían para pegarlos en el pecho. Los bordones se sucedían. Pequeñas canciones que la gente rápidamente aprendía. Y el grito de #LulaLibre de vez en cuando. Y los gritos de guerra “¡Fascistas, racistas, nazis, no pasarán!”. Y le da #No!

Fue una experiencia importante y única, que aún será muy recordada.

Y no se dio sólo en Cinelândia. Las imágenes llegaban de Washington Square, en Nueva York, de los bulevares parisinos, de Dublín, Berlín, Estocolmo, ciudades noruegas, danesas, Italia, Bélgica, del mundo entero. Y las manifestaciones por Brasil. Se prohibieron en la capital,  pero ese paseo fue por Brasil entero.

El interior de San Pablo impresionó con la cantidad de ciudades que adhirieron. En Río de Janeiro la manifestación prosiguió en la Plaza XV, con gran show. la que gobernó el escenario fue Paula Lavigne, que llevó a Gal Costa, en una programación maravillosa. Corría el buxixo que Chico Buarque había acordado ir a cantar para las mujeres. ¡Ellos iban a volar! Pero la producción del escenario alegó que eran sólo mujeres. Si yo fuera la producción recordaría que Chico Buarque fue el primer compositor que cantó a la mujer desde el punto de vista de la mujer, hablando de las cuestiones femeninas, dando voz a las cantantes brasileñas. Pero nadie preguntó. En la próxima, tocará que Chico de nuevo se anime.

*Jornal do Brasill

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