En la Asamblea de la ONU Trump insistió en sus agresiones contra Venezuela / Reiteró nuevas sanciones

Este martes el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció las nuevas sanciones que emitió el Departamento del Tesoro norteamericano contra el Gobierno de Venezuela.

Durante su intervención en el 73° período de sesiones de la asamblea general de la ONU, Trump señaló que “más de dos millones de personas han huido de Venezuela”, por lo cual calificó al Estado venezolano como un régimen por parte del presidente de la República, Nicolás Maduro.

Asimismo, informó sobre las sanciones en contra del Jefe de Estado venezolano y sus aliados más cercanos.

“EEUU es el país que más da en el mundo, y muy poco se nos retorna”, aseveró.

Este 25 de septiembre, el Departamento del Tesoro norteamericano emitió nuevas sanciones en contra de funcionarios del Gobierno de Venezuela, donde incluye a la primera combatiente, Cilia Flores, el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López, la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, y el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez.

Por otro lado, el mandatario estadounidense aseguró que los países que integran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), están azotando al resto del mundo.

“Defendemos a muchas de estas naciones por nada, dándonos precios altos del petróleo”, dijo.

Acotó que “no vamos a tolerar estos precios terribles por mucho tiempo”.

En cuanto a su gestión como presidente de EEUU, Trump aseguró que desde el inicio de su gobierno el país es más fuerte, más rico y más seguro de lo que era.

“Los Estados Unidos son más fuertes, más seguros y un país más rico de lo que era cuando asumí mis funciones. Estamos acá por América y por el pueblo americano y también estamos defendiendo al mundo”, manifestó.

Asimismo, señaló que “en menos de tres años mi administración ha logrado casi más que ninguna otra administración de la historia de nuestro país”.

Trump consigue que la ONU al completo se ría de su discurso

El presidente de Estados Unidos provocó tres muy inusuales explosiones de risas en el plenario de la Asamblea General de Naciones Unidas, a pesar de que su discurso se caracterizó por la defensa de la soberanía nacional, el aislamiento a Irán, y las críticas a China, los países de la OPEP, a Alemania, y al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Entre los países a los que Trump defendió destacaron muy especialmente cuatro: India, Arabia Saudí – donde volvió a elogiar al príncipe heredero, Mohamed bin Salman -, Polonia, e Israel. Todo en un tono claramente dirigido a la audiencia nacional, y con la vista puesta más en las elecciones al Congreso del 6 de noviembre que en cuestiones como la paz mundial.

Pero, primero, las risas. No es que la Asamblea se riera con Trump. Es que se rio de él. Las dos primeras veces, al comienzo de su discurso, cuando se arrancó con una intervención más propia de un mitin en un estado clave -Ohio, por ejemplo- que de un discurso a los jefes de Estado y de Gobierno de 193 países, que son todos los del mundo con la excepción del Vaticano y de la Autoridad Nacional Palestina.

En tan magno escenario, el discurso de Trump tuvo algo de monólogo humorístico. “En menos de dos años, mi Gobierno ha conseguido más que casi cualquier otro gobierno en la Historia de Estados Unidos”, arrancó el presidente. Carcajadas tibias en la sala. “¡Es verdad!”, dijo Trump. Carcajadas más intensas. “No esperaba eso, pero vale”, replicó el presidente estadounidense con una sonrisa, en un acto de deportividad. Por si alguien no se había dado cuenta, el entretenedor en jefe de la política mundial había llegado a la ONU. Más tarde, pasado el ecuador de su discurso, Trump volvió a causar carcajadas. Esta vez, cuando atacaba a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). “La OPEP y los países de la PEP, están, como es habitual, robándonos [a EEUU] y al resto del mundo. Y no me gusta y a nadie debería gustarle”, dijo, en un característico trumpismo que, de nuevo, provocó hilaridad. En su mejor tono mitinero, el jefe del Estado y del Gobierno de la primera potencia mundial lanzó, entonces, una de sus frases más célebre: “No bueno”.

“Hacer grande a EEUU otra vez”

El discurso tuvo también la adaptación del eslogan de campaña de Trump. Donde antes era “Hacer grande a EEUU otra vez”, ahora se trata de que los inmigrantes “se queden en casa para hacer a sus países grandes otra vez”. El presidente estadounidense aprovechó para insinuar que la inmigración está vinculada al tráfico de menores, en un sutil guiño a sus seguidores, entre los que tiene un enorme éxito la teoría conspiratoria de QAnon, según la cual Trump está librando una lucha a muerte contra una mafia mundial de abusos sexuales a niños entre la que está Hillary Clinton y el fallecido senador republicano John McCain.

Como es habitual en él, Trump no desgranó en el discurso ninguna política de cooperación con el resto del mundo. Atacó a Irán, en lo que se supone que va a ser la norma en esta Asamblea de la ONU; en la que Washington va a buscar el enfrentamiento con Teherán. De hecho, el presidente estadounidense ya recurrió a su canal de comunicación oficial, Twitter, para declarar esta mañana que “pese a las peticiones [en ese sentido] no tengo planes para reunirme con el presidente iraní, Hasan Rohani“. Lo verdaderamente curioso es que Rohani había declarado el lunes, en una entrevista a la cadena de televisión estadounidense NBC, que no se iba a reunir con Trump debido, precisamente, “a las sanciones y amenazas” de Estados Unidos. En otras palabras: Trump rechazaba una reunión que su interlocutor ya había rechazado.

Claro que los discursos de hoy son sólo el primer episodio del choque entre Washington y Teherán. El segundo llega mañana. Trump va a presidir la reunión del Conejo de Seguridad de la ONU sobre Irán, en lo que promete ser una sesión, como poco, complicada.

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