Cuba, 2018: Las bandas de pandilleros que no existen

Resumen Latinoamericano / 20 de septiembre de 2018 / Barrios al Poder-La Haine

Hechos recientes. Autoridades de EEUU, El Salvador, Guatemala y Honduras anunciaron en septiembre de 2017 imputaciones contra más de 3.800 pandilleros. En su mayoría se trató de integrantes de las bandas conocidas como Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, que actúan en esos cuatro países, en una operación judicial coordinada conocida como “Escudo Regional”.

Las 3.800 imputaciones anunciadas incluyeron a individuos en los estados norteamericanos de California, Maryland, Massachusetts, Nueva York, Ohio y Virginia. En Guatemala las autoridades incautaron armas de fuego y acusaron a centenares de miembros de pandillas; en Honduras confiscaron 14 establecimientos comerciales y 11 vehículos de lujo y arrestaron a integrantes de la pandilla M-13 dedicados al lavado de dinero; y presentaron numerosas acusaciones que resultaron en más de 1.400 arrestos en El Salvador.

Las bandas en Cuba, 2018

Sorprende el ambiente de seguridad que se respira en La Habana por el día y por la noche, en un país rodeado de otros países donde las bandas violentas campan a sus anchas. La arquitectura humilde y el oscuro color de la piel de los habitantes podría ser el caldo de cultivo ideal para la creación de bandas de pandilleros, lo que nos invita a reflexionar sobre este tema.

Topamos en el barrio Habana Vieja con Elena, una educadora social jubilada que ha trabajado durante años en los barrios más humildes de La Habana, y decidimos preguntarle sin miramientos.

– ¿Por qué no hay bandas en Cuba?

Sí que hay bandas, está la banda municipal, la banda provincial… lo que pasa que sólo tocan en los meses lectivos del año.

– Ya… no nos referíamos a bandas de música, sino a bandas de pandilleros.

Ahh, jaja, discúlpame. No entendí bien tu pregunta. Bueno de vez en cuando se juntan cuatro o cinco y delinquen un poco y eso. Pero no sobreviven.

– ¿Por qué no?

Porque las condiciones sociales no les favorecen.

– ¿Y en los barrios humildes en los que usted trabajó tampoco ocurre?

Tampoco. Los casos normales es que haya conflictos entre los vecinos, por ejemplo por temas familiares, por desamores, por temas de beber alcohol en exceso, etc., pero no por que se organicen para delinquir. Y para esos conflictos existentes el Estado envía a educadores comunitarios como yo a darles apoyo.

– ¿Cuál es la línea que delimita que haya o no haya crimen organizado?

Esencialmente la droga. Aquí hay una voluntad real de evitar que haya droga como en otros países. Casi no hay. Si eres turista puedes conseguir y así, pero aquí hay un control que no lo hay en otros lugares. La droga genera mucha delincuencia y es un caldo de cultivo para la existencia del crimen organizado.
En general lo que hay aquí es algún raterito (ladrón que roba cosas de poco valor), eso puede pasar, pero no más que eso. Una sobrina mía vive con su hijo en Colombia, Bogotá, y prácticamente tú al muchacho no puedes dejarlo solo por lo peligroso que es. Aquí eso no pasa, el nivel de seguridad es muy diferente.

Banda Mara Salvatrucha, El Salvador

Banda municipal, Santiago de Cuba

 

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